Bebemus meadus
Hola amigos de la red, soy asiduo lector de esta página, y la
mera verdad la pensé mucho antes de decidirme a escribir esta que es mi
historia. Primero que nada deben saber que es una declaración real, no he
inventado nada.
Tengo 45 años, aficionado, casi adicto al sexo, me gustan
todo tipo de mujeres, pero que sean cachondas y dispuestas a gozar en todas sus
posibilidades y manifestaciones. Gorditas, chichonas, nalgonas, piernudas,
peludas, rasuradas, flacas, altas, bajas, en fin de todo un poco.
Hasta hace unos 8 años era un "tipo normal" hasta que conocí
al Internet, por pura y mera curiosidad empecé a entrar a páginas "puercas"
(pornográficas) y encontré en ellas un vasto universo de posibilidades. Había
oído hablar de "lluvias doradas", zoofilia, y otras tantas "aberraciones" pero
jamás las había visto y mucho menos practicado.
Por supuesto que la curiosidad mató al gato y ahí te voy…….
¡abrí la página de "lluvias doradas"!, lo primero que se desplegó ante mis ojos
fue la imagen de una deliciosa chiquilla de unos 25 años de cabello castaño y
uno pechos del tamaños de melones, se encontraba arrodillada a horcajadas sobre
la cara de un fulano de madura edad que mamaba el apetitoso coño semi-depilado
de tal angelical criatura. Del coño de la Venus salía un grueso chorro de
amarillo líquido que hacia diana en la boca abierta del afortunado sujeto.
¡Cámara!, amigos míos… la verga se me puso como piedra, la
impresión fue "mortíferamente" fuerte y excitante; de inmediato pulse "entrar" y
me interne en las diferentes imagines guardadas, todas ellas mostraban a divinas
mujeres meando en la boca o en la cara de tipos con la verga bien parada,
parecían disfrutar enormente de ese momento. Continué mi viaje de navegación y
ahora tocaba el turno a las féminas de recibir la meada de los galanes en sus
respectivas bocas. Valla calentura que agarre en ese instante, presto saque mi
ariete de su prisión y me propine tremebunda "chaqueta", aprisionando a mi
"amiguito" con la mano batí el mástil de arriba a abajo descapotando el pellejo
de la cabeza. Mi amoratado glande me enviaba sensaciones de sumo placer que me
transportaron al mero paraíso, me vine abundantemente en mi mano y preso de loco
frenesí al ver a una mina que tragaba la miada que su compañero le largaba lleve
mi propio semen hasta la boca. Su sabor me pareció exquisito y lo paladee con
éxtasis, chupe y chupe la mano hasta que no deje ni rastro alguno.
El tema me obsesiono hasta el grado de querer probar tan
fascinante acto, así que me propuse llevar al cabo esa tarea. Por la noche se lo
propuse a mi esposa, pero la muy pendeja se negó a hacerlo y me llamo "cerdo
depravado", en respuesta le puse tremendo chingadazo que la mandó de nalgas
hasta el piso, la tome de los pelos y la abofeteé en tres ocasiones hasta
romperle el hocico de cerda que tiene, no contento con ello saque mi pito y le
bañe la cara con un potente chorro de orina caliente y amarilla.
No se que es lo que paso, pero al sentir mi hembra el
ambarino líquido en su cara cambió del todo su comportamiento, se prendió de mi
tolete con su boca y gimió con placer al tragar la cabeza del cipote. Inició
entonces una deliciosa mamada y arrancándome prácticamente la escasa ropa que
llevaba (de hecho solo los calzones) me dejo en cueros y se abrazó a mis nalgas
al tiempo que me decía: - ¡Dame más cabrón, dame más, lléname de meados mi
boquita, termina en mi garganta, quiero tu leche en mi boca!
No podía dar crédito a tan radical cambio, ¿Qué había pasado?
