El viaje en ómnibus
Buscando en mi memoria experiencias que han pasado en mi vida
sexual voy encontrando varias que luego las escribo y las ofrezco a ustedes mis
lectores para que las compartan conmigo, y además si no las vivieron se animen a
experimentarlas porque yo la pase muy bien.
El caso es que la otra vez viaje a mi amada ciudad de Mar del
Plata y recordé al subir al ómnibus de larga distancia la vez que viaje con mi
ex novio.
El viaje era desde mi pueblo a la ciudad de Mar del Plata,
son 480 Km. de viaje pero obviamente lo hicimos de noche, para que así fuera mas
llevadero y podríamos dormir durante el viaje. Pero claro, nosotros dos cerca,
la situación nunca terminaba en sueño sin antes una buena situación de calor,
amor y sexo.
Subimos al ómnibus, mis padres nos despidieron y comenzó el
viaje. Llevábamos un perro gigante de peluche, Roque se llama; que me había
regalado mi novio.
Sebastián, así se llama mi ex; se sentó en la butaca que le
corresponde la ventanilla y yo en la otra al pasillo.
Roque iba apoyado en sus piernas, yo me cubrí con mi campera
de polar porque en ese momento prendieron el aire acondicionado en el ómnibus y
hacia bastante frío.
Era de noche y yo estaba semi dormida cuando siento que Seba
pasa una de su mano por debajo de mi campera y empieza a acariciarme en la
pancita.
Todos los pasajeros dormían y solo había esas luces de
emergencia prendidas. Prácticamente no se veía nada.
En un momento su mano empezó a subir hasta mi pecho, yo me
había quedado quietita disfrutando de sus caricias; pero como venia la situación
sabia en que terminaría en algo mas caluroso.
Yo disimulaba y para todos yo dormía mientras la mano de
Sebastián empezaba a bajar de mi pecho y se quedaba en la cintura de mi
pantalón.
Ahí sutilmente abrí mis piernas y el entendiendo y sin
quedarse con las ganas metió su mano dentro de mi pantalón.
Empezó a buscar y buscar, hasta que encontró lo que buscaba…
Mi cosita ya estaba bastante húmeda y cuando el empezó a
acariciarme suavemente el clítoris se termino por mojar del todo.
En ese momento ya mi respiración estaba un poco agitada y mis
manos ya no estaban tan tranquilas como antes; así que yo decidí acatar también
y metiendo mi mano por debajo de Roque encontré su bragueta inmediatamente.
Cuando lo toco por sobre la ropa noto que su cosito estaba
mas que duro. El también disimuladamente abrió sus piernas como acomodándose
para lo que sabia que haría.
Todo en un clima de disimulos le baje el cierre y metí mi
mano dentro y comencé yo a acariciarlo ahora a él en su cosito.
Estábamos más que calientes acariciándonos los dos, el más
que duro y hasta salían algunas gotitas de su cosito y yo más que mojada.
La situación ya era demasiado calurosa y solo nosotros dos
estábamos sudando en un ómnibus con temperatura bastante baja.
Habíamos tomado la precaución de pedir unos de los asientos
de atrás, así que detrás de nosotros no viajaba nadie; solo al costado pero en
asientos adelante había otra pareja que dormía profundamente.
Estábamos ahí con esta situación que alguno debía tomar
iniciativa para completar lo que empezamos. Yo no aguante más y le saque la mano
de mi cosita toda mojada pero a cambio le desprendí el pantalón y saque todo su
cosito afuera.
Lo tenia ahí enfrente de mi, con gotitas que se escurrían por
los costados y sin pensarlo dos veces, acerque mi cara a el y lo comencé a meter
en mi boca.
El lanzo un suspiro que tapo con el peluche en su boca.
Comencé a chuparle el cosito suavemente, bajando y subiendo por el, apretándolo
con mis labios.
Fui subiendo la velocidad y ya no aguantaba más así que me
saco la cara y me empezó a besar.
Y a esta altura mis lectores ustedes sabrán que me pasa
cuando me besan.
Respondí besándolo con mucha intensidad, ganas y excitación
que me producía toda la situación; pero no deje de acariciarle su cosito con mi
mano.
El busco mi cadera e intentaba que yo fuera hacia el, su
coordinación estaba afectada por mis besos rozando sus labios con los míos, los
pequeños mordisquitos en su boca y alguna que otras caricias con mi lengua en su
cuello; mientras no dejaba de acariciarle el cosito mas que duro y cada vez mas
rápido.
Ya hacia calor para nosotros, la pareja de adelante dormía y
yo tenía más que ganas de que me metiera ese cosito durísimo adentro de mi
cosita más que mojada.
No lo hice esperar mucho mas y me subí sobre el, de frente a
su cara para seguir disfrutando de sus besos.
Saque solo una pierna de mi pantalón de mi ropa, para
disimular por si acaso.
Metió de un solo tirón su cosito en mi cosita, que al estar
tan mojada lo recibió mas que placentera.
Estábamos muy excitados y de inmediato comenzamos a aumentar
la velocidad de las arremetidas.
Sebastián se apoyaba en mis hombros empujándome hacia abajo y
yo me aferraba a su cintura empujándome como podía mas abajo para que su cosito
llegara cada vez mas adentro mío. También me sujetaba del respaldar del asiento
para tener más fuerza y que mi cosita devorara su cosito todo, todo.
Era una situación intensa, muchas ganas de cogernos, gente
alrededor que podrían despertarse, mucho calor y no podíamos ni siquiera
respirar…
Yo empecé a gemir cada vez mas alto pero Seba tapaba mis
gemidos con sus besos.
Me clavo muchas veces y cada vez me daban más ganas… Cada vez
mas rápido, mas fuerte, mas rápido, mas fuerte…
Llego un momento que no aguantábamos mas ninguno de los dos y
acabamos de forma explosiva pero silenciosa.
Fue bastante incomodo para mi no poder expresarme con
libertad, no poder gemir expresando cuanto placer me daba y no poder revolcarnos
libremente como era nuestra costumbre rotando posiciones. Pero las ganas se
liberaron. Después nos acomodamos y dormimos el resto del viaje.
Fue una experiencia inolvidable que trate de repetir con
otros compañeros pero nunca es igual.
De todas formas amigos prueben que es totalmente excitante
para los que disfrutan del sexo como yo en cualquier lugar con la pareja ideal
para la situación.
En el próximo relato les contare como ir a buscar la ropa a
la terraza puede transformarse en una sesión de sexo con publico inadvertido.