En el relato anterior (el abuelo borracho) les conté como fui
llevada a mi primer orgasmo por el padre de mi madrasta, un vejete vicioso que
se fue ganando mi confianza y abuso de mi conchita a los 11 años con su dedo,
llevando a una sucia sensacion de placer incontenible.
Pero como ya les dije, a mis escasos años, yo era ya una
mujercita en pleno desarrollo, me acababan de regalar por mi cumpleaños 11, la
primera batita de dormir transparente, la cual me daba verguenza usar porque ya
tenia senos notables y se marcaban mucho bajo la seda rosa de esa bata.
Una noche calurosa como las anteriores, decidi estrenarla.
Vivía en casa de los padres de mi madrastra, pues ella se habia peleado con mi
papá y me había llevado con ella. Pero en esa casa también vivian, aparte de los
dos viejos, sus 3 hermanos, de 18, 22 y 27 años.
El más joven, era un chico muy guapo, que solo pensaba en
chicas y cada tarde yo lo veia arreglarse y perfumarse para salir a sus citas
con chicas que yo envidiaba aunque no las conociera, pues ese "tio" que se
llamaba Carlos me encantaba, era un jovencito atletico, muy guapo, moreno, de
1.70 mas o menos y de una carita que a mi me parecia exquisita. Claro que por
los años que tenia yo a cargo de mi madrastra, a la cual yo habia visto siempre
como mi madre, él era mi tio, aunque no de sangre, pero asi lo consideraba yo.
Aunque pronto me di cuenta que él no lo consideraba asi...
Esa noche cuando me fui a dormir con mi bata nueva, y cuando
empezaba a quedarme dormida, senti que alguien me tocaba mis pechos sobre la
bata. Resulta que la habitacion donde yo estaba tenia dañada la cerradura y no
podia asegurarse por dentro, asi que no me di cuenta cuando Carlos entró al
cuarto y empezó a manosearme.
Cuando desperté encontré su cara casi sobre la mia, estaba de
rodillas junto a mi cama y su mano izquierda me acariciaba deliciosamente los
pezones. Le dije inmediatamente que me dejara, que lo acusaría y solo logré que
me tapara la boca con la otra mano. Intenté morderlo y de inmediato me soltó una
cachetada que me hizo sentir arder mi mejilla, comencé a llorar y me dijo que yo
le gustaba, que tenia unos pechos exquisitos, esas tetitas son de mujercita, tan
blanquitas y redonditas me dijo, asi que deja de hacer teatro pues solo quiero
tocarte.
Asi que sin dejar de llorar y por miedo a otra bofetada me
deje hacer, aunque esa noche se conformó con sobarme las tetas y se despidió con
unos lenguetazos en ambos pechos y un pequeño beso en la boca.
Al dia siguiente yo ya no lo veia igual que antes, no solo
pensaba "no es mi tio" furiosa, sino que ademas sentía que lo odiaba, porque
había sido malo conmigo y sobretodo porque me había pegado.
A la hora de su arreglo vespertino, cuando se iba a ver a sus
amigas, yo me metí a mi cuarto y ahi pensé en cuanto lo odiaba, que era un
desgraciado e infantilmente grite para mis adentros: "ya no me gusta, es muy
malo". Me quedé dormida, sin cenar, y sin apagar la luz siquiera. No se que hora
eran cuando me despertó algo parecido a lo de la noche anterior, era Carlos, con
aliento alcohólico, otra vez hincado junto a mi cama, morreando mis pechos y
tratando de no moverse mucho para no despertarme, pero lo hizo, comencé a
forcejear y esta vez el no me pegó, yo tenía solo 11 años asi que le bastó
agarrarme de ambas muñecas, me subió los brazos y se tiró sobre mí....
No sabía que pensar, pero antes de que pudiera gritar me tapó
la boca con la suya... era de madrugada, la casa era muy grande y todos dormian,
habia pocas posibilidades de que alguien escuchara lo que pasaba en el cuarto
donde yo estaba, pues me separaba un jardin de las demás habitaciones... me
soltó una mano solo para alcanzar su pañuelo del bolsillo y metermelo a la boca
para que no gritara...
Inmediatamente se sentó sobre mi vientre inmovilizandome
practicamente y sacó la funda de las almohadas, con las que me ató las manos a
la cabecera de la cama... yo no paraba de llorar y retorcerme, pero no podía
escapar con el cuerpo de ese hombre de 18 años, musculoso y mucho mas grande
fisicamente que yo....
Una vez atada me dijo que mejor no abriera los ojos, que asi
disfrutaría más... eso me hizo abrirlos como platos del terror, lloraba y
trataba de pedirle que me dejara, pero no salia mas que ruidos de mi boca
taponeada con el pañuelo de Carlos. De manera que como no cerré los ojos me tiró
su camisa encima de la cara para que yo no mirase.
Sin mayores preambulos sentí como me desnudó, me quitó la
pijama de algodon que vestia esa noche y senti como me sacó los calzones,
quedando completamente desnuda... por unos minutos, no mas de dos, jugó con mi
vulva e introdujo un dedo en mi vagina, solo para asegurarse de que estuviera
húmeda, y claro que a pesar del miedo que sentía, me habia humedecido, es una
reaccion corporal natural, no estaba deseandolo en lo absoluto, estaba muerta de
terror... y de pronto sentí su pene, no se de que tamaño, no lo veía, solo sé
que estaba caliente y humedo porque lo paseó por la entrada de mi sexo un par de
veces antes de metermelo sin esperar más...
Lo que sentí fue un dolor espantoso, grité bajo el pañuelo
que tapaba mi boca, me retorcí, pataleé y mis lagrimas corrieron en mi cara,
pero el no se dio por enterado; se quedó inmóvil un momento, solo lo suficiente
para acomodar su trozo de carne ardiente en la pequeña vagina de esa niñita de
11 años a la que acababa de desflorar... yo no sabia nada de embarazos,
enfermedades venereas ni nada parecido, solo me preocupaba el dolor que sentía y
el saber que lo que me estaba pasando no estaba bien, no era normal... todo eso
pensaba cuando senti como comenzó a moverse Carlos de adentro hacia afuera,
adentro, afuera, adentro, cada vez con mayor rapidez y con embestidas mas
fuertes, me lo metia y lo sacaba a medias, yo ya sentía que resbalaba con
facilidad... ya no me dolia tanto y el aumentaba su velocidad y su fuerza...
tomó mi cintura y me jaló bruscamente hacia él, lo que hizo que la penetración
fuera profundamente dolorosa de nuevo, aflojó y lo volvió a hacer igual, tiró
todo su cuerpo sobre el mío y empezó a bombear de arriba a abajo, me daba, me
cogía como un loco, me estaba violando y yo sentía su aliento alcoholico cada
vez más agitado, comenzó a gemir y enterraba mas fuerte su pene hasta que lanzó
un grito grave, señal de que el martirio había acabado.
Todavía se quedó dentro de mi hasta que la flacides de su
sexo hizo que se saliera solo, yo ya no tenia fuerzas de luchar, y ya no tenía
caso... ya estaba hecho, me había violado el hermanito de mi madrastra, aquel
que habia sido mi amor platónico.
Cuando se recuperó, solo me soltó las manos y salió del
cuarto en silencio. Fue hasta entonces que tras un rato en que pude al fin
moverme, pude ver los restos en las sábanas, las huellas de lo que había sido mi
virginidad perdida, el fuerte olor a semen que hasta entonces no conocía... y me
llené de odio...