DESVIRGADA EN EL AQUELARRE, CONTADO POR ANNABEL.
"…Lentamente, de forma muy suave, el negro Devil Black empezó
a bajarme la braguita del bikini…" (Desvirgadas en Barcelona, 12)
(Cervera es actualmente una pequeña ciudad rural del
interior de Cataluña con un intenso y enigmático pasado de universidad medieval
marcado por misterios de magia, sexo y brujería. Es una de las pocas ciudades
del mundo que tiene su fiesta principal dedicada íntegramente al Diablo y la
Brujería. Cada año, a finales de agosto, participan en ella muchos miles de
personas llegados de cualquier parte del mundo. Su web es
www.aquelarre.org, donde
encontrareis fotos, mapas de la zona de la fiesta, informaciones... )
En un bosquecillo junto a una balsa, en las afueras de la
población de Cervera.
Noche del Aquelarre del año 2005.

Dos horas después de la aparición del Macho Cabrío, Rey de la
Fiesta.
La firme y segura presión de su dedo viajaba por las curvas
de mi cuerpo… mi piel blanca, suave, fina, pura y dulce… Me atravesaba con su
mirada fija en mi cuerpo desnudo…
Oh… Si me viesen mis compañeras, estoy en tercero de
Secundaria en un instituto de Badalona…
Nunca se imaginarían que yo, Annabel, la delicada y remilgada
muchachita, estuviese ahora así, completamente desnuda en la hierba de un
bosquecillo, con aquel chico dominicano negro, que tenía fama de follarse hasta
una escoba si no tenía nada mejor a mano…
Aquel gamberro que había dejado embarazada a Martita, una
chica vecina mía, muy guapa, de un curso superior al que yo hago, que se había
tenido que cambiar de ciudad con sus padres, ahora viven en Sitges, porque
estos, muy católicos, no la dejaron abortar…
Oh, explicaban tantas cosas malas de este muchacho… Pero
conmigo había sido muy educado y amable, y yo me encontraba muy a gusto a su
lado… Y yo sé que Devil está loco por mí
desde el día que me conoció cuando nos presentó una amiga mía del instituto en
el Titus. Él parece que, según dicen, puede tener todas las tías que quiera,
pero le vuelve loco mi cuerpo, soy altita, esbelta, delgada pero con las formas
ya bien marcadas, con la piel muy blanca, unos muslos muy bien formados, unos
pechitos como montañitas en punta hacia delante…
Había sido impresionante el momento cumbre del Aquelarre, la
llegada del Macho Cabrío, cuando en el escenario principal apareció un hombre
estremecedor, con la apariencia y disfraz del diablo, se encendían fuegos y
corrían cohetes y voladores de todo tipo a miles, y el personaje, empezó a mover
un enorme pene que simulaba sobresalirle del vientre y que seguramente estaba
conectado a una manguera, rociando a todos los centenares de jóvenes que nos
encontrábamos cerca del escenario con litros de un líquido blanco de
consistencia más densa que la leche normal.

Bebíamos cerveza y vino tinto, lo que llamamos "litronas" y
"botellones", y en aquel momento que el Macho Cabrío eyaculó sobre todos los
asistentes a la fiesta, sentimos una sensación especial, una excitación que
nunca había imaginado.
Mi amigo, Devil Black, agarró uno de mis pechos y me lo
apretó, y luego introdujo la mano dentro de mis jeans pellizcándome el culo…
Yo no dije nada, le dejé hacer, me gustaba a pesar de haberme
hecho daño al apretarme el pezón, nunca me había notado de aquella manera… Ufff…
Creo que empezaba a estar bastante animada… Cada vez que él bebía, hacía que yo
también tomase un traguito… Por cierto, su auténtico nombre es Ramsés Maubais
Ramírez, pero a mi me gusta más llamarle Devil, como todo el mundo. Dicen que es
un auténtico demonio con las chicas, pero conmigo es un ángel.
Llegó un momento en que la fiesta, los gritos, la música, el
fuego, y tal vez la bebida, empezaron a marearme… Devil se dio cuenta, y me dijo
que teníamos que descansar, y nos fuimos con nuestras cosas hacia un lugar
cercano a Cervera, pero sin ninguna edificación. Vi que había una serie de
coches estacionados, algunos con chicos y chicas dentro, pero él me dijo que
estaríamos mejor fuera, que en una zona de árboles que se veía muy cercana había
una balsa nada profunda, con aguas limpias, y que podríamos descansar y, tal
vez, hasta bañarnos si teníamos mucho calor…
Nos sentamos en un claro cerca del agua. Había algunos
grupitos hablando y riendo en otros lugares, y también observé a dos chicas de
aspecto extranjero que dormían abrazadas.
