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Fecha: 13-Abr-06 « Anterior | Siguiente » en Interracial

Desvirgada en el Aquelarre, contado por Annabel

Tatiana19752
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"...Lentamente, de forma muy suave, el negro Devil Black empezó a bajarme la braguita del bikini..." (Desvirgadas en Barcelona, 12) Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

DESVIRGADA EN EL AQUELARRE, CONTADO POR ANNABEL.

"…Lentamente, de forma muy suave, el negro Devil Black empezó a bajarme la braguita del bikini…" (Desvirgadas en Barcelona, 12)

(Cervera es actualmente una pequeña ciudad rural del interior de Cataluña con un intenso y enigmático pasado de universidad medieval marcado por misterios de magia, sexo y brujería. Es una de las pocas ciudades del mundo que tiene su fiesta principal dedicada íntegramente al Diablo y la Brujería. Cada año, a finales de agosto, participan en ella muchos miles de personas llegados de cualquier parte del mundo. Su web es www.aquelarre.org, donde encontrareis fotos, mapas de la zona de la fiesta, informaciones... )

En un bosquecillo junto a una balsa, en las afueras de la población de Cervera.

Noche del Aquelarre del año 2005.

Dos horas después de la aparición del Macho Cabrío, Rey de la Fiesta.

 

La firme y segura presión de su dedo viajaba por las curvas de mi cuerpo… mi piel blanca, suave, fina, pura y dulce… Me atravesaba con su mirada fija en mi cuerpo desnudo…

Oh… Si me viesen mis compañeras, estoy en tercero de Secundaria en un instituto de Badalona…

Nunca se imaginarían que yo, Annabel, la delicada y remilgada muchachita, estuviese ahora así, completamente desnuda en la hierba de un bosquecillo, con aquel chico dominicano negro, que tenía fama de follarse hasta una escoba si no tenía nada mejor a mano…

Aquel gamberro que había dejado embarazada a Martita, una chica vecina mía, muy guapa, de un curso superior al que yo hago, que se había tenido que cambiar de ciudad con sus padres, ahora viven en Sitges, porque estos, muy católicos, no la dejaron abortar…

Oh, explicaban tantas cosas malas de este muchacho… Pero conmigo había sido muy educado y amable, y yo me encontraba muy a gusto a su lado… Y yo sé que Devil está loco por mí desde el día que me conoció cuando nos presentó una amiga mía del instituto en el Titus. Él parece que, según dicen, puede tener todas las tías que quiera, pero le vuelve loco mi cuerpo, soy altita, esbelta, delgada pero con las formas ya bien marcadas, con la piel muy blanca, unos muslos muy bien formados, unos pechitos como montañitas en punta hacia delante…

Había sido impresionante el momento cumbre del Aquelarre, la llegada del Macho Cabrío, cuando en el escenario principal apareció un hombre estremecedor, con la apariencia y disfraz del diablo, se encendían fuegos y corrían cohetes y voladores de todo tipo a miles, y el personaje, empezó a mover un enorme pene que simulaba sobresalirle del vientre y que seguramente estaba conectado a una manguera, rociando a todos los centenares de jóvenes que nos encontrábamos cerca del escenario con litros de un líquido blanco de consistencia más densa que la leche normal.

Bebíamos cerveza y vino tinto, lo que llamamos "litronas" y "botellones", y en aquel momento que el Macho Cabrío eyaculó sobre todos los asistentes a la fiesta, sentimos una sensación especial, una excitación que nunca había imaginado.

Mi amigo, Devil Black, agarró uno de mis pechos y me lo apretó, y luego introdujo la mano dentro de mis jeans pellizcándome el culo…

Yo no dije nada, le dejé hacer, me gustaba a pesar de haberme hecho daño al apretarme el pezón, nunca me había notado de aquella manera… Ufff… Creo que empezaba a estar bastante animada… Cada vez que él bebía, hacía que yo también tomase un traguito… Por cierto, su auténtico nombre es Ramsés Maubais Ramírez, pero a mi me gusta más llamarle Devil, como todo el mundo. Dicen que es un auténtico demonio con las chicas, pero conmigo es un ángel.

