TRÁLLAX XXIV
El sometimiento de SEXTO a manos de TERCHELD y como fue
vendido después de esclavo, con la intención de quitárselo de en medio.
CAPITULO 24
Al día siguiente TERCHELD, cumpliendo su palabra:
- ¡Se va a enterar ese!.- vestido solamente con un tanga, que
a duras penas le sujetaba dentro los cojones. Traspasando la puerta principal de
la mansión de SEXTO, fue en su busca con la intención de someterlo a su
voluntad. Cuando al ver a un esclavo solícito dirigirse a él:
- ¿Qué desea el señor?.- con la evidente intención de
informarse del motivo de su vista y así poder participárselo después a su amo
SEXTO. Sin darle a éste tiempo a defenderse, TERCHELD sujetándolo por el
gaznate, le retorció bruscamente los pezones; preguntándole:
- ¡Esclavo!, ¿en donde se encuentra el patricio?.- y
apretando más fuerte, clavándole alternativamente en profundidad las uñas en las
tetillas. El esclavo con voz gutural por la opresión, acojonado además por la
fuerte personalidad del visitante, le contestó:
- ¿Aaa…hí amo, en la sauna, recibiendo un masaje!.- y siendo
al momento liberado del cuello y pezones, acariciándoselos para calmar el dolor,
fue incapaz de impedir la progresión de íbero, que tomó dirección a la zona de
palacio indicada. Traspasando TERCHELD la puerta que comunicaba con tan íntimo
lugar, desapareció de la vista del esclavo, gritando altanero:
- ¡Vengo a cumplir mi palabra de someterte!.- viendo a SEXTO
que tumbado boca abajo, con la mejor de sus erecciones de verga; se encontraba
recibiendo un recio masaje en la espalda a manos de un esclavo de confianza:
- ¡Sal fuera!.- le ordenó el hispano a éste. Quién,
presintiendo negros nubarrones en el horizonte, no tuvo arrestos de defender a
su señor:
- ¡Sí amo!.- y a la carrera el esclavo salió por la puerta:
- ¡Ven para acá, espía del Emperador VIRTUS!.- y sin
contemplaciones le sujetó por los cabellos y alzándolo de la tumbona, le agarró
por un brazo:
- ¡Aggg!.- y torciéndole dolorosamente la muñeca, le golpeó
el fuerte pecho contra la pared y restregándoselo con crueldad por la superficie
de las ásperas piedras. Lo introdujo en una mazmorra que vio nada más entrar y
lo primero que hizo:
- ¡Ufff!. ¡Qué bestia!.- fue violar por primera vez al
cachitas del patricio. Destrozándole el potorro de la clavada, y es que las
enculaciones eran muy brutales y los gemidos de SEXTO se lo comunicaban. Pero
éste no podía hacer nada, solo golpear las piedras de la pared con
desesperación. Porque TERCHELD era bastante más fuerte que él. Por eso, solo le
quedaba entregarle el chocho, que de lo estrecho que lo tenía y lo gorda que era
la tranca del íbero, le hacía padecer lo incontable:
- ¡Joder sigue violándome!.- pero a la vez logró ponerle a
cien y de ahí sus ruegos de que le echara un buen polvo. Y poniendo el culete
muy respingón, apoyando una mejilla en tan áspera pared, se regodeó en sentir
las ricas penetraciones del falo de TERCHELD:
- ¡Te lo dije puto, serías mío!.- le recordó éste. Que
enlazándole los genitales con una fina cuerda de cuero:
- ¡Aggg!.- tirando con fuerza de él. Cabalgándole, continuó
follándolo, alargando el placer que sentía de violar musculosos machos. Sobre
todo un culo como aquel que no conocía muchas pollas. Y es que SEXTO hasta ahora
había sido siempre un master. Pero para él aquello ya se había acabado y a
partir de hoy lo suyo era ser doblegado y usado por otros machos y de eso se iba
a encargar hoy TERCHELD de iniciarle por ese duro camino. Que sujetándole
decididamente por la nuca:
- ¡Ohhhh!, ¡que placer!.- le echó un polvo sensacional
manando esperma sin parar. Mientras le atizaba fuertes mistras a ese culo tan
musculoso. Hasta que, sacándole la verga, observando ambos como aún ésta
supuraba semen a borbotones. De otro fuerte tirón del cordel genital, lo sacó al
patio y cogiéndolo por sorpresa una vez más le ató con las manos por detrás y
poniéndole un bocado de caballo que encontró colgando de una pared. Sujetándolo
solamente con una mano por la brida enganchada al hierro que cruzaba su boca,
tirando con fuerza, sorpresivamente:
- ¡Hummmm!.- volvió a encularlo con destreza. Y comenzado una
segunda follada, lo violaba con presteza y es que así era TERCHELD.

