Haciéndole Compañía a mi Nuera
Hola otra vez, nuevamente es Tito quien le habla. Les quiero
agradecer los comentarios que me han enviado así como sus opiniones, aunque
quisiera pedirles un favor. He recibido algunos mensajes más que abusivos de
algunas personas a quienes no les agradan mis relatos, lo cual es totalmente
válido. Pero si no les gustan, pues la inteligencia mínima dicta dejar de
leerlos, y no leerlos y sentirse indignado después. A esas personas les dejo
esto a modo de reflexión, si es que pueden reflexionar al respecto… hay gente
que de verdad no puede.
Hoy les voy a seguir contando acerca de lo que fue mi vida al
lado de mi propio hijo como mi mujer. Como ya sabrán, Kike se convertía en Kika
y se iba a vivir a mi lado por lo menos una semana cada mes. Otra semana la
pasaba al lado de Javier y las 2 restantes junto a Laura, su esposa.
Con Laura buscó la manera de compensarla durante las 2
semanas mensuales que pasaba a su lado. Por eso le alquiló la mitad de su finca
a Javier y le dio parte de su ganado para que lo cuidara, mientras la otra mitad
me la dio a mi para que el la administrara, labor para la cual soy muy bueno.
Así, Kike y Lala terminaron viviendo de sus rentas, no teniendo nada más que
hacer que ir a cobrar y pasar el tiempo que tenían juntos.
Pero aun así Laurita se resentía, y creo que tenía toda la
razón. Su marido nunca estaba solo, pues si no estaba con ella estaba conmigo o
con Javier, pero ella si se quedaba sola durante 2 semanas enteras. Admito que
me sentía culpable y que tenía un gran cargo de conciencia dentro de mí. Por esa
razón, cuando Kike la dejaba sola en su casa de Zacapa, yo hacía todo lo posible
por irla a acompañar.
Cierto día la invité a irse a quedar a mi casa con sus nenes,
ella aceptó encantada. A mis hijas les dijimos que Kike andaba de viaje, así que
Laurita se quedaría conmigo, no vieron nada raro en ello. Fue un fin de semana,
el sábado por la mañana saqué a mis nietos a montar a caballo y luego pasaron
toda la tarde en la piscina. Laurita se hacía cargo de la comida y de otras
cosas. Luego, al caer la noche, los fue a acostar, ella y yo aun nos quedamos un
momento despiertos.
Gracias por todo Tito.
De nada Laurita, de nada.
Si no fuera por usted pasaría muy aburrida toda la semana…
y sola…
De nada, de nada… pero igual, Kike ya no tarda en regresar
de la casa de Javier.
Si… ¡cabrón, se lo ha de estar cogiendo bien rico y duro y
yo aquí sola… y necesitada! – me dijo, riéndose como una loca luego,
lanzándome una miradita misteriosa – Bueno… me voy a arreglar para dormir
Tito, buenas noches.
Pasá adelante Laurita, la casa es tuya… y buenas noches a
ti también.
Yo aun fui a la cocina a tomar agua, luego salía a cerrar con
llave las entradas y, al final, me dirigí a mi habitación. Allí me llevé una
sorpresa mayúscula, Laurita, mi nuera, estaba acostada de forma sexy en la cama,
vestida apenas con un transparente camisón blanco, con interiores encaje
bellísimos.
¡Laura, ¿qué estás haciendo?!
Bueno… si Kika se está divirtiendo como una loca, ¿yo por
qué no?
¡Pero es que soy tu suegro!
Eso no evita que Kika sea su mujer Tito… – no tenía
argumentos contra eso.
Laura se puso de pié, empezó a menear las caderas despacio,
con cadencia, al tiempo que pasaba sus manos por todo su cuerpo, acariciándose
sin pudor alguno, con los ojos brillando de excitación y una media sonrisa en
los labios. Logró ponerme caliente, la verdad es que no le costó mucho, esa
mujer es bellísima. Mide 1.62, es morena, de cabello negro ondulado hasta media
espalda, ojos cafés y facciones de muñeca en su rostro.
