Hola de nuevo a todos, os recuerdo que soy Alfredo, envío
este nuevo testimonio pues he creído necesario explicaros como continúan las
cosas por aquí. Os recuerdo que tengo 40 años y está viviendo una aventura con
Mª Carmen, una vecina viuda de cuarenta y tantos. En mi anterior carta os decía
que por la mañana hacia las labores de la casa y luego por la tarde vuelve a
subir a casa pero a que follemos juntos, no habíamos podido dormir juntos pues
tiene una hija Raquel que ahora vive con ella y solamente en las pocas ocasiones
que falta se puede quedar a dormir en casa.
Antes que nada os digo que Mª Carmen está feliz, y de hecho
parece unos cuantos años más joven, por varios motivos tiene al vecindario y a
sus amistades y a su hija mosqueados, pues le suponen un "lío" pero como casi no
sale de casa no acaban de certificarlo. Desde el primer día que follamos juntos
las cosas han ido rodadas y cada día nuestros polvos son mejores. Pues son más
intensos y muy, muy excitantes; ella cada día se abre más y tiene muy claro que
ha de recuperar el tiempo y el placer perdido.
Pero a lo que iba, Mª Carmen en este poco tiempo ha cambiado
de actitud, incluso físicamente está más guapa, se cuida más y todos han notado
el cambio. Su hija Raquel tenia claro que tenía un hombre pero no acertaba a
averiguar quien era el que sofocaba la calentura de su madre. Pero un día que
bajábamos en el ascensor y coincidí con ellas dos, aunque nuestra conversación
fue normal y estuvimos absolutamente comedidos, algo habría en nuestras miradas
que le hizo encender la chispa y se dio cuenta que era yo quien le estaba dando
el rabo que tanto necesitaba.
Así se lo dijo a su madre en cuanto me marché y aunque Mª
Carmen lo negó al principio, luego tuvo que reconocer que había tenido algún
encuentro esporádico conmigo, lejos de afirmar que todas las tardes nos pasamos
varias horas en la cama.
Su hija contenta de ver feliz a su madre le animó a seguir
disfrutando de mi compañía (o de quien fuese le dijo) y que tenia que ser feliz.
Ahora os hablaré de Raquel, tiene 24 años y ya está separada;
según me contó ella, se casó muy joven (19 años) para huir de casa pues su padre
les hacía la vida imposible, pero reconoce que fue un gravísimo error pues la
convivencia con su marido igual de joven que ella fue un continuo tormento, de
malos rollos, golpes, y todo tipo de problemas; por suerte y gracias a los
consejos de su madre no se quedó embarazada y después de dos años volvió a casa
coincidiendo con la enfermedad de su padre que acabo muriendo. En esa época
volvió a estudiar con mucho sacrificio y aunque va algunos años retrasada
acabará recuperando el tiempo perdido. Ahora tiene un amplio grupo de amigos de
la Universidad, pero según Raquel como saben que está separada y al ser tan
joven todos piensan que es territorio libre y que debe de estar dispuesta a irse
a la cama con todos los que se lo pidan y ella no está de acuerdo. Según nos
contó un día, desde que se marchó de casa de su marido (ya están divorciados) ha
follado tan solo en 5 ocasiones y ya hace casi tres años y es casi siempre en
vacaciones donde nadie la conoce.
Hemos comido juntos los tres en casa de Mª Carmen en varias
ocasiones y hemos tenido conversaciones serias de todo tipo, de sus estudios, de
su vida, etc. y también de sus relaciones; Mª Carmen y yo le decimos que debe de
buscar una pareja que le haga sentir bien y con la que pueda rehacer su vida de
nuevo, pero ella dice que es muy difícil pues su grupo son todos muy jóvenes y
solo quieren sexo fácil y todo tipo de excesos. Un día nos reconoció que estaba
muy necesitada de hombre y que estaba dispuesta a hacer alguna locura. Yo me reí
diciendo que podía presentarle a alguno de mis amigos, como yo en los cuarenta
pero que no iban a aguantar la marcha que ella les diera (y así lo hice como
luego os cuento).
Nosotros aunque comiéramos algunos días juntos seguíamos
manteniendo las formas y para follar Mª Carmen subía a mi casa donde yo le
esperaba, por eso nunca nos pusimos en evidencia ni ante Raquel ni ante nadie.
Esa tarde en la cama y follando Mª Carmen y yo hablamos del
tema y ella muy seria me dijo que si seguían así las cosas iba a tener que
acostarme con su hija para que superase el bache que estaba pasando. Yo estaba
alucinado y acojonado; pues si bien Raquel está buenísima - es como su madre
pero en joven - nunca se me hubiera ocurrido ni pensarlo siquiera y además
bastante tenía con cumplir con la madre que me dejaba seco en cada ocasión. Por
eso contesté que si no se mosquearía ni tendría celos y que posiblemente no
tendría fuerzas para satisfacer a dos mujeres como ellas. Mª Carmen dijo que
intentaría que fuese algo temporal y que ella se sacrificaría por el bien de su
hija y porque sabia que yo lo iba a disfrutar. Me dio la impresión de que lo
tenía muy pensado pero no dije nada, así que esa tarde hicimos el amor
intensamente como siempre, pero a mi no se me iba la preocupación de la cabeza.