… pues la verdad que no lo sabía en ese instante, el caso fue que tomé la
cabecita de mi amada mujercita y comencé un frenético mete-saca para satisfacer
los deseos de mi amada. Termine de mearla y entonces surgió el aluvión de leche
de mis cojones. Me vacié por completo en su boca, ella siguió lamiendo hasta
dejarme limpio y seco.
-¡Ahora mámame el coño y bébete mis jugos mezclados con mis
miados, abre la boca gran cabrón!
-Me pegué a los húmedos labios de su chocho e inicié un
lengüeteo desde el ano prieto hasta el sonrosado clítoris, que delicioso sabor
tenían sus caldos. Luego de algunos minutos de goce ella lanzó un profundo
gemido y entonces….. ¡Largó un potente chorro de orina hasta mi sedienta
lengua!, el sabor era salado y un poco amargo, sin embargo a mi gusto DELICIOSO.
Me puse de pie y la tomé entre mis brazos, la cubrí de
apasionados besos enlazando nuestras lenguas en una fiera batalla, mientras
tanto mi chorizo había tomado de nueva cuenta su enhiesta arrogancia y pedía
guerra nuevamente. Coloque a Patricia (Paty) en cuatro patas y dirigí el pene
hacia la abertura de su túnel, de un solo empellón le sepulté la mitad de la
herramienta, me afiancé a sus caderas para jalarle hacia mi cuerpo y luego
sepulté hasta la empuñadura de mi espada dentro de su cálida vagina. No pude
contener por mucho tiempo mi venida, si acaso fueron 10 minutos de lento y
delicioso mete-saca, anunciando entre gemidos roncos la llegada de "los blancos
a la meta" estrujé sus pechos entre mis manos y con último empellón atornillé mi
pito hasta el fondo de la húmeda caverna para lanzar mi chorro ardiente de
espeso semen.
Desfallecido y satisfecho caí de bruces sobre la espalda de
Patricia. ¡Mi amor, esto estuvo de poca madre!, nunca había gozado tanto, eres
genial. Tus miados son la mejor de las bebidas que nunca haya probado.
-Eres un cabrón cerdo mal nacido, pero me ha gustado, de
verdad que me gustado mucho, no tengo porque negarlo, nunca imagine que una
marranada como esta pudiera causar tanto placer, al principio me disgustó tu
propuesta, pero luego de los tres madrazos que me diste comprendí que eras mi
amo y debía obedecerte; más cuando sentí el primer chorro de orines en la cara
me salio lo puta desde dentro y entonces le tomé sabor al caldo. Fue así que lo
empecé a gozar, ¡gracias cariño, te debo una!
Sin lavar nuestros cuerpos nos fuimos a la cama a descansar,
el fuerte olor a meados llenaba la habitación haciendo una atmósfera de lujuria.
Por la mañana me desperté con una erección de respetables
dimensiones y volteé hacia mi costado izquierdo donde se encontraba Paty quien
yacía dormida a pierna suelta, encuerada. Le tomé sus deliciosas nalgas con
ambas manos sintiendo sus carnosidades mullidas, metí mis dedos entre el
lujurioso valle hasta llegar al hoyo prieto de su ano, introduje mi dedo medio
hasta la mitad provocando un respingo de su parte y un "humhh" de su garganta al
tiempo que abría los ojos y esbozaba una sonrisa placentera.
-¡Buenos días garañón!, ¿es que no tuviste suficiente con lo
de anoche?, que manara más rica de despertar, ¡hummmm, mete mas tu dedo!
Sin prisa alguna lo introduje hasta la misma empuñadura y ahí
lo revolví sabia y concienzudamente, al mismo tiempo me situé de manera que mi
verga quedara en dirección de su palpitante coño y embestí metiendo mi arma como
cuchillo en mantequilla, la muy cerda estaba que bramaba de la calentura.