Pasaron los minutos, Devil pasó el brazo por mis hombros…
había estrellas que se movían en el cielo, a saber dónde irían aquellos aviones…
Nosotros dos nos habíamos estirado hacía casi una hora en las
hierbas del bosquecillo, protegidos de las miradas por las paredes de unos silos
de trigo cercanos, aunque las otras parejitas de chicos y chicas ya habían ido
despareciendo de nuestra vista. Todos debían haber buscado su rinconcito. …
Estábamos solos…
Yo no llevaba el sujetador del bikini, no me di cuenta en qué
momento Devil me lo había quitado, y me estremecí la primera vez que el muchacho
negro acarició mis pechos, ahora con toda suavidad…
Su mano en mi piel… Me daba besitos en la cara, rozaba sus
labios con los míos y yo los apartaba, me acariciaba los cabellos…
Y, de pronto, temblé al sentir que aquello que tantas veces
había imaginado y simulado en mis fantasías nocturnas empezaba a ocurrir en la
realidad…
Lentamente, muy poco a poco, centímetro a centímetro, Devil
empezó a bajarme la braguita del bikini…
La fue deslizando hacia abajo, acariciándome los muslos
mientras lo hacía… Sus manos se pasearon por mi sexo…
De nuevo por el interior de mis muslos… Noté que mi cuerpo
ardía… Colocó mi braguita al lado de mi cara… Y poco después colocó otra cosa…
Sí, era su bañador, él estaba ya también completamente desnudo a mi lado,
acariciándome…
Me imaginé aquello que debía haber en su vientre, aquello que
seguro que iba a entrar dentro de mi cuerpo tal como había imaginado tantas
veces, cuando yo me tocaba con los dedos y me los metía un poco, en la soledad
de la noche en mi habitación o en el agua caliente de la bañera…
Mis amigas me siguen diciendo que Devil Black no es mas que
un es un violador educado, que luego se dedica a presumir de las chavalas que ha
desvirgado, y que su obscena mirada ya te desnuda y viola, pero yo no creo que
eso sea tan exagerado, conmigo es muy dulce, me encuentro muy bien a su lado. Y
me da pena que le critiquen tanto, creo que es un buen tío y que algunas pijas
le tienen manía y le atacan por racismo, porque es negro.
Devil y yo apretamos las manos, el tacto de la hierba nos
daba una sensación especial… Él bajó su cuerpo y se colocó a mi lado, siguió
mirándome con aquellos ojos tan diferentes a los míos… Me acariciaba, tocaba
todas las partes de mi cuerpo con gran delicadeza y suavidad…
Poco a poco nuestros cuerpos se fueron conociendo, hasta
quedar juntos… Noté su sudor en mi piel… Sus labios estaban a punto de tocar la
carne rosada de los míos… Mi corazón se aceleraba por momentos, una de sus manos
apretaba sin violencia mi pecho, pellizcaba mis pezoncitos, jugaba con mi cara…
Gemí un poco, era placer, no dolor…
Fue entonces cuando sus labios se unieron con fuerza a los
míos, el mundo se fundió en mi cabeza, fue como si viese una tonalidad mágica de
mil colores, y creció fuerte y valiente aquel sentimiento que me unía al joven
negro desde la primera vez que salí con él, hacía dos semanas, mi primer día de
discoteca, cuando nos presentó mi amiga Rosa en la discoteca Titus de Badalona y
quedamos enseguida en vernos otra vez, y me llevó a bailar otros días a varios
de los locales más íntimos que había al otro lado de la calle, el Jungla, con su
espectacular chico rubio semidesnudo en la puerta, el Kimbara, el Coco Loco, el
Sarau, el Nix, con sus famosos dj’s… y otros más, escondidos entre las calles
desiertas por la noche de aquella zona de industrias y almacenes entre Badalona
y Montgat… En todos conocían y saludaban a mi amigo dominicano.
