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TODORELATOS » RELATOS » NANú EL DULCE (01)
[ A la primera azadonada, ¿queréis sacar agua?. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 23 de Noviembre, 2008.
Fecha: 29-May-06 « Anterior | Siguiente » en Sadomaso (456 de 771)

Nanú el dulce (01)

animal
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NANÚ EL DULCE I, Una bizarra historia sadomasoquista gay en un universo mitológico habitado por potentes machos. Sus peripecias en busca del Arpón Encantado. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

UNIVERSO GAIA

HISTORIAS PARALELAS

Universo Oscuro

Planeta Negro

Una bizarra historia gay en un universo mitológico habitado por potentes machos

Nanú el Dulce

 

 

Introducción

En el otro extremo de la galaxia, en una oscura zona casi sin explorar, conocida por el nombre de Universo Gaia. Muy lejano de la Tierra, se encontraba un sin fin de soles y planetas de todo tipo y tamaño, poblado desde hacía miles de años por una casta gay de hercúleos machos sementales sin hembras. Que por imposición externa de las mujeres que los derrotó, viven sin contacto alguno con las otras razas y culturas del resto de la galaxia.

Estos, de procedencia terráquea; nada más ser expulsados del planeta madre, desde el principio, en cuanto se instalaron en el gigantesco planeta Gaia, primer astro que ocuparon; implantaron un sistema social basado en la ley del más fuerte; que fundamentada en reglas muy estrictas, facilitó la creación de una sociedad de viriles y aguerridos machos; en donde la homosexualidad más brutal, el sadomasoquismo más extremo y la degradación humana más depravada, serían la única forma de vida permitida.

Que dio paso, nada más aterrizar en Gaia, al nacimiento de pequeños y grandes imperios, así como de cientos de minúsculos reinos o repúblicas, con civilizaciones de todo tipo, en recuerdo a todas las épocas y culturas que pisaron la Tierra, desde la edad de piedra hasta las de tecnologías más avanzadas; las cuales, desde el principio se declararon vasallos del Emperador de Ciudad Imperio: el ser más poderoso del planeta.

Pero no todos se quisieron quedar en Gaia y lograron de forma mística, de una manera que nunca nadie supo y menos que nadie recuerda como ocurrió. Que cientos de miles de machos humanos, traspasaran una barrera invisible que los separaban de un universo paralelo desconocido hasta hace poco y por contadas personas. En donde, transcurrido unos pocos cientos de años, la ciencia como actualmente conocemos, dio paso a una cultura sadomaso gay en donde la brujería, hechicería, demonios, elfos, trolls y demás especies de humanoides y no humanoides, dominaban y campaban por sus anchas en todos los planetas del Universo Oscuro, porque así comenzó a llamarse por todos. Ya que la mayor parte de la etnia humana fue mutando y transformándose en esos seres mitológicos*.

 

 

 

 

Año tres mil cuarenta y siete de la era del Planeta Negro.

 

NANÚ EL DULCE I

Sus peripecias en busca del Arpón Encantado.

 

 

 

CAPITULO 1

 

 

Su padre le puso el dulce nombre de NANÚ, porque como no podía ser de otra manera, tenía que ser un chico bueno. De ahí que el nombre fuera bastante pijotero. Pero ese le puso su papá y a NANÚ no le quedó más cojones que acatarlo, porque esa era la ley de su mundo.

Pero NANÚ no era precisamente un pijotero y menos un dulce mancebo elfo como su padre creyó. NANÚ es un cerdo y un hijo de puta bastante cabrón, que a todo el mundo aterraba, que su rostro de niño bonito al principio a todos engaña, pero que el poderío de sus músculos, a los más listos y avispados ponían en guardia, ya que le delata como un macho poderoso; y es que pronto, debajo de su sonrisa inocente, nada más caer en sus garras; todos experimentaban que esa dulce fachada escondía un perverso semental elfo, dispuesto siempre a torturar y a atormentar, solo por el mero placer de hacer sufrir.

Cosa muy rara en su hermosa raza. Porque los elfos aparte de ser los más bellos habitantes de este oscuro mundo. Son conocidos por ser amables, educados y de trato exquisito con los demás. Pero para rabia de su padre genético NANÚ no había salido así. Porque NANÚ era un sádico cruel sin ningún instinto bueno.