La temperatura dentro del peludo conejo de Paty era
abrasadora, sentía la cabeza del príapo arder como en pira funeraria, las
paredes resbaladizas permitían que me deslizara con facilidad en el movimiento
de mete-saca. Hice que levantara el culo quedando en cuatro patas y mis manos se
afianzaron en sus suculentas chiches que colgaban como la ubre de una vaca. Para
entonces mis huevos se encontraban adosados a las nalgas de mi esposa en alerta
de largarle el lechazo en lo profundo de su peluda cueva lo que sucedió unos
minutos después.
Deposité la carga de manera abundante, tanto que desbordé el
húmedo conducto y mi leche rezumaba con hilillos por la cara interna de sus
muslos.
-Mira como me haz dejado, parezco "jarro atolero" en castigo
vas a tener que limpiarme con la lengua todo este desmadre. Ponte el suelo y
abre la bocota.
-Cuando así lo hube hecho Paty se coloco en la posición 69 y
me ofreció su pucha llena de mi esperma para que le limpiara. Mi leche comenzó a
escurrir de dentro de su cuevita haciendo "diana" en mi boca mientras mi lengua
taladraba ese orificio de resbaladizos pliegues. Mientras tanto se agacho
tomando con su boca mi rabo amoratado y un tanto flácido por la recién venida
que me había dado; al sentir la caricia de nueva cuenta mi herramienta comenzó a
cobrar vida, más sin embargo me asaltaron unas súbitas ganas de mear, se lo hice
saber a Paty pero ni maldito caso me hizo. De nueva cuenta le grite: ¡Amor, me
meo, espera un instante luego continuamos…. Me estoy meando!.
Ni puto caso, así que sobre advertencia no hay engaño…….
Comencé a mear dentro de su boca que para sorpresa mía aceptó gustosa toda la
descarga, más aun me instó a que vaciara por completo mis riñones en su boca
ávida de orina.
Toda mi meada matutina la vertí en esa deliciosa cavidad
bucal de mi señora; en respuesta ella también comenzó a soltar su meada en la
mía, así que hubo un intercambio matutino de meadas calientitas, solo que por mi
parte fue mayor el placer pues por una parte bebía la meada de Patricia y por
otra devoraba mi propia leche que extraía a lengua pura de la vagina de mi
amada.
Luego de ese sublime momento nos dirigimos a la ducha para
lavar nuestros cuerpos, al entrar al baño la pervertida hembra me anunció que
tenía urgencia de exonerar el vientre, es decir que ¡ya se cagaba!, se sentó en
el excusado y liberó de su tripa un fétido chorizo de mierda de color marrón, un
segundo pujido alumbró otro sorrete al cabo del cual una sinfonía de cuatro
pedos resonaron en el baño. Terminó su fisiológica tarea y sus lindos ojos
brillaron con malicia al tiempo que daba vuelta a su cuerpo quedando de frente a
mi sus nalgas y su ano todavía enmierdado.
-Cariño: ¿puedes ver bien mi cola? He tenido una súbita y
genial idea, me gustaría que me limpiaras el culo con tu lengua, lo tengo lleno
de caquita y no quisiera desperdiciarla en un inanimado papel de rollo, si lo
piensas bien un poco es mejor que lo aproveches para probar otras "marranaditas"
en nuestra nueva vida sexual. ¿Qué te parece la idea?
-No conteste solo me arrodille tras de ella y separé con
ambas manos los cachetes de su culo para que mi lengua fuera en búsqueda de su
apretado ano lleno de su mierda.
Le lamí gustoso tan delicado orificio hasta que deje limpio
de todo resto el agujero mientras ella chillaba como cerda del placer que le
causaba mi lengua en su chiquito.
Ahora sí "la montaña estaba conquistada", de golpe nos
habíamos adentrado en el oscuro mundo del sexo fetichista y asqueroso.
Nos bañamos y desayunamos y "cada chango a su mecate", yo a
mi trabajo, ella a sus cosas. Por cierto me anunció durante el desayuno que
asistiría a visitar a su hermana, Elvia, una cuarentona de suculentas carnes:
nalgas duras y prominentes de regular tamaño, pechos opulentos y macizos
desafiantes de la ley de gravedad, un coño (hasta entonces solo imaginado) negro
y peludo como selva amazónica, labios mórbidos carnosos, en fin un monumento.