Llegó un momento en que la fiesta, los gritos, la música, el fuego, y tal vez la bebida, empezaron a marearme… Devil se dio cuenta, y me dijo que teníamos que descansar, y nos fuimos con nuestras cosas hacia un lugar cercano a Cervera, pero sin ninguna edificación. Vi que había una serie de coches estacionados, algunos con chicos y chicas dentro, pero él me dijo que estaríamos mejor fuera, que en una zona de árboles que se veía muy cercana había una balsa nada profunda, con aguas limpias, y que podríamos descansar y, tal vez, hasta bañarnos si teníamos mucho calor…

Nos sentamos en un claro cerca del agua. Había algunos grupitos hablando y riendo en otros lugares, y también observé a dos chicas de aspecto extranjero que dormían abrazadas.

Pasaron los minutos, Devil pasó el brazo por mis hombros… había estrellas que se movían en el cielo, a saber dónde irían aquellos aviones…

Nosotros dos nos habíamos estirado hacía casi una hora en las hierbas del bosquecillo, protegidos de las miradas por las paredes de unos silos de trigo cercanos, aunque las otras parejitas de chicos y chicas ya habían ido despareciendo de nuestra vista. Todos debían haber buscado su rinconcito. … Estábamos solos…

Yo no llevaba el sujetador del bikini, no me di cuenta en qué momento Devil me lo había quitado, y me estremecí la primera vez que el muchacho negro acarició mis pechos, ahora con toda suavidad…

Su mano en mi piel… Me daba besitos en la cara, rozaba sus labios con los míos y yo los apartaba, me acariciaba los cabellos…

Y, de pronto, temblé al sentir que aquello que tantas veces había imaginado y simulado en mis fantasías nocturnas empezaba a ocurrir en la realidad…

Lentamente, muy poco a poco, centímetro a centímetro, Devil empezó a bajarme la braguita del bikini…

La fue deslizando hacia abajo, acariciándome los muslos mientras lo hacía… Sus manos se pasearon por mi sexo…

De nuevo por el interior de mis muslos… Noté que mi cuerpo ardía… Colocó mi braguita al lado de mi cara… Y poco después colocó otra cosa… Sí, era su bañador, él estaba ya también completamente desnudo a mi lado, acariciándome…

Me imaginé aquello que debía haber en su vientre, aquello que seguro que iba a entrar dentro de mi cuerpo tal como había imaginado tantas veces, cuando yo me tocaba con los dedos y me los metía un poco, en la soledad de la noche en mi habitación o en el agua caliente de la bañera…

Mis amigas me siguen diciendo que Devil Black no es mas que un es un violador educado, que luego se dedica a presumir de las chavalas que ha desvirgado, y que su obscena mirada ya te desnuda y viola, pero yo no creo que eso sea tan exagerado, conmigo es muy dulce, me encuentro muy bien a su lado. Y me da pena que le critiquen tanto, creo que es un buen tío y que algunas pijas le tienen manía y le atacan por racismo, porque es negro.

Devil y yo apretamos las manos, el tacto de la hierba nos daba una sensación especial… Él bajó su cuerpo y se colocó a mi lado, siguió mirándome con aquellos ojos tan diferentes a los míos… Me acariciaba, tocaba todas las partes de mi cuerpo con gran delicadeza y suavidad…

Poco a poco nuestros cuerpos se fueron conociendo, hasta quedar juntos… Noté su sudor en mi piel… Sus labios estaban a punto de tocar la carne rosada de los míos… Mi corazón se aceleraba por momentos, una de sus manos apretaba sin violencia mi pecho, pellizcaba mis pezoncitos, jugaba con mi cara… Gemí un poco, era placer, no dolor…

Fue entonces cuando sus labios se unieron con fuerza a los míos, el mundo se fundió en mi cabeza, fue como si viese una tonalidad mágica de mil colores, y creció fuerte y valiente aquel sentimiento que me unía al joven negro desde la primera vez que salí con él, hacía dos semanas, mi primer día de discoteca, cuando nos presentó mi amiga Rosa en la discoteca Titus de Badalona y quedamos enseguida en vernos otra vez, y me llevó a bailar otros días a varios de los locales más íntimos que había al otro lado de la calle, el Jungla, con su espectacular chico rubio semidesnudo en la puerta, el Kimbara, el Coco Loco, el Sarau, el Nix, con sus famosos dj’s… y otros más, escondidos entre las calles desiertas por la noche de aquella zona de industrias y almacenes entre Badalona y Montgat… En todos conocían y saludaban a mi amigo dominicano.