Otra tarde Mª Carmen me dijo que le había contado a su hija nuestra conversación
del otro día y que le dijo que yo estaba dispuesto a sacrificarme por su bien,
dijo que Raquel se rió diciendo que yo era un jeta que no tenía bastante con la
madre que también quería tirarme a la hija, pero que si a ella no le importaba
ella estaba encantada. Yo no me lo creía pues pensé que se iba a quedar todo en
una conversación en una posibilidad, pero no, todo se aceleró.
Como os he dicho Mª Carmen subía todas las tardes a casa
sobre las 5 de la tarde, y yo le espero en la cama (pues vuelvo a casa después
de las 3, como y echo un poco la siesta), después Mª Carmen me despierta todos
los días y directamente se mete en mi cama, cuando acabamos y siempre cada uno
por su lado salímos y a veces damos una vuelta donde no nos conocen, pero muchas
veces simplemente se vuelve a su casa.
Bueno pues una tarde en lugar de Mª Carmen que siempre abre
con su llave y va a mi cama derecha, para mi sorpresa la que apareció en mi
habitación fue Raquel, venía vestida para matar, imposible expresarlo con
palabras, MAGNFICA, marcando formas, una pasada. Bueno, tanto que yo me quedé en
la cama con los ojos abiertos y mi polla empezó a levantarse, ella me hizo un
pequeño striptease y con su tanga y un precioso sostén de encajes se metió en la
cama, al levantar la manta vio que yo ya estaba tieso y se rió al notarlo.
Meterse en la cama y empezar a achucharme, a besarme y
meterme mano fue todo uno, yo no sabía que hacer, pues estaba cortado, no así mi
polla que parecía tener vida propia. Ella se ría y no paraba de besarme y
tocarme la polla. En un momento dado reaccioné y me puse como loco, la puse
debajo mío y apartando el tanga apunté mi aparato a su chochito, no hubo
preliminares por mi parte, tan solo se la metí de un golpe. Raquel estaba lo
bastante lubricada para no sentir daño y empezó a moverse conmigo, tuvo un gran
orgasmo, apretándome todo lo que podía sobre ella, con los brazos, con los
muslos, con los talones, con todo; aullaba de placer y yo no paré de culear pese
a que ella se había corrido. Pienso que encadenó varios orgasmos seguidos pues
se dejaba ir y enseguida volvía a reaccionar y a correrse otra vez. Yo también
me corrí y le eche un gran chorro de leche en su coño, me vacié como nunca lo
había hecho. Me quedo como ido, muerto encima de la cama.
Cuando pasó un rato, ya debajo de las sábanas estuvimos
hablando, yo dije que había sido magnífico pero que tenía escrúpulos por su
madre, que estaba muy a gusto con ella y no sabía si esto lo podía estropear.
Raquel dijo que intentaría entorpecernos lo menos posible. Aquella tarde
estuvimos desde las 5 de la tarde hasta casi las 11 de la noche sin levantarnos
de la cama, tal fue que Mª Carmen tuvo que llamar por teléfono para saber como
había ido todo. Yo por teléfono le dije que había sido una encerrona, pero que
su hija estaba muy necesitada de rabo y que me estaba dejando seco. Al día
siguiente en la oficina todos me dijeron si estaba enfermo pues debía marcar
ojeras y cansancio por todos los sitios; esa tarde cuando Mª Carmen subió a
casa, le dije que lo sentía mucho pero que no estaba en condiciones para follar,
así que estuvimos hablando en la cama toda la tarde. Yo le dije mis reservas
porque pensaba que con ella estaba teniendo algo especial y no quería
estropearlo; ella estaba contenta pues no era sexo sólo lo que estaba buscando
pero que incluso se conformaría si hiciese falta. Estuvimos varios días sin
follar, os juro que no podía, y el día que estuve en condiciones otra vez, Mª
Carmen y yo tuvimos una sesión inolvidable, follamos despacio, disfrutando de
cada gesto, cada caricia, cada entrada, disfrutamos todo y tuvimos una corrida
casi a la vez como un estallido, algo increíble.
Con Raquel me he vuelto a encamar 5 ó 6 veces más, incluso Mª
Carmen ha estado de mirona, sin que Raquel lo supiera, y a esta lo que más le
gusta es ponerse a cuatro patas y así que me la coma entera y después de bien
mojada le meta la polla tanto en el coño como en el culo. El culo lo tiene
justito y cuando aprieta parece que me rompe la polla, así que cuando se la meto
en esta postura, con mis manos manoseando las tetas que cuelgan y con algún que
otro azote en el culo; las corridas son gloriosas.
Ahora le he presentado a uno de mis amigos, Pedro, que es muy
serio y sale poquito y al que estoy seguro que Raquel va a revolucionar, y
además ella va a estar encantada pues en mi cuadrilla es la risa de todos porque
Pedro tiene una polla inmensa, pero también que no la usa porque es muy rarito y
no le gusta ir de fiesta por ahí. Yo se que Raquel le ha puesto las pilas y que
en cualquier momento se lo va a tirar, de lo que supongo que me enteraré.
Entretanto Mª Carmen y yo nos hemos planteado hacer planes
juntos de vida en común, y quizás cualquier día se traslade a vivir a mi casa,
dejando su piso para su hija; incluso hemos pensado tener un hijo, algo que debe
ser rápido pues Mª Carmen se acerca ya a la menopausia y es peligroso para su
salud dejarlo para mucho más tarde.
Ya veremos que nos tiene preparado el destino.