Sí, el sentimiento que no puedo acabar de describir de ser
abrazada por aquel muchacho que te miraba de aquella manera… Que te hacía pensar
enseguida en terribles cosas prohibidas… La manera como se comía un hot dog
mirándome insinuante, sonriente y burlón en El Xampanyet, delante del Titus… Yo
me sentía muy atraída por él, no conseguía explicármelo, nunca me había
imaginado con un novio negro, siempre había visto a la gente de color como unos
seres extraños y distantes, pero así era…
Aquel primer beso que me dio debió de ser el más dulce de los
que nunca se habían hecho, yo le correspondí nerviosa pasando mis manos por su
cara y su espalda…
Entonces Devil Black bajó su cabeza y exploró con sus labios
mi cuerpo mientras yo le besaba y acariciaba su cabeza, oscura como sus ojos y
toda su piel… De nuevo me besó, y noté como su lengua abría mis dientes y se
introducía en mi boca…
La noche se había ido cerrando por completo en el bosque sin
que nos diésemos cuenta, estábamos en la hierba mimándonos, encima de una toalla
que él llevaba en el coche, desnudos, sin separarnos, los dos queríamos estar
juntos…
Las estrellas se reflejaban en el altiplano. La Luna llena
aparecía en el horizonte, y el planeta Venus brillaba en el cielo lejos de ella…
Sí, la Luna llena era ideal, nos daba la luz perfecta para
vernos las caras y los cuerpos en la complicidad de la semipenumbra… Yo sentía
como me llenaba de amor, o de deseo, no sé, poco importa, a cada instante que
pasaba sintiendo su cuerpo y sus manos en el mío…
El amor, o el sexo, aún no se la diferencia, me había
atrapado… Decidí abandonarme, jugar con él… Una inquietud me rodeaba
plácidamente… El muchacho parecía no tener ninguna prisa en hacerme aquello que
yo temía y al mismo tiempo esperaba nerviosa… Él gozaba de aquellos momentos, me
trataba con delicadeza y serenidad, mientras crecía en mí el sentimiento de
felicidad y confianza en lo que él hacía…
Tiernamente seguía acariciando mi cuerpo adolescente, cada
una de mis partes, muy lentamente, diciéndome que me quería, con una voz
apasionada, entre beso y beso, sonrisa y sonrisa, caricia y caricia, con la
tranquilidad de la soledad que había a pocos metros de nuestros pies.
Poco a poco, finalmente, después de un tiempo que se me hizo
eterno de caricias y besos, me giró con delicadeza hasta que quedé de espaldas
en la hierba, y me di cuenta de que se colocaba encima de mi cuerpo mientras
separaba suavemente mis muslos… Le ayudé instintivamente, sin darme cuenta,
abriendo bien las piernas y doblando la rodilla de forma que apretaba con mis
muslos su cadera y casi también su culo…
Noté su estómago y su tórax encima de mi cuerpo delgado, sus
pechos apretando los míos, y aquella sensación de ser medio aplastada, aumentó
al máximo mi excitación y mi deseo por él, de manera que le abracé y le besé,
notando como él introducía su lengua en mi boca y yo sentía el gusto a tabaco
típico de él dentro de mí…
Devil Black separó aún más mis muslos para colocarse mejor, y
noté que con una de sus manos estaba colocando su pene en la entrada de mi sexo…
Hice lo que nunca habría creído ni esperado de mi misma… Sin
pensarlo, sin decidirlo conscientemente, bajé una de mis manos, agarré la suya,
la aparté del pene, y fui yo quien llevé su pene hacia el interior de mi sexo…
Era la primera vez que tocaba el pene de un chico… Era duro,
ancho, caliente… Lo noté ya un poco dentro de mí, a punto para avanzar…
El muchacho negro gimió, agarró con una mano mi cabeza,
besándome con una fuerza ahora más brutal, mientras pasaba la otra mano por mi
culo, levantándome y apretándome contra su cuerpo enorme, que me aplastaba
excitándome más, apreté mis muslos con fuerza contra los suyos, pasé uno de mis
brazos por su espalda y otro por sus nalgas, apretando su culo aún más contra
mí, y noté un pinchazo en mi sexo, una sensación de que algo se desgarraba, y me
di cuenta de que, después de romperme el himen y desvirgarme por fin, su pene se
introducía por completo de forma rápida en mi vagina.