Sí, el sentimiento que no puedo acabar de describir de ser abrazada por aquel muchacho que te miraba de aquella manera… Que te hacía pensar enseguida en terribles cosas prohibidas… La manera como se comía un hot dog mirándome insinuante, sonriente y burlón en El Xampanyet, delante del Titus… Yo me sentía muy atraída por él, no conseguía explicármelo, nunca me había imaginado con un novio negro, siempre había visto a la gente de color como unos seres extraños y distantes, pero así era…

Aquel primer beso que me dio debió de ser el más dulce de los que nunca se habían hecho, yo le correspondí nerviosa pasando mis manos por su cara y su espalda…

Entonces Devil Black bajó su cabeza y exploró con sus labios mi cuerpo mientras yo le besaba y acariciaba su cabeza, oscura como sus ojos y toda su piel… De nuevo me besó, y noté como su lengua abría mis dientes y se introducía en mi boca…

La noche se había ido cerrando por completo en el bosque sin que nos diésemos cuenta, estábamos en la hierba mimándonos, encima de una toalla que él llevaba en el coche, desnudos, sin separarnos, los dos queríamos estar juntos…

Las estrellas se reflejaban en el altiplano. La Luna llena aparecía en el horizonte, y el planeta Venus brillaba en el cielo lejos de ella…

Sí, la Luna llena era ideal, nos daba la luz perfecta para vernos las caras y los cuerpos en la complicidad de la semipenumbra… Yo sentía como me llenaba de amor, o de deseo, no sé, poco importa, a cada instante que pasaba sintiendo su cuerpo y sus manos en el mío…

El amor, o el sexo, aún no se la diferencia, me había atrapado… Decidí abandonarme, jugar con él… Una inquietud me rodeaba plácidamente… El muchacho parecía no tener ninguna prisa en hacerme aquello que yo temía y al mismo tiempo esperaba nerviosa… Él gozaba de aquellos momentos, me trataba con delicadeza y serenidad, mientras crecía en mí el sentimiento de felicidad y confianza en lo que él hacía…

Tiernamente seguía acariciando mi cuerpo adolescente, cada una de mis partes, muy lentamente, diciéndome que me quería, con una voz apasionada, entre beso y beso, sonrisa y sonrisa, caricia y caricia, con la tranquilidad de la soledad que había a pocos metros de nuestros pies.

Poco a poco, finalmente, después de un tiempo que se me hizo eterno de caricias y besos, me giró con delicadeza hasta que quedé de espaldas en la hierba, y me di cuenta de que se colocaba encima de mi cuerpo mientras separaba suavemente mis muslos… Le ayudé instintivamente, sin darme cuenta, abriendo bien las piernas y doblando la rodilla de forma que apretaba con mis muslos su cadera y casi también su culo…

Noté su estómago y su tórax encima de mi cuerpo delgado, sus pechos apretando los míos, y aquella sensación de ser medio aplastada, aumentó al máximo mi excitación y mi deseo por él, de manera que le abracé y le besé, notando como él introducía su lengua en mi boca y yo sentía el gusto a tabaco típico de él dentro de mí…

Devil Black separó aún más mis muslos para colocarse mejor, y noté que con una de sus manos estaba colocando su pene en la entrada de mi sexo…

Hice lo que nunca habría creído ni esperado de mi misma… Sin pensarlo, sin decidirlo conscientemente, bajé una de mis manos, agarré la suya, la aparté del pene, y fui yo quien llevé su pene hacia el interior de mi sexo…

Era la primera vez que tocaba el pene de un chico… Era duro, ancho, caliente… Lo noté ya un poco dentro de mí, a punto para avanzar…

El muchacho negro gimió, agarró con una mano mi cabeza, besándome con una fuerza ahora más brutal, mientras pasaba la otra mano por mi culo, levantándome y apretándome contra su cuerpo enorme, que me aplastaba excitándome más, apreté mis muslos con fuerza contra los suyos, pasé uno de mis brazos por su espalda y otro por sus nalgas, apretando su culo aún más contra mí, y noté un pinchazo en mi sexo, una sensación de que algo se desgarraba, y me di cuenta de que, después de romperme el himen y desvirgarme por fin, su pene se introducía por completo de forma rápida en mi vagina.

