[ Inicio ] [ Novedades ] [ Top100 ] [ Relatos Hablados ] [ SexShop ]
 Enlace Recomendado del día: [ Contactos Personales ]
 1,143,664 Miembros | 12,842 Autores | 54,170 Relatos | 2,840 Usuarios Online Bienvenido a TodoRelatos.com! 
TODORELATOS
RELATOS
AUTORES
PANEL / INFO
VARIOS
 
 
SEXSHOP
RELATO HABLADO

Un heavy me folló con ritmo
TODORELATOS » RELATOS » EN EL PROBADOR DE LA TIENDA
[ El que tiene narices, no manda a oler. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 23 de Noviembre, 2008.
Fecha: 13-May-06 « Anterior | Siguiente » en Gays (4324 de 6562)

En el probador de la tienda

caribecaribe
Accesos: 9,235
Valoración media:
Tiempo est. lectura: [ 21 min. ]
 -   + 
La tienda estaba desierta y ya Eduardo iba a cerrar, cuando llegó un tipo muy guapo... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Eduardo trabajaba en una tienda de ropa deportiva y de noche estudiaba en la universidad. A sus veintidós años, tenía una figura atlética que era la envidia de muchos. Su piel blanca contrastaba con sus ojos negros y su pelo negro, grueso, lo que, combinado con los rasgos fuerte de su cara, le daban una impresión de hombre mayor. Este efecto era acentuado por una sombra de barba que ya empezaba a salir en la tarde aún al haberse afeitado en la mañana, y por las camisas y corbatas que debía usar para trabajar. Después de año y medio trabajando en la tienda, ya se había ganado la confianza del gerente, y de vez en cuando, como esa tarde, su jefe salía más temprano y lo dejaba a cargo de cerrar la tienda.

Ese verano había habido muchas ventas, sobre todo por una nueva línea de ropa interior de hombre y de trajes de baño que había causado furor. De vez en cuando tenía ocasión de ver algún que otro cliente que se veía muy bien, y más de una vez tuvo que pedir permiso para ir al baño a masturbarse pensando en el cliente en cuestión. Prácticamente se venía sólo de pensar en esos hombres modelando en su mente con la ropa interior que habían seleccionado.

Como ya había pasado la temporada de verano, esa semana habían llegado muy pocos clientes, y Eduardo estaba a punto de cerrar. La tienda estaba desierta y ya se había quitado la corbata e iba a colgar el letrero de cerrado, cuando llegó un tipo muy guapo que tendría algunos treinta años. Tenía un cuerpo espectacular, con unos pechos muy amplios y definidos, que marcaban sus pezones en la ajustada camiseta que traía puesta. Su piel estaba tostada por el sol, y su pelo era de un rubio sucio, desordenado de una manera casi planeada. Unos ojos verdes y de una mirada limpia daban un toque genial a aquel adonis. El tipo llegó corriendo y fue directamente donde estaba Eduardo, el cual se había quedado maravillado por aquel bello hombre. Ya estaba pensando en hacerse la próxima paja pensando en este nuevo cliente, cuando fue sacado de golpe de sus pensamientos por una voz decidida y fuerte:

- ¿Cómo te llamas?

- E… Eduardo Valverde, para servirle

- Muy bien, mucho gusto, Eduardo, yo soy Moisés. Me vas a perdonar, sé que ya es la hora de cierre, pero te agradeceré si me atiendes

"Ya quisiera yo que me ‘atendieras’ tú a mí, pensó Eduardo"

- Claro, si para eso estamos, sólo dígame qué anda buscando y tal vez yo le pueda complacer

Eduardo pensó en lo que acababa de decir y se sonrojó con el doble sentido.

Moisés se quedó viendo a Eduardo fijamente, admirándolo, y pensó "Bueno, pues ya no hay tanta prisa, me cae bien este chico"

- ¿De verdad no es molestia?

- Para mí es un gusto poderle ayudar.

- Genial. Claro que me puedes ayudar. Lo primero que te voy a pedir es que me tutees.

- Como guste… digo… como gustes.

- Vine porque salgo de viaje y necesito ropa interior bien bonita. Quiero comprarme unos boxers y según creo tú tienes muy buena mercancía

Eduardo se ponía cada vez más rojo al asociar cada frase con algo más "Tú tienes muy buena mercancía también", pensó.

