Antes de leer este capítulo es preciso leer el anterior. Ello
es obvio para cualquier serie y, en mi caso, más porque no acostumbro a
recapitular. Sin embargo hay gente estúpida como yo que entra en un episodio
solamente para ojear si conviene leer los anteriores fundándose en el estilo de
la redacción o el interés del actual. Creo que es un error aunque yo lo cometa
reiteradamente.
También quiero decir que nadie que apruebe la conducta de mis
personajes, sea de este relato u otro, sean dominantes o sumisos, está en su
sano juicio. Recibo gran cantidad de mensajes –que no respondo casi nunca- que
revelan la convicción de que los relatos son ciertos en su totalidad. Supongo
que son menores de edad o gente inmadura. A todos ellos les manifiesto que la
única parte veraz de mis relatos es, desgraciadamente, la oscura, triste,
vergonzante y sarcástica. El resto es aderezo para que algun@s disfruten de una
masturbación y, en algún caso, un potencial violador pierda capacidad para
serlo.
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Un mes después de iniciarme en el oficio más viejo del mundo
me encontraba plenamente satisfecha en el plano profesional. Tenía una buena
demanda laboral y me había hecho ya con varios clientes habituales, que me
proporcionaban la mayor parte de mis ingresos y eran cómodos porque ya les había
cogido el tino a sus gustos. La demanda de mis servicios superaba la oferta, por
lo que pude decirle a Tess, con gran agrado para ella, que modificase al alza
las tarifas en la página web.
Si bien los clientes habituales garantizaban mis ingresos, me
resultaban algo monótonos, salvo Don Enric, que siempre me esperaba con una
práctica divertida. Sus gustos eran bastante perversos y casi siempre terminaban
con parte de mi ropa arruinada, pero él pagaba sin pestañear hasta el triple de
lo que costaba reponerla.
Don Enric era un señor de unos 60 años muy culto y refinado
que me inició en el SM. Yo ya estaba acostumbrada al dolor por los castigos de
mi chulo y su madre, pero él me descubrió el maravilloso nexo entre el dolor y
el placer en el sótano del aislado chalet en que residía. Me fue muy útil para
afrontar con mejor talante los correctivos de Tess y Charli.
Realmente ya no era mucha disciplina la que recibía. Si acaso
por descuidos. Yo ya me había acostumbrado a no contradecirles en absoluto, al
igual que la negra, y la convivencia en mi pequeño piso era hasta agradable si
no fuera por la relación con los vecinos. El estar en casa siempre semidesnuda y
con las tripas limpias se me llegó a antojar cómodo e higiénico. Además, los
descuidos con los enemas apenas eran notados por mi chulo, ya que al usarme la
tercera parte que al principio de nuestra relación, descendía la probabilidad de
descubrir mi recto con caca.
Digo la tercera parte de uso por tener tres hembras a su
disposición, pero pese a que nos utilizase a capricho, creo que era más
frecuente que follase con su madre, cosa que no me extrañaba porque Tess
presentaba una esbelta figura bastante alejada de las abundancias mía y de la
negra. Así que siempre es más apreciado lo escaso.
Por lo demás, hasta Tess hubo de reconocer que yo había
alcanzado una buena calidad profesional y desprendido de la estampa de ama de
casa que me reprochaba. Pese a que mantenía conmigo su severidad, creo que me
apreciaba. Reclamaba a veces mi presencia, bueno, la de mi cuerpo, en su lecho,
cosa que me alegraba, puesto que eso sucedía cuando la negra estaba en mi cama,
quiero decir … con Charli. Perdón por el desliz. Sigo llamando mi cama a donde
duerme mi hombre pero no yo. ¡jo qué lío! Pero me entienden ¿no?. El caso es que
esos días, ninguno de los cuatro se podía quejar de abandono. Pero tales días no
eran frecuentes, porque Charli casi siempre quería a dos de sus furcias con él y
además la negra solía regresar bastante cansada.
