Me cogí a mi cuñada borracha.
Siempre la había deseado, me calentaba sólo de verla, sin
embargo era mi cuñada, el respeto a mi esposa y su familia me tenían limitado,
pero ese día...
Estaba cansado, eran las 4 de la tarde, ya tenía más de ocho
horas, casi ininterrumpidas trabajando una página Web que no acababa de gustarme
del todo, funcionaba a la perfección, pero los botones de liga a los distintos
apartados del sitio no encajaban con el diseño general, había que rediseñarlos,
pero mi imaginación se había agotado, tenía que tomar un respiro.
Estábamos en pleno mes de vacaciones y feria en la ciudad,
muchas de las familias locales normalmente aprovechan para ir a la playa o algún
otro lugar, mientras la ciudad está repleta de visitantes a la Feria Nacional,
era el caso de mí familia, sin embargo en esta ocasión, mi esposa y mis hijos
habían enfilado hacia una cálida playa sin mí, pues tenía que terminar y
entregar la página en cuestión.
En fin, me estiré bostezando frente a la computadora,
pensando en salirme un rato, sin decidirme por nada en especial, se me ocurrió
ir a la feria, sin embargo ir solo no se me antojaba, iba a parecer que andaba
buscando alguna aventurilla y en esta mi ciudad es pecado capital, sobre todo si
eres algo conocido, como dice el dicho "pueblo chico infierno grande", en esas
estaba cundo sonó el teléfono, era un amigo que tenía un boleto extra para ira a
la corrida de la tarde. En cartel estaban tres grandes toreros, no soy muy
aficionado a los toros pero era un excelente pretexto para cambiar de aire y
además el cartel prometía.
Sin pensarlo mucho accedí y a la 18:00 hs. Estábamos en
barrera, con unas cervezas y la imprescindible bota llena de brandy, pasando de
mano en mano (de boca en boca más correctamente). La corrida, no fue lo que se
esperaba, seis toros sin mucho brío y 3 toreros que hicieron lo que pudieron,
cabe destacar que hubo lances que mostraban la calidad de los matadores, pero
todos pincharon a la hora de la estocada final. Así lo único que logré fue salir
de la plaza de toros con media estocada (medio borracho), mi amigo que iba con
su familia me dio las gracias por haber ocupado el boleto de su hermana que no
había podido ir, amablemente me invitó a ir a cenar, por mi parte le agradecí y
denegué su invitación alegando cansancio y me despedí, él insistió que los
acompañara, iba con su esposa y sus suegros, lo cual no me convenció, no tenía
ganas de sentarme a platicar con ellos, prefería irme a dormir un rato y después
seguir con mi trabajo, así nos despedimos.
Me encaminé al estacionamiento a recoger mi auto, cuando en
uno de los bares que abundan en la zona ferial me pareció ver a una de mis
cuñadas sentada con un tipo desconocido, no era raro pues se trataba de mi
cuñada la divorciada. En otras circunstancias me hubiera ido, pero al acercarme
un poco vi que estaban discutiendo, por el tono y los manoteos del tipo me
decidí a entrar acercándome hasta su mesa, el tipo al verme se levantó y todavía
le dijo algo al oído a mi cuñada que en respuesta le aventó la bebida que traía
en la mano, el tipo se retiró rápidamente limpiándose la camisa.
Tras un momento de duda, decidí quedarme con mi cuñada, me
senté junto a ella y le pregunté que había pasado, levantó la cara que mostraba
algunas lágrimas, sin embargo me dijo – Hola que haces por aquí-, (arrastrando
las palabras), aparentando no tener nada. Mi esposa y sus hermanas son así,
orgullosas y aparentan ser muy fuertes, no aceptan ayuda de nadie y menos
reconocen que la necesitan, pero en el fondo son frágiles (en veinte años de
matrimonio las he llegado a conocer bastante).
-Vine a los toros.- le contesté, iba pasando por el frente y
te vi, me iba a seguir pero me pareció que tenías problemas.
-¿Problemas?, no ninguno- me dijo lentamente, tratando de
pronunciar correctamente las palabras, la clásica actitud de la gente que sabe
que ha bebido demasiado y trata de ocultarlo.
