Una de las etapas más complicadas de la vida es la pubertad,
sobre todo el final de la misma y el inicio de la juventud. En la adolescencia
experimentamos ese cambio físico que nos marcará toda la vida, la revolución
hormonal, la inclinación sexual, etc.
Dentro de este cambio, como he comentado, el descubrimiento
de la sexualidad juega un papel fundamental. Todo lo que concierne al sexo
contrario cobra una dimensión hasta entonces desconocida, incluyendo la propia
familia.
El tema del incesto me ha preocupado o atraído siempre, sin
embargo no concibo las relaciones paterno-filiales, solo las fraternales. ¿Por
qué? Pues, francamente, no lo se. Entiendo que un padre o una madre puedan
desear a sus hijos, ya sea por atracción física o por pura necesidad
fisiológica. Entender lo contrario, que los hijos o hijas deseen a sus padres,
se me hace muy difícil. Claro que todo depende de la educación, del ambiente, el
entorno, etc.
En mi caso, tengo tres hermanas, dos mayores y una pequeña y,
en muchos momentos, hubiera deseado tener relaciones con ellas, justo en esa
época del final de la adolescencia, cuando parece que tener relaciones sexuales
se hace casi necesario.
Fijándome bien, a mis hermanas las quiero mucho, pero
es eso, amor fraternal, no suele haber ningún tipo de atracción física. Corrijo,
sí hay atracción física, pero no enamoramiento. Así que, si mantuviera
relaciones con alguna de ellas, sería por puro morbo y ganas de follar.
Ese gusto por lo prohibido, ese descubrir un día que esa
estúpida, que vive en la habitación de al lado, ahora tiene tetas y culo,
te pone... Si encima está buena, pues eso, te pone como una moto. Y si, además,
pasa olímpicamente de ti, es lo más.
Ahora estoy pasando por una de esas fases de atracción hacia
mi hermana pequeña. Desde hace unos días, a raíz de la visita de unos amigos a
mi casa, me he empezado a fijar en Inés. Ellos, al verla, me hicieron ver lo
buena que está, todos tenían ganas de darse un revolcón con ella, yo solo me
cabreé con ellos, no me parece nada bien que vengan diciéndome eso a mi que soy
su hermano. Pero interiormente no he podido menos que darles la razón. A partir
de ahí nace la idea ¿Y si me la follo?
He empezado a intentar espiarla, pillarla en el baño o cuando
se cambia de ropa. ¡Vana ilusión! No sé si es una mojigata, pero no hay manera
de pillarla. Se me ha ocurrido lo de espiar su ropa interior, pero me da
bastante asco, así que lo he dejado.
¿Y si me pilla ella a mí? Quizás le entre el morbillo.
Total, durante un par de días he dejado la puerta de mi
habitación abierta a propósito al cambiarme, asegurándome previamente de que
ella iba a pasar. Sé que me ha visto, incluso con la polla medio empalmada, y
también sé que mi cacharro es considerable. Pero no ha dicho ni mu, ni esta boca
es mía.
Lo próximo que me queda es que me vea cascándomela, pero me
parece un poco fuerte, aparte del corte que me da. Estas cosas son muy privadas,
además yo, de literatura sexual sé bastante, pero mi práctica es más bien
escasa, casi nula.
En fin, me he decidido, he visto que venía hacia el baño y,
dejando la puerta prácticamente cerrada, pero no del todo, me he puesto a
pelármela con frenesí pensando en ella. Yo estaba de perfil a la puerta cuando
he notado que se abría ligeramente. Por si acaso no he cambiado de posición, se
que estaba espiándome y no ha hecho el menor intento de entrar. He tardado
bastante en correrme y ella ha seguido allí todo el tiempo. Cuando he empezado a
soltar chorros me he dado cuenta de que se iba.
Ahora ya no sé que más hacer, no es cuestión de estar
masturbándome cada vez que vea que va al baño. Además ¿Y si me equivoco y es
otra de mis hermanas o mis padres los que me ven? ¡Vaya marrón!.