- Está bien, déjame poner el letrero de cerrado y asegurar la puerta. Es que me toca cerrar a mí hoy y ya no quiero extenderme más. A usted… perdón, a ti te atenderé con gusto.

Mientras se dirigía hacia la puerta, Eduardo miró hacia atrás para volver a observar a Moisés y en ese momento se cruzó con la mirada del rubio que sonreía. Se sonrojó y volvió a pensar en lo guapo que era este tipo, y volvió a caminar hacia la puerta mientras era seguido por la mirada de Moisés que se había clavado en su trasero, admirando lo firme y redondo que era. El calor que Eduardo sentía se acentuó por el hecho que ya había apagado el aire acondicionado. Al volver se dio cuenta de que Moisés estaba en la sección de jockstraps, y se excitó al imaginárselo usando uno de estos. Se reajustó disimuladamente la verga que le empezaba a crecer dentro de sus apretados pantalones. Moisés, con su tono de voz directo e imperativo, le preguntó:

- ¿Qué tienes para mí, Eduardo?

- Tengo para ti... un consejo

- A ver…

- No usar boxers

- ¿Y eso por qué?

- Te hacen lucir más viejo, hay otras opciones más juveniles y cómodas. Además, los boxers te delatan, si me entiendes a lo que me refiero. Bueno, eh… a mí me pasa, ¿sabes?…

- ¿Y qué me aconsejas?

- Depende de que tan abierta sea tu mente y que tan grande sea el "regalo" que vas a envolver

- No se qué talla usaré, ¿tú qué crees?

Esta era la ocasión perfecta para poder verle el equipaje al cliente sin que hubiera que disimular, y Eduardo se la tomó al pie de la letra, escudriñando la zona más interesante del cuerpo de Moisés, cubierta por unos jeans desgastados que le quedaban como a un maniquí. Se quedó viéndole sus partes por más tiempo y con más descaro del que normalmente lo hubiera hecho con cualquier cliente. Quedó asombrado de lo que veía, y su verga se movió, creciendo un poco ante esta excitante visión. Moisés aprovechó el momento para acomodarse su paquete dentro de sus jeans, lo cual puso a Eduardo bastante nervioso y lo sacó de su trance.

- Eh… este… No sé, pareces bien dotado, aunque generalmente la talla tiene que ver con la cintura, y la tuya debe estar en 30 más o menos, creo que llenas bien una talla mediana

- ¿Y qué tipo de ropa interior crees que me conviene?

- Hay mucho para elegir, desde tangas hasta slips, pero si lo que quieres es un look diferente, te recomiendo las tangas. Son muy cómodas, aunque no todo el mundo se atreve a usarlas.

- Tú debes llevar ropa interior bonita trabajando aquí, ¿qué llevas hoy, por ejemplo?

Eduardo sonrió al escuchar la pregunta, pues normalmente usaba ropa interior muy sexy. Le gustó que estuviera entrando en confianza con este chico guapo.

- Hoy es viernes, día de marcha, y hay que salir listo para la guerra. Por eso llevo unas tangas de seda, cómodas y ligeras. Te las recomiendo, pero tal vez deba buscar otra cosa para ti, a ver, puede ser bikinis de lycra, pruébate estos…

- Mmmm, oye, ¿Podrías enseñarme lo que llevas puesto, si no es mucha molestia?

Eduardo apenas puede creer lo que acababa de escuchar, ¡el chico más guapo del mundo quiere ver mis tangas! Luego recapacitó al pensar que tenía una erección en progreso. ¿Y cómo explicarlo? Tal vez este Moisés no lo comprendería. Por un lado parecía muy lanzado, como si fuera "familia", pero más de una vez se había equivocado. Tenía que concentrase para bajar el grado de excitación antes de mostrarse a Moisés.