Por eso, repudiado por los de su raza se halla fierramente encadenado a maderos en forma de aspa, expuesto su musculoso cuerpo a las alimañas. Concretamente de una especie de aves de rapiña autóctonas de aquellos lares, que estaban dando buena cuenta de él:

- ¡Aggg!, fuera cabronas!.- porque a picotazos no dejaban de arrancarle trozos de carne de los magníficos músculos de su físico. Y él de agonía, moviendo la cabeza de un lado a otro, con su cuerpo contraído, resistía como un jabato, porque nadie le podía negar a NANÚ que era todo un valiente. Por eso, con su cipote duro como el marfil, inhiesto y desafiante apuntando al frente, resistía cuando sus carnes eran arrancadas de su cuerpo. Que para su vergüenza ese sufrimiento lograba que supurara de su polla semen sin parar. Y eso que tampoco se salvaba de ser picoteado salvajemente.

Pero aquello se tenía que acabar si quería seguir viviendo, porque en este planeta le están esperando muchos bellos mancebos a los que joder y atormentar, y no pensaba morir en el empeño, pero era más fácil decirlo que hacerlo:

- ¡Aggg!, ¡quiero salir de aquí!.- porque las correas de cuero con las que le ataron eran fuertes y gruesas de romper. Que por si fuera poco, el dolor que sentía cuando sus músculos eran desgarrados por aquellos afilados picos era tan intenso, que ni siquiera tenía fuerzas para intentarlo. Pero lo que era verdaderamente horripilante, era la agonía que sentía cuando aquellas depredadoras aves, en pleno vuelo descendían y como cuchillas, sus garras le sesgaban a tiras la piel de los pectorales, costillar y abdominales, y lo que era peor de su rotunda polla.

Y así, terriblemente empalmado con tantos padecimientos, se veía pronto a morir, sabedor que ni siquiera el elixir regenerador de células**, que circulaban desde chiquitín por sus venas podría impedirlo, si no salía pronto de aquella situación. Bebedizo que hacía a él y a los de su raza inmortales.

Pero era evidente que el dios Krom era todo un cabrón, porque sino no se puede imaginar como un hijo puta tan grande como NANÚ, podía tener tanta suerte y lograr escapar de allí. Porque descendiendo una gran ave rapaz; posándose en su musculoso brazo derecho:

- ¡Humm!, ¡joder!.- clavando las garras en su grueso bíceps, pegándole a picotazos primero un buen repaso a su pezones; quiso alimentarse de la sangre que las cortantes sogas de cuero produjo en sus muñecas y comenzando a picotazos a alimentarse. El pajarraco sin voluntad de hacerlo, algunos fallaron y dieron de lleno en el fino cuero. Percatándose de ello NANÚ, que viendo como lo partió, resistiendo los certeros picotazos de los otros bichos. Contrayendo magníficamente su musculatura; mostrando sus poderosos brazos bolas espectaculares, tiró con fuerza. Tanto que pasado unos segundos, por fin lo liberó. Y después de espantar a las aves, procedió como pudo a quitar los nudos que inmovilizaban su brazo izquierdo, hasta que después de lograr liberar las piernas. De un salto bajó al suelo y cogiendo un tronco que no había ardido, de la fogata que encendieron la noche anterior sus captores, para calentarse mientras preparaban la cruz:

- ¡A tomar por el culo todas!.- se lió a golpes, espantando a las despreciables aves. Hasta que observando que estas huyeron, agotado cayó de culo al suelo y dejándose caer para atrás entre fuertes inspiraciones, fue recuperando el resuello y las fuerzas. Cuando algo más recuperado; por si las moscas, se puso de pie y a rastras casi, se dirigió a la cueva en donde le tuvieron el día de ayer encerrado sus congéneres. En donde, consciente que las aves al ser diurnas no se atreverían a entrar, se perdió en la oscuridad y encontrando un hueco formado por dos rocas, entró dentro y se echó a dormir, no tardando en lograrlo de lo destrozado que estaba; en la más absoluta ignorancia, de que en aquellos mismos momentos, se perfilaba en la lejanía la poderosa imagen de un escultural semental gay. De un oficial del rey de los humanos con el rango de capitán. Precisamente un espécimen de macho de los que a él le gustaba poseer en propiedad. Porque éste era excepcional, ya que raramente vería otro igual. Quien habiendo observado el vuelo en círculo de las sádicas aves, iba en esa dirección con el fin de ayudar si era menester. Porque aquel cachas era un buen tío, lleno de buenos sentimientos.