-Hola Paty, pasa que gusto verte mi querida hermanita.-dijo
Elvia.
-Gracias Elvi, también para mi es un gusto saludarte.
-……..Pero ¿que te ha pasado? Tienes el labio hinchado y con
corte, ¿acaso te pego el cerdo de tu marido?, se ha atrevido a tocarte….. que se
cuide el desgraciado por que donde lo vea lo mato. Ningún pendejo va a venir a
pasarse de verga con mi hermanita adorada. ¡cuéntame como ha sido esto!.
-Calma hermanita, calma. Si es cierto ME GOLPEO, pero déjame
que te cuente, sírveme un café y prepárate a conocer un nuevo mundo de placer,
algo tan maravilloso que tus oídos no darán crédito.
Elvi sirvió el estimulante brebaje mientras mi esposa se
apoltronaba en el mullido sillón de la sala. La minifalda que vestía dejo al
descubierto sus macizos muslos dejando entrever el borde de su coqueta
pantaleta, de esas que sirven para enervar los sentidos de los machos. Con
lánguido desparpajo separó sus piernas mostrando impúdica el triángulo peludo
cubierto de seductor encaje.
Hasta ahora ignoraba que las frecuentes visitas de Paty a su
hermana Elvia ocultaban una verdad insospechada: ¡mantenía un amasiato lésbico e
incestuoso!, cada visita de mi hembra constituía la oportunidad de amarse con
locura, de mamarse mutuamente sus coños empapados y penetrarse con sendos
consoladores sus vaginas.
Por ese motivo es que reaccionara mi cuñada con tan violento
ímpetu al observar la boca rota de su hermana-amante.
-El día de ayer tu cuñadito llegó en la noche a nuestro
lecho, no se de donde carajos saco la idea de mearme, de primera instancia me
repugno el solo oírlo y le insulté llamándole cerdo y otras cosas. Cómo es
lógico pensar los insultos le hicieron encabronarse y me mando con tres madrazos
en la cara de nalgas hasta el piso. La sangre broto de mis adoloridos labios y
antes de que me pudiera dar cabal cuenta de lo ocurrido el cabronazo de mi
marido comenzó a mearse en mi cara.
Me tomó tan de sorpresa que abrí mi boca para protestar, en
ese instante su chorro de meados hizo blanco dentro de la misma y sentí un
salado y amargo sabor en la lengua, era su orina. De pronto algo paso, no se
explicarte, la ira que sentía se convirtió en un placer mal sano; comencé a
disfrutar de esa meada, el sabor me pareció exquisito y muy pronto le exigí que
me meara más y más.
Apuré todo el contenido de su vejiga y cuando no hubo más que
ofrecerme le solicité que se viniera en mi boca para tragarme toda su lechita.
Así lo hizo y fue genial, de verdad que fue lo mejor que me ha pasado en la
vida.
Al poco rato le pagué con la misma moneda, fui yo quien se le
meo en su boca; descargué mi orina por toda su cara y me vine varias veces en su
rostro. A continuación me cogió de manera deliciosa.
-Valla con la puta de mi hermana, goza de las marranadas que
su cerdísimo esposo le hace. Pero dime ¿de verdad gozaste de la meada?.
-Si y no sabes cuanto. Es algo diferente a todo lo probado,
es casi tan bueno como el sabor de tu coñito, bueno la verdad me gusta más el
sabor de tu panochita. Es tan delicado y dulce que no hay nada comparado en este
mundo. Igualmente las ricas cogidas que con el consolador me prodigas son
maravillosas. Pero déjame que te siga contando todo lo ocurrido. Después de
llenarme el bollo con su leche le pedí que me la sacara desde mi panocha con su
lengua, fue divino; la metió tan profundo como pudo y con ella cuchareó todos
los mecos para tragárselos, entonces sentí el deseo de corresponder con mi meada
sus favores y procedí a vaciar la vejiga completamente en su humanidad. Le llene
la boca mi querida hermana, te aseguro que se la llene, pero el bebió mis meados
por completo sin dejar de mamarme la conchita. Al otro día le obligue a limpiar
mi culo luego de haber cagado, me encantó como me pasaba la lengua por mi ano
dando buena cuenta de los restos de mi caca.