- Bueno, esto es inusual, pero no hay ningún problema, pues estamos aquí solos. Vayamos al probador, allí te muestro

Se dirigió al área de probadores, mientras Moisés lo seguía fijándose en su culo, que lo había dejado alucinado. Pensó "quizás estoy siendo demasiado lanzado". Le pareció por un momento que Eduardo era gay como él, pero algo le decía que tal vez no. Le gustaba este hombre tan atractivo y varonil, y se había quedado prendado de aquel culo tan firme. Había pasado muchas veces frente a la tienda y siempre veía de lejos a Eduardo, pero hoy no había aguantado más y planeó venir a la hora de cierre con la esperanza de encontrarlo solo. ¿Y si este hombre no era gay? Estaba a punto de confirmarlo o de cometer un gran error, pero pronto lo averiguaría, aunque debía ser más cauteloso.

Eduardo abrió las cortinas del probador, que estaba lleno de espejos por todas partes, pasó delante y le invitó a entrar, sonriéndole con una dentadura perfecta que lo ponía loco.

- Mira, Moisés, te tengo estos dos modelos para que te los pruebes. Este es parecido al que llevo puesto, pero en otro color. ¿De veras quieres verlo antes de probártelo?

- Claro, si no es molestia. Hagamos algo para ganar tiempo. Mientras me enseñas el tuyo, me los voy probando en este otro probador, ¿te parece? Así veo que tal te queda.

Eduardo corrió la cortina y se empezó a quitar la correa. Estaba animado por la insistencia del muchacho, pero algo asustado pues su verga había crecido Se bajó la cremallera lentamente, se deja caer los pantalones al suelo, y se subió la camisa para dar una mejor visión de su "mercancía". Se miró en el espejo orgulloso del resultado de su paquete firme y relleno, y su abdomen plano y liso. En ese momento sintió un movimiento del otro lado de la cortina.

- ¿Puedo entrar?

- Claro, entra. De eso se trata, de que veas

Le mostró al atónito joven unas tangas negras de lycra, que se habían llenado por completo con la creciente erección.

- ¿Ves como me quedan? Te hacen lucir atrevido y fresco, te sientes libre y cómodo.

- Tal vez tengas razón. Ese tejido se ve muy suave y cómodo

- Se siente muy suave al tacto, eso es lo mejor. Ven, toca.

- ¿De veras puedo tocarlo?

Eduardo tomó la mano de Moisés y la acercó a la tela que cubría su verga, que aún sin acabar de crecer se movió inquieta al sentir que la recorría una mano firme, ajena, caliente.

- Sí... en verdad es suave

- Lo mejor es que sientes que vas sin nada detrás, mira.

Eduardo se volteó y le mostró su culo al excitado Moisés, que había dejado de tener la sartén por el mango para pasar a ser un observador mortificado al ver el objeto de su deseo tan cerca. Sin embargo, animado por la frescura del dependiente, decidió dar un paso adelante.

- Noto que estás semi-erecto

- Bueno, ya a esta hora semi-erecto es poco, ¿no crees? La calle llama, jejeje

- Pruébate una de las que me diste, entonces, para ver cuál me convence más

- Me la probaré aquí mismo. Si me permites me voy a quitar la camisa, pues hace bastante calor.

Moisés empezó allí mismo a desabrocharse torpemente, sin apartar la vista del paquete de Eduardo y de las suaves líneas de un culo tan firme como una roca. Cuando vio el pecho bien definido de aquel hombre que tantas veces había observado de lejos, pensó que se iba a derretir allí mismo. Eduardo, en cambio, iba dejando atrás su nerviosismo y crecía su excitación al ver como Moisés se bajaba los pantalones sin apartarle la vista, mientras él concentraba la suya en la verga que ahora descubría y que también estaba creciendo. No despegaba los ojos de este chico tan lindo, admiraba sus piernas trabajadas, sus brazos velludos, su cara de niño en un cuerpo de hombre.

- Vaya, hay alguien aquí que también está sintiendo el "llamado", ja ja ja. No importa, siéntete en confianza, te entiendo. Eso nos pasa a todos. Estamos vivos, ¿no?

Moisés se puso rojo, pero esto no disminuyó su excitación. Todo lo contrario.

- Lo siento, no lo he podido contener...

- Tu novia debe estar feliz

- No tengo... Tampoco quiero, ¿sabes?

Le echó una mirada cómplice mientras sonreía, y en ese momento su verga volvió a latir como si tuviera vida propia.