Tanto aprecio me tomó Tess que una vez me pidió una fotocopia
del DNI y a los pocos días me enseñó la página web donde anunciábamos nuestros
servicios. Bajo mis fotos y el texto que anunciaba mis cualidades y mis tarifas
actualizadas había añadido algo:
"Por 49,99 euros más podrás disfrutar contemplando un lésbico
con mi madre y tenernos a las dos juntas en el lecho del amor. Parentesco
demostrable con documento oficial"
En el anuncio de los servicios de Tess figuraba el mismo
texto, cambiando lógicamente la alusión a madre por hija.
- Lo vamos a pasar en grande pendoneando las dos juntas,
zorrita.
- Pero Tess: ¿cómo vas a demostrar que somos madre e hija?
- Mira esto, está muy bien falsificado.
Me mostró un libro de familia ya manoseado donde constaban
exactamente los datos de filiación de mi DNI y los del suyo.
- Pero tu eres muy joven para ser mi madre.
- Parezco joven querida, pero ya tengo 52 tacos. Mira mi
fecha de nacimiento. Tu tienes 36. ¿Quién dice que no se puede parir a los 16?.
Justamente eso sirve para justificar mi inicio en la profesión y el tuyo: madre
soltera que debe atender a su hija y se ve en la necesidad de acudir al más
viejo oficio del mundo. Hija mala estudiante que se deja arrastrar por el mal
ejemplo de su madre. ¿Convincente?.
- Ss .. í … parece.
La idea de Tess tuvo éxito y nos vimos a requeridas a tiempo
completo, con lo cual la idea de prestar servicios en el burdel de la negra fue
aplazada. Incluso parte de mis clientes habituales quisieron conocer a "mi
madre" y varios concertaron el servicio conjunto de forma habitual. Sin embargo
mi chula rechazó la tentadora oferta de Don Enric para practicar el SM con las
dos. Esa noche ella le comentó a mi Charli la oferta y mi conducta previa y
ámbos me castigaron por prestar servicios que podían poner en peligro "la
mercancía" sin consultarles. Los muy indecentes me pusieron unas cadenillas
entre los anillos de los pezones y el del clítoris complementadas con unas
ataduras entre muñecas y tobillos que no me dejaron tomar postura para dormir en
toda la noche. Si me hubieran azotado con la fusta de Tess o la correa del
Charli lo hubiera soportado mejor. Don Enric ya me había acostumbrado a saborear
el placer del dolor.
La vida ordinaria de prostituta es aburrida. La mayor parte
de los clientes no te sacan partido y te frustran, pareces inútil. Sin embargo
yo, aunque tenga que engañar a Tess –cosa difícil- o a Charli, intento siempre
derivar mis servicios a clientes interesantes, sobre todo si son dos o tres al
mismo tiempo, con lo que me siento más eficiente en la profesión y por tanto más
realizada como persona.
Por eso me gustaba que me contratasen para asistir a
despedidas de soltero y fiestas guarras en las que hay mucho macho y poca puta.
Una noche en que casualmente estábamos las tres rameras en casa nos anunció
nuestro hombre que nos habían contratado para una fiesta a lo grande en una casa
de lujo.
La cosa era inoportuna para mi, puesto que había acordado con
Don Enric un servicio especial que me reportaría 150 euros de beneficio
adicional sobre mi tarifa. Don Enric quería que acudiese a mis menesteres con él
mostrando las nalgas marcadas de latigazos. Él podría habérmelas proporcionado,
pero no se atrevía –con prudente criterio- porque consideraba que la mercancía
no era suya y por tanto no debía estropearla. Todo un caballero. Por eso yo
había pensado pedirle a Tess o a Charli que, antes de acudir al servicio, me
sacudiesen el pompis con la fusta o la correa para presentarme a la labor como
agradaba a mi distinguido cliente. No obstante tuve otras ocasiones de compensar
a tan refinado señor por el desplante de aquella vez.