Todo un cabrón que se excitaba al forzar dulces musculitos
como SEXTO. Que muy doliente con la cabeza mirando al techo de lo tirante que el
hispalense mantenía las riendas, gimiendo como una puta muy guarra, volvió a
sentir las perrerías y virguerías que una poderosa polla podía realizar en su
lubricado potorro:
- ¡Qué me partes cabrón!.- logró decir a través del bocado y
es que, apoyando una mejilla en la pared, con tan fuertes penetraciones:
- ¡Calla, puta!.- parecía le iba a romper el cuello a la
altura de sus hombros. Hasta que metiendo la verga dentro. TERCHELD se corrió
por entero, llenándolo de semen a punto del ahogamiento anal. Pero ahí no quedó
todo, porque era evidente que aquel gay necesitaba un buen repaso para iniciarlo
en su nueva etapa de esclavo y cogiendo una recia cuerda de esparto que había en
el suelo del patio, ya provista de múltiples nudos en un extremo:
- ¡No, con eso no!.- con ella a golpes comenzó a masacrar
aquellos virginales pero potentes músculos, azotándolo sin piedad, quedando el
patricio maravillado de lo fuerte que pegaba el hispalense pero sobre todo de lo
que él era capaz de encajar sin perder el conocimiento.
Porque los latigazos eran brutales eran lacerantes la áspera
cuerda le iba despellejando la piel, dejándole longitudinales marcas rojizas que
de forma irregular se iban repartiendo por todo su atlético físico:
- ¡Para, para por favor, que ya soy tuyo!.- reconoció; a la
vez que humillado, sentía como se le escapaba la leche que TERCHELD le echó
anteriormente en "to" el ojete y que por sus poderosos muslos iban descendiendo
hasta caer al suelo:
- ¡Por supuesto, puto!.- pero el íbero ya tenía decidido el
destino del patricio y no era precisamente quedarse junto a él:
- ¡Sigo sin fiarme de ti, cabrón!.- y con la intención de
quitárselo de en medio, sin dejarle vestirse, desnudo como estaba, mostrando los
síntomas que el cruel tormento dejó en su castigado físico, le ató aún más
fuerte por las muñecas. Pero esta vez con las mismas ásperas cuerdas con que le
azotó y sacándolo a la calle siendo observado por sus convecinos. Virilmente
empalmado:
- ¡No me vendas, sir!.- lo llevó al camino de la ruta de los
esclavos, encajando incontables latigazos, porque de esa manera TERCHELD
habitualmente trataba a sus esclavos sementales. En donde, nada más de ser atado
de muñecas a una gruesa arandela de una roca del suelo. Expuesto
escandalosamente empalmado por su amo, para ser exhibido. A TERCHELD le hicieron
la primera propuesta:
- ¡Cien monedas de oro te doy por él!.- pero TERCHELD
sonriendo displicentemente al joven bárbaro que habló, le comunicó:
- ¿Está loco?. ¡Si por lo menos vale el triple!. ¡Además es
un noble romano y eso encarece la mercancía!.- pero viendo la cara de asco que
puso SEXTO, al fijarse en el nómada. Riendo con crueldad cambio de idea,
diciéndole:
- ¡Bien de acuerdo, acepto!.- y siendo vendido por cuatro
perras al esclavista que le pareció el más cabrón de los presentes. Que además
abandonaba el Imperio de Roma y que eso le venía muy bien. Pero que encima para
que todo le saliera redondo, era de todos los presentes el tipo al que SEXTO
menos deseaba ser vendido:
- ¡Por favor amo, no!. ¡Devuélvele el dinero!.- regodeándose
con la carita de pena que le puso el rubio. Justo cuando entregándole al nómada
la correa que lo sujetaba al bocao, cogieron dirección a las tierras bárbaras en
donde los latinos tenían muy buena venta. Y viéndolos ir, TERCHELD sonriendo de
placer, de cómo le restallaba la lengua del látigo en la desplegada espalda del
tribuno; con mofa le dijo a grito pelado:
- ¡Adiós esclavo!.- y girándose en dirección a la ciudad,
comentó con el cipote muy tieso:
- ¡Krom, como es que a SEXTO no le gusta el bárbaro, es feo
pero esta de muerte!.-y con esos pensamientos abandonó el lugar.