- No sé... tienes lo que hace falta. Anda, pruébate la tanga

Eduardo no podía ver más esa verga grandota y gorda que empezaba a crecer delante de él y a la que aún no se atrevía a tocar, aunque se moría por hacerlo. Tal vez este chico era uno de los que calientan la estufa y luego no quieren cocinar, pensó. Mientras tanto, ya había delatado mucho de sí mismo y no le importaba, seguiría adelante.

Moisés se empezó a poner la tanguita, mientras pensaba que había arriesgado demasiado y que probablemente este Eduardo era un "calentador", que hacía todo aquello como parte de su trabajo para tener a los clientes contentos, pero que no pasaría nada. Volvió de sus pensamientos al darse cuenta de que aquella minúscula pieza de ropa interior le estaba dando trabajo de poner.

- Creo que con esta erección en proceso no me va a quedar bien…

- Esta tela aguanta la erección más fuerte, te lo digo yo que vivo todo el día empalmado.

¿Me vas a decir que no es más cómoda que el bóxer? Ya viste cuán suave es…

Eduardo colocó su mano áspera sobre la tela que cubría el paquete creciente de Moisés y sintió que su propio paquete iba a estallar en cualquier momento.

A ver cómo te queda por detrás

Casi se siente que no llevo nada

Moisés se volteó y le mostró un culo redondito, y firme, suave y sin vellos.

- Espera, Moisés, déjame ajustártelo bien

Eduardo haló el hilo que se metía en el culo de Moisés, sintiendo que ya no puede más y decide lanzarse a su presa en un último intento por acabar con aquella tortura de una buena vez.

- Pienso que tienes un culo envidiable

Al escuchar esto, a Moisés se le puso duro por completo, y su respiración se hizo afanosa. Eduardo se dio cuenta de que tenía el control y decidió avanzar en su ataque.

- ¿Verdad que se siente suave? Y si estas bailando con otra persona se siente mejor al rozar otra tela

Eduardo se acercó mas a Moisés, aspirando el olor del chico como si fuese una droga. Moisés se volteó y sintió la respiración de Eduardo encima de sí, y olió el aroma de aquel hombre que lo enloquecía. Eduardo casi jadeaba mientras acercó su paquete al de Moisés.

- ¿Quieres probar lo que te dije del roce?

- Eh… este… sí, claro.

Eduardo pegó su paquete al del chico y lo movió de lado a lado

- E.. eso hace subir mi erección...

- Se siente rico, ¿no? Y veo que te gusta, como a mí

- Oh, Dios, yo… no puedo…

Eduardo se lo había imaginado, a la hora de la verdad el chico se echaba para atrás, tal como lo pensó. Sin embargo, no lo iba a dejar escapar así por así. Moisés estaba tan excitado que había sentido como le subía la leche a lo largo de su tronco, con el simple roce del paquete de Eduardo y su olor y su respiración. Si se venía allí de esa manera tan absurda haría un papelón, aparte de que rompería todo el encanto del momento, por eso trató de retrasarlo.

- ¿Me… me dejas probar el tuyo? Creo que me va más ese color

- Como no... Ayúdame a quitármelo

Moisés se le puso por detrás para ver otra vez tan bello culo, y le sacó el hilo de la tanga. La verga grandota salió disparada como un resorte, libre de su prisión. Eduardo se volteó para que el chico pudiera apreciar qué tan excitado estaba, y se agarró por un momento su verga que estaba afeitada por completo, como para que el chico apreciara el tamaño. Entonces le dio una orden:

- Anda, quítate el tuyo

Cuando Moisés se quitó la tanga, estaba más empalmado que nunca, ya estaba a punto de estallar y sentía que le subían algunas gotas de pre-semen a la enorme cabeza de su dura verga. Este era el momento esperado, decidió desnudarse por completo en silencio, viendo fijamente a los ojos a un Eduardo que jadeaba incesante como un animal a punto de atacar. El aire se podía cortar, el ambiente olía a sexo y sudor, a hombres en celo.

Eduardo dejó de mirar a Moisés a los ojos y decidió observar con detenimiento el objeto de su deseo. Fue entonces cuando cayó en cuenta de que estaba frente al pene más grande que en su vida hubiera visto, largo y grueso, como de unas 10 pulgadas, y curvado hacia arriba, con una cabeza grandota y brillante que mostraba unas traviesas gotitas saliendo de su ojo único y unas bolas enormes y afeitaditas. Eduardo quedó sin habla ante aquella maravilla.

