[ Inicio ] [ Novedades ] [ Top100 ] [ Relatos Hablados ] [ SexShop ]
 Enlace Recomendado del día: [ Contactos Personales ]
 1,143,657 Miembros | 12,842 Autores | 54,170 Relatos | 2,831 Usuarios Online Bienvenido a TodoRelatos.com! 
TODORELATOS
RELATOS
AUTORES
PANEL / INFO
VARIOS
 
 
SEXSHOP
RELATO HABLADO

Un heavy me folló con ritmo
TODORELATOS » RELATOS » DON MARTIN IRISAR (8)
[ El hacer bien a un bellaco es guardar agua en un saco. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 23 de Noviembre, 2008.
Fecha: 20-Abr-06 « Anterior | Siguiente » en Amor filial (4687 de 6517)

Don Martin Irisar (8)

santi35
Accesos: 9,492
Valoración media:
Tiempo est. lectura: [ 7 min. ]
 -   + 
Como ustedes pueden ver, la boda de mi hija se transformo en una real orgia. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Don Martín Irisar Parte 8

Al sentirla en la entrada, Mariana abrió los ojos para no perderse detalles de cómo iba a ser perforada por primera ves en su vida.

Ana, se metió el dedo índice, bien adentro de su concha, sacándolo mojado de sus jugos y se lo coloco en la boca a su hermana para que esta lo chupara, cosa que Mariana hizo, con tanta fuerza que el dedo de hundió hasta el nudillo.

En ese momento el glande de mi pene ya estaba metido un poco en la vulva de Mariana que se abrió para recibirlo, al sentir el gemido de la pequeña niña, la tome firmemente de la cintura y de un solo golpe le metí la verga hasta la mitad, sintiendo ahí la resistencia de su himen.

El grito de Mariana fue ahogado por el dedo de su hermana, pero gotas de sudor corrieron por su rostro al sentir como se le habría la vulva, sin embargo, a pesar del intenso dolor que sintió, sus ojos me decían que no parara, solo espere un poco para que su abertura se acostumbrara al intruso que la estaba perforando.

Estos segundos de espera, fue aprovechado por Ana que sacándole el dedo de la boca, se inclino y la beso tan apasionadamente, que Mariana se desentendió de mí y la tomo por el cuello, apretándola y fundiéndose las dos en un beso largo y sensual.

Todo lo que me rodeaba en ese momento, eran cuerpos desnudos y de todas las edades, que se unían y desunían, el olor a semen, a concha y a sudor lo impregnaba todo de tal modo que ningún otro olor era perceptible, gritos y suspiros de placer, tapaban todo otros ruidos, incluso la música del viejo pasadisco era tapada por los gritos de hombres y mujeres entregados ya a una frenética orgía.

Ana se separo lentamente de su hermana, por un instante, quedaron unidas por un fino hilo de saliva, prueba tangible del apasionado beso y también del intercambio de secreción entre las dos ardientes hermanitas.

En toda mi vida no había conocido a dos hermanas tan calientes como estas, debido posiblemente, en partes, a los relatos que su abuela, Adela les había hecho sobre el rancho de Tata y de tener tan cerca de un hermano poseedor de una verga que era el comentario de todas las mujeres del pueblo y sus alrededores y en parte, también, al temperamento fogosos de las dos muchachitas.

Nuevamente la mirada de Mariana se poso entre los puntos de unión de ella y mío, veía sin ninguna duda como de su entreabierta raja salía lo que quedaba de mi verga, sus ojos brillaban de excitación y placer al contemplar lo que pronto estaría totalmente dentro de ella.

Mi miembro, estaba hundida ya hasta la mitad en la tierna raja de Mariana, solo faltaba un pequeño esfuerzo para destrozar el himen; sin embargo la presión que yo sentía de su apretada vulva, en mi verga, era tal que trate de saborear lo más que pudiera ese placer.

Sin hacer caso de la mirada suplicante de Mariana, para que hundiera en ella finalmente mí dura y larga verga, para arrebatarle para siempre su virginidad, me contente con dejársela y hundir unos de mis dedos en su redondo y apretado agujero trasero.

Mariana dio un respingo de sorpresa al ser invadido su culito por mi dedo, sorpresa que en instante se convirtió en suspiros de placer al sentir que sus dos pequeñas hendiduras estaba siendo ocupadas, una por mi índice y la otra por mi verga.

Hundí con fuerza mi dedo, dilatando el apretado esfínter, y comencé entonces un lento mete y saca, mientras que parte de mi verga se mantenía prácticamente inmóvil dentro de la vulva suave y caliente de Mariana.

Ana nos miraba expectante, aguardando con ansia su turno, mientras sus manos pasaban de una de su teta a la otra, estrujándose lentamente los erguidos pezones, su pequeña y rosada lengua humedecía sus labios.