Casi desnudo su musculatura era espectacular, pedigrí nueve era el hijo puta por lo menos. Que glúteos al aire, vistiendo solamente con un taparrabos de color blanco, sucio por el polvo y sudor del viaje. Portando en su muslo derecho, solo como arma defensiva un corto cuchillo de monte. Portentoso semental, con el excitante traqueteo de la carrera, le vibraran cuan poderosas sus grandes y desarrolladas tetas y el paquetón cojonero que formaba sus partes viriles en la gran bolsa del tanguita.

 

 

ROWAN, así se llamaba el tremendo macho fisioculturista, hacía un par de días que se encontró medio muerto a NANÚ y sus sentimientos humanitarios al ver al cachas elfo tan destrozado por los picos y garras de las jodidas aves; logró que él, hiciera una parada en su viaje, con la intención de cuidar al musculoso cabrón. Cosa que no sabía ni menos podía creer, sobre todo por la dulzura innata de los elfos, que aunque excelentes guerreros, no dejaban de ser buena gente.

- ¡Joder, que musculoso es!.- comentó para sí ROWAN, al observar de cerca el portentoso físico de NANÚ. Mientras con cuidado, le restregaba con un ungüento fabricado por él, y que aprendió de un brujo:

- ¡Y guapo, es de rostro muy dulce!, ¡seguro que lo es!.- y bajando la vista se deleitó en admirar el desarrollo alcanzado por los bíceps y tríceps de los musculados brazos del elfo. De gran tetamen, parecía que se querían salir de la amplia caja torácica que los portaban. Pezones grandes, tiesos siempre:

- ¡Joder que ricos son!.- y con el pretexto de curarlos, pasó el ungüento por encima de los pectorales. Gozando porque aquellos pezones se resistían a ceder al paso de su manos. Eran duros y carnosos toda una gozada para comerlos. Cuando alzando los ojos, se percató de que NANÚ le estaba mirando disimuladamente. Pero de lo que no se dio cuenta, era con el sadismo que lo había hecho.

Por eso, continuó con la cata de aquel cuerpo tan poderoso, bueno con la cura. Y agarrándole la morcillona verga al torturado gay, 34x9 tenía aquel magnífico elfo, masturbándolo sin piedad, volvió a escanciar el curativo líquido de la botella sobre la rajita anal y el macizo cipote. Y regalándole con un masaje en todo el chocho, aquella polla pronto alcanzó su máximo esplendor. Y es que su dedo índice estaba haciendo estragos en el potorro del elfo, que gimiendo como un descosido, se retorcía de inmenso gusto:

- ¿Te gusta verdad?, ¡me parece que eres algo cochino!.- y metiéndole el puño hasta el fondo:

- ¡Ausss!, ¡Qué gustazo!.- girándolo salvajemente dentro. Clavando el atlético elfo las uñas en el empedrado suelo. Su polla a borbotones comenzó a lanzar esperma sin piedad. Que ROWAN hambriento, abriendo la boca, lamiéndole el nabo, se la tragó ansioso. Toda, toda, porque la leche seminal élfica estaba de muerte de rica y la de NANÚ parecía que más. Cuando echándole un vistazo a los apabullantes músculos abdominales del enfermo. Empezó a chuparle los huevos, gordos tremendos y velludos. A la vez, que con sus suaves manos le fue acariciando los potentes muslos, acariciando cada músculo que los conformaban. Cuando subiendo los labios al hermoso rostro del elfo culturista. ¡Joder, si los elfos no son tan cachas!, ¿cómo es que éste sí?, pensó ROWAN para sí.

Pero complacido porque este si lo era. Acariciando las puntiagudas orejas, tan típica de esa raza, aproximando sus labios a los carnosos de NANÚ, estampándole un beso largo e intenso, metiéndole la lengua hasta el gaznate y enroscando ambos los húmedos apéndices, compartieron juguitos de forma alucinante. Hasta que aquel hijo de puta, mordiéndole sádicamente un labio, tirando con fuerza no paró hasta hacerle sangrar. Entonces fue cuando ROWAN supo que tenía amo:

- ¡Dame la vuelta y hazme un beso negro, perro!.- le ordenó el elfo, dignándose de manera tan autoritaria a hablar por primera vez. Y ROWAN, excitado por la seguridad con que el hercúleo se dirigió a él. Tragándose la sangre de sus labios, con cuidado giró el macizo cuerpo del elfo. Y metiendo su hermosa carita en los prietos glúteos de NANÚ. Introduciendo su naricita hasta el fondo, a lengüetazos vivo, empezó a trabajar los peludos labios de aquel chocho.