Moisés se percató de lo que sucedía y se puso las manos en la cintura e infló su amplio y velludo pecho. Esa era precisamente la impresión que quería causarle. Sonreía satisfecho mientras su enorme tranca latía excitada. Eduardo tragó en seco y le habló sin dejar de mirar el portentoso animal que se paraba orgulloso entre las piernas de su nuevo amigo.

Allí estaban frente a frente, desnudos en un probador de una tienda, dos hombres deseosos de sexo y mostrando su masculinidad, su calentura, sus ganas. Ninguno de los dos se atrevía a hacer nada, como si quisieran prolongar aquel momento para siempre. Moisés habló por romper el hielo, sin saber que le daría a Eduardo la pauta a seguir.

Me imagino, Eduardo, que estas tangas hay que lavarlas a menudo, pues seguro se impregnan del olor de uno.

No imagines, huélela…

Moisés se dobló a recoger la tanga que tenía puesta Eduardo, y al incorporarse de nuevo la aspiró fuertemente cerrando los ojos mientras se grababa en la memoria el aroma del culo de Eduardo.

- Hueles muy bien. Hmmmmmm…

Aquello fue demasiado. Al ver eso, al ojo de la vergota de Eduardo se asomaron unas gotitas más de pre-semen, y su miembro erecto le palpitó con fuerza. Agarró los hombros de Moisés y lo empujo hacia abajo, haciéndole arrodillarse ante él.

- Ven, huele de aquí, que te va a gustar más.

Por fin había llegado el momento para acariciar y saborear el objeto de su deseo, a Moisés lo había calentado aún más la agresividad con la que lo hicieron arrodillarse. Empezó a pasar su nariz suavemente por la entrepierna de Eduardo, por sus bolas, por la base del tronco, aspirando con deleite aquel aroma de sudor de hombre, de sexo y de pasión entre las piernas de su adonis.

Hmmmmm, síiiiiii, hueles bien…

Lo rozaba levemente con su aliento, con una suavidad torturadora que ponía a Eduardo loco, y ponía en duda el control que supuestamente tenía aquel hombre que estaba de pie.

Con que huele bien, ¿eh? Pues imagina como sabe.

Enséñame tú a que sabe

Al decir esto, Moisés acercó su boca al palo de Eduardo, el cual empezó a golpearle la cara y los labios con su tronco macizo mientras le repetía "¿te gusta, verdad?" con un tono de lujuria ahora desconocido para Moisés. Abrió la boca, goloso y sacó la lengua para sentir la cabeza de aquel animal golpeándole allí, mientras veía hacia arriba, a los ojos de Eduardo, cosa que le excitó de más a este último. Posó la colorada y brillante cabeza de su verga en la lengua de Moisés, y éste chupó con fuerza, lamiéndolo dentro de su boca

Hmmmm qué rico... más adentro, ¡vamos!

Eduardo hablaba como si estuviera poseído, con los ojos entrecerrados, extasiado en el disfrute de sentir su gruesa verga deslizándose en la tibia boca de Moisés, que no dejaba de gemir mientras ponía todo su empeño en la mamada, quería que aquel hombre nunca se olvidara de este encuentro. En un momento se sacó la verga de su boca y miró a Eduardo con deseo y le dijo:

Desde hace tiempo soñaba con chupártela

Desde que entraste por la puerta quería quitarte la ropa y volarte encima

Me gusta tu verga

Calla y sigue, que estabas muy bien, nunca me la han mamado así

Agarró a Moisés por los cabellos y con la otra mano forzó su miembro dentro de la húmeda y caliente boca, metiéndolo más y más adentro, suavemente, entero, hasta el fondo

Moisés chupaba ruidosamente mientras le masajeaba las bolas con la mano, y después de un rato sacó de su boca el objeto de su deseo, jadeando de placer. La verga de Eduardo quedó muy mojada, un hilillo de saliva le escurría desde la cabeza hasta las bolas.

Niño, qué bien la chupas, me tienes mal

Eduardo subió la pierna en el banco mientras Moisés, aún de rodillas, empezó a lamer aquel pene macizo de arriba a abajo, lamiendo también las bolas y la entrepierna.