Me voy a la cama pensando en que tengo que urdir nuevas
estratagemas, no he conseguido verla nada, ni siquiera en ropa interior.
Cuanto más pienso menos soluciones encuentro y más ganas tengo de cepillármela.
¡Qué iluso!
Me estoy quedando medio dormido o dormido del todo, solo sé
que me acabo de despertar empapado en semen, me he pegado una corrida nocturna
de la ostia y no se ni en que estaba soñando. Bueno, supongo que en mi hermana.
Pero ahora que lo miro, la cama está muy deshecha y tengo los
pantalones del pijama por las rodillas...
Yo seguro que no he sido. Ahora va a resultar que soy el
objeto de las visitas nocturnas de alguien. ¿Quien será la cabrona que se está
aprovechando de mi?. No creo que esta noche vuelva pero por si acaso intentaré
quedarme despierto.
Ya ha pasado una media hora y nada, aquí no ha venido
nadie... ¡Espera! Alguien ha entrado en mi cuarto, me está llamando muy
suavemente, me ha sacudido un poco... No contesto... Pero tampoco sé quien es,
ha cerrado la puerta con pestillo y no veo nada. Me vuelve a llamar, yo callado
como una puta...
Me está empezando a tocar el nabo, es una mano femenina,
acaricia con suavidad, de arriba abajo, me soba las pelotas... ¡Qué habilidad!
En poco tiempo se me está volviendo a poner tiesa. Como no hace tanto que me he
corrido, ahora le cuesta más. Mi amante secreta se la mete en la boca... ¡Dios
mío, qué gusto! Estoy a punto de echarlo todo a perder.
Ahora que está tiesa del todo se me ha subido encima, se ha
empalado con mi polla hasta el fondo. Tiene que saber que no estoy dormido,
nadie aguantaría una cabalgada así sin despertarse.
Está acelerando de forma progresiva, noto como ahoga sus
grititos de placer... ¿Y si alargo la mano y enciendo la luz? ¿Cómo
reaccionaría?
Por si acaso empiezo a jadear, hay que seguir con el paripé.
Me voy a correr de un momento a otro, sus movimientos son feroces, me está
clavando las uñas en la espalda, me ha mordido el cuello, se está clavando la
polla hasta el fondo... Le suelto toda la leche que tengo, a borbotones, ella
debe sentirlo pero no hace el menor intento de sacársela.
Ya lleva un rato encima de mí recuperando el resuello, mi
nabo se ha quedado fláccido pero sigue dentro de ella, yo sigo sin moverme
haciéndome el dormido. Sigo sin saber quién es, ni siquiera si es la misma de
antes, aunque no me enteré de nada. Me está besando en los labios, me está
metiendo la lengua. Intento identificar el sabor, pero sabe a polla con pasta de
dientes. Cuando me ha aplastado las tetas contra el pecho tampoco he
identificado gran cosa. Que son lo suficientemente duras, eso quizás descarte a
mi hermana mayor que tiene casi treinta tacos, pero no es seguro.
Se ha levantado, me ha guardado el rabo en el pantalón del
pijama y se ha ido. Al abrir la puerta he creído reconocer a Inés, pero había
poca luz, aunque es la que tiene el pelo más largo. Seguro que era ella.
¿Seguro, o son las ganas que tengo de que sea ella?
La verdad es que el polvo que me ha echado ha sido de
campeonato, de auténtica experta. Contando que solo tiene 17 años, si ya folla
así es que se ha comido más pollas que pelos tengo en la cabeza.
Me he pasado otra media hora intentando verificar,
mentalmente, si era mi hermana pequeña o no. Al final me he quedado dormido.
Por la mañana, durante el desayuno, he estado escrutando las
caras de todas. Ninguna de mis hermanas me ha dirigido una mirada especial.