Demostrando el humano (porque esa era la raza de ROWAN), lo servicial que podía ser, pero también lo guarro que podía ser también, ya que practicar sexo era para él una necesidad perentoria. Tanto que no le importó tragarse las pelotillas de cacas que encontró. Hasta que observando como se contraían y distendían de placer los desarrollados músculos de aquella triangular espalda. Supo que el elfo iba a eyacular una vez más. Porque bajando otra vez el rostro:

- ¡Sí así, puto!.- haciendo hueco con sus mejillas, volvió con la lengua a trabajarle el potorro. Arrancándole bufidos y gemidos de placer al espectacular elfo. Que contrayendo todos los músculos de placer, volvió a eyacular de forma impensable. Volviendo loco a ROWAN, que metiéndose el nabo hasta el fondo, con una brutal felación escanció tan generoso miembro viril:

- ¡Veo que estás más recuperado, perrete!.- le dijo ROWAN sonriendo y echándose junto a él, pronto se quedaron dormidos.

 

 

Habían pasado apenas dos días y ROWAN ya estaba de rodillas atado por detrás a una estalagmita, totalmente desnudo miembro viril inhiesto, cruzado de punta a rabo a correazos por el cruel NANÚ. Que así le estaba agradeciendo sus cuidados. Por ello, ROWAN asustado se mantenía en silencio por miedo a despertar a su recién adquirido master. Y eso que las correas de cuero que le inmovilizaban tan severamente, con la reacción a la orina con que le regó el elfo, no dejaba de encogerse cortándole la circulación de la sangre en sus músculos. Que producían fuertes dolores y picores:

- ¡Maldita la hora en que se me ocurrió a auxiliarle!. ¿Pero quién se iba a imaginar que un elfo se comportaría así?.- y mirándose la polla, suspiró porque nadie le había arrancado cuatro orgasmos a latigazos como hizo aquel elfo:

-¡Cabrón!.- y retorciéndose con fuerza. Tirando de las cuerdas, viendo como del esfuerzo sus bíceps engordaban, intentó huir pero solo consiguió empalmarse aún más y que las cuerdas se clavaran más profundamente en sus músculos. Logrando que sus tetas musculosas, escaparan de entre las cuerdas, quedando sus tetillas terriblemente expuestas. Para complacencia de NANÚ, que al verlas tan golosas, sin siquiera acercarse, con el extremo del látigo que portaba:

- ¡Aggg!.- comenzó a azotarlas. Siendo aquellos grandes pezones en exclusiva los castigados. Logrado con los sádicos impactos que el joven hombre. Gimiendo de agonía, brutalmente empalmado lograra un bestial orgasmo, largo, intenso, manando mucha leche sin parar. Hasta que arrancando un fuerte quejido, logró que NANÚ dejara de castigarlo.

Y es que ROWAN no se lo explicaba, pero el elfo conseguía que alcanzara el placer aplicándole castigos. Además de los más duros, por eso no podía remediar cuadrar sus músculos y exhibirse delante de él, cada vez que le miraba. Aunque eso le costara una andanas de azotes en su fornido físico. Porque el cabrón castigaba con ganas. No se reprimía cuando lo hacía. Y bajando los ojos observó su desarrollado pecho, muy trabajado en el gym, igual que NANÚ, pensó. Porque en el Planeta Oscuro hasta los orcos y trolls desarrollaban sus cuerpos. El cual lacerado hasta la saciedad por el elfo, le palpitaba de cojones con el formidable bombeo de su poderoso corazón:

- ¡Así me agradeces, lo que he hecho por ti!.- le echó en cara. Marcando músculo igual que un pavo real, nada más darse cuenta de la mirada cruel con la que le regaló NANÚ. Que comprendiendo que el macizo hombre necesitaba otro repaso para mejorar su educación. Sin hacer el más mínimo gesto para ponerse de pié, desde el lugar próximo al fuego donde se hallaba. Comenzó a mandarle latigazos al impresionante pecho culturista del bello macho humano. Marcándolo sin piedad, logrando que el boy de dolor tirara de las cuerdas clavándoselas más profundamente en sus músculos. Y es que los latigazos en sus pectorales dolían a rabiar. Pero es que los que le impactaban en su zona ventral no le iban a la zaga:

- ¡Espero que aprendas la lección y no me provoques!.- le amenazó NANÚ nada más dejar de lacerarle. Que con su miembro viril en la mano, masajeándoselo en una lenta pero agradable masturbación, se quedó prendado de la poderosa imagen del hombre, que con la cabeza gacha, pecho expandido terriblemente expuesto, cubierto de sudor y llagas de su látigo. Entre brutales inspiraciones subían y bajaba el pecho, en busca de un reposo a su agonía que no llegaba. Mientras del agujero seminal de su empalmada verga del 35x10, manaba una espesísima gota de blanco semen que no lograba alcanzar el suelo. Pero ROWAN no le pudo responder, estaba sin fuerzas para hacerlo. Solo quedó con la cabeza gacha, muy esclavo de su destino a la espero de lo que decida sobre él su master.