Mientras la trataba de interrogar no dejaba de deleitarme con
la figura de la Morena, desde que fui por primera vez a la casa de mi esposa,
cuando novios, la conocí y me llamó la atención al grado de tener una erección,
era una preciosidad de 12 años, con un cuerpo que prometía mucho, delgada de
piernas largas bien torneadas, cintura pequeña, culo respingón y unas tetas
grandes para su edad, tenía una cara morena preciosa y pelo chino negro, a pesar
que todas sus hermanas eran blancas y de pelo castaño claro, por esa razón todo
mundo le llamaba Morena, en vez de Edna que era su nombre, aquella ocasión
recuerdo que me costó mucho trabajo ocultar la carpa que traía en los
pantalones.
Ahora frente a ella, me deleitaba mirando sus senos
generosos, que amenazaban con desbordar el brassiere que se insinuaba bajo su
blusa escotada, ya que a sus 32 años y tres embarazos, llegaron a ser enormes,
un 105 diría yo, su culo le hacía la par, aunque estaba un poco gordita seguía
teniendo una cara preciosa, la cintura seguía siendo muy breve, aunque mostraba
una pancita muy cachonda, me serví una copa de la botella de vodka que estaba en
la mesa e insistí en mis indagaciones, arreglándome a cada rato la erección que
me estaban provocando el par de sandías que la Morena tenia por tetas.
Después de un rato de negar que le pasara algo me dijo -ya me
voy-, te llevo le propuse, ella se negó rotundamente, pero al parecer, luego
recordó que había venido con el tipo y no traía carro, así que después de un
momento de duda, tomó la botella de la mesa y se levantó, perdió el equilibrio,
la tuve que sostener, -tomaré un taxi-.
- Morena no seas terca- le dije, -déjame llevarte, que no
estás bien-.
¿Queeeeé? ¿Estas thrathaaando de deciiiir que’shtoy
borrrrrraaaaasha? Me desesperé sabía perfectamente que no iba a lograr nada
discutiendo con ella, así que le dije, -está bien te ayudo a encontrar un taxi-;
nos encaminamos a la salida, no sin antes pagar la cuenta y la acompañe a salir
del área ferial, con mucho esfuerzo y gran placer, pues se iba cayendo de
borracha, lo cual me dio la oportunidad de caminar abrazándola por la cintura,
en un momento dado se tropezó y en mi esfuerzo por detenerla, apreté mi brazo
que se deslizó hasta que mi mano se detuvo en su voluminosa teta, evitando que
cayera, me agaché a recoger su pequeño monedero que se le había caído y me la
puse en la bolsa del pantalón, me incorporé sin soltarle la teta y ella se
abrazó más fuerte a mí con lo que me clavó el otro melón en las costillas, mi
verga se levantó buscando pelea, por lo que tuve que dar unos pasos de puntitas
metiéndome la mano libre bajo el calzón para jalarla y acomodarla hacía arriba,
cuando me recuperé de la pequeña distracción me di cuenta que seguía con mi mano
apretándole un delicioso seno y ella caminaba como si nada, ¡afortunado de mí!.
Mi mano no alcanzaba a abarcar la tercera parte de esa suave
esfera, esas tetas siempre habían formado parte de mis más calientes fantasías,
mirando hacía su pecho pude ver que el enorme globo apenas podía ser contenido
por el pobre brassiere que parecía que reventaba, se veía claramente parte de la
areola café oscuro, eso terminó por ponerme super caliente, sentía que la verga
tronaba el cierre de mis pantalones, aventuré a subir un poco mi mano y
delicadamente cerré mis dedos índice y pulgar, aprisionando en el medio un pezón
erecto, lo que me indicó que su cuerpo reaccionaba, a lo que su mente nublada
por el alcohol no se daba cuenta, giré un poco mis dedos apretando y torciendo
el pezón, que se puso duro como piedra.
Dentro de mi calentura pensé en aprovechar el momento e irme
con ella en el taxi a cogérmela en cualquier lugar, pero la pequeña parte de mi
cerebro que aún funcionaba a pesar de la calentura y el alcohol me hizo entrar
en cordura; pensé en mi esposa, mis hijos, su familia con quienes me llevaba de
maravilla y deseché la idea, ayudado también porque sabía que la Morena no era
de confianza, yo tenía presente que aunque pudiera platicar con ella muy
cachondamente, de repente le entraba su lado de mártir e iba a hacerse la
víctima y contarle a sus hermanas y a todo mundo su sufrimiento ya que como ella
estaba sola (se había divorciado del marido) se aprovechaban de ella, incluso en
una ocasión cuando mi esposa le preguntó por que no nos hablábamos (una de
tantas veces), le dijo que porque yo la había ido a buscar a su negocio con el
pretexto de revisar su computadora y la había la había arrinconado intentado
besarla, manoseándola y proponiéndole "hacer el amor"; esa ocasión yo no estaba
presente pues fue en un desayuno que organizan de vez en vez todas las hermanas.