-Menuda zorra resulto mí querida hermana, creo que tienes
razón lo de menos fueron los chingadazos que te dieron, es más estoy cierta que
bien valieron la pena. Oír tu narrativa me ha puesto más que caliente pues tengo
el bollito que echa chispas, mi pantaleta está tan mojada que gotea. Me has dado
una puercona idea: ¡me gustaría probar tu meados! Sí el cerdo de Paco, tu
marido, disfruta de ellos por que no habría yo de gozarlos, vamos arriba
hermanita que estoy que no me aguanto.
- Vamos ya Elvia querida, también quiero gozar tu cuerpo y
beberme tu orina, estoy segura que tendrá mejor sabor que la de Paco; mezclada
con los jugos de tu cueva de seguro será un néctar de los dioses. ¡Hala,
putilla! Dame placer hermanita.
Subieron a la habitación de Elvi y enseguida quedaron
encueradas, cuatro soberbios pechos bamboleaban generosos, dos rendijas
plenamente peludas destilaban a raudales sus juguitos. Las bocas se juntaron
para trenzar las lenguas juguetonas. Se masaron los pechos y los dedos de una
buscaron la crica de la otra. Elvi metió profundamente su dedo medio en la
concha de mi Paty arrancándole un orgasmo de antología. Por su parte mi hermosa
esposa mordió cachondamente las chiches de su hermana desatándole de la misma
forma su poderoso orgasmo.
-Ahora viene lo bueno,-anunció Patricia- tiéndete de espaldas
en el piso: vas a saborear mi meada. Abre la boca recibe el tributo de amor que
tu incestuosa hermana quiere regalarte.
Patricia comenzó a mearse en la boca de mi cuñadita que al
sentir el primer chisguete se prendió como becerrita al coño húmedo se su amada,
su lengua laboró afanosamente en la crica deliciosa de su hermana, degustando
con placer infinito hasta la ultima gota de la cálida bebida. A continuación
tocó el turno de Elvi, devolviéndole la cortesía a Paty le orinó en la boca y
también derramó su venida para que le tragara.
Agotadas las cachondas incestuosas descansaron media hora y
luego de nuevo empezaron a acariciarse, todavía quedaba pendiente la empalada
con sus mágicos consoladores. Elvia se ciño el suyo a la cintura, introdujo su
parte en su chochito y fijó las correas tras su espalda, mi esposa continuaba
tendida de espaldas pero al darse cuenta que su hermana estaba ya preparada se
colocó de perrito para ser penetrada. Esa posición le encanta a ella para ser
enculada.
Elvi tomó su arma y la introdujo un momento en la panocha de
Patricia, solo fue un instante, en realidad solo quería lubricar un poco la
cabeza del cipote para romper el culo a su amante. Apoyó la cabeza, presiono de
poco a poco hasta vencer la resistencia del soberbio culo de la hermana. La
mitad de la herramienta quedó dentro del recto luego de un par de segundos sus
caderas empujaron la totalidad del dildo en el culo atacado, el complemento del
juguete también quedo hasta dentro de su propia vagina.
El acople estaba consumado, entonces mi cuñada dueña ya del
culito de la hermana se meció con lento mete-saca gozando de la celestial cogida
doble de las hembras. Sus movimientos le propinaban placer a las dos pues el
trozo enterrado en su puchita le daba mil sensaciones deliciosas al tiempo que
la otra revolvía las tripas de la afortunada Paty. El aparato en cuestión tenía
un bolsa que simulaba un par de huevos gigantescos, los cuales eran huecos y
previamente los rellenaban con yogurt para simular una descarga seminal. En el
frenesí de la cogida Elvia apretó los huevos artificiales para llenar el culo de
Patricia con el remedo de semen, de la misma forma una "eyaculación" salió
dispara a su cueva.