Después de unos minutos en los que solo se oía el tenue jadeo de Eduardo y los lengüeteos de Moisés unidos a su respiración afanosa.

Eduardo agarró a su experto mamador por la cabeza y le metió su vergota toda hasta adentro, oyéndolo quejarse con unos murmullos ahogados, luego la sacó entera, suavemente, y haló al chico hacia arriba. Moisés exhaló un suspiro y dijo con lujuria:

Me encanta tu verga

Pues déjame probarla de tu boca si es que sabe tan rica

Diciendo esto, lo besó con pasión, metiendo su lengua dentro de la boca de Moisés, buscando en ella el sabor de su propio miembro. Luego se echó al suelo

Ven, que quiero chupártela también

Ah, no, pero yo quiero seguir en lo mismo, vamos a darnos placer mutuo

Moisés se metió por debajo de Eduardo a lamerle el perineo y siguió por abajo hasta su culo, mientras le decía al vendedor:

Mi verga necesita una buena mamada, anda

Eduardo empezó a saborear las gotas de pre-semen del palo palpitante de Moisés, mientras éste devoraba su culo con furia. Aprovechó para abrir su culo con las dos manos para que el chico lo pudiera lamer mejor.

Moisés se acomodó, abriéndole más el culo y escupiéndolo un par de veces ruidosamente, para luego meterle la lengua hasta el fondo, lo cual hizo que el vendedor emitiera un largo y sonoro gemido de placer

Qué bien lo haces, me traes loco. Por cierto, me encanta tu verga, está muy mojada con pre-semen

Anda, puedes saborearla, la tengo así por ti. Y mi culo necesita atención también

Eduardo le masajeaba el tronco a Moisés y empezó también a chuparle el culo con fuerza. Luego se devolvía a lamerle los huevos, mientras el de abajo le decía:

Me encanta, sigue, aaaaah que bien la chupas

Y esto, ¿te gusta?

Eduardo se metió la vergota de su cliente entera en la boca, la sintió palpitante en todo su grosor y empezó a chuparla sin sacársela de adentro de la boca.

Moisés deliraba, y succionaba el culo de su hombre con más fuerza

Sigue así, Moisés, que mi culo hace tiempo que necesitaba que le pusieran atención… ay síiiiiii… prepáramelo.

Abre más las piernas, Eduardo, que quiero comerte el culo como nadie lo ha hecho

Eduardo gemía mientras lamía las piernas de Moisés y masajeaba sus bolas. A la orden del otro, abrió las piernas ampliamente, su culo le latía con fuerza

No pares, así, cómeme el culo, cómemelo ya

Moisés movia la cabeza de lado a lado mientras se comía el agujero delicioso y sudado de Eduardo con gran ansiedad, le metía toda su lengua, en círculos, por todos lados, y con la punta rozaba su agujero mortificándolo para ver cómo le latía. Eduardo apretaba el culo y sentía como le babeaba la verga de placer, y se dedicaba a chuparle la cabeza de la verga a su hombre, mientras le masajeaba el perineo con la presión de sus dedos.

En ese momento, el dependiente sintió que se venía, y el ritmo de jadeos y gemidos con el ruido seco de una nalgada que le dio Moisés. Sintió tanto gusto y se alegró de que su leche no saliera al ser distraído por el momento.

Moisés estaba como poseído del placer que experimentaba debajo de aquel macho, sintió ganas de más verga y en un rápido movimiento volvió a chuparle la verga a Eduardo, mientras sentía el sabor del pre-semen, le seguía dando nalgadas.

Aaaaaaah, sí, sigue Moisés, prepáralo para lo que me vas a meter… que rico, sigueee

A Moisés lo excitaba muchísimo que le hablaran así. En ese momento escupió el hoyo del culo de Eduardo y le pasó un dedo para arriba y para abajo mientras le seguía chupando su vergota mojada y a la vez, con la otra mano, sobaba su propio tronco que ya babeaba mucho más. Se sacó el manjar de su boca y le dijo:

Mira, está lista para metértela

Ay sí, dame con esa polla tan dura, soy todo tuyo

Yo quiero verte la cara de placer mientras te meto este palo que va a estallar

Voltéate, métemelo de frente, para verte mientras me follas

Eduardo se tendió en el suelo del vestidor y alzó las piernas en el aire, enseñando su agujero mojado con la saliva del rubio, y el cual le latía descontroladamente.

