A última hora se arrepintió; según ella.
La vi crecer, cuando me casé ella tenía unos 5 años, y yo
tenía 22. Cuando cumplió 15, ella fue vivir a mi casa para estudiar, y el último
año que estuvo allí, llegamos a acariciarnos, me permití algunas libertades con
ella. En el mes de noviembre del 2005, mi esposa se fue por un mes a donde mi
suegra, y se quedó ella con otra hermana suya, pero durante ese mes, yo me
propasé, logré mamarle los pechos, hacerle deditos, pero nunca me permitió
penetrarla. Cuando mi esposa regresó ella se quejó y se me volvió un gran
problema. Pero pasó;
Unos 6 meses después volvió a la casa para tramitar una
papelería de sus estudios.
Los papás de ella, son muy estrictos y le han prohibido que
no deba tener novio. Especialmente andaba de noviecita con un muchacho que tenía
fama de ladrón. Ella viajó de su casa a mi casa, son como 200 kilómetros; y qué
creen? También el novio había viajado. Cuando pasé con mi automóvil, los vi.
Pero hice como si no los había visto, cuando ella se presentó en la casa de
noche para dormir, la llevé aparte y le dije que sabía su secreto.
Ella se asustó mucho, y me rogó diciendo: tío, por favor no
vaya a decir nada, se lo suplico.
Yo le dije que no tuviera ninguna preocupación, que no diría
nada, por supuesto que ya sabía con que me iba a cobrar.
Al tercer día me llamó y me pidió dinero prestado, entonces
le propuse que con mucho gusto le daría el dinero si me contestaba las
siguientes preguntas, y entonces ella me dijo ¿Cuáles?
Ahí te va la primera pregunta: ¿Eres todavía virgen? Y me
contesto que sí,
Te gustaría regresar con una cantidad de dinero tal? (le dije
la cantidad) y sus ojos ser iluminaron, (y pensé: Puta me está resultando) me
contestó que sí.
Entonces le propuse que haríamos el amor al día siguiente y
que le daría el dinero y también le ayudaría a guardar su secreto en cuanto a su
relación con su noviecito.
Al otro día se presentó al hotel a donde la había citado.
Nos fuimos a bañar, primero fui yo, me despojé de mi ropa, y
entré a la regadera, cuando me vi en el espejo, me sentí un conquistador, a mis
35 o 36 años, yo estoy obeso, gordo o panzón como quieran llamarle, mis pechos
parecen pechos de mujer, y sin embargo ahí estaba en la misma habitación con mi
sobrina de 18 años.
Mi bajé el calzoncillo, y mi pene como ajeno a lo que
ocurría, no reaccionaba, pero eso no me preocupaba, porque yo sabía que no me
defraudaría, cuando el agua empezó a caer sobre mi cuerpo, empecé a repasar
mentalmente los pasos que iba a dar para poseer a esa mujer que tenía conmigo.
Terminé de bañarme, me puse el calzoncillo y me presenté a la
habitación ella me miro de la cabeza a los pies y yo esperaba alguna reacción
suya, pero, nada, le sugería que se bañara, lo cual acepto, ella no se quitó la
ropa ahí en el cuarto, sino que entró al baño con todo y ropa, se tardó mucho. Y
cuando regresó, traía toda su ropa puesta, a mí no me importó.
Me corrí a un lado de la cama, y le señalé un lugar, le dije
aquí está tu lugar.
Ella se acostó a mi lado, me rodeó con sus brazos, y me dijo,
-usted es mi mejor tío-
Me ofreció sus labios, yo estaba loco; claro como no iba a
estarlo, mi esposa tiene 36 años y está bien gorda, y ahora estaba en la misma
cama con una mamacita.
Llevaba puesta una blusa color negra, la cual le fui
levantando poco a poco, y cuando al fin logré quitársela, tuve ante mi
nuevamente ese par de bolas, de tamaño mediano, no eran pequeños, tampoco eran
grandes, pero con unos pezones pequeños, tuve que aplicarle los dientes para
hacerlos resaltar.
Poco a poco fui bajando con mi mano, a su estómago. Llevaba
una falda larga, que le llegaba a los tobillos, se la empecé a quitar, ante mí
fue quedando un cuerpo soñado, y no pude evitarlo, si, la tentación de observar
totalmente ese lindo cuerpo.
Nada de llantas, nada de gordura, un vientre plano, plano,
plano. Un ombliguito hermoso, parecía el cráter minúsculo de un volcán a punto
de hacer erupción.
Le di la vuelta, y ante mí quedaron dos nalgas, duras, fruto
del trabajo duro en el campo, nalgas bien pronunciadas, a las cuales me deleité
en sobarlas, apretarlas y pellizcarlas. Siguiò dando la vuelta y ante mí quedó
un bosquecito, lindo, hermoso, vellos negros, apenas podían esconder una línea
que marcaba el comienzo de una vaginita cual tesoro yo estaba ansioso por
descubrir.
Nuevamente la acosté en la cama, y entonces comencé mi acto
de preparación, me aferrè a su conchita, a su clítoris, a sus pechos, ella se
retorcía de placer, pronto pude notar un liquido resbaladizo en mis dedos y mi
lengua lo cual saboreé con gusto.
Ella me jaló, dando a entender que ya quería la penetración,
le abrí delicadamente las piernas, y coloqué mi penecito, si, no es nada grande,
unos 12 centímetros, y talvez pulgada y media de grueso, cuando ella sintió que
mi herramienta esta en su entrada, tragó saliva, y se preparó, claro que ella
estaba bien lubricada, así que no fue muy difícil penetrarla, tomando en cuenta
el tamaño de mi pene.
Se la metí de un solo empujón, y ella lanzó un gran suspiro,
y empecé+e el movimiento del metisaca, y entonces, en ese momento le dio un
ataque de remordimiento de conciencia, empezó a llorar, y a rogarme que se la
sacara que no podía hacer el amor conmigo, y mientras eso pasaba, yo solo quería
seguir disfrutando. Pero ella seguía tratando de sacarme de encima, y comenzó a
moverse de un lado para otro, eso aumentó mi tensión, y sin poder evitarlo, me
corrí.
Me aguadè totalmente, han de comprender que soy hombre de un
solo polvo, pero había acabado, ella seguía llorando, y me pidió perdón por no
seguir.
Incluso me dijo que del dinero que yo le tenía que dar, me lo
devolvería, yo le seguí el juego, aproveché para pedirle otro polvo, pero ya no
quiso.
Lentamente se levanto y mientras se vestía me dijo que,
estaba siendo injusta con su novio. Ah esa era la cuestión, era por su novio,
terminó de vestirse, y se marchó pensando que me había fallado. Pero yo quedé
con entera satisfacción de que me cogido a esa nena de 18 años alta de por lo
menos 1.70 de estatura, lindos ojos cafés, virgen.
Al despedirse de mí con un beso, le levanté la falda, quiso
resistirse, pero le dije, por lo menos quiero tocar lo que no pude tener, y se
dejó, llegué a su calzón, le metí el dedo entre las piernas y ahì estaba, mi
semen, me dije; que piense que sigue siendo virgen, es mejor para todos.
Cuando cerró la puerta me di cuenta que tenía otra erección,
y me volé la paja mas rica de mi vida.