ROWAN suelto ya de sus ataduras. En bola picada, se dedicaba por orden de su amo a sus nuevos menesteres, la recolección y caza de alimento para los dos. So pretexto de no hacerlo, de recibir un severo correctivo y su hermosa piel era testigo de las crueldades que podía padecer si no obedecía.

Hacía una semana que llevaban allí residiendo en la cueva y el humano estaba preocupado porque NANÚ se fuera sin él, dejándolo allí solo sin su severa compañía. Quién se lo iba a decir a él, que le iba a gustar ser esclavo de un hijo de puta como NANÚ, un macho elfo con unos instintos tan depravados. Pero que le había mostrado el severo camino de la entrega total a otro macho y él ya no podía vivir sin un master:

- ¡Esclavo ven!.- y solícito fue:

- ¡Sí amo!.- y aproximándose a NANÚ que sentado en el suelo, espalda apoyada en la pared, con la endurecida verga enristre sujeta en una mano, le ordenó:

- ¡Dame placer y chupa!.- y ROWAN excitado por la visión de la inmensa verga, codicioso:

- ¡Sí amo ya voy!.- agachándose, se quedó de rodillas y cogiendo muy tembloroso entre sus manos los soberbios genitales del elfo:

- ¡Qué bonita es!.- sujetando la gran polla con las dos manos. Una por la base a la altura de los huevos y la otra en el nacimiento del gordo bálano. Bajando el prepucio, admirando la cantidad ingente que allí resguardado había de espeso requesón, a lengüetazos acabó con ellos, deleitándose con el ácido sabor. Regodeándose en su propia humillación por verse obligado a realizarlo:

- ¡Así me gusta cerdo!. ¡Ahora cómeme el nabo!.- y ROWAN el guerrero, el que fue oficial del Gran Rey de Atlantis. Mítico país de los humanos, ubicado en las remotas tierras de Iberia, acostumbrado desde niño a mandar. Tembloroso bajó aún más el masculino rostro y abriendo la boca, se metió cuan pudo medio nabo, incapaz su garganta de absorber tamaña tranca. Mamándola con agonía egoísta, subiendo la cabeza de arriba abajo, posando sus húmedos labios por toda la superficie del tronco, pero sobre todo en el palpitante glande, gordo, esplendoroso, cubierto ya de espeso y babeante semen. Pero ROWAN no dio tiempo al lechoso líquido a que descendiera por el tronco y se perdiera en el suelo. Y con unos poderosos lametones que logró poner la piel de gallina a su amo. Viendo éste lo magníficamente que la chupaba, arqueando la columna fue incapaz de impedir que sus cojones fueran rechupeteados con tanta destreza por el humano:

- ¡Para, para chico, que me matas de gusto!.- casi le rogó. Él un master nacido para mandar. Que al no ser obedecido, clavándole las uña en la musculosa espalda, arañándosela profundamente de arriba abajo, solo consiguió que arqueándola igual que un gato siamés, el sometido cachas sin soltar su miembro viril encajara el castigo continuando con tan rica felación. Cuando ya en las garras de su esclavo:

- ¡Ahhh!, ¡cabriiiito!.- logró robarle uno de los mejores orgasmos de su vida:

- ¡Esto te va ha costar un severo castigo!.- logró decir porque aquella mamona boca no paraba de chupar y chupar con la intención de arrancarle otro polvo. Y así fue porque con dos succiones poderosas su pene volvió a escupir semen a diestro y siniestro manchado el lugar desproporcionadamente. Porque aquel hijo de puta, el cabrón humano ya había sacado la polla de su boca y se complacía en chuparle los huevos y el tronco del nabo.

- ¡Ya está amo!.- le hizo saber el hercúleo humano. Que alzado el busto, bajando la cabeza, metiendo las manos entre sus muslos, esperó el pertinente castigo.