Despacio, el camisón iba saliendo de su cuerpo, se quedó solo
con un conjunto de lencería verde botella, de encajes y muy pequeñita. Sus senos
se veían atrapados y comprimidos bajo el delgado brasier, sus nalgas, redondas y
hermosas, estaban bellamente enmarcadas en esa tanguita que se le metía por en
medio de ellas.
El sostén cayó, Laura me mostró unos senos grandes, redondos,
firmes, con una pequeña desviación hacia los lados, pezones oscuros y erectos.
Como estaba amamantando aun a mi nieta más pequeña, sus mamas tenían un tamaño
mayor al habitual y dibujaban venas violetas recorriendo su superficie.
Dándome la espalda se fue bajando la tanga, meneando las
caderas y mostrándome uno de los traseros más perfectos que recuerdo haber
visto, grande, muy grande, firme y redondo. Cada una de esas nalgas eran como un
diploma a la ingeniería genética de Dios. Y en medio de esos 2 cachetes, un ano,
redondo, oscuro y cerradito. Por el frente, una bien recortada mata de vellos
púbicos negros cubría su sexo, carnoso y cada vez más inflamado, es increíble lo
rápido que Lalita se calienta.
No tengo que especificar que me encontraba más caliente que
un motor viejo y sin aceite. ¿De qué me servía decirle que no, si lo deseaba
tanto como ella? Además, el trato entre ella y Kike era de que ambos podrían
tener amantes, no se podía molestar porque ella cogiera con su padre.
Me acerqué a ella de inmediato, mis manos recorrieron sui
cuerpo, enfundádolo con mil caricias. Tomándola de la cintura la apreté contra
mí, besándola y haciéndola sentir una niña envolviéndola con mis brazos. El
contraste era notorio, ella tan pequeñita, tan delicada y fina, y yo tan alto
(casi más de 2 metros) y tan fuerte. Me despojó de la camisa para poder sentir
mi gruesa pelambrera rozar sus pechos inflamados y muy sensibles. Parecía
absorta mirando y sintiendo mis pectorales amplios, mis duros y marcados
abdominales, en fin, toda mi musculatura.
Me incliné un poco y capturé su hermosa cola, la empecé a
acariciar y a apretar con mis manos, al tiempo que ella permanecía aferrada a
mis labios sintiendo el prominente bulto en medio de mis piernas apretarse
contra su vientre.
La levanté en mis brazos y la deposité suavemente sobre mi
cama. Me puse de pié y fui a cerrar con llave la puerta. Luego, tras quitarme el
pantalón, volví a su lado para continuar con ese enloquecedor festival de besos
y caricias.
Ansiosa por tenerla entre sus manos, Laura me sacó el
calzoncillo y tomó mi enorme y dura verga. Comenzó frotándola y acariciándola
despacio, con suavidad, y no tardó en comenzar a besarla y lamerla, hasta que
por fin devoró el glande. Por más que trababa lograba metérsela entera dentro de
su boca, era demasiado larga y gruesa (30 x 6 cm.) así que se tuvo que conformar
con frotarla por todo lo largo, ensalivándola y sintiendo su suavidad y las
venas que hinchadas que la surcaban.
Me puse boca arriba y ella se montó en mí, formando un 69
delicioso en que mi lengua golosa horadaba su vulva y ano, abriéndolos cada vez
más. Me bebía sus jugos, sentirla estremecerse de placer me calentaba más. Quedé
muy impresionado cuando, apenas con este estímulo, estalló en un fuerte orgasmo
que me bebí completo.
¡¡¡MMMMMM!!! ¡¡¡MMMMM!!!
¡¡¡¡MMMMMMMMGGGGGGGGFFFFFFFFFFFF!!!! – mi vergota dentro de su boca no la
dejaba gemir con libertad, por lo que se la sacó – ¡¡¡¡TITOOOO!!!! ¡¡¡¡QUE
LENGUATIIIIIIITOOOOOOOOOGGGGGGHHHHHHHHH!!!! ¡¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!!
Quedó rendida sobre mi cuerpo, con su carita descansando
sobre mi estómago y con mi verga enfrente. Kika ya me había comentado sobre lo
ardiente que era Laura, que se excitaba y mojaba con mucha facilidad y que era
totalmente multiorgásmica, le costaba nada estallar en intensos clímax, eso lo
acababa de comprobar.
