Una playa nudista y…algo más Por Ángel Perverso
Todo el mundo tiene alguna idea en la mente que nunca se ha
atrevido a hacer, ya sea por vergüenza, por miedo al "que dirán" o simplemente
porque no lo ven propio de uno mismo y se descarta, pensando que pese al deseo,
te vas a encontrar incómodo. Un fin de semana de verano, yo me decidí a romper
mi tabú personal. Siempre había deseado ir a una playa nudista, pero nunca me
había atrevido porque ningún amigo o amiga quería venir. Así que un sábado,
prontito por la mañana, decidí ir yo solo. Me había informado donde estaban las
playas nudistas en la costa mediterránea, y cuando me decidí por una, subí a mi
coche, cargué en el maletero una toalla, algo de crema protectora y una mochila
para guardar mi ropa, y allí que me fui.
Al cabo de hora y media de carretera, por fin llegué a mi
destino. Aparqué delante de un cartel en el cual estaba escrito estas dos
palabras que me hicieron ponerme bastante nervioso, y pensar en volverme por
donde había venido…"ZONA NUDISTA". Me quedé un rato en el coche, decidiendo que
hacer, hasta que por fin me hice el ánimo, y salí del coche. Me desnudé, y una
vez había agarrado mi toalla y la crema protectora, cerré bien el coche y me
adentré en la playa.
Aquello era desde luego una experiencia totalmente nueva para
mí…Todo el mundo andaba, tomaba el sol, jugaba a las palas, al volley… ¡Pero
desnudos! Aunque era algo esperado, no dejó de sorprenderme… Hasta ahora había
ido a las playas "textiles" donde todo el mundo llevaba su bañador, las mujeres
su bikini…Pero ahí estaba rodeado de cuerpos desnudos, incluyendo también
mujeres muy atractivas. Eso produjo en mí una reacción que no había esperado. De
repente empecé a tener una fuerte erección, y una sensación entre miedo y
vergüenza se apoderó de mí. Muy apurado, estiré mi toalla en el suelo, y me
tumbe boca abajo, procurando disimular. Intenté ponerme crema en la espalda, sin
mucho éxito ya que no llegaba bien, y menos tumbado en el suelo, de forma que lo
único que hice fue desparramar algo de crema sobre mi.
-"¿Te ayudo?"
Una voz femenina se dirigía a mí, y sin esperarlo, unas manos
suaves empezaron a dispersar la crema por mi espalda, por mis hombros, mi nuca,
y mi culo… Cuando noté eso último, me giré algo sobresaltado, y ahí estaba ella.
Una chica joven, bastante morena de piel, pelo moreno con mechas rubias y unos
ojos que me miraban de forma divertida. Evidentemente, estaba desnuda, mostrando
ante mí dos tetas grandes, turgentes, con pezones rosados, y aunque estaba en
cuclillas, se podía distinguir una delicada mata de vello que se perdía entre
sus piernas, bien contorneadas y que hacían intuir un culito turgente…
"Hola"- dijo sonriendo, divertida- "Me llamo Mika ¿Eres
novato por aquí verdad? Lo digo por tu forma de ponerte crema, apuesto a que
estás haciendo agujeros para poner sombrillas, jajajaja!"
Ante esa carcajada, yo no pude evitar reírme también, aún
sorprendido por su espontaneidad y tranquilidad, viéndome ahí tumbado en una
situación un poco aparatosa. Se tumbó boca arriba a mi lado, y estuvimos
hablando un buen rato. Trató de tranquilizarme, diciendo que no me preocupase,
que era normal la primera vez, que ella el primer día también iba excitada, pero
que se le notaba menos. Eso lo dijo haciendo un gesto como diciendo "yo no tengo
lo que tu tienes", por lo que estallamos en otra sonora carcajada. La verdad es
que me lo estaba pasando bien, era una chica divertida, y la verdad es que su
buen humor me ayudaba a superar un poco mi timidez. Sin embargo, como veía que
no me daba la vuelta, me pegó una palmada juguetona en el culo, y cogiéndome de
la mano, me dijo que ya era hora de darse un baño y refrescar mi espalda que ya
estaba muy roja. Consiguió levantarme, y pese a que no estaba erecto en ese
momento, aun se mantenía en un estado "morcillón", que Mika se quedó mirando, y
sonriendo me dijo:
-"Es bonita, no tenías porque ocultarla tontorrón, jejeje"
Le dio un par de toques rápidos con la punta de los dedos, y
nos metimos en el agua. La verdad es que aquello le vino bien a mi espalda, el
frescor del agua apaciguo un poco el escozor que empezaba a sentir, haciéndome
encontrar bien. Mika empezó a tirarme agua, el típico juego en la playa, y yo
también le salpiqué, cada vez más, hasta que se me tiró encima para hacerme una
ahogadilla. Salí para respirar, y al sacar la cabeza, ella me cogió por la nuca
y me puso entre sus tetas. Eso me pilló por sorpresa, y besando mi pelo, me
preguntó si me gustaba. Yo, algo nervioso le dije que si, y tras reírse, me dio
la mano, y nadando nos alejamos a unas rocas cerca de la playa. Allí encontramos
una pequeña cala, y se metió en un sitio sombreado, y arrastrándome hasta un
lugar fresco, se giró hacia mí, y me cogió la polla con su mano, acariciándola
suave pero firmemente.