Afortunadamente otra de mis cuñadas alcanzó a oír y le dijo:
–No te hagas pendeja Morena, yo estaba ahí y no fue como
dices-, -Enrique fue porque tu lo llamaste para que te arreglara la computadora
cuando el llegó, yo me metí a la bodega a recoger algunas cosas y cuando venia
de regreso los oí bromeando y riendo, tu le dijiste en ese momento; –ando muy
caliente ya hace tres años que no me cojo a nadie- y sin que tu lo notaras,
Enrique me vio llegando atrás de ti y atacado de la risa te contestó, -Morenita
no se por que sufres, para eso están los cuñados, nada más le pedimos permiso a
tu hermana y cuando quieras, no creo que se niegue a que le de mantenimiento a
la más preciosa de sus hermanas-, en eso te entró la loquera y le gritaste que
era un pinche mierda que se aprovechaba de ti porque no tenias a alguien que te
defendiera, yo me regresé a la bodega porque me encabronan tus actitudes de
vieja amargada y ya nada más oí que Enrique te decía, -de veras que te hace
falta que alguien te de unas buenas cogidas, para a ver si así se te quita el
pinche genio de loca amargada- y se salió encabronado, desde ahí me di cuenta
que no se hablaban. Mi esposa se encabronó con ella y le dijo:
-Ya ni la chingas Morena, desde que te embarazaste a los 16
años, te casaste y empezaste a sufrir con el pendejo de tu ex marido, Enrique
siempre te ha apoyado en todo y también a tus hijas que lo adoran, yo no se que
cara tienes para tratar de joderlo frente a mí-
Y la Morena soltó una risita nerviosa diciendo:
-Era una broma, ¿a poco te la creíste?...
Con estos pensamientos desistí por completo y después de una
larga caminata hasta la avenida, eso sí, sin dejar de manosearle la teta, con un
poco de suerte, detuve un taxi, la estaba ayudando a subir, cuando ella se dejó
caer hacia atrás para sentarse, perdiendo otra vez el equilibrio levantando y
abriendo las piernas, dejándome ver un triangulo blanco un poco movido de su
lugar y un tirante que se perdía dentro de los gruesos y peludos labios de su
vagina, casi me vengo; una vez que se acomodó le intenté quitar la botella, que
estaba a medias, para que no siguiera bebiendo, pero abriendola y dandole un
trago a pico, me dijo -essshhh miiiiiaaa-, en fin, le di la dirección al taxista
y le pague de antemano, asegurándome que le quedara una buena propina por si
tenía que bajarla del carro.
Vi partir el taxi y no sin antes asegurarme que el taxista
viera que estaba anotando el número de unidad, es una medida de seguridad pues
en la ciudad no hay muchos taxis, y se puede identificar fácilmente al conductor
con este número y los taxistas lo saben, así que normalmente se cuidan de abusar
del pasaje, buena medida, sobre todo cuando son mujeres y más aún con lo peda
(borracha) que iba mi cuñada.
Me fui por mi auto, que estaba muy cerca, con una erección de
campeonato, al subirme al carro me di cuenta que traía colgada la bota con
todavía bastante brandy, así que le di un buen trago, me acomodé otra vez la
verga que no había perdido por completo su erección y enfilé rumbo a mi casa,
sentí otra vez presión en el pantalón y me di cuenta que traía el monedero de la
Morena, lo saqué, lo abrí y vi las llaves de su casa, en eso recordé que mis
sobrinas también se habían de vacaciones y ella se había quedado para atender el
negocio, no había quien le abriera la puerta.
Aceleré esperando llegar lo más pronto posible a su casa,
pues me preocupaba lo que iba a hacer el taxista al ver que no traía llaves.
Afortunadamente al dar la vuelta a la esquina de su casa vi que el taxi apenas
se estaba deteniendo, estacioné el carro y me acerqué en el momento que el
taxista le abría la puerta, estaba dormida abrazada a la botella, recostada en
el asiento, la falda se le había subido y mostraba su esplendido trasero
desnudo, la verga se me volvió a parar, volteé a ver al taxista que babeaba con
la boca abierta y con una mano jalándose la verga sobre el pantalón; le dije
–permiso- para bajar a mi cuñada, pero el tipo estaba idiotizado viendo el
hermoso culo de la Morena, tuve que empujarlo y la saque cargada como a una niña
con la falda hasta el ombligo, la botella se quedó en el asiento y le pedí al
taxista que me la diera, pero el pobre hombre no podía dejar de mirar el
espectáculo que le había quedado casi a la altura de la cara, me imagino que
tenía un maravilloso acercamiento de la piernas, las nalgas y la panocha de la
Morena, apenas cubierta por la minitanga blanca que traía.