 

 

Atado entre las dos estalagmitas en las que NANÚ hace días fue inmovilizado dentro de la cueva por sus congéneres. Se encontraba ROWAN, un semental blanco, un auténtico atlante de piel morena tostada por el sol. Pelo rubio, ojos grises, cabeza pequeña, ancho de hombros. Era el campeón culturista del ejercito de su rey y capitán recién ascendido y solo con dieciséis años, porque él ya guerreaba desde los catorce. De 1’90, pesaba ni más ni menos que 135 kilos por lo que era bastante cachas:

- ¡Auk!.- que recibiendo otra andanada de latigazos, gemía y bufaba con desesperación. Porque él no estaba acostumbrado a aquello. Era la primera vez que era capturado, ni siquiera en el frente de batalla lo fue. Bueno no tan nueva porque el bestia de MARCOS, antes de fugarse de Atlantis, tuvo tiempo de torturarle por orden real.

Pero él era un soldado y sabía comportarse como todo un macho. Y aunque muscularmente estaba destrozado. Con todas las fibras de su ser contraídas encajaba el castigo con fiereza, consciente de que aquél elfo cabrón, lo único que estaba esperando era sus súplicas. Pero ROWAN no estaba dispuesto a complacerlo y lanzando su vergota cantidades ingente de semen, corriéndose como una puta perra; entre resoplidos, continuó siendo sus músculos lacerados, hasta que bajando NANÚ el brazo se relajó y desatando al soberbio garañón humano. Éste sin fuerzas fue llevado al exterior:

- ¡No por favor amo, no lo hagas!.- y dejado atado en la cruz, abusivamente indefenso, con todos sus músculos tensos de tanto dolor. No tardaron en aparecer las aves de presa que a picotazos limpio:

- ¡Aggg!. ¡Fuera asquerosas!.- comenzaron a arrancarle los pezones, tirando de ellos sin piedad, moviendo las aves la cabeza de un lado a otro en ese cruel intento. Mientras NANÚ polla en ristre se masturbaba de gozo, por la bizarra imagen de ver a un musculoso humano tan guaperas sufrir tanto y es que éste ya desprovisto de tetillas, ahora era su miembro viril el agredido. Pero allí las aves tenían más trabajo, era mucha polla para acabar con ella en un momento:

- ¡Esto es mucho dolor!.- peor para el cachas porque la agonía duraría más, y es que la naturaleza le dotó de un pollón magnífico, de puta madre un vergajo inmenso y viril que no paraba de supurar leche. Hasta que, lanzando aquel fantástico ser un espeluznante alarido, las aves se dieron a la fuga. No regresando para suerte del cachas, porque los rayos solares se estaban escondiendo detrás de las montañas y las rapaces eras aves diurnas:

- ¡Tranquilo que tu poder regenerador reparará todas tus heridas!.- le recordó el elfo con una cruel sonrisa en sus labios:

- ¡Cabrón!.- fue lo único que pudo decir el atlético humano antes de perder el conocimiento. Iniciando su pechazo una pausada respiración, marcando el esclavo culturista hasta la más mínima contractura muscular que por el sudor que le cubría destacaba con una belleza tan viril, que NANÚ estuvo a punto de comérselo a besos, para después despertarlo y volverlo a azotar hasta despellejarlo vivo:

- ¡No, todavía no!, ¡antes tengo que saber más de él!.- y lazándole un despiadado latigazo, observando complacido como el semental instintivamente contraía de dolor los brazos, marcando músculos a rabiar, sonrió por ser tan villano, ya que no fue capaz de reprimir el deseo de castigarle:

- ¡Jeje!, ¡a reposar!.- y soñando las cositas que le podría hacer mañana, se echó a dormir en busca del merecido reposo.

CONTINUARA……….

 

*NOTA: Para no ser en exceso reiterativo, con más detalle se explica el motivo de la partida y posterior llegada a este Universo de los hombres; exactamente en el capítulo primero de la saga de relatos Trallax, que hallarás en la web http://www.todorelatos.com/ en el apartado Sadomaso y Gays, y si me buscas en el apartado de autor, me encontraras con el nombre de animal.

**NOTA: El poder regenerador de células, es un bebedizo curativo de poder casi ilimitado. Que dota además al que lo porta entre otras cosas, de una eterna juventud o en el peor de los caso permanecer en la edad que se posee en ese momento. Así como el don de la inmortalidad.

 

Podéis mandar a mi correo Universo_Gaia|@hotmail.com vuestras opiniones sobre el relato y lo que os gusta o disgusta de él.

Un saludo.

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