"Esto quizás consiga que te sientas menos cohibido"
Acto seguido, empezó a besarme, y yo me dejé llevar,
recorriendo con mi lengua cada recoveco de su boca, y comenzando a masajear ese
culito suave, que mis manos recorrían de arriba abajo. Separé mis labios de su
boca, y empezó a besarme el pecho mientras mi erección era cada vez más fuerte,
y siguió bajando, jugando con mi ombligo, y finalmente, empezó a besar mi vello
púbico, para pasar a jugar con mi miembro. Comenzó a lamerlo como si fuera un
helado, desde los huevos hasta la punta, y después se metió en la boca solo la
cabecita, mordisqueándola con suavidad, hasta metérsela toda entera en la boca.
Así estuvo unos minutos, hasta que decidí por fin actuar por mi cuenta. La tumbé
en la arena, y comenzando a lamer su cuello, mis dedos se escurrieron por su
rajita, no siéndome difícil introducirlos debido a su humedad. Metí dos dedos
mientras mi pulgar jugaba con su clítoris, cuando ella empezó a respirar
entrecortadamente debido al placer que le producía. Sus pezones se endurecieron,
y aproveché para mordérselos y lamérselos… con mi mano libre, abarcaba con
dificultad la otra teta, aquello era delicioso. Cuando consideré que ya tocaba
devolverle el placer oral que ella me había dado, deslicé mi lengua desde su
canalillo, hasta su rajita, y ahí empecé primero con fuertes lametones, para que
sintiese bien mi calor, y comencé a introducir mi lengua dentro de ella, para
seguir después localizando el clítoris, con el cual me entretuve unos minutos.
Aquello era delicioso, estaba disfrutando del sexo con una mujer explosiva en un
ambiente paradisíaco.
En un momento dado, Mika me tumbó a mi boca arriba, dejándose
caer sobre mi, y con la ayuda de una de sus manos, se introdujo mi miembro en su
rajita, que entró sin excesiva dificultad hasta el fondo dentro de su ser. Cerró
los ojos y abrió ligeramente la boca, dejando escapar un suspiro placentero, y
ahí comenzó a moverse, mirándome de nuevo con la mirada pícara y divertida que
le caracterizaba, y agarrando mis manos para ponerlas en sus pechos duros y
grandes, que saltaban a cada movimiento. El ritmo cada vez era mayor, los dos
empezamos a gemir, pero ella no quería acabar en esa postura. Se puso a cuatro
patas, y me dijo que quería hacer el perrito, para que cuando acabase, lanzase
mi esperma sobre sus nalgas y espalda. Empecé a bombearle muy fuerte, gritando
los dos de placer, sin soltar yo sus pechos, cuando no pudimos más ninguno de
los dos. Ella terminó escasos segundos antes de que yo lanzase mi carga donde
ella me había pedido, y nos quedamos un rato exhaustos sobre la arena,
besándonos con pasión y abrazados, momento en el que me confesó que ella también
había perdido su timidez al nudismo así…
Se hizo tarde y había que volver, así que fuimos otra vez a
nado hacia la playa principal, y recogimos nuestras cosas. Ese fue nuestro
primer encuentro, de muchos que tendríamos ese verano, cuando decidimos hacer un
tour por las principales playas nudistas del Mediterráneo, pero eso, es otra
historia…
Comentarios a
angelperversox@hotmail.com