Sin previo acuerdo, recordando lo narrado antes por su
hermana, formaron un lésbico 69 para beber cada una el "semen" de la otra. Así
pues mientras Elvi lamia el culo de Patricia ésta daba atención al coño de la
otra.
Por fin estaban las rendidas y satisfechas, se abrazaron
amorosamente y se fueron a la ducha para adecentar sus cuerpos.
-Hermanita, esto ha sido delicioso creo que ya perdoné a Paco
por golpearte. Sí ya le perdoné la vida; puede dormir tranquilo. Ja-ja-ja.
-Fue mejor de lo que esperaba, eres estupenda como amante.
Por cierto se me ocurre una idea: mira él ignora los amores que tenemos, ni
siquiera imagina que su esposa es una lesbiana incestuosa que "le pone el
cuerno" con su propia hermana. Hoy he decido que no tendremos que ocultarnos
más, quiero que te unas a nuestra pareja, que te mudes a mi casa para vivir
juntos los tres así podremos coger cada que nos venga en gana y a todas horas,
ya no más pretextos de "venir a saludarte", ambas seremos sus esposas y le
atenderemos sexualmente sin renunciar a nuestros amores incestuosos. Por otra
parte se me ocurre que podemos enseñarle a disfrutar de nuestro juguetito en su
culo, ¿te imaginas la dicha de "venirnos" en su recto?.
Solo piénsalo un minuto e imagina la escena: mientras él te
penetra con su vergota yo lo enculo con mi cipote, le lleno el culo con "mi
leche", luego tú la tragas, cambiamos de papeles para ser cogida por mi esposo y
tu le metes la herramienta para luego yo comerme tu corrida del culo de Paco……..
¿dime si no suena estupendo?
-¡Eres un demonio hermanita! ……. Eso se me antoja de locura,
pero…..¿accedera mi cuñadito?
-¡Déjalo de mi cuenta!, esta noche cuando estemos en la cama
yo sabré convencerlo, te aseguro que en cuanto le ofrezca mi culo cagadito y mi
orina directo del envase caerá rendido en mis redes. Por otra parte la ilusión
de poseerte le hará "tronar el seso", desde siempre he sabido que le gustas, que
daría el alma al diablo por cogerte. Me he dado cuenta repetidas veces cuando
coincidimos en reuniones que te devora con los ojos, incluso en un par de veces
me ha comentado "lo hermosa y buena que esta la cuñadita", eso me ponía muy
celosa, no por él sino por ti. Me revienta que te vean pues eres mía y de nadie
más, por ello no quiero compartirte con nadie pero esta idea de un triple
incesto me trae buenos augurios y matamos dos pájaros de un tiro: por una parte
te tengo todo el tiempo para mi y por otra disfrutamos todos de una nueva forma
de sexo "marranito". Paco tenía razón: una vez que pruebas esto ya no vas a
poder dejarlo.
-Trato hecho Paty. Acepto tu idea, es más puedo decirte que
me apasiona, ya me veo perforando el culito de mi cuñado, llenando de "semen"
sus tripitas y tú sacándole "mi leche" de su cuerpo. Suena increíble, pero ahora
márchate ya y has bien tu trabajo, convéncele y todo arreglado. Mientras tanto
voy empacando mis cosas para estar lista cuanto antes y así disfrutar desde
luego de esta loca fantasía: ser la esposa de mi hermana y la amante de mi
cuñado. Lo dicho hermanita, ¡eres un demonio, pero te amo!
Bueno amigos hasta aquí termina la primera parte de esta
historia, en la segunda entrega les haré saber como me convenció Patricia para
cumplimentar sus incestuosos planes y como me encularon la primera "noche de
bodas" entre las hermanas.
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