Intento ver si alguna tiene una cara de felicidad más de lo normal, no sé, todas
están soñolientas, pero Inés tiene una sonrisita beatífica muy sospechosa. ¡Ya
sé! Intentaré buscar sus bragas, si es ella tendrán restos de semen. Es inútil,
ya las ha echado a lavar y la lavadora está puesta. Como quien no quiere la cosa
pregunto quien la ha puesto en marcha, que tenía que lavar una camisa sin falta.
Curiosamente todas contestan con un "no se", como de costumbre.
El día ha transcurrido normal pero temo que llegue la noche.
Ahora me siento una presa a merced de los depredadores. ¡Quién me lo iba a decir
hace un par de días!. Me voy a la cama temprano, estoy leyendo durante un buen
rato hasta que oigo que todo el mundo se ha ido a acostar. Ya ha pasado bastante
tiempo y el sopor me va venciendo. Todavía no he encontrado la forma de
descubrir quién me visitó anoche sin que se dé cuenta de que lo sé.
Estoy en un estado de duermevela en el que todavía no estoy
dormido del todo pero ya no puedo ni moverme. ¡Estoy tan a gusto en la
cama! Ahora estoy soñando con mi hermana, me estoy empalmando, estoy recordando
la mamada que me hizo anoche... ¡Coño! ¡Si no estoy soñando! ¡Me la están
mamando de verdad!
¡Ahora si que voy a descubrir quien es! Le cojo de la cabeza,
intento incorporarla, sin embargo, con una habilidad pasmosa, se ha sujetado de
mi polla, con ella metida en la boca, ha girado el cuerpo 180 grados y me ha
plantado su conejo en la cara. Mientras, ha empezado a chupar con más fuerza a
la vez que con una mano me masajea, debería decir me estruja, las pelotas.
Si intento incorporarme me las aprieta haciéndome un daño de cojones, en sentido
literal. No tengo más remedio que ponerme a comerle la vagina ¡Se va a enterar!
Chupo con fruición, incluso muerdo un poquito el clítoris, lo suficiente para
hacerle un poco de daño, que sepa que también tengo armas de defensa. Vana
ilusión, en cuanto ha sentido un poquito de dolor me ha vuelto a retorcer los
testículos. Me doy por vencido, paso la lengua por sus labios, la meto en la
vagina, hago círculos con el clítoris... Ella se restriega contra mi,
prácticamente se masturba con mi boca... Hasta que se corre, ahogando los
gemidos que pugnan por salir de su boca.
Ahora se incorpora y, dándome la espalda, se ensarta mi polla
en el coño. La habitación está totalmente a oscuras, me cabalga con suavidad, le
paso las manos por el pecho... Seguro que no es mi hermana mayor, los tiene más
grandes y caídos, no porque se los haya visto nunca pero uno se da cuenta de
esas cosas. La siguiente tiene 22 años, podría ser ella aunque hay algo que no
me cuadra, es bastante seria y responsable. Conclusión, me quedo con la pequeña.
Es la que más morro tiene y, aunque es difícil imaginarse esto, es la que más
posibilidades tendría, por el carácter me refiero.
En fin, estoy sintiendo un gustazo tremendo, sigue de
espaldas a mi pero se ha recostado un poco en mi pecho; le estoy frotando su
botoncito de placer, ensalivándome la mano cada vez que veo que se puede
irritar.
Ahora que se me ocurre ¿Y si de verdad la irrito un poco?
Mañana tendrá que andar con más cuidado, casi despatarrada, digo yo, y así podré
descubrir quién es sin lugar a dudas. Froto y froto sin parar, cada vez más
fuerte, ya he notado que se ha corrido otra vez pero yo sigo y sigo como si no
me hubiera enterado. Intenta sujetarme la mano, me da igual, soy más fuerte que
ella... ¡Menos de las pelotas! Me ha vuelto a pegar un estrujón que casi hace
que se me baje todo el rollo. Ya me he mosqueado, le sujeto la mano que intenta
aprisionarme los huevos, con la otra vuelvo a frotarle el clítoris, empieza a
encadenar un orgasmo tras otro, apenas puede aguantar los gemidos, se me está
haciendo pis encima... Me corro dentro suyo pero sigo inalterable. Al final me
dice que pare, me lo pide por favor, eso sí, muy bajito.