--ooOoo--
Habrían recorrido unos treinta kilómetros y SEXTO con una
braguita de lino blanco que le dio el bárbaro para que tapase sus vergüenzas. Y
que con el sudor de lo transparente que quedó lo mostraba todo. Todavía atado,
brazos atrás, de rodillas en un páramo próximo al camino:
- ¡Graggg!, ¡qué me ahogo!.- tenía la verga del bárbaro
dentro de su boca hasta los huevos. ¡Qué verga más rica tenía aquel condenado!,
pensó. Era un nabo sucio que no se limpiaba nunca y que ahora él se lo estaba
lavando de cojones:
- ¡Ahora el culete!.- le ordenó aquel bárbaro, que girándose
le introdujo el guapo rostro entre sus macizos glúteos:
- ¡Jodeeer, qué apéndice bucal!.- comenzando el nuevo esclavo
una retahíla de lengüetazos que le iba limpiado los labios del chocho de los
trozitos de excrementos que lo decoraban. Rebañando tan oloroso manjar, mientras
sus tetillas eran estrujadas por aquellas potentes manos:
- ¡Le gustas cada vez más a tu amo URIN, cerdo!.- reconoció
aquel tipo, participándole por fin su nombre. Que tirando sádicamente de un
pezón le forzó a meter la lengua hasta el fondo de su conducto anal. Pero la
verdad era que no hacía falta porque SEXTO de excitación, le chupaba el ojete a
conciencia. Volviendo loco de regusto al jovenzuelo bárbaro. Porque él también
se estaba encariñando del boy, un chico de tan solo 23 añitos pero ya más
musculoso que él y con muy mala leche, que con una verga del 33, podía chulear
además de unos cojones bien gordos. Tanto le empezaba a atraer aquel garañón
nórdico que ya estaba comenzando a olvidarse de TERCHELD:
- ¡A mi también me gustas amo!.- logró decir sin sacar por
completo la carita romana de entre las esculturales nalgas:
- ¡A ti no te ha preguntado nadie musculitos!.- y arreándole
una ostia, lo puso de nuevo delante suyo, y abusando de que tenía la polla
alzada de lo tiesa que la tenía, dejando los cojones bien visible, le forzó a
acercar la boca, ordenándole:
- ¡Ahora los huevos, perro!.- y metiéndole la cabeza entre
los muslos, sintió como aquella mamona boca se los rechupeteaba como si le fuera
la vida en ello:
- ¡Humm!, ¡veo que es así, puta!.- y es que la lavativa de
huevos era impresionante de buena. Tanto que el dueño de tan cojonudos
testículos no resistió más y tirando del esclavo por los cabellos, lo giró con
la intención de dejarlo de culo y apuntando con su erecto nabo el potorro de
SEXTO:
- ¡Uahhh!.- lo traspasó, iniciando unas viriles
penetraciones, que volvía loco de regusto al romano. Aquel cabrito sabía follar,
era un experto sexual, quién sujetándole por los cabellos. Con recios pollazos,
lo follaba sin contemplaciones, arreándole fuertes mistras en las nalgas
mientras lo cabalgaba. Temblando SEXTO de excitación. Nadie hasta ahora lo había
desflorado como él. El pollón del bárbaro era sensacional, tanto que URIN
sacándolo, apuntando al bello rostro del patricio, eyaculó con una potencia que
antes no vio en nadie, a excepción de TRALLAX, claro está. Y es que el
jovenzuelo bárbaro era todo un portento homosexual, cubriéndole el rostro de
espeso semen como leche condensada. Hasta que lanzándole una fuerte ostia en la
cara, mandándole al suelo del golpe. Sin darle reposo, cogió el látigo que
llevaba en el cinturón:
- ¡Venga esclavo ponte en marcha!.- y lacerándole la piel, lo
llevó por todo el camino. Sin ni siquiera el bello tribuno intentar huir. Solo
gemía y rogaba piedad cada vez que impactaba la lengua del látigo en sus
sensibles carnes. Mientras empalmado no oponía resistencia y es que SEXTO por
fin conoció al master de su vida. Cuando sorprendiéndolo:
- ¡Cojones que pendiente más bonito llevas!.- le comentó
URIN. Que acercándose a él, tirando sin contemplaciones de él, se lo arrancó y
se lo ensartó en su oreja derecha:
- ¡Es un regalo del Emperador VIRTUS!. ¡Pero te lo puedes
quedar sire.- le dijo con humildad SEXTO:
- ¿Por supuesto que me lo quedaré esclavo!.- le respondió el
bárbaro que castigándole con otra ratahila de latigazos le hizo recorrer el duro
camino.