Me encaminé hacia la puerta y le dije que me trajera la
botella, el idiota reaccionó hasta que baje a la Morena apoyándola sobre sus
pies, le acomodé la falda, abrí la puerta y la arrastré hasta un sillón de la
sala. Cuando regrese a cerrar la puerta, vi que el taxista regresaba con la
botella en las manos, la tomé le di las gracias y estaba cerrando la puerta
cuando oí que se alejaba murmurando, -¡¡¡Que culo!!!, pinche suertudo-.
Ahí estaba yo, viendo a la Morena acostada, despatarrada
sobre el sillón con las piernas medio abiertas apoyadas en el piso, la blusa
totalmente desfajada dejando ver parte de su brassiere, que más bien parecía un
arnés, se había resbalado un poco y la falda se le había vuelto a subir, dejando
totalmente a la vista sus preciosas piernas y la panocha haciendo un puchero,
deformada por el hilo dental que se le había metido completamente.
Encendí todas las luces de la sala, incluyendo las lámparas
en los laterales, la vista era espectacular, encendí un cigarro y agarrando la
bota me di un buen trago, mientras observaba y trataba de memorizar la preciosa
imagen de la Morena, la verga me lastimaba pero no podía dejar de ver a la
preciosidad que tenía enfrente; recordé que una de mis sobrinas estudiaba diseño
grafico y me había pedido consejo para comprar una cámara digital, subí a su
recamara a buscarla y baje con ella, le tomé varias fotos haciéndole unos
tremendos acercamientos de la panocha, mientras seguía bebiendo brandy, cuando
la bota se acabó tome la botella de vodka traje un vaso con hielos y me serví
generosamente.
En esos momentos ya me valían madre todas mis dudas y
temores, sólo pensaba en cogerme a la Morena, pero antes decidí que iba a hacer
una historia gráfica completa, así que me agaché entre sus piernas y metí mis
manos al lado de sus nalgas, agarrando el borde de la tanga en su cintura y la
jalé para quitársela, lo hacía con mucho cuidado intentando no despertarla, pero
me di cuenta que era imposible sacársela sin levantarle el culo, así que la tomé
de una nalga y jalé la tanga, hasta que quedó sobre su muslo, la giré como a un
bulto y jale el otro lado, ella ni cuenta se dio, seguía dormida, con más
confianza, la solté y regresó a su posición original terminando de quitarle la
tanga. La acomodé con las piernas totalmente abiertas, tomándole fotografías, le
abrí los labios de la pucha y me deleité observando su clítoris y las paredes
rojas de su vagina, no me pude contener, me hinqué y comencé a darle lengüetazos
a todo lo largo de la raja, le chupaba el clítoris, le metía la lengua lo más
que podía en el delicioso agujero de su vagina, inclusive le levanté las piernas
dejando a la vista su ano y le encajé la lengua en su prieto agujerito, el sabor
era delicioso saldo dulzón, seguí lamiendo ahora toda la rajada, chupando y
mordiendo el clítoris deslizando mi lengua hasta su ano, su pucha emanaba jugos
a más no poder.
En eso oí que ella gemía, -Mmmmmmmmmmm- , al tiempo que movía
un poco sus caderas al ritmo de mi mamada, me levanté asustado, pensando que se
había despertado, pero la vi con los ojos cerrados y seguía gimiendo, se notaba
que sus ojos se movían de un lado para otro bajo sus parpados, estaba soñando
tenía un delicioso sueño húmedo y no distinguía entre el sueño y la realidad,
tenía el sueño "más real" que alguna vez hubiera tenido.
