UNA ORGÍA CON LAURA
Laura era una enferma y como tal había que tratarla, pero no
soy médico, nunca he sido alguien generoso ni desprendido, no me interesan las
dolencias de otras personas ni sus problemas ni tampoco nada ajeno a mí, al fin
y al cabo, la caridad bien entendida empieza por uno mismo. De todas formas, el
caso de Laura me resultaba realmente interesante, agradable y sobretodo
placentero ya que aquella mujer era ninfómana.
La sociedad suele confundir ninfómana con mujeres liberadas
que disfrutan del sexo pero que no tienen ninguna patología, ninguna frustración
a causa de su fervor. Una ninfómana no es ni la puta protagonista de los sueños
húmedos de los quinceañeros ni tampoco una mujer con un comportamiento normal
pero sexualmente activa. Las mujeres que sufren este mal son conscientes del
desprecio social del que son víctimas y aunque desean enmendar su actitud no
pueden y se ven volcadas una y otra vez a protagonizar insólitas experiencias
sexuales, da igual con quien, lo importante es saciar su apetito. Algunas llegan
incluso a prostituirse o a pagar por obtener sexo.
No era el caso de Laura. Físicamente lo tenia todo, o casi
todo. Bien es cierto que no es modelo o actriz y que su imagen no esta en la
mente de millones de adolescentes pajilleros. Pero era una mujer preciosa: de
tez muy morena, alta, delgada, de grandes y firmes pechos (no podía ser de otra
manera con 23 años), tenía una cara muy dulce aunque algo aniñada. Era una
lolita moderna pero muy exuberante. Incluso me excito al recordarla.
De todas formas, pese a lo que piensen el 99% de hombres, las
ninfómanas no obtienen placer con el sexo. Buscan incansablemente algo que no
pueden encontrar y su búsqueda se vuelve más desesperada debido a la gran
frustración que sienten. No buscan el gozo, buscan satisfacer su ansia. Eso, la
desesperación sexual de Laura, es lo que nos llevo a mí y a mis amigos a una
orgía con ella.
Laura estaba interesada en tener sexo conmigo (sexualmente
soy muy abierto y, como he dicho, las ninfómanas no son muy selectivas) y la
forma en que me lo hizo saber no fue muy sutil. No era necesario, a mí me
resultaba muy excitante y ella necesitaba calmar su apetito.
Así llegamos a la habitación del hotel y casi al instante me
abalancé sobre Laura para besarla e ir desabrochando su sostén. Me encendí al
ver sus tetas libres, al aire, erguidas, desafiándome. Así que no tarde en
morderlas mientras mis manos apretaban su culo. La desaté la goma que le
sujetaba el pelo y dejé su preciosa cabellera negra al aire para luego
recostarla sobre la cama y posarme sobre ella. Desabroché su pantalón y lo fui
bajando poco a poco mientras besaba su sexo por encima de la ropa, de su tanga
por el que metía mi dedo para notar el tacto de su caliente piel. Besé todo su
cuerpo empezando por los muslos, muy prietos y bien formados, continuando por su
abdomen donde saqué mi lengua para ir subiendo y pasarla entre sus pechos, por
su cuello y luego meterla en su boca, apreté una de sus tetas mientras la otra
estiraba la tira del tanga contra la rajita de su culo. Saqué mi lengua de su
boca y procedí a succionar sus tetas, primero una y luego la otra para
mordisquear sus pezones, notaba como gemía pidiendo más y eso es lo que acabaría
obteniendo.
- Dani, fóllame ya, métemala.
Bruscamente separe sus piernas y bajé el tanga para poner mi
cabeza entre sus piernas, para poder besar su depilado pubis, para meter muy
rápidamente mi lengua en su coño y moverla en su caliente sexo. Mientras hacía
esto acariciaba su clítoris. No solo quería follarme a Laura, también me
excitaba la idea de dar placer a alguien que jamás lo había obtenido.
- Dame más Dani, dame muy duro, rómpeme el coño.
Fue en aquel momento cuando pensé que tenia que alargar esto,
que Luis y los demás no tardarían en llegar y también querían probar a Laura al
igual que Laura a ellos. Laura no sabía que no tardarían en aparecer mis amigos,
ella pensaba que esto era entre ella y yo, pero no era así y no tardaría en
descubrirlo.
