La terraza.
Como les conté esta historia me paso un día de esos que esta
empezando la primavera, o sea están fresco pero al quedarse uno al solcito se
empieza a sentir el calorcito en el cuerpo y si uno esta cerca de alguien que de
solo mirarlo lo enciende ahí el calor es mayor, no?
Bueno resulta que yo lleve mi ropa al lavadero pero tenia que
tenderlo en la terraza. Justo cuando voy a subir a la terraza llega mi novio en
ese momento. El ama todo lo que sea al aire libre, todo lo que sea compartir
momentos al sol y más en un día como yo les contaba.
El me dice que me acompaña para que mientras yo cuelgo la
ropa el aprovecha para tomar un poquito de sol.
Subimos en el ascensor al último piso y mientras obvio que
nos saludamos, nos dimos unos lindos besos suavecitos como me gustan a mí. Nos
abrazamos y disfrutamos de tenernos cerca el uno del otro mientras
intercambiamos mimos de labios con labios.
Llegamos a la terraza y al abrir la puerta descubrimos que el
día estaba un poco más caluroso de lo que habíamos notado.
No había nadie en nuestra terraza entonces mi novio decidió
tomar sol sin remera mientras yo tendía la ropa.
Para que contar como es su cuerpo; tiene una piel de color
dorada suave, lisa, perfecta, sin marcas, sin bellos, con una aroma más que
varonil exaltado por el rico aroma de su permufe. Todo eso acompañado de un
diseño anatómico perfecto, con sus músculos bien marcados y sin tener de menos
ni de mas nada. En realidad para que negar es una escultura.
Bueno el estaba ahí conmigo acostadito con los ojitos
cerrados, en un borde de material dejando ver todo ese cuerpo mientras yo
juntaba la ropa tendida.
Llego un momento que no pude aguantar mas y me acerque a el y
sutilmente me acerque para oler su piel.
La roce con mi nariz como una caricia disimulada. El ni se
movió.
Entonces de mi nariz pase a recorrer su pielcita en los
brazos con mis labios, acariciándolo suavemente mientras él sabia lo que
buscaba.
Pase ha su pecho que ya estaba tibiecito, lo acaricie con mis
labios intercalando algunos besitos sopapitas (son esos que combinan una caricia
de labios y una pequeña succión de la piel cuando se la besa), y también
complete las caricias con mis preferidas: con mi lengüita.
El abrió los brazos y pasando uno por detrás de mi cintura me
llevo más cerca de él.
Ahí estábamos en un día soleado, el acostado con la piel
tibia abrazándome por la cadera y yo casi encima disfrutando de llenarlo de
caricias con mi boca y lengua por todo su cuerpo.
Baje con mi boca por su pecho y mientras mis dedos se
colgaron de la cintura de su pantalón. Mis besos se suspendieron para dejar solo
a mi lengua disfrutar de la piel.
Mis manos empezaron a tironear el pantalón para abajo y el no
se resistió nada, es mas levanto la cola para poder sacarle la ropa.
El seguía tendido sin abrir los ojos y yo estaba cada vez mas
excita de solo recorrer esa piel con ese aroma tan sensual que tanto me atrajo
siempre.
Finalmente logre sacarle el pantalón y me encontré con un
cosito muy duro haciendo un bulto muy tentador en su bóxer. Mis manos lo
acariciaron por encima de la tela pero en un segundo mas ya no existían ni
rastros del bóxer.
Ahí estaba todo desnudito con ese cuerpo escultural todo para
mi.
Lo recorrí una y otra vez en todo la extensión con mis labios
y mi lengua, pase por su pecho, llegue a su ombligo que lo rodie un par de veces
y termine en donde tanto le gustaba.
Empezando por la cabeza de su cosito lo recorrí haciéndole
caricias con mi lengua por el costado de su tronco más que duro. No tarde en
volver a arriba y comenzar a meterlo en mi boca lentamente pero presionándolo
con mis labios y mi mano que acompaño el movimiento.
En ese momento comencé a escuchar su respiración más agitada
y unos gemiditos suaves. Empecé a acelerar el ritmo y esos gemidos comenzaron a
escucharse cada vez más fuertes.
Metí y saque su cosito muchas veces seguidas y acompañándolo
con mi mano que no dejaba de acariciarlo; cada vez mas rápido y mas intenso se
volvió todo; hasta que en un momento se levanto, me tomo por la cadera, me apoyo
contra el borde donde el estaba tirado y poniéndose a mi espalda bajo mi
pantalón.
Yo estaba mas que excitada y deseaba todo lo que me hacia,
siempre me gusto como lo hacíamos. Abrí las piernas y apoyo su cosito durísimo
en mi cola.
Paso su mano por adelante y sacando un poco de humedad de mi
cosita, que a esa altura ya estaba toda mojada, empezó a mojar mi colita
mientras yo intentaba relajarme para disfrutar de lo que se venia.
Después de mojar mí colita, mas lo mojado de su cosito por mi
saliva lo apoyo en mi y comenzó a penetrarme suavemente.
Yo lo acompañe con un movimiento suave para ayudar a que
llegara a meter todo su cosito dentro de mi colita.
El gemía en mi oído y me sujetaba por la cadera mientras me
apretaba con sus dedos dejándolos incrustados en mi cuerpo.
Yo estaba concentrada en relajarme y disfrutar como me metía
su cosito.
Finalmente entro todo y empezamos a tomar mas ritmo, cada vez
mas rápido, cada vez más adentro…
Empezamos a coger como dos animales, sin soltarnos, oliendo
nuestras pieles que comenzaron a sudar, apretándonos uno contra el otro,
gemíamos ambos, yo pedía que no se detuviera, el preguntaba si me gustaba lo que
me hacia y me daba cada vez mas fuerte y mas rápido.
Estuvimos unos instantes envueltos en esa situación hasta que
ninguno de los dos aguantamos más y acabamos explosivamente.
Yo quede apoyada sobre el borde de la terraza y el sobre mi.
En ese momento que estábamos tendidos escuchamos unos
aplausos que venían de la terraza de enfrente. Eran unos pintores que habían
estado observando toda la situación desde una terraza más alta. No habían
interrumpido sino disfrutado del espectáculo. Nosotros solo sonreímos, juntamos
la ropa y nos retiramos saludando a los muchachos.
Bueno espero que les gusten mis historias, porque si mis ex
supieran que las cuento, no me lo perdonarían, es secreto entre nosotros. La
próxima vez le contare como quedarse solo en la oficina con visita inesperada
puede tornarse mas que entretenido.