Mi intensión era desvestirla completamente y tomarle
fotografías acomodándola a mi antojo, pero ya no aguantaba más, así que me bajé
los pantalones con todo y calzones, mi verga saltó agradecida de liberarse de la
presión, me la jalé dos o tres veces para mojarla con mi liquido preseminal y
sin más la apunté a su vagina, coloque el glande en su agujero, abriendo sus
piernas al máximo y tomándola de las caderas presioné lentamente, al tiempo que
la jalaba hacia mi, mi agradecido pito comenzó a entrar como en su casa, tal
como mi eterno compañero de placeres, yo disfrutaba cada centímetro que abría
sus paredes, era delicioso sentir como mi verga forzaba su vagina a abrirse, se
notaba que tenía mucho tiempo cerrada, pues estaba muy apretada, ella comenzó a
murmurar arrastrando las palabras:
–Siiiiii bpapashiiiito ashíiiiii métela máshh…máshh…máaaaashh
méeetela todaaaaa-, mientras empujaba sus caderas en busca de mi verga.
Apenas avancé unos pocos centímetros, la volví a deslizar
hacia fuera, para volver a empezar a meterla lentamente, repasando su túnel como
si mi verga fuera un escáner, reconociendo cada milímetro de su caliente vaina,
llegando cada vez un poco más adentro y volviendo a repetir la operación; mi
cerebro estaba a mil por hora, podía sentir hasta donde había entrado la vez
anterior y de la manera más placentera forzaba un poco más. Era una operación
enloquecedora pero también la mejor cogida que había tenido en mi vida.
Aparte de las sensaciones percibidas por todos mis sentidos,
que a pesar o nos sé si gracias al alcohol funcionaban como nunca, estaba el
morbo de estarme cogiendo a mi cuñada a mi antojo y en contra de su voluntad,
pero con su total cooperación; me entienden ¿No?
-Ay bpapiiiiiito que riiiico, que grande la tieeeeeneshh,
nunca habíiiiiashhh llegado tan lejos, méeeetelaaaaa, métela máshh todaaaaaaa-
Cuando sintió mis huevos en su culo, gritó
-Mmmmmmmmmm que deliiiishia, te creshioooooo la shientooe en
la garganta muévete…muévete que me eshtoy viniendoooooooooo-
Apenas la deslicé hacia afuera y la volvía meter y explotó en
un tremendo orgasmo, sus jugos escurrían mojando mis huevos, yo ya no podía
contener la calentura que traía, así que empecé el famoso mete-saca los más
rápido que podía, dos o tres veces se la saqué totalmente y se la dejé ir hasta
el fondo estrellando mis huevos en su culo, ella balbuceaba un poco más fuerte:
- Ashiiii, méteeeeeemela toooodaaaa…. Máshhh fhuerte,
cogemeeeeee máaaaaaashh
No pude contenerme más y se la metí hasta el fondo
viniéndomele bien adentro, dos, tres, cuatro violentos chorros explotaron en su
ardiente túnel, el semen se desbordaba de su vagina, corriendo por mis huevos y
su culo, sentía las contracciones de su pucha mordiéndome el pito,
exprimiéndomelo con sus piernas enrolladas en mi cintura y con los talones
empujándome las nalgas, haciendo si esto era posible, todavía más profunda la
penetración.
Caí encima de ella desmadejado, besándole el cuello y
mordiéndole los pezones sobre la ropa, un momento después me levante sacando mi
vaporizante tranca de su deliciosa funda, aunque con mis manos tuve que
retirarle ambos pies de mis nalgas, pues me apretaban como pinzas, como una
trampa de muelle que no oprimía lastimosamente a su presa. Me retiré un poco
para observarla, ¡que vista!, las piernas completamente abiertas, semi apoyadas
en el piso y medio culo al aire colgando precariamente del sillón, la peluda
pucha abierta y escurriendo nuestros jugos que goteaban al piso, la blusa
totalmente revuelta dejando ver todo su vientre y parte de su brassiere.
En ese momento me di cuenta que aún no le había hecho los
honores a sus senos, esos tremendos melones que siempre me habían parado la
verga sólo de verlos, bajo sus incitantes ropas, pero al fin esta noche harían
su triunfal debut.
Tomé nuevamente la cámara…….
La historia continuará
Es el primer relato que publico, aunque soy fanático de Todo
Relatos y he leído muchas deliciosas historias, jamás se me había ocurrido
escribir mis experiencias de muchos años de Ko Ge lón y ahora que lo hice por
primera vez me he dado unos calentones tremendos sólo de recordar los detalles,
he tenido que fomentar las reuniones de mi mejor amiga con mi eterno compañero
de placeres, no sólo para desahogar necesidades menores.
La realidad o no del relato es decisión de ustedes, sus
comentarios y críticas me dirán si continúo escribiendo o mejor me dedico a
seguir leyendo.
Saludos desde México.
KoGlon