El día del evento de la fiesta fue superdinámico. A pesar de
que debíamos presentarnos alrededor de las diez de la noche, desde las cuatro de
la tarde Charli estaba como loco inquiriendo sobre los preparativos: Que si los
chuminos están sin un solo pelillo, que si tenemos la ropa elegida –poca, claro-
que si nos huele el aliento, que vaya peinado, que vaya medias ajadas, que vaya
mierda de lápiz de labios, que … hasta que su madre lo cortó y lo envió a buscar
la furgoneta prestada en que nos iba a llevar a nosotras y a otras dos putas de
un colega.
Para la cosa Charli alguien había cedido una furgoneta con
ocho asientos y él la conducía. Después me enteré que el propietario del
vehículo era el proxeneta de las otras dos prostis que tenía otros compromisos y
había delegado en el mío.
Partimos al fin muy ilusionadas y con dos consignas que
Charli no había parado de imbuirnos: No hay condones y se hace todo, salvo
estropearos, todito lo que quieran de vosotras. O sea: Barra libre. Y la que se
ponga estrecha me va a conocer a fondo.
En el camino se paró a recoger a Celine, la chiquita novia de
uno de sus amigos con la que tuve la primera experiencia lésbica y a otra tipa,
una rubia grandota, esbelta y extranjera, seguro que rusa por el habla, que me
cayó mal sabe dios por qué. Ya sabía quién le había prestado el coche.
Le pregunté a Celine por su novio y me contó que él la había
traspasado a otro colega de Charli para ganar pasta. Casi como lo mío. No le
pregunté más. El prestamista de la furgoneta seguía siendo desconocido.
Habló Charli:
-Cel … oye, la zorra esa que ha subío ahora y la grandota
extranjera. No sois mis putas pero el Cheles me ha dicho que os mande como si lo
fuerais. ¿Sos habéis enterao?.
- Sí Charli, ya nos lo ha dicho el Cheles. Por hoy eres
nuestro hombre. Pero solo por hoy. No eres tú mi tipo.
- ¿No soy tu tipo?. Pues anda con tiento chorba, porque que
yo sepa el Cheles anda falto de cash y a lo mejor te traspasa. Y yo pujaré por
ti. Puede que yo no sea tu tipo, pero tu eres puta de mi gusto.
- Bueno Charli, era una broma. Si fuera puta tuya estaría
encantada.
Hubo otra parada. Cerca de un instituto de enseñanza media,
pero bastante apartados de sus cámaras de vigilancia y del flujo de chavales
rumbo a sus casas. Se subió a la furgoneta una niña con uniforme colegial.
- Hola Charli, aquí tu putita a las órdenes. Dame un morreo.
- Hola rubita. No puedo. Estoy conduciendo. Anda, prepárate
para el curro.
- Vale. ¡Hola chicas!. Hoy tenemos mucho curro me ha dicho
Charli. ¡Guay!
Así que aquella era la misteriosa rubita. La causa, según
Tess, de que yo no hubiera sido bien adiestrada por Charli y, consecuentemente,
el motivo de mis maltratos durante el inicio en el oficio. Pero no me cayó mal.
Algo parlanchina pero una delicia de nena. No alcanzaría los 16 años. Un ángel
de melena dorada como el trigo y una cara preciosa adornada por unos ojos azules
resplandecientes. El cuerpo perfecto, en transición de la adolescencia a la
madurez y con esas turbadoras turgencias que en unos pocos años serían
arrebatadoras sinuosidades.
- Disculpad chicas, pero en el cole solamente he podido
ponerme el enema. Y no veáis qué corte. He salido de la clase de mates con la
disculpa de hacer pipí y justo cuando evacuaba con todos sus sonidos, ha entrado
en los lavabos la jefa de estudios y lo ha oído todo. Se ha quedado hasta que
salí de la cabina y me ha preguntado si estaba bien. Le conté que estaba suelta
de tripas. ¡joer qué corte!. Y vosotras, qué tal. Espero que seamos amigas.
- Hola, yo soy Adelle. Me gustas nena. Seremos amigas aunque
algún disgusto me has costado.