Me hizo algo de daño al penetrar profundamente, pero con la mano comprobé que tenía ya su pene todo dentro de mi cuerpo…

La dilatación de mi vagina para que entrase todo su miembro me provocaba una sensación nueva, como de desgarro, como si algo estuviese invadiendo y abriendo mi vientre, pero todo era mucho menos doloroso de lo que a veces yo me había imaginado o me temía por lo que decían algunas amigas del instituto que se lo habían pasado realmente mal la primera vez. No era para tanto.

Devil Black sudaba y gemía, me besaba, mordía y lamía, al tiempo que se movía, adelante y atrás, y su pene iba también oscilando dentro de mi sexo, casi afuera, adentro hasta el fondo, dentro, fuera, dentro, cada vez más rápida e intensamente, mientras sacudía mi cuerpo de arriba abajo.

Ya no era mi tierno y dulce seductor, ahora el negro Devil Black era como otra persona, un animal copulando descontrolado con mi cuerpo, con la violencia de los gatos o perros cimarrones callejeros cuando violan a las gatitas o perritas caseras como yo…

Pero a mi me gustaba, yo ya no era tampoco yo, no notaba el peso aplastante de su cuerpo, me sentía inundada por su sudor que se mezclaba con el mío, no me creía maltratada, sino que me gustaba, me gustaba hasta la exasperación, y deseaba que aquello continuase, que no acabase nunca…

Yo también le abrazaba, le besaba, pellizcaba su culo, introducía mi lengua en su boca… Y me asfixiaba debajo de su enorme cuerpo, me costaba respirar, su barriga se desparramaba en mi vientre…

Pero yo quería que aquel momento fuese infinito…

Y, uffffff, la explosión…

El momento en el que Devil Black se puso a gritar y jadear, sacudiendo mi cuerpo como si fuese una muñeca de trapo, casi sacándome el pene y volviéndome a penetrar tan profundamente y con tanta violencia que yo habría gritado también de dolor si no estuviese haciéndolo ya de placer, un placer increíble, extraordinario, tal vez inhumano, que sobrepasaba con mucho la más deliciosa de las veces que yo me había proporcionado placer tocándome el sexo con mis dedos en la soledad de mi habitación, mientras simulaba con la almohada tener un cuerpo masculino encima del mío…

Y la última semana la almohada tenía precisamente la cara de Devil Black, y simulaba su barriga con un almohadón adicional que cogía del sofá…

Pero ahora no era una almohada y un almohadón los que me violaban, ahora eran el auténtico cuerpo de Devil Black y su pene bien real los que se estaban follando mi cuerpo ya no virginal…

Sentí un placer que me llevaba a la exasperación, a la asfixia, me ahogaba, mientras mi desvirgador seguía gritando y creo que hasta aullando como un lobo, y yo sentía como mi sexo, mi vagina, se estaba inundando con la cascada de semen que brotaba incontenible del pene que estaba dentro de mi vientre…

El dominicano se fue calmando al fin, mientras yo notaba que el semen se había extendido incluso por fuera de la vagina, notaba que el líquido caliente me mojaba el vientre y los muslos…

Y él lo recogía con la mano y lo pasaba por mi cara, me mojaba hasta los ojos con su semen, y luego lo lamía con sus labios mientras quedaba en reposo a mi lado…

Y yo no sentía asco ni dolor, me gustaba todo, le abrazaba y besaba… y probé los restos de semen que el negro depositó dentro de mi boca… No me daban ganas de vomitar, mi sorpresa fue que me gustaba hacerlo…

Un olor que siempre buscaré… Un gusto salado y denso…

Me ahogaba… No podía respirar… Calor, sudor y semen…

Devil Black, que parecía no darse cuenta de que me aplastaba, había ido volviendo a ser un humano… La bestia feroz ya se había apaciguado, ya había devorado a su presa, yo…

Su pene, antes enorme, había ido quedando fláccido, en descanso… Y acabó de separarlo de mi cuerpo y se colocó de lado, abrazándome, con los cuerpos muy juntos y musitándome palabras de complicidad y amor…

Me fundí en un abrazo con él, las caras unidas, los muslos y las piernas entrelazados… Nunca en la vida me he sentido tan bien como en aquel momento, aunque notaba algo de dolor en el sexo…