Sin perder tiempo la empujé suavemente y la hice roda a mi
lado dejándola boca arriba. Me di vuelta y me coloqué en medio de sus piernas,
la mujer se dejaba como una muñeca de trapo, estaba cansada y aun su mente
volaba entre los estertores del placer. Puse mi pene sobre su entrada y empecé a
presionar despacio, suave, delicadamente. Poco a poco mi mástil de carne se fue
deslizando en su interior, aprovechando la abundante lubricación con la que se
quedó luego de su orgasmo. Laura abrió los ojos y luego los cerró y los apretó,
gimiendo calladamente y dejándose hacer.
Una vez totalmente empalada la jalé de los brazos y me dejé
caer hacia atrás, dejándola a ella arriba de mío, montada sobre mi pija. Empezó
con los movimientos de embolo, esa sensual danza del amor, en que se metía y
sacaba mi verga de sus entrañas, apretándola con su vagina y gimiendo cada vez
más duro. Se fue recostando sobre mi velludo pecho, besándome apasionadamente,
su vagina estaba ya acostumbrada al enorme visitante, moviéndola ya con total
libertad, en redondo, de arriba abajo, tragándose todo lo que podía aguantar
adentro.
¡¡¡TITOOO!!! ¡¡Ahora ya sé porqué a mi esposo le encanta
tanto coger con usted!! ¡¡¡QUÉ VERGOOOOOTTAAAAAAAGGGGHHHHHH!!!
El placer que mi nuera me daba indescriptible, no podía creer
como movía los músculos de su vagina, parecía como si alguien me estuviera
chupando la pija, se los juro. Sus caderas subían y bajaban sobre mi lubricado
tronco, sus labios iban de los míos a mi pecho, ensañándose con mis pezones,
lamiéndolos, chupándolos y mordiéndolos, Laura se había convertido en una hembra
salvaje, una perra caliente y agresiva.
La empujé con fuerza y la tiré de espaldas sobre la cama sin
sacarle la verga, me puse encima y me dejé caer sobre su cuerpo, sentía como sus
senos quedaban comprimidos contra mi piel y como su respiración agitada
calentaba mi cuello y pecho. No se podía mover, lo cual la excitó más, pues
había resultado ser igual a mi hijo, le gustaba ser dominada y usada al antojo
de su amante.
Sus piernas envolvieron mi cintura y me incitaba con ella a
embestirla con fuerza. Mi ciclópea verga entraba y salía cada vez más rápido y
duro de sus entrañas, haciéndola estremecerse cada vez. Poco a poco, la fuerza
de mis acometidas la fue empujando a la orilla del colchón hasta que quedó con
la cabeza colgando. Entonces me enderecé un poco y la tomé de los tobillos,
elevándolos en el aire y poniéndome sus piernas sobre los hombros, la dejé
prácticamente colgando. Así, mi cogida se hizo más dura e inmisericorde… pero
ella seguía pidiéndome más.
¡¡¡¡TIIITOOOOO!!!! ¡¡¡¡MÁS DUROOO!!!! ¡¡¡¡¡MÁS
DUROOOOOOOUUUUUGGGGGHHH!!!!! – Laura estalló en un segundo y poderosos orgasmo
en cuestión de minutos, los ojos casi se le desorbitaban, movía la cabeza
enloquecidamente de un lado a otro y se aferraba con fuerza de las sábanas…
¡qué mujer!
Después de eso, Laura dejó de ser dueña de su voluntad, ya
solo podía emitir gemidos y alaridos de placer y obedecer sumisamente a todos
mis requerimientos. El placer la había sumido en una especie de trance.
Se la saqué y la tomé de una pierna, le di la vuelta,
dejándola de costado y con la pierna derecha en el aire. Se la volví a meter de
un solo golpe, hasta el fondo, nuevamente las fuerzas de mis imbates y las
dimensiones de mi formidable verga perforándole y enterrándose en sus entrañas
la hicieron olvidarse de todo.
En cuanto vi que se recuperaba un poco, se la saqué
nuevamente y la puse en 4 en el borde de la cama. Inmediatamente ella me paró su
culito precioso y yo no esperé más para penetrarla, reinicié un mete y saca
enloquecedor a un ritmo infernal. Le propinaba fuertes palmadas en su trasero,
diciéndole al mismo tiempo "arre, yegua, arre", lo que parecía calentarla más
todavía.