- Oye, furcia, no es momento de contar intimidades domésticas
–dijo Tess.
- Vale, vale, doña Teresa. Que hable la nena. ¿qué años
tienes querida?
- La semana que viene cumplo los 16. Joer, estoy deseando
cumplir los 18 para ser puta declarada. ¡Qué suerte tenéis chicas!. A mi me
tiene el Charli solo para hacer peliculitas sin salida en los cines X y
follándome a viejos en su casa o en su hotel. ¡Joer! - ¡Charli, este es mi
primer servicio como dios manda. Te quiero!
- Mira Rubita, calla esa bocaza y haz el favor de afinar tus
herramientas de trabajo. Y no me distraigas que voy conduciendo.
- ¡Joer! Charli, llámame por mi nombre.
Me acordé de mi mismo problema y predije que la chiquita
tampoco conseguiría su objetivo, realmente creo que el Charli solamente conocía
el nombre de su madre.
- ¡Leche! Qué pesada con eso. ¿Cómo coño dijiste que te
llamas?
- Josianne Dolors. Cosa de mis papás. Ella francesa, él
catalán.
- Muy cursi para una puta, rubita. Quizá si alcanzas
categoría de lujo o entras en el porno lo usemos. De momento ….
- Ya, …. Rubita … ¡Joer!
- ¿Te parto la jeta nena?
- Perdona Charli … es que … perdona. …. Y … ¿cómo os va
chicas?. Disculpadme que me tengo que preparar para el curro.
Mientras la rubita trababa conversación con Celine, ya que
Tess estaba en plan madame, la negra estaba incapacitada para hablar, la
soviética no entendía nada y yo estaba más interesada en su conducta, se puso a
arreglarse.
Se abrió la blusa de colegiala para quitarse el sujetador de
unas tetitas muy prometedoras. Hurgando en su mochila colegial sacó una cajita
y, de ella, una cajita con dos argollas que, con destreza, se colocó en los
pezoncitos perforados.
- No las puedo llevar siempre porque se notan demasiado bajo
la blusa. Probé a ponerme algodones para ocultarlas y era peor. Con lo que me
gusta llevar los pezones anillados. No sabéis chicas este problema de ser menor
de 18. Si es lo que digo yo: Si mi vocación es de prostituta ¿por qué tengo que
estudiar mates y otras cosas igual de aburridas?. Yo quiero follar con quien
sea. ¿No os parece, chicas?
El mutis fue absoluto, así que tuve que intervenir:
- Bueno Jos … Dolors, es que no todo es follar. Hay clientes
muy aburridos y … los hay guarros … y … los hay pervertidos .. y .. algunos
violentos y otros ….
- Pues bueno, pues no serán tantos, pues no me ha tocado
ninguno de ellos. Hasta mis vejetes son muy limpitos. ¿Qué passsa mami? ¿Qué
solo os salen esos clientes a las veteranas?.
- Algún día serás veterana. Y ni tan siquiera hace falta
llegar a serlo para encontrar esos clientes. ¿Verdad Tess?.
- Bueno niña, tiene razón Adelle, cállate y ¿te quieres
arreglar de una jodida vez?
- Ya, ya va abuelita. Mira mi coñito mientras me cambio las
bragas de algodón por las que me ha ordenado mi Charli. Te gusta ¿eh?. Es guay.
Bien depiladito. Mi capuchoncito simula la cabeza de la mariposa, mis labios el
cuerpo, y las alas tatuadas son preciosas ¿no abuelilla?. Lástima que este
verano no pueda lucirlo porque se excede de la braga del biquini y lo verían mis
viejos. No sé que haré, pero tengo que inventar algo para que me dejen en casa y
pueda conseguir pasta como putita. Charli me ha dicho que los "rodriguez" pagan
que te cagas. Con la casa para mi sola he hecho cuentas y creo que puedo tener
unos diez clientes al día, que serían unos …. 4.000 euros. Es que me cago de
gusto. Hacerme millonaria follando sin levantarme de mi cama. ¡Joder abuela! No
creo que lo entiendas, pero esto de ser putita con dieciseis es un carrerón.
