Camino umbrío por la orilla siniestra de
las sombras
Olvidado y absurdo, me descompongo en el
desierto
Verde de los sillones
Tirado como una vieja muñeca de trapo,
Rota y desarrapada
Desnuda y violada por el tiempo.
El tiempo que ya no tengo,
El tiempo que nos quitaron
Así estoy yo, sin ti y matándome,
Por no poder olvidarte.
En mi mente se clavan las uñas
Del recuerdo de tu cuerpo en la
almohada,
Desnudo y bendito por los dioses
menores,
Tu figura de niña triste dormida a mi
lado
Me llenaba del aroma meloso de tu pelo
forjado
Con noche y con arte, con negro y
oscuro.
Tumbado sobre la soledad de las mantas
Abandonado al vaivén del viento
estancado,
De ventanas cerradas y cortinas rotas,
Muerto, pero viviendo, pienso en ti con
mis manos.
Recorto de las tinieblas más negras tu
dulce silueta
Con mis dedos cansados,
Cansados de recorrer la cama sin
encontrarte.
Le pregunto al silencio cobarde,
callado, ¡Maldito!
Dónde se te ha llevado, dónde te ha
escondido,
Dónde te habrás metido, dónde te habrás
marchado.
El tiempo que nos quitaron
Snebiqaus