--ooOoo--
Quitarse de en medio a SEXTO, hizo que TERCHELD se sintiera
más tranquilo. Ya que ahora no tenía que estar pendiente de nadie, sobre todo
cuando se fugara con TRALLAX; a excepción del Señor Oscuro que quedaba como
único pero importantísimo contratiempo:
- ¡Ahora solo falta contarle a TRALLAX lo de mis intenciones
de fugarme con él y decirle porque lo hago!.- se prometió, a sabiendas de que el
cachas sabía todo lo referente a su procedencia y destino. En pocas palabras,
que era el macho llamado a ser Guerrero Esclavo del Señor Oscuro y que para ese
fin fue verdaderamente instruido. Con el único cometido de recuperar para el
Líder el talismán de Morg y el anillo de Shilrimm. Y con esas intenciones cogió
primero un látigo y aunque ya era la una de la noche; bajando a las cuadras, a
tan intempestivas horas, viendo dormido a TRALLAX, le mandó un fuerte latigazo a
sus masivos pectorales:
- ¡Ponte de pie perro cuando entre tu amo!.- logrando que
TRALLAX de un bote obedeciera y al ver que se trataba de él sacando pecho,
girando sumiso la cabeza esperó sus órdenes:

- ¿Sabes porque te he traído aquí, verdad esclavo?.- le
preguntó al musculoso. Cuando viendo que éste le respondió con un gesto
afirmativo, continuó con la idea de explicarle todo:
- ¡Porque eres el Elegido!.- añadiendo:
- ¡Por eso te impusimos los sagrados zancos y por primera vez
fuiste coronado con el casco de Krom!, ¡cuando te trasladamos del barco a la
villa rural de RUFUS!. ¡Pero solo fue meramente una prueba!. ¡Para comprobar si
realmente eras el Elegido!:
- ¡Y como es así, te impuse el otro día el casco de forma
perenne, el que siempre llevarás puesto a partir de ahora, para que te
proteja!.- añadiendo:
- ¡Motivo por el que cuando luchaste en el coso ya formaban
parte de ti y te pertenecen por derecho!.- participándole además:
- ¡Quiero que sepas que el casco impide que te puedan
hipnotizar!, ¡pero no impide que con torturas el enemigo te obligue a hablar!.-
y con esa aclaración, le participó:
- ¡Siempre lo llevarás puesto, y aparecerá y desaparecerá de
tu cabeza siempre que tú lo desees, solo con pensarlo!.- comunicándole:
- ¡La idea es que lo lleves siempre, que se te encomiende una
misión para el Señor Oscuro!.- diciéndole a continuación:
- ¡Las plataformas están hechas de un material místico, el
mismo del que está construido el trono del Oscuro!. ¡Que permite con la fuerza
mental del que lo lleva puesto, que igual que el casco, desaparezca o aparezca
cuando quieras:
- ¡No te lo he dicho antes, por miedo a que te fugaras!.-
recordándole que eran muy útiles:
- ¡Como ya habrás comprobado, casi sin esfuerzo puedes llevar
una carrera al trote con largas zancadas sin agotarte apenas!.- le recordó. Pero
sonriendo con vileza, le participó:
- ¡Pero de lo que no podrás librarte es del bozal que llevas
puesto!. ¡Siempre lo llevarás para que te recuerde tu condición de esclavo!.-
cuando viendo que ya se había hecho muy tarde, realmente se encontraba agotando
con tanto trajín; TERCHELD le dijo:
- ¡Bueno, después te cuento las intenciones que tengo!.-
añadiendo para dar por acabada la conversación:
- ¡Es hora de que vuelvas a echarte a dormir, quiero que
mañana estés descansado!.- y encadenándolo en la pared dejó solo al cachas.