Me hizo algo de daño al penetrar profundamente, pero con la
mano comprobé que tenía ya su pene todo dentro de mi cuerpo…
La dilatación de mi vagina para que entrase todo su miembro
me provocaba una sensación nueva, como de desgarro, como si algo estuviese
invadiendo y abriendo mi vientre, pero todo era mucho menos doloroso de lo que a
veces yo me había imaginado o me temía por lo que decían algunas amigas del
instituto que se lo habían pasado realmente mal la primera vez. No era para
tanto.
Devil Black sudaba y gemía, me besaba, mordía y lamía, al
tiempo que se movía, adelante y atrás, y su pene iba también oscilando dentro de
mi sexo, casi afuera, adentro hasta el fondo, dentro, fuera, dentro, cada vez
más rápida e intensamente, mientras sacudía mi cuerpo de arriba abajo.
Ya no era mi tierno y dulce seductor, ahora el negro Devil
Black era como otra persona, un animal copulando descontrolado con mi cuerpo,
con la violencia de los gatos o perros cimarrones callejeros cuando violan a las
gatitas o perritas caseras como yo…
Pero a mi me gustaba, yo ya no era tampoco yo, no notaba el
peso aplastante de su cuerpo, me sentía inundada por su sudor que se mezclaba
con el mío, no me creía maltratada, sino que me gustaba, me gustaba hasta la
exasperación, y deseaba que aquello continuase, que no acabase nunca…
Yo también le abrazaba, le besaba, pellizcaba su culo,
introducía mi lengua en su boca… Y me asfixiaba debajo de su enorme cuerpo, me
costaba respirar, su barriga se desparramaba en mi vientre…
Pero yo quería que aquel momento fuese infinito…
Y, uffffff, la explosión…
El momento en el que Devil Black se puso a gritar y jadear,
sacudiendo mi cuerpo como si fuese una muñeca de trapo, casi sacándome el pene y
volviéndome a penetrar tan profundamente y con tanta violencia que yo habría
gritado también de dolor si no estuviese haciéndolo ya de placer, un placer
increíble, extraordinario, tal vez inhumano, que sobrepasaba con mucho la más
deliciosa de las veces que yo me había proporcionado placer tocándome el sexo
con mis dedos en la soledad de mi habitación, mientras simulaba con la almohada
tener un cuerpo masculino encima del mío…
Y la última semana la almohada tenía precisamente la cara de
Devil Black, y simulaba su barriga con un almohadón adicional que cogía del
sofá…
Pero ahora no era una almohada y un almohadón los que me
violaban, ahora eran el auténtico cuerpo de Devil Black y su pene bien real los
que se estaban follando mi cuerpo ya no virginal…
Sentí un placer que me llevaba a la exasperación, a la
asfixia, me ahogaba, mientras mi desvirgador seguía gritando y creo que hasta
aullando como un lobo, y yo sentía como mi sexo, mi vagina, se estaba inundando
con la cascada de semen que brotaba incontenible del pene que estaba dentro de
mi vientre…
El dominicano se fue calmando al fin, mientras yo notaba que
el semen se había extendido incluso por fuera de la vagina, notaba que el
líquido caliente me mojaba el vientre y los muslos…
Y él lo recogía con la mano y lo pasaba por mi cara, me
mojaba hasta los ojos con su semen, y luego lo lamía con sus labios mientras
quedaba en reposo a mi lado…
Y yo no sentía asco ni dolor, me gustaba todo, le abrazaba y
besaba… y probé los restos de semen que el negro depositó dentro de mi boca… No
me daban ganas de vomitar, mi sorpresa fue que me gustaba hacerlo…
Un olor que siempre buscaré… Un gusto salado y denso…
Me ahogaba… No podía respirar… Calor, sudor y semen…
Devil Black, que parecía no darse cuenta de que me aplastaba,
había ido volviendo a ser un humano… La bestia feroz ya se había apaciguado, ya
había devorado a su presa, yo…
Su pene, antes enorme, había ido quedando fláccido, en
descanso… Y acabó de separarlo de mi cuerpo y se colocó de lado, abrazándome,
con los cuerpos muy juntos y musitándome palabras de complicidad y amor…
Me fundí en un abrazo con él, las caras unidas, los muslos y
las piernas entrelazados… Nunca en la vida me he sentido tan bien como en aquel
momento, aunque notaba algo de dolor en el sexo…
El himen roto, o la vagina resentida de la dilatación
provocada por primera vez por el pene del negro…
Estuvimos así, unidos, abrazados un largo rato… Mis padres
habían salido de fin de semana a Sant Carles de la Rápita, en el Delta del Ebro,
confiaban en mí, yo les había dicho que iba con unas amigas a ver las fiestas de
Cervera, el famoso aquelarre, que iríamos en el coche de los padres de Gabriela,
otra de mis amigas…
Y mis padres me habían dado las llaves de la antigua casa
familiar de Agramunt, un pueblo cercano a Cervera, por si queríamos dormir allí…
Tal vez…
Tal vez Devil querría venir a Agramunt, dormiríamos en mi
cama… O en la de matrimonio, la de mis padres…
Unas nubes atravesaron el cielo. Parecían tener un poco de
prisa, mientras la Luna se reflejaba muy hermosa en el espejo del llano...