Sentí un leve roce en mi brazo, al voltearme a ver quien era, vi a Magdalena, de rodillas y junto a mi, pero en sentido contrario, chupándole la verga a mi querido tío; este parado, le acariciaba la cabeza a la pequeña niña, detrás de el y también agachada se encontraba mi hija menor, Miriam, lamiéndole el peludo culo a Tata, mientras sus manos desde debajo de el, le acariciaba los huevos, apretándoles suavemente y sopesándolos, de ves en cuando su mano lo rodeaban, el nacimiento de la verga, y cuando la cabeza de Magdalena iba hacia atrás lo tomaba del tronco y apretándolo, tiraba la piel ya retraída, hacia atrás; estos movimientos unido a la succión de Magdalena, hacia que el anciano rugiera de placer.

Al tener a la hermanita de Diego tan cerca, no pude resistir a la tentación y sacando mi mano del culo de Mariana, le acaricie a Magda las grandes y duras tetas, que por los movimientos de la pequeña, se movían de tal modo que parecía una invitación a tocarlas.

Magdalena, sin dejar de chupar el miembro de mi tío, esbozo una sonrisa a ver que yo, le acariciaba las tetas, retorciéndoles los pezones.

Nuevamente le di toda mi atención a Mariana (hay que tener en cuenta que todo esto se tarda mas en contarlo, que el tiempo que transcurre en realidad) la tome nuevamente por la cintura, apretándola firmemente y dando un fuerte golpe con la pelvis, atrayéndola hacia mi por su cintura, sentí como su himen cedía y mi verga entraba, triunfante, hasta el fondo de su vulva.

El grito de Mariana fue mas de sorpresa que de dolor, ya que no se esperaba que mi verga le entrase tan rápido, sus manitos se tocaron ahí donde estábamos unidos para comprobar que nada quedaba afuera, al verificarlo, una amplia sonrisa se formo en sus labios y un suspiro de satisfacción salio de su pecho, suspiro que se fue transformando en gemidos cuando yo comencé el balanceo de meterla y sacarla.

Me concentre en darme y darle placer a la pequeña Mariana, mis manos fueron a sus pequeños, pero duros senos, sus piernas se cruzaron por mi cintura, apretándome y haciendo que mi verga entrara en todo su largor, sentía como mis huevos chocaban contra el culo de Mariana; me incline hacia ella alcanzando su boca con la mía, la niña abrió su boca para que mi lengua entrara en contacto con la de ella, comprobé que su lengua era dulce al igual que su saliva.

Las uñas de sus dedos se clavaron en mi espalda, sus ojos se cerraron fuertemente y sus gemidos de placer se convirtieron en gritos enloquecidos, anunciando su próximo orgasmo.

Acelere mis embestidas, palabras como: - Estoy acabando, más fuerte, más fuerte. No deje de metérmela así, don Martín. Como me gusta esta verga tan dura. SI, si más, más adentro, más adentro, destrózame la concha, don Martín – se mezclaban con sus gritos y gemidos.

Era terriblemente excitante escuchar esas palabras, esa vos ronca por la pasión, en una niña de solo 14 años.

Sus piernas cruzadas en mi cintura se retorcieron, se apretó mucho más a mí, y gritando en forma enloquecida, mientras los espasmos y contracciones, subían como oleadas por su cuerpo, tuvo su primer orgasmo con una verga enterrada en lo más profundo de si.

Se la metí lo mas profundo que pude, mientras su cuerpo se retorcía y lentamente se tranquilizaba hasta quedar laxa a mi lado, sosteniéndole de la cintura, mientras sus pierna caían a mi costado, empuje aun mas y comencé a largar un torrente de leche en el interior de la recién desvirgada concha de Mariana.

Ella sintió el semen tibio y espeso que entraba en su concha y suspiró de goce; mis rodillas ya no me sostenían y caí sobre ella quien abrazándome solo murmuraba palabras de agradecimiento en mis oídos; mi verga, flácida ya, se había salido y escurría aun gotas de semen que se depositaban sobre los pelitos del bajo vientre de la niña.

Me fije cuanto daño le había producido, quedándome tranquilo cuando al inspeccionar la concha de Mariana, solo vi, entre la leche que le salía, algunas gotas muy pequeñas de sangre, si estaba muy irritada en su interior, tanto así que no permitió que metiera ninguno de mis dedos, que quise introducir, para constatar el daño; sonriendo me pidió que la dejara descansar unos instantes, a lo que accedí inmediatamente, dejándola acostada, desnuda, sobre el piso; inmediatamente se le acerco su hermana quien besándola en la boca le pregunto como se sentía.