Cuando me doy por satisfecho me la quito de encima, está
totalmente derrengada. Con toda mi mala baba enciendo la luz. ¡Aja! Es ella. ¡Lo
sabía! ¿Ahora bien, que coño se supone que está haciendo aquí? ¿Cómo se le ha
ocurrido montarse este berenjenal?
Estoy a la espera de que diga algo, sigue despatarrada boca
abajo, jadeando como una burra, ni siquiera me ha dirigido una mirada. Vuelve la
cabeza, me sonríe y me dice
-Ha estado bien ¿Eh? –
Mi cara de alucinado debe ser impresionante ¿Ni siquiera
piensa decirme porqué se lo ha montado conmigo?
-Si, cojonudo – Le digo con sorna. –¿Ahora me quieres decir
que haces aquí?
-Pues echarte un polvo, creo que ha quedado bastante claro.
-Ah. ¡Y así, sin más! ¿Pero desde cuando tu te crees que
puedes venir a mi cuarto a follar sin decir nada? ¿Y el que sea tu hermano no te
corta nada? ¡Tu eres más puta que las gallinas!
-¡Venga ya! ¡Pero si lo estabas deseando! Lo que no se te
había ocurrido es que a mi también me apetecía. Y si espero que te decidas tu,
lo llevo claro ¡Eres de un paradito...!
Acojonante, esto es acojonante. Yo venga a intentar espiar a
mi hermana, poder verla en pelotas, montándome fantasías con ella y resulta que
me llevaba veinte pueblos de ventaja. Que razón tiene aquello de "Cuando tu vas
yo vuelvo"
-Bueno- Le digo –Y ahora que has conseguido lo que querías,
¿qué? – Porque me estoy imaginando que esto ha tocado a su fin. Si ya la he
descubierto, no creo que para ella tenga sentido continuar... ¡Qué putada! ¡Con
lo buena que está y lo bien que folla!
-No te preocupes, voy a estar viniendo aquí todos los días.
No creía que me iba a dar tanto morbo follar contigo. Ha sido súperestupendo. No
te vas a librar de mi fácilmente...
-¿Y si yo no quiero? –Le contesto
-¡Anda, no vaciles! ¡Si ya he venido dos veces, puedo venir
las que quiera! Además, estoy segura de que lo deseas más que yo-
Pues si, es verdad, seguramente lo deseo más que ella. Total,
se acaba de quitar el camisón que aún tenía puesto y se me ha vuelto a echar
encima. Si pienso en que debe de tener todo el coño escocido, no sé ni como
puede o le quedan ganas de algo...
Está totalmente en pelotas, sus bragas han desaparecido hace
rato, tiene unas tetas medianillas que harían que cualquiera perdiera la cabeza,
me estampa un besazo en todos los morros de impresión, con lengua, con mucha
saliva, con muchos dientes...
Sus manos me acarician la espalda, el pecho, el vientre, el
nabo... Parece que tiene mil manos. Una de sus piernas pasa por encima de mí y,
antes de darme cuenta, ya se ha metido la polla hasta el corvejón.
-¿Ves? Si es que puedo hacer esto cuando quiera. Y para que
te sientas bien, he de decir que es la mejor polla que he catado. Creo que
después de esta no voy a quedarme satisfecha con ninguna otra.
Yo flipo, me tiene totalmente pillado y lo sabe. Siempre he
pensado que las niñas de 17 añitos están en plena edad del pavo y son tontas de
cojones... Y ahora va y resulta que me ha salido la listilla en casa.
Bueno, no hay mal que por bien no venga, si no llega a ser
tan espabilada y decidida, no la cato ni en pintura, así que, por ahora,
disfrutemos el momento.