Entonces me entró también una especie de prisa, parecida a la
de las nubes, me levanté casi de un salto, y me quedé mirando como el muchacho
negro contemplaba mi cuerpo desnudo, al que él acababa de robar la virginidad.
Le agarré de la mano, le obligué a levantarse, y me lo llevé
hacia una balsa cercana...
Las luces de los neones de algunos bares de la lejana
carretera se reflejaron en mi cuerpo cuando llegué al agua.
Miré hacia el dominicano que me seguía en dirección a la
balsa y me coloqué en pose, como una modelo de un desfile fashion de los que he
visto en la tele, viendo como él sonreía al admirar mi cuerpo desnudo bajo la
luz de la Luna.

A pesar de un primer escalofrío, el agua tibia de finales del
verano acarició nuestros cuerpos, nos abrazamos y besamos, nos sumergimos del
todo para limpiarnos la tierra, y en el interior de aquella agua oscura y limpia
el juego empezó de nuevo, y se volvieron a fundir nuestros cuerpos en un placer
sin fin…
Devil Black se estiró en el césped mojado, olor a hierba
fresca, yo me coloqué encima de él, de nuevo ayudé con mi mano a introducir su
pene en mi vientre, y cabalgué sobre el cuerpo del negro haciendo subir y bajar
mi vientre sobre su pene, otra vez firme como un palo…
Cuando todo acabó después de nuevas oleadas de placer, tan
intensas como las anteriores, fuimos a la tierra seca, nos envolvimos en la
toalla encima de una especie de arena gruesa, nos tapamos con los sacos de
dormir que llevábamos para acampar, y nos dormimos desnudos y abrazados como el
día se había desvanecido en presencia de la noche…
Una llamada a mi teléfono me despertó muy pronto, suerte que
el bolsito con el móvil estaba justo al lado de la toalla dentro de la que
dormíamos Devil Black y yo……
Eran mis padres, desde Sant Carles de la Rápita, en la costa
de Tarragona, para saber como estaba…
Oh, mentí descaradamente, las chicas aprendemos a mentir muy
rápidamente cuando hay chicos de por medio…
Sí, estaba bien, en nuestra casa de Agramunt, leyendo un poco
antes de dormir… Sí, estaban mis amigas conmigo, y nos habíamos comprado cosas
para cenar en un bar de Cervera…
Todo estaba bien, tranquilos… Buenas noches, papi y mami…
Guardé el teléfono.
Mi amante negro –yo ya tenía mi primer amante, desde hacía
algo más de una hora…-, gruñó un poco, se abrazó a mí…
Y se volvió a dormir…
Su abrazo era como el de un oso o un gorila…
Yo quedaba casi por completo dentro de aquel cuerpo, y mis
muslos abrazaban los suyos al tiempo que notaba su sexo, sus testículos y su
pene, ahora en reposo, apretarse contra mi sexo y mi vientre…
Era como la joven de la peli en brazos de King Kong…
Una brisa algo más fresca de la madrugada acarició nuestros
cuerpos húmedos y cálidos, y, como si notásemos los primeros copos de nieve del
futuro y lejano invierno en nuestra piel, fuimos despertándonos sin
preocupaciones…
Era como si aquel momento fuese a durar tota la vida…
Noté que el pene de Devil Black volvía a crecer, a exigir su
tributo… Le besé en los labios, y le musité:
-Ahora no… Pronto se hará de día y hace algo de frío… Vamos a
mi casa, ya sabes, mis padres me han dado la llave… Está cerca de aquí, a pocos
kilómetros…
El chico me miró y sonrió, asintiendo…
No hacía falta que hablase, sus ojos brillantes de deseo otra
vez al ver mi cuerpo desnudo lo decían todo…
Y yo sólo pensaba en él, en repetir lo que habíamos hecho
aquella noche junto a aquella balsa cercana a Cervera, en el sexo, en el amor…
Mientras nos vestíamos, me llegó enseguida su aliento, sentí
su caricia suave mordiendo y chupando mi cuello al estilo de los vampiros…
Yo temblaba de nuevo de deseo…
Una media hora después, yo ya estaba en nuestra casa de
Agramunt esperándole mientras había ido a buscar un lugar vacío para estacionar
el coche.
