La tarde estaba calentita, no se podía salir a la calle, así
que decidió echarse en la cama hasta que pasara la calor.
Al rato entró su novio en la habitación y la vio allí en la
cama con una camisa ligera y sin nada más.
No lo pensó dos veces se echó a su lado en la ancha cama y
empezó a acariciar sus piernas muy lentamente, cosa que hizo que ella se
espabilara y comenzara a ronronear como una gatita en celo.
Su amigo que andaba por la casa con mucho calor y sin saber
qué hacer, dirigió sus pasos hacia la habitación donde ambos estaban en pleno
retozar. Al momento de verlos desde la puerta entreabierta, su pene se enervó
dentro de su bañador, queriendo salir de tan incomoda prisión.
Cuando vieron al amigo, lo invitaron a que se tumbara con
ellos, ya que en esa gigantesca cama cabían perfectamente.
Al principio, se quedaron los tres un poco parados pero
viendo que la situación no tenía vuelta atrás, empezaron ambos a acariciar los
muslos de ella, y ella veía como ambos tenían sus pollas, pugnando por salir de
sus escuetos bañadores de lycra.
Cogió sus penes cada uno en una mano y no sabía cual de los
dos le gustaba más, a uno lo apretaba, al otro lo acariciaba.
Enseguida pasó a comerles las pollas por turno, haciendo que
su lengua subiera desde la base hasta la punta, para metersela en la boca casi
entera y volverla a sacar, mirando a ambos que ya estaban deseando tocarse entre
ellos.
Ella cogió sus cabezas y los obligó a besarse, cosa que ambos
hicieron con gusto. Desde su posición, tomó las dos pollas y las empezó a
restregar una con otra.
Ahora las lamía juntas a la vez, y se detenía en sus
testiculos...
Ella estaba corriendose y viendo como los dos acabaron juntos
corriendose uno en el otro...
Es mi fantasía actual, no sé tú que me lees, pero yo me corro
escribiendo esto.
-Hasta pronto-