-¡Ay! ¡Duele! ¡Sí! ¡Así! ¡Sigue, sigue!-Era un dolor
delicioso. El miedo había sido vencido. Aunque hubiera querido me habría sido
difícil escapar. Sentía ardor en mi ano, pero había logrado adaptarse a la
anchura del consolador, y qué decir de la longitud, casi había desaparecido por
completo.
Me encontraba empinada de rodillas, las piernas abiertas y
mis brazos estaban atados a la altura de mis pantorrillas Por el frente pasaba
una cadena que unía mi cuello a una de mis manos. No podía moverme. Mi culo
estaba abierto y recibiendo los embates del consolador. Mi amo disfrutaba viendo
como al retirar el mismo quedaba completamente abierto, listo para ser penetrado
nuevamente;. volvía a introducirlo con la misma brusquedad al tiempo que con la
otra mano propinaba sonoras nalgadas.
Me encontraba vestida con lencería de látex: Corset con
liguero, medias, tanga y zapatos altos de plataforma. La peluca cubría mi
rostro.
Antes de encontrarme en esta posición había disfrutado de
todas las formas posibles el cuerpo de mi amo. Su verga había recibido las
mejores caricias de mi boca. Yo recibí un sinfín de bofetadas e insultos. Mis
pezones habían tenido sus mejores caricias y habían sido mordidos
deliciosamente.
-¡Zorra! ¡Te gusta el dolor en el culo! ¿Verdad? ¡Díme que
quieres más y con gusto te lo romperé!-
-¡Sí, sí, sí ¡Me gusta lo que me haces! ¡Mi culo es tuyo y de
nadie más!-
-¡Puta! ¡Te lo voy a destrozar! ¡Voy a meter el juguete junto
con mi verga!-
Me había penetrado en diferentes posiciones: Empinada como
estoy ahora pero sin ser amarrada, luego me acostó boca arriba y me penetró por
el frente poniendo mis piernas sobre sus hombros. Después me puso de pie, me
volteó y me ordenó que me empinara poniendo mis brazos sobre el respaldo de una
silla, enseguida me penetró nuevamente. Lo más delicioso fue cuando me coloco de
frente sobre la mesa y empinándome de nuevo amarró mis extremidades a cada una
de las patas de la misma. Mi culo estaba otra vez a su merced. Puso el
consolador a mi alcance me ordenó mamarlo
Fue inolvidable. Vi cuando se acercaba con una vela
encendida, se colocó detrás de mí y después de unos instantes sentí una gota de
cera proveniente de la vela quemando una de mis nalgas. El dolor era delicioso.
Sentí varias gotas más en diferentes lados de las mismas.
Después de un rato comenzó a retirar la cera endurecida, se
veía que disfrutaba al ver la piel enrojecida donde antes había estado la cera.
Fue depositando un tierno beso en cada uno de estos lugares.
-¿Qué te parece esto putita? ¡Tu culo es mío y hago con él lo
que me place! ¡Te dije que iba a rompértelo y a eso voy!-
Dicho esto se colocó detrás de mí y comenzó a penetrarme
alternadamente, primero su verga y después de retirarla introducía el
consolador. Llegó el momento anunciado. Dejando su miembro dentro de mi ano
colocó la punta del consolador en la parte de arriba, con su mano libre abrió
más mi culo y comenzó a empujar el juguete lentamente. Mi ano se fue abriendo
poco a poco permitiendo la entrada del intruso. El dolor era terrible. Un
empujón más y logró introducir otra parte del juguete. Me relajé lo más que pude
y eso permitió que se introdujera un poco más. No podía creerlo, mi culo se
estaba adaptando a la anchura de ambos miembros.
-¡Qué culo tan dócil tienes, tan hambriento, tan puto!-
-¡Ay, qué delicia papi! ¡Mételo más, más, más!-
Mi petición fue escuchada y sentí más de ese rico juguete
dentro de mi ano. Se quedo quieto y al comprobar que el juguete no iba a ser
expulsado con un movimiento involuntario lo soltó y comenzó a nalguearme sobre
las zonas que habían recibido la cera caliente. Yo estaba loca disfrutando todo
lo que hacía. Mis extremidades estaban entumecidas. Estaba feliz por el trato
que me estaba brindando
-¡Toma, toma, zorra puta! ¡Tu culo es delicioso y merece lo
que está recibiendo!-
Estuvo varios minutos en esa acción hasta que finalmente
retiró el juguete y comenzó a bombearme solo con su verga de una manera rápida y
profunda. Acto seguido cubrió el consolador con un condón y lo puso a la altura
de mis labios pidiéndome que lo mamara otra vez. Mi ano estaba insensibilizado,
me bombeaba cada vez más fuerte y nuevamente comenzó a nalguearme.
-¡Puta! Tu culo está todo enrojecido! ¡Te lo estoy
destrozando!-
Paso sus manos hacia el frente e inclinándose comenzó a
pellizcar mis pezones de forma brusca, dolorosa, yo comencé a morder el
consolador. Estaba loca de placer y ya no me importaba el dolor, lo estaba
disfrutando, él alternaba el pellizco en mis pezones y las nalgadas. Nuevamente
encendió la vela y dejo caer más gotas de cera en mis nalgas, lo hizo también en
mi espalda descubierta, ya no podía más y le pedí que se viniera dentro de mí.
-¡Ya papi! ¡Quiero tu semen delicioso en mi ano!-
-¡No puta, te los voy a dejar dónde a mí se me pegue la gana-
Siguió con el mismo juego hasta que finalmente sacando su
miembro se dirigió rápidamente hacia mi rostro y masturbándose termino por
lanzar chorros de su semen en él. Yo abría la boca para recibir ese líquido tan
espeso y delicioso. Con su verga erecta aún comenzó a latiguear mis mejillas por
un buen rato.
-¿Quieres más putita? ¿Tu culo sigue hambriento?-
-¡Sí papi, quiero más de ti!-
-Está bien. Tengo una sorpresa para tí.-Dijo dirigiéndose
hacia su maleta. En un minuto ya estaba de regreso trayendo en las manos el par
de cordones y la cadena mencionadas al principio. Me ato y comenzó a jugar
nuevamente en mi ano. Jugaba a meter y a retirar el consolador mientras mordía
mis nalgas hasta que finalmente volvió a penetrarme. Dejando el juguete
completamente insertado y sostenido por una pequeña tira de cinta adhesiva se
colocó frente a mí y levantando un poco mi rostro metió su verga en mi boca
procediendo a masturbarse lentamente. Mi ano luchaba por expulsar el miembro de
juguete ya que la posición en que estaba hacia que mi estomago se aplastara.
Pero no pude y continúe en esa pose hasta recibir el semen de su verga dentro de
mi boca.
Esa fue mi primera experiencia de este tipo. La venía
planeando desde hace tiempo hasta que encontré a la persona adecuada.