Además voy a estudiar psicología y así ……. Bla …. Bla … bla.
- Carletes –cortó Tess- ya entiendo por qué la Adelle estaba
tan mal adiestrada, pero es que la Jos … Dolors está peor. Esta niña delira.
- Mira mama: no te imicuyas … inmi … no te entrometas en mis
asuntos.
- Tiene razón tu madre –debí morderme la lengua- esta nena no
está preparada. Es tonta y no sabe …
- ¡Sos calléis, coño!. Dejarme conducir, que me estáis
volviendo loco. Mañana sos váis a enterar las dos. Yo ya sé que hacer con la Jos
… la Rubita.
- Josianne Dolors.
- ¡Te calles coño, rubita!
Ya sabía yo que Josianne Dolors no conseguiría que nuestro
chulo aceptase su nombre. Bastante era que la llamase Rubita y no zorrila,
guarrilla, ramera, puta o similar como a la negra o a mi. Realmente era un honor
para ella, pues, tras Teresa, no había ninguna mujer digna de distinguirse. Y
aún así …
Se confirmó al llegar a destino.
- ¡Aber! . Ahora al bajaros vendrán a veros y decís de quién
sois putas. Aber la soviética, tu hablas por ella, zorra –dijo a Celine- que se
sepa que es del Cheles como tu. Y vosotras cuatro ins … bueno, decís tool rato
que sois putas del Charli. Que no quede duda os sus rajo la jeta. Que hay mucha
pasta por medio.
- No te preocupes hijo, yo me encargo. Faltaría más que se me
escape a mi un solo euro. Pero lo de las putas del Cheles, que hable Celine o
tu. A mi la soviética muda esa no me mete en compromisos, que es muy rara.
- No existe la Unión Soviética desde hace años –patiné- ahora
será Rusia, o Ucrania, o …
- Estás consiguiendo que mañana tu culo sea más colorao. Al
Charli nadie le deja por iznorante en público, y menos una de sus putas. La has
giñao zorra.
Di gracias a dios cuando, ante la imponente verja donde
habíamos parado, se acercaron tres individuos malencarados y fornidos y dijeron
a Charli:
- Si traes putas descárgalas y si no te largas. Aquí no se
puede parar.
-Traigo unas cuantas.
- ¿Quién eres?
- El Charli.
Tras consultar una lista, el más malencarado dijo:
- Vale. Y traes también dos rameras de un tal Cheles.
¿Quiénes son las de él?
- Pues Cel…. esa rubia y una soviética. Las demás son putas
mías.
- Oiga, yo fui ciudadano de la antigua URSS y le informo que
ya no existe desde hace años, ahora la puta será de Rusia, o Ucrania o …
- ¡Joer! Qué coño sé. Me suena que es de un tal nosequesTAN.
- ¿Kazajistán tal vez? … Quizá ¿Kirzistán?
- Oiga. ¿Es necesario saber donde nació una ramera para
usarla?
- Tiene razón. Disculpe.
- Veamos: ¿una de las putas del Charli se llama Rubita?
- Creo que seré yo: Josianne Dolors a su servicio.
- Vale Rubita, tu aparte que el jefe te quiere usar
especialmente. ¡Las demás, por esa puerta y a examen!. El chulo que se largue.
- Oiga, ya sé que su jefe quiere usar especialmente a mi
Rubita, pero me dijo que me contaría cómo y que yo ….
- Yo no tengo indicación de eso. Así que ¡largo!.
- Ya, ya me voy, pero su jefe dijo que …. Y no puedo
descuidar la integ … o sea … quiero decir … que mis putas no se estropeen pal
negocio. Y claro, pues yo ….
- ¡Largo!. Sus prostitutas será debidamente usadas. Y si hay
un accidente mi jefe tiene un buen seguro. ¡Ale, adiós!
CONTINUARÁ.
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