Ana quiso acariciarle los aun muy erectos pezones, pero ella le saco la mano, solo quería descansar unos minutos; tenia las piernas ahora muy apretadas, los ojos brillantes y una sonrisa de placer se dibujaba en su rostro.

- Es increíble lo que se siente Ana – le dijo a su hermana – Tienes que probarlo enseguida, espera a que se le pare nuevamente a don Martín y veras lo rico que es tenerla adentro - .

Ana, le beso apasionadamente en la boca, pero esta ves, Mariana no le correspondió con igual ardor, señal inequívoca de lo cansada que aun se sentía.

Me tumbe de espalda, agotado, la verga me colgaba flácida entre mis huevos; gire mi cabeza y mire a mi tío, esperando ver a las dos pequeñas; Miriam no se encontraba allí, solo Magdalena quien en cuclillas aun continuaba mamándole la verga a Tata, observe que gruesas gotas de sangre, debido a que estaba menstruando aun y como sabemos el tampón, Tata se lo había sacado, salían de su entreabierta vagina y caían al suelo; por supuesto no parecía importarle a ninguno de los dos.

Se acerco en ese momento su madre, Maria, al ver lo que le sucedía a su hija exclamo:

- ¡Cochina, vaya inmediatamente a higienizarse! -

A regañadientes Miriam se saco la verga de la boca, momento que mi tío aprovechó y antes que Magdalena se retirase, se arrodillo y metiéndole, profundamente el dedo medio en la concha lo dejo unos segundos, sacándolo luego tinto en sangre, inmediatamente se lo llevo a la boca y chupo hasta dejarlo limpio, al tiempo que exclamaba:

- No hay como el sabor de la regla de una preadolescente – Magdalena riendo, se dirigió a unos de los baños de la casa, mientras su sangre corría por una de sus piernas, esta visión mas, ver que sus grandes senos se balanceaban de una forma increíble, hizo que mi verga comenzara a cabecear, a pesar que hacia muy pocos minutos había eyaculado en el interior de Mariana

- No se preocupe Tata – le dijo Maria – Sigo yo, así no nota la diferencia - y colocándose de rodillas, tomo la erecta verga de mi tío y comenzó a mamársela con todo entusiasmo mientras Tata lanzaba unas de sus estruendosas carcajadas.

Ana me tendió la mano ayudándome a levantarme, a pesar de que mi miembro estaba reaccionando y de a poco comenzaba a endurecerse, no era aun momento para tratar de montarme a Ana.

Así que me levante y contemple el increíble espectáculo que se desarrollaba a mí alrededor.

Trátense ustedes de imaginarse, una cantidad aproximadamente de 40 personas, hombres y mujeres de edades que oscilaban entre los 12 años y mas de 60 años, desnudos o semi desnudos, teniendo sexo en las mas variadas posiciones; penes siendo mamados o entrando en las conchas de las mujeres, semen mojando tetas y rostros, el olor a sudor y esperma, gritos de placer, tanto de hombres como de mujeres y tendrán una pequeña idea de lo que se había convertido una simple boda.

En ese momento llegaron a despedirse los recién casados, Hebe y mi hijo Carlos, ya vestidos, que se dirigían a la estación de trenes para trasladarse a una ciudad a unos cuantos cientos de kilómetros, que se encontraba a la orilla del mar.

Tata no tuvo mas remedio, que alejarse de Maria, vestirse y llevarlo a la estación, al salir el pequeño camión con los novios, un ensordecedor aplauso retumbo por todo el patio a modo de saludo y de despedida.

Aprovechando la partida de los novios, todos los integrantes de la fiesta, nos tomamos un pequeño respiro, y nos fuimos ubicando, desnudos y cansados en las sillas, que rodeaban aun las mesas con los restos de la abundante comida.

Continua

TodoRelatos.com © santi35

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!
 Comentarios (8)
\"Ver  Perfil y más Relatos de santi35
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Versión para Imprimir
 Enviar este relato a un amigo/a
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« Volver a la página anterior Ir arriba
Usuario
Contraseña

 
» Registrarse
» Recordar Clave
» Ayuda
 

Sexo en Vivo
 
 
SEXO

WebCam de Sexo
 

Descargar Peliculas
 

Galerías Porno
 

Sexole
 

FisgonClub
 
 
CONTACTOS
» Red de Contactos
 
     
 
Emotik: Nicks y Emoticonos para MSN Messenger
InverForo: Comunidad sobre Dinero y Vivienda
ForoCoches: El mayor foro de coches en Internet
Copyright © 1999 - 2008 TodoRelatos.com v3.41 - LWNET. Todos los derechos reservados.
Privacidad y Terminos de Uso · Ayuda y FAQ · Contacto