¡¡¡MÁS TITO, MAAAAAASSSS!!!… ¡¡¡MALTRATAMEEEEE, GOLPEAME
DUROOOOGGGHHH!!! ¡¡¡¡¡QUIERO SENTIRME COMO UNA PERRA, COMO UNA
PERRRRRRAAAAAAGGGGHHHH!!!!!
Sus deseos eran órdenes, aceleré las embestidas y, mientras
me la cogía de esta bestial manera, no dejaba de besarla apasionadamente,
atrayendo su cabeza a la mía jalándola con violencia del cabello. Sometía sus
pezones a largos y fuertes pellizcos, los jaloneaba y estiraba, mirando desde mi
posición como salían de ellos largos chorritos de leche materna. Tal y como ella
me pedía, la estaba destrozando sin piedad.
De su vagina no dejaban de caer gruesas gotas de fluidos
lubricantes, gozaba con cada centímetro de carne que entraba en su ser y a pesar
de los estremecimientos de su tercer orgasmo de la noche, que le estaba
llegando, seguía pidiendo más y más. Pero no soy de acero, mis arremetidas eran
cada vez más fuertes y entre mis gritos y sus gemidos, terminé y le fui llenando
el sexo de leche.
¡¡¡¡¡¡AAAAGGHHH, AAAGGHHH, AAAAAARRRRRRGGGGGGGHHHHHH!!!!!!
– berreó ella, loca, demente de placer.
¡¡¡¡¡¡UUUUUMMMMMMMMGGGGGHHHHHHHH!!!!!! – rugí, sintiendo
como desde el fondo de mi próstata salían abundantes chorros de blanca y
espesa esperma que inundaban sus entrañas y le llegaban hasta la matriz –
¡¡¡¡¡¡LAAAUUUURAAAAAAGGGGHHHHH!!!!!!
Saqué mi palpitante paloma de su vagina y disparó los últimos
lechazos sobre su grupa mientras la aferraba de las caderas con tanta fuerza que
hasta le dejé marcados mis dedos sobre sus carnes. Laura se derrumbó y cayó al
suelo, exhausta. Yo, no sé como, logré permanecer de pié, esperando a que mi
corazón se me bajase de la garganta y que la vista dejara de estar nublada,
aquello fue increíble.
Luego la levanté del suelo y la tendí sobre la cama, me
acosté a su lado y me dormí profundamente hasta el día siguiente. Desperté a las
6, como acostumbro, ella aun estaba agrazada a mi. Cuando abrió los ojos me besó
con ternura.
¡Qué rico Tito!
¿Te gustó Laurita?
Me gustó mucho… me encantó… espero que en el futuro hayan
muchas más cogidas así.
Por supuesto que si Laurita… pero la próxima usamos condón.
No ando en mis días fértiles Tito… además, no me importa
que no use condón. Usted puede acabar en cualquier parte de mi cuerpo, la que
quiera…
¿Cómo que no?, claro que importa ¿Y si te quedás esperando
en una de esas?
No me importa, de verdad… de hecho puede hacerme lo que se
le de la gana… – me dijo poniéndose melosa y agrazándome y comenzando a
acariciarme sensualmente.
Me imaginé que me dijo aquello aun la emoción del momento,
pues luego de ser tomada de esa forma por más de una hora durante la noche,
pues… no sé, quizá no quedó igual. La verdad es que Lalita me dio muchas
sorpresas después, nunca pensé que fuera tan sumisa, que tuviera instintos de
sumisión incluso mayores que los de Kike. El futuro me revelaría que ella era
una mujer bastante inestable desde un punto de vista sexual y bastante
imprudente.
¡Que suerte que ella no estaba en sus días fértiles!, pues
con la tremenda cantidad de semen que eyaculé era seguro que quedaba preñada…
¡era tanto semen reseco el que tenía entre sus piernas y las tenía pegadas y le
costó mucho limpiarse en la ducha!
Tito (Garganta de Cuero).
Pueden enviarme sus comentarios y sugerencias a mi correo
electrónico, besos y abrazos.