Logrando que su visitar creara una incertidumbre aún mayor en TRALLAX. Que con
todo lo que ya sabía por parte del Ente del Amuleto. Lo contado anteriormente
por TERCHELD y que no se le quitaba de la cabeza lo que oyó en el templo. Aunque
estaba muy enamorado de él, creyendo que éste quería acabar con la vida en
libertad de Gaia. Decidió no esperar más y fugarse aprovechando la oscuridad de
la noche.
Y para ello, lo primero que se le ocurrió fue, concentrarse
mentalmente, con la intención de lograr recoger las plataformas. Pero al no
conseguirlo, hizo lo mismo con el casco. No lo logró tampoco y más convencido
que nunca de las mentiras de TERCHELD. Arrancando las cadenas de la pared, se
fugó con el casco, y zancos que al parecer según el hispalense se lo ponía y
quitaba cuando él quisiera. ¡Mentiroso!, pensó para sí, lleno de rencor por lo
que creía otra traición de su amo.
--ooOoo--
TERCHELD poniéndose de pie, abandonando su cómoda cama, le
dio una patada en el vientre al esclavo RUFUS:
- ¡Ponte de pie y acompáñame, que me largo de aquí con
TRALLAX!.- le comentó al rico hacendado:
- ¡Ahora mismo amo!.- y obediente salió detrás de TERCHELD,
en dirección a las cuadras de su propiedad. En donde en la más triste y sucia se
encontraba su mejor ejemplar de tiro, el Esclavo Gladiador TRALLAX. Cuando nada
más atravesar la puerta, viendo las cadenas arrancadas de la pared y sueltas por
el suelo:
- ¡Eh, que ha pasado aquí?.- se enteró de la fuga de TRALLAX:
- ¡Joeeer, ha escapado!.- gritó con desconsuelo por la
pérdida de su mejor tesoro y a grito pelado le ordenó a RUFUS:
- ¡Ve a la casa y coge todo el oro del que dispongas y me lo
traes!. ¡Mientras yo unciré a mi carro a mis mejores esclavos sementales de
tiro!. ¡Krom tengo que encontrar a TRALLAX!.- y con esas intenciones, cada cual
fue a su cometido. Y nada más entrar en las caballerizas, cogió un látigo de la
pared y lanzándola sobre la espalda de un fuerte semental latino:
- ¡RINGO!, ¡prepárate que vienes de viaje conmigo!.- escogió
al más fuerte de todos:
- ¡Sí amo, lo que ordenes!.- cuando viendo esconderse a un
hermoso hércules de caoba:
- ¡Aggg!.- rodeándole con la lengua del látigo el poderoso
cuello batusi, lo sacó a rastras del escondrijo:
- ¡BUTU tu también!.- pero revolviéndose el musculoso negro;
con cierto descaro le preguntó:
- ¿Por qué yo amo?.- enojando mucho a TERCHELD por su
resistencia a obedecer. Que pisándole los oscuros cojones, le espetó:
- ¡Porque lo digo yo, perro!.- y es que era el último esclavo
que compró y lo tenía a medio entrenar. Pero después de RINGO era su esclavo más
fuerte y pensaba terminar de someterlo por el camino:
- ¡Deja de pisarme los huevos amo, que obedezco!.- y
pisándole el pecho después, pasando por encima, le ordenó:
- ¡Pues venga, ayuda a RINGO a sacar al exterior mi carro de
carreras!.- y aproximándose al recién llegado, a su esclavo PHILIPP, al que
después de dejarlo con ROMEO con el encargo de que éste le instruyera para
gladiador. Ya muy adelantado en el uso de las armas y más musculoso también,
había vuelto con él. Y que por desgracia, hasta el cambio de planes, ya tenía el
encargo de enfrentarse en el coso a su primer contrincante en combate. Cosa que
no iba a producirse por desgracia, por lo que, lanzándole un formidable latigazo
en sus desnudas nalgas, le ordenó:
- ¡Tú también vienes, esclavo!:
- ¡Gracias amo!.- teniendo TERCHELD así conocimiento de que
era el único por ahora deseaba con ardor acompañarlo:
- ¡Pues venga ayuda a tus compañeros de tiro!.- cuando viendo
que los que quedaban no eran de su total confianza, dudó en escoger a los dos
que faltaban, porque a sus dos esclavos de confianza, pensaba darles la libertad
por la entrega a su persona. Por eso nada más llegar el esclavo RUFUS. Justo
cuando acababa de uncir en la parte trasera del tiro a los tres escogidos