Le vi llegar por la ventana… Abrí la puerta…
Entró, nos besamos…
Él fue al cuarto de baño y salió al cabo de unos minutos con
su ropa doblada en brazos… Iba desnudo…
Le llevé a mi habitación… Sonrió de nuevo, me desnudó, me
levantó en sus brazos… Y me llevó a la otra habitación…
Iba a ser en la de mis padres… En la cama de matrimonio…
Devil Black apartó la cubierta del lecho y me depositó en las
limpias y frescas sábanas…
Lentamente se acercó y pude ver de nuevo su pene, grande y
erecto como antes en el bosquecillo de la balsa de Cervera…

Se acercó, y se colocó a mi lado… Me besó, y me dijo unas
palabras que yo no entendí, mientras me sonreía de forma algo burlona.
Me acariciaba y besaba, me tocaba todo el cuerpo… Yo volvía a
estar muy excitada… Sentí como me separaba los muslos, y se colocaba en medio,
encima de mí…
Estaba contenta, otra vez lo iba a tener dentro de mí…
Me quedé mirando el tatuaje que Devil Black lleva en la
tetilla del corazón una especie de corona real, que hace, según me han
explicado, que seguramente él sea de uno de los dos principales grupos de
jóvenes latinoamericanos de Barcelona, los Latin Kings. El otro grupo dicen que
se llaman los Ñetas…
Él dice que quiere que me hagan un tatuaje, un tatuum, como
dice él, con esa corona de los Kings debajo del ombligo…
Y también quiere que me haga un piercing en el ombligo, con
una pequeña piedra de color verde que él lleva ahora en uno de sus collares….
Alguna de mis amigas dice que entonces yo seré una de las
chicas de los Latin Kings, y que los amigos de Devil podrán acostarse conmigo
cuando él se canse de mí…
Yo no lo sé, no entiendo de esas cosas pero no me lo creo, es
otra de las mentiras que dicen de mi amigo…
Y noté como su pene penetraba de nuevo en mi vientre
adolescente…
En la mesita de noche, una foto de mami y papi sonrientes,
conmigo de bebé en brazos, nos miraba sorprendida mientras Devil Black me
follaba una y otra vez en la cama de matrimonio…

Y finalmente nos dormimos, y así estuvimos abrazados largas
horas…
Alella, Maresme, al norte de Barcelona
Primavera del 2006
Nota de la autora.
El personaje real en el que me he inspirado libremente para
escribir estas historias, la de Devil Black ahora y la de Fat John hace ya casi
un año, está muy contento con ellas. Le emociona que la historia de Fat John sea
mi relato con más lectores. Se divierte repasándolas, ya que me ha aportado
varias de sus "experiencias amorosas", que yo he ido novelando, y me ha sugerido
una nueva versión de este relato en el que sea él mismo quien cuente la historia
de forma subjetiva. Ese relato se llamaría "Desvirgada en el Aquelarre, contado
por Devil Black" Dice que así como Annabel explica su historia de una forma
romántica, cosa que le complace, él la explicaría de una forma decididamente
pícara y cínica. La idea es interesante, aunque no se si llegaré a escribirla,
tengo mucho trabajo y salgo ahora de las graves complicaciones de una fuerte
gripe que me atacó el mes de Febrero. Hacía tiempo que no escribía nada, incluso
había pensado que ya no escribiría más relatos eróticos, en este tiempo solo he
escrito algunos poemas. En todo caso, si la escribo en colaboración con él, tal
vez pueda enviarla dentro de unos meses. Ya veremos. Saludos a todos y todas.
Celia-Tatiana
12Abril2006