Así que me coloqué de tal manera qué mi lengua quedaba a la
altura de su sexo y mi polla a la de su boca. Craso error. La idea era bajar mi
cuerpo y marcar yo el ritmo de mis lametazos y sus mamadas pero en cuanto Laura
tuvo a tiro mi polla, la amarro con su mano y se la tragó entera. No soy Nacho
Vidal, pero aún así tengo un pene de unos 14 cm y bastante grueso que a Laura no
le costaba mamar. Yo no podía disfrutar de su coño, a duras penas me mantenía
firme ya que aquella mujer me estaba destrozando, chupaba y masturbaba a gran
velocidad y lo hacía con mi pene apuntado a su boca, todo aquello estaba a punto
de hacer que me corriera. Laura pasó un dedo suyo por su sexo, lo humedeció y de
un solo golpe lo metió en mi culo, el dolor fue grande pero placentero, ella
chupaba y me follaba a gran velocidad y aquello me hacía perder el control. Así
que termine saliendo de su boca y de su dedo como buenamente pude. Lo primero
que pude contemplar es mi pene, enorme, más grande y excitado que en mis 26 años
anteriores. Así que procedía a penetrarla y lo hicimos con unos movimientos
acelerados, con furia y pasión. Ella me arañaba la espalda, me agarraba y con
sus piernas enlazadas trataba de empujar más mi cuerpo y, por ende, mi sexo
dentro de ella. Yo terminé con una corrida bestial dentro de ella que no pudo
vencer su incapacidad para disfrutar del coito.
Yo quedé tendido en la cama, a su lado, físicamente agotado.
Ella no decía nada, sentía frustración.
Luis y lo demás no tardaron mucho en llegar. Luis, un
autentico bruto, se tumbó sobre Laura y comenzó a besarla mientras amasaba sus
pechos y rozaba su pubis. Luis no era un hombre delicado y Laura tampoco quería
eso, así que cuando Luis metió dos de sus enormes dedos dentro del coño de ella,
la cara de Laura cambio y pareció, sólo pareció, gozar con aquello. Mientras mi
amigo hacía esto los otros se desvestían a toda velocidad.
Laura reaccionó colocándose de rodillas en la cama, con los
dedos de Luis en su sexo, y chupando su polla. Luis, por la excitación paró de
masturbar a la chica y esta le pellizco los huevos. Fue un espectáculo ver la
cara de Luis.
- No dejes de follarme, gilipollas.
Fue lo que le espetó a la cara. Yo, tendido en la cama y
observándolo todo no dejaba de sorprenderme la actitud de Laura.
Luis quedo apoyado a la cara retorciéndose de dolor. Norma,
un tío con una excitación como la suya y habiendo sido pellizcado justo ahí...
Pablo fue el siguiente en acercarse a Laura. Se puso a su
espalda y la lamió hasta llegar a su hermoso y moreno culo. Pablo metió un par
de dedos por el culo de Laura y otros dos por su coño. Esto parecía gustar más a
Laura.
Yo, por mi parte, me pusé en una esquina de la habitación y
vi todo aquello desde una posición privilegiada. Mi erección no tardó en
aparecer. Me sorprendió que después de la corrida que había tenido minutos antes
aún quisiera más. Huelga decir que empecé a masturbarme mientras veía a Pablo
follar con sus dedos a Laura.
- Así me gusta hijo de puta, fóllame por los lados pero no
con los dedos, quiero dos pollas.
Laura era un animal, completamente irracional con un instinto
sexual imposible de saciar. Edu, el último de nosotros cuatro que estaba ahí fue
corriendo hacía la cama para follar a Laura por delante mientras Pablo la haría
por detrás.
Les mamó las pollas a los dos y cuando ambos estaban a punto
de eyacular fue cuando la penetraron. Laura pedía más estaba totalmente
descontrolada y le gustaba sentir la verga de Pablo en su culo, abriéndose hueco
dentro de ella, sintiendo como el semen de mi amigo le resbalaba entre los
muslos y notando como la polla de Edu le follaba por delante.