El himen roto, o la vagina resentida de la dilatación provocada por primera vez por el pene del negro…

Estuvimos así, unidos, abrazados un largo rato… Mis padres habían salido de fin de semana a Sant Carles de la Rápita, en el Delta del Ebro, confiaban en mí, yo les había dicho que iba con unas amigas a ver las fiestas de Cervera, el famoso aquelarre, que iríamos en el coche de los padres de Gabriela, otra de mis amigas…

Y mis padres me habían dado las llaves de la antigua casa familiar de Agramunt, un pueblo cercano a Cervera, por si queríamos dormir allí… Tal vez…

Tal vez Devil querría venir a Agramunt, dormiríamos en mi cama… O en la de matrimonio, la de mis padres…

Unas nubes atravesaron el cielo. Parecían tener un poco de prisa, mientras la Luna se reflejaba muy hermosa en el espejo del llano...

Entonces me entró también una especie de prisa, parecida a la de las nubes, me levanté casi de un salto, y me quedé mirando como el muchacho negro contemplaba mi cuerpo desnudo, al que él acababa de robar la virginidad.

Le agarré de la mano, le obligué a levantarse, y me lo llevé hacia una balsa cercana...

Las luces de los neones de algunos bares de la lejana carretera se reflejaron en mi cuerpo cuando llegué al agua.

Miré hacia el dominicano que me seguía en dirección a la balsa y me coloqué en pose, como una modelo de un desfile fashion de los que he visto en la tele, viendo como él sonreía al admirar mi cuerpo desnudo bajo la luz de la Luna.

A pesar de un primer escalofrío, el agua tibia de finales del verano acarició nuestros cuerpos, nos abrazamos y besamos, nos sumergimos del todo para limpiarnos la tierra, y en el interior de aquella agua oscura y limpia el juego empezó de nuevo, y se volvieron a fundir nuestros cuerpos en un placer sin fin…

Devil Black se estiró en el césped mojado, olor a hierba fresca, yo me coloqué encima de él, de nuevo ayudé con mi mano a introducir su pene en mi vientre, y cabalgué sobre el cuerpo del negro haciendo subir y bajar mi vientre sobre su pene, otra vez firme como un palo…

Cuando todo acabó después de nuevas oleadas de placer, tan intensas como las anteriores, fuimos a la tierra seca, nos envolvimos en la toalla encima de una especie de arena gruesa, nos tapamos con los sacos de dormir que llevábamos para acampar, y nos dormimos desnudos y abrazados como el día se había desvanecido en presencia de la noche…

Una llamada a mi teléfono me despertó muy pronto, suerte que el bolsito con el móvil estaba justo al lado de la toalla dentro de la que dormíamos Devil Black y yo……

Eran mis padres, desde Sant Carles de la Rápita, en la costa de Tarragona, para saber como estaba…

Oh, mentí descaradamente, las chicas aprendemos a mentir muy rápidamente cuando hay chicos de por medio…

Sí, estaba bien, en nuestra casa de Agramunt, leyendo un poco antes de dormir… Sí, estaban mis amigas conmigo, y nos habíamos comprado cosas para cenar en un bar de Cervera…

Todo estaba bien, tranquilos… Buenas noches, papi y mami…

Guardé el teléfono.

Mi amante negro –yo ya tenía mi primer amante, desde hacía algo más de una hora…-, gruñó un poco, se abrazó a mí…

Y se volvió a dormir…

Su abrazo era como el de un oso o un gorila…

Yo quedaba casi por completo dentro de aquel cuerpo, y mis muslos abrazaban los suyos al tiempo que notaba su sexo, sus testículos y su pene, ahora en reposo, apretarse contra mi sexo y mi vientre…

Era como la joven de la peli en brazos de King Kong…

Una brisa algo más fresca de la madrugada acarició nuestros cuerpos húmedos y cálidos, y, como si notásemos los primeros copos de nieve del futuro y lejano invierno en nuestra piel, fuimos despertándonos sin preocupaciones…

Era como si aquel momento fuese a durar tota la vida…

Noté que el pene de Devil Black volvía a crecer, a exigir su tributo… Le besé en los labios, y le musité:

-Ahora no… Pronto se hará de día y hace algo de frío… Vamos a mi casa, ya sabes, mis padres me han dado la llave… Está cerca de aquí, a pocos kilómetros…

El chico me miró y sonrió, asintiendo…

No hacía falta que hablase, sus ojos brillantes de deseo otra vez al ver mi cuerpo desnudo lo decían todo…

Y yo sólo pensaba en él, en repetir lo que habíamos hecho aquella noche junto a aquella balsa cercana a Cervera, en el sexo, en el amor…

Mientras nos vestíamos, me llegó enseguida su aliento, sentí su caricia suave mordiendo y chupando mi cuello al estilo de los vampiros…

Yo temblaba de nuevo de deseo…

Una media hora después, yo ya estaba en nuestra casa de Agramunt esperándole mientras había ido a buscar un lugar vacío para estacionar el coche.

Le vi llegar por la ventana… Abrí la puerta…

Entró, nos besamos…

Él fue al cuarto de baño y salió al cabo de unos minutos con su ropa doblada en brazos… Iba desnudo…

Le llevé a mi habitación… Sonrió de nuevo, me desnudó, me levantó en sus brazos… Y me llevó a la otra habitación…

Iba a ser en la de mis padres… En la cama de matrimonio…

Devil Black apartó la cubierta del lecho y me depositó en las limpias y frescas sábanas…

Lentamente se acercó y pude ver de nuevo su pene, grande y erecto como antes en el bosquecillo de la balsa de Cervera…

Se acercó, y se colocó a mi lado… Me besó, y me dijo unas palabras que yo no entendí, mientras me sonreía de forma algo burlona.

Me acariciaba y besaba, me tocaba todo el cuerpo… Yo volvía a estar muy excitada… Sentí como me separaba los muslos, y se colocaba en medio, encima de mí…

Estaba contenta, otra vez lo iba a tener dentro de mí…

Me quedé mirando el tatuaje que Devil Black lleva en la tetilla del corazón una especie de corona real, que hace, según me han explicado, que seguramente él sea de uno de los dos principales grupos de jóvenes latinoamericanos de Barcelona, los Latin Kings. El otro grupo dicen que se llaman los Ñetas…

Él dice que quiere que me hagan un tatuaje, un tatuum, como dice él, con esa corona de los Kings debajo del ombligo…

Y también quiere que me haga un piercing en el ombligo, con una pequeña piedra de color verde que él lleva ahora en uno de sus collares….

Alguna de mis amigas dice que entonces yo seré una de las chicas de los Latin Kings, y que los amigos de Devil podrán acostarse conmigo cuando él se canse de mí…

Yo no lo sé, no entiendo de esas cosas pero no me lo creo, es otra de las mentiras que dicen de mi amigo…

Y noté como su pene penetraba de nuevo en mi vientre adolescente…

En la mesita de noche, una foto de mami y papi sonrientes, conmigo de bebé en brazos, nos miraba sorprendida mientras Devil Black me follaba una y otra vez en la cama de matrimonio…

Y finalmente nos dormimos, y así estuvimos abrazados largas horas…

 

Alella, Maresme, al norte de Barcelona

Primavera del 2006

Nota de la autora.

El personaje real en el que me he inspirado libremente para escribir estas historias, la de Devil Black ahora y la de Fat John hace ya casi un año, está muy contento con ellas. Le emociona que la historia de Fat John sea mi relato con más lectores. Se divierte repasándolas, ya que me ha aportado varias de sus "experiencias amorosas", que yo he ido novelando, y me ha sugerido una nueva versión de este relato en el que sea él mismo quien cuente la historia de forma subjetiva. Ese relato se llamaría "Desvirgada en el Aquelarre, contado por Devil Black" Dice que así como Annabel explica su historia de una forma romántica, cosa que le complace, él la explicaría de una forma decididamente pícara y cínica. La idea es interesante, aunque no se si llegaré a escribirla, tengo mucho trabajo y salgo ahora de las graves complicaciones de una fuerte gripe que me atacó el mes de Febrero. Hacía tiempo que no escribía nada, incluso había pensado que ya no escribiría más relatos eróticos, en este tiempo solo he escrito algunos poemas. En todo caso, si la escribo en colaboración con él, tal vez pueda enviarla dentro de unos meses. Ya veremos. Saludos a todos y todas.

Celia-Tatiana

12Abril2006


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