Moisés se arrodilló frente a Eduardo, el cual estaba convertido en un animal en celo, y empezó a mortificarlo sobándole su capullo alrededor del agujero. Se escupió los dedos y se los sobó en el culo al hombre que ahora tenía los ojos virados hacia arriba del placer.

Me gustas mucho, Moisés, quiero ser tuyo. Ya no me dilates el placer, ven métemelo.

Moisés le abrió aún más las piernas y le metió dos dedos lentamente hasta el fondo, mientras observaba al vendedor que estaba como extasiado. Le colocó de nuevo la punta de su verga en el orificio y empezó a dibujarle círculos con la cabezota, hasta que sintió como se le deslizaba hacia el interior con una gran facilidad, aunque no pudo seguir avanzando, entonces lo agarró por las piernas como queriéndolo abrir en dos mientras le empezaba a suministrar la dosis de verga que el vendedor hace tiempo necesitaba.

Lentamente, Eduardo, para que lo sientas

Moisés, anda, dame duro con tu polla

Como si fuera a cámara lenta, el chico le fue introduciendo aquella tranca curvada y brillosa, lentamente hasta el fondo. Eduardo primero tuvo dificultad en dejar pasar cada pulgada de verga, pero poco a poco el placer se impuso y el chico empezó a jadear como perro en celo, mientras le seguía hablando sucio a su macho follador.

Aaaaaaahhhh que ricooooo joder… qué dura la tienes, hombre. Quiero sentirte todo dentro de mí… ¡dame duro!

Moisés, con cara de placer, no despegaba sus ojos lujuriosos de los de Eduardo, mientras le decía:

Me gustas mucho, desde que te vi. Quería que fueras mío

Mientras le decía esto, le movía aquella enorme verga hacia adentro y afuera dentro de su culo. Se acercó a besarlo con pasión mientras lo seguía follando con un ritmo cada vez más rápido. De su pecho y sus hombros caían gotas de sudor sobre el cuerpo caliente de Eduardo, el cual empezó a mover las caderas en forma circular para darle más placer a su rubio semental.

Moisés disfrutaba aquella follada como nunca, pero quería seguir teniendo el control, de modo que sacó su verga de golpe, mientras Eduardo sentía el hueco que dejaba la ausencia de aquel enorme tronco, y se abrazaba con los pies a la espalda de su hombre como no queriéndolo soltar.

Moisés, con una sonrisa pícara volvía a meterle su polla lentamente al muchacho, mientras observaba la reacción de placer en esa bella carita que lo traía loco desde hacía tiempo. Repitió varias veces el ejercicio de sacar de golpe y meter despacio, hasta que en un momento que lo tenía dentro hasta el fondo, Eduardo le apretó la verga con los músculos anales, y la lujuria en la cara de Moisés alcanzó su máxima expresión. Apretó los dientes y se apoyó en el suelo, todo el tiempo con solo la punta dentro, y de pronto, con furia, le metió de golpe las diez pulgadas.

Eduardo gritó tan fuerte que de no estar en el fondo de la tienda lo hubiesen escuchado en el pasillo. Apretó su culo con fuerza mientras el rubio le repetía el tratamiento, de golpe y porrazo hasta adentro, esta vez aún con más fuerza

¡¡AAAAAAAAARGGGGGGGGGH!! ASIIII

Sabes aguantar, Eduardo, ¿eh?

Joder, estoy cogiendo con un macho de verdad

Te está gustando, ¿verdad?

Síiiii, dame así, duro, duro

Dime si te gusta que te clave la verga, Eduardo

Sí, mucho, dame más, me gusta que me la metan así, salvajemente, aaaaaaayyyyyy

Moisés se excitaba cada vez más con cada frase, le encantaba esta conversación sucia mientras seguía clavándole su tronco rígido, volteaba los ojos cada vez que Eduardo le apretaba la verga con su culo, y seguía dándole con fuerza. Entonces empezó a sobarle la verga a Eduardo, suavemente, haciéndole una paja tan delicada que contrastaba con la energía que le imprimía a cada embestida.