cachas, TERCHELD le participó a éste:
- ¡Por tus servicios, pienso liberarte de mi yugo, para que
vuelvas a ser el master que fuiste!.- entristeciéndose el rostro del noble
romano, que entregándole dos bolsas repletas de oro, le comunicó:
- ¡Amo, deseo renunciar a mi libertad por ir con usted, le
amo señor y daría mi vida por usted!. ¡Sabe que después de TRALLAX soy su mejor
macho de tiro, el que más resiste los latigazos y tiempo tirando del carro!.- y
agachando la cabeza, separando las piernas, expandiendo con sumisión su torso,
puso sus brazos por detrás a la espera de la contestación de TERCHELD:
- ¡Sabes que me cuesta deshacerme de ti, por eso acepto tu
oferta!. ¡Pero te aviso que te pondré de guía en el tiro y tú serás el que
reciba todos los latigazos cuando vayáis despacio o halla que cambiar de
sentido!. ¿Aceptas?.- y henchido de orgullo el musculoso romano, le respondió:
- ¡Sí amo, lo sé!, ¡como su mejor esclavo de tiro que tiene,
sé que ese es mi lugar!. ¡Y mi grado de responsabilidad será mayor y el castigo
superior al de los demás amo!.- y humillado porque se le escapó una baba de
precum de la punta del capucho, se dejó uncir, en el primer puesto del tiro:
- ¡Y tu humillación será mayor!.- le participó TERCHELD, que
sin darle tiempo a contestarle, le impuso un bocao en la boca, igual que a los
demás sementales pero a diferencia de estos le ato con una fuerte soga las
muñecas por detrás:
- ¡Bueno, tendré que comprar en el mercado los dos esclavos
que me faltan!.- comentó resignado. Cuando sorprendiéndolo:
- ¡No hace falta amo!. ¡Porque yo puedo ser ese esclavo?.-
escuchó una voz que después de varios meses TERCHELD no había olvidado:
- ¡Había pensado concederte de nuevo la carta de liberto,
esclavo!.- le respondió sin mirarle, nada más oírlo porque sabía que era ROMEO:
- ¡Además tus 50 años son un problema!.- pero desprendiéndose
el siciliano de la camisa que cubría su torso, le mostró los masivos músculos
que poseía:
- ¡Amo, necesita gente veterana entre tanto niñato!.- y
mirando con amor a TERCHELD, le ofreció:
- ¡Amo, en el caso de que le fallara, véndame o déjame tirado
en un ribazo y sigan el camino sin mí!:
- ¡Ocupa tu lugar esclavo!.- y dirigiéndose al único hueco
vació, tirando la camisa al suelo para dejar su torso de esclavo al aire, pasó
primero por delante de RUFUS:
- ¡Hola esclavo!, volvemos a vernos!.- e hinchado el pecho de
temor, RUFUS reconoció sumiso:
- ¡Me alegro amo de que hallas vuelto!.- y soltando un
suspiro agachó la cabeza. Aquel hijo puta había vuelto a entrar en su vida con
aviesas intenciones:
- ¡ROMEO, igual que antes serás mi hombre de confianza!.-
humillando públicamente a RUFUS, que hasta ahora le había servido bien:
- ¡Gracias amo, tendré a los esclavos a raya!. ¡Sobre todo al
díscolo RUFUS!.- y restallando TERCHELD el látigo, le peló el pellejo del pezón
de la teta derecha al musculoso romano:

- ¡Arre esclavos, a la carrera, que tenemos que encontrar a
TRALLAX!.- y a la velocidad del relámpago los esclavos RUFUS, ROMEO, PHILIPP,
BUTU y RINGO, tiraron del carro como gacelas, llamando la atención de los
transeúntes, porque no era fácil ver una junta de esclavos como aquella, con
unos físicos de tanta calidad.

NOTA: Como fácilmente habréis comprendido el TOMO I de las
vivencias de TRALLAX ya ha finalizado. Comenzando para éste unas nuevas
aventuras en solitario por ambos universos. En lucha por su libertad y en
constante huída del Señor Oscuro, del Emperador VIRTUS y demás enemigos,
antiguos y nuevos. Que iré relatando en el TOMO II.
Podéis visitar mi web
http://galeon.hispavista.com/trallax, al que podéis acceder
también a través de mi perfil de TODORELATOS. En él podéis ver dibujos míos que
son inéditos, correspondientes a los primeros capítulos, en los que no incluí
ninguno.