Quiero que te corras con mi polla dentro

Aaaaaaaaah me vas a hacer venir muy pronto, siiiiií

Se acomodó para seguirle metiendo su duro nabo mientras lo seguía masturbando, ahora con fuerza, y con la otra mano empezó a apretarle un pezón con fuerza

Ay, Moisés, sí, dame duro, quiero sentir tu leche dentro de mí

Mmmmmm.... muévete como el puto caliente que eres

Eduardo empezó a mover su culo en círculos y lo apretaba duro, mientras Moisés le quitaba algo de leche de su polla que goteaba y le metía los dedos en la boca. El muchacho saboreaba su propia leche de los dedos de su amante, cuando de repente Moisés se inclinó hacia él y empezó a chuparle la lengua para sentir el sabor del néctar masculino.

Cuando Moisés bajo a chupar el cuello de su macho, éste lo abrazó más fuerte con los pies y echó la cabeza hacia atrás, extasiado y susurrando frases sueltas "cómo me gustas", "úsame, abúsame", "dame duro que me gusta", a lo cual Moisés respondió metiéndole la verga más rápido, más duro, más hondo, sin piedad, sabiendo que se acercaba el momento final.

Eduardo sentía como las bolas del muchacho le golpeaban el culo. Fue en ese momento que empezó a jadear como un animal, empezó a mover sus nalgas en todas direcciones, loco de placer, y de buenas a primeras apretó su culo fuertemente, lo cual provocó que Moisés gimiera con fuerza.

Eduardo empezó a correrse profusamente… uno, dos, tres chorros,,, Moisés volvió a besarlo con pasión… cuatro, cinco, seis trallazos más de leche, y con cada uno su esfínter apretaba y flojaba.

Oh por Dios, me vas a hacer venir a mí también, ahí viene, ahí viene, yaaaa…

Moisés no pudo más y acabó por venirse con fuerza dentro del culo de Eduardo, el cual seguía, increíblemente, botando leche de su verga que no perdía la dureza para nada. La sensación de los chorros de leche de su macho dentro de sí le provocaron una nueva sensación de placer.

Moisés se corrió como nunca lo había hecho, y exhaló un suspiro profundo mientras caía sobre el cuerpo de Eduardo, que estaba cubierto de sudor y semen. De tan abundante venida, del culo del vendedor salía un hilillo de leche.

Los dos hombres se fundieron en un largo beso, se olvidaron del tiempo y seguían difrutándose como si estuvieran apenas empezando. Moisés rompió el beso para, dedicarse a lamer del cuello de Eduardo los trallazos de leche que habían caído allí, luego bajó a sus pezones donde lamió por igual la leche que había caído allí, y de nuevo volvió a besar a Eduardo apasionadamente.

No sabían cuánto tiempo había pasado, pero Eduardo, debajo de Moisés, se acomodó para acariciarse en otra posición y en ese momento le preguntó el otro:

Oye, Eduardo, ¿por qué esa camarita de la esquina tiene una luz roja que parpadea?

Moisés abrió los ojos como dos platos y se quedó paralizado antes de responder:

Oh no, el guardia de seguridad…

Los muchachos se miraron sin saber qué hacer. Habían estado siendo observados todo el tiempo.

Pero eso ya es parte de otra historia…

Si les gustó mi relato escríbanme a caribecaribe@hotmail.com

TodoRelatos.com © caribecaribe

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!
 Comentarios (14)
\"Ver  Perfil y más Relatos de caribecaribe
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Versión para Imprimir
 Enviar este relato a un amigo/a
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« Volver a la página anterior Ir arriba
Usuario
Contraseña

 
» Registrarse
» Recordar Clave
» Ayuda
 

Sexo en Vivo
 
 
SEXO

WebCam de Sexo
 

Descargar Peliculas
 

Galerías Porno
 

Sexole
 

FisgonClub
 
 
CONTACTOS
» Red de Contactos
 
     
 
Emotik: Nicks y Emoticonos para MSN Messenger
InverForo: Comunidad sobre Dinero y Vivienda
ForoCoches: El mayor foro de coches en Internet
Copyright © 1999 - 2008 TodoRelatos.com v3.41 - LWNET. Todos los derechos reservados.
Privacidad y Terminos de Uso · Ayuda y FAQ · Contacto