[ Inicio ] [ Novedades ] [ Top100 ] [ Relatos Hablados ] [ SexShop ]
 Enlace Recomendado del día: [ Emotik MSN ]
 1,144,451 Miembros | 12,853 Autores | 54,273 Relatos | 1,396 Usuarios Online Bienvenido a TodoRelatos.com! 
TODORELATOS
RELATOS
AUTORES
PANEL / INFO
VARIOS
 
 
SEXSHOP
RELATO HABLADO

Follando en una isla desierta
TODORELATOS » RELATOS » ENTRE AMIGOS (3: EN LA DUCHA)
[ Al son que me toquen, bailo. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 03 de Diciembre, 2008.
Fecha: 12-Abr-06 « Anterior | Siguiente » en Gays (4225 de 6573)

Entre amigos (3: En la ducha)

luisfo
Accesos: 6,055
Valoración media:
Tiempo est. lectura: [ 9 min. ]
 -   + 
Lo importante es que haya confianza entre amigos y que las cosas se digan abiertamente, aunque sea dentro de una ducha. Es donde Santi y 2 de sus amigos desnudan sus sentimientos por primera vez. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

El telefonillo zumbó y di un respingo, sobresaltado.

—¿Ya ha vuelto Iñaki? ¿Tan pronto? —miré a Nico mientras me incorporaba, con el torso chorreando semen.

—Id a abrir, por favor —pidió Antonio desde el baño.

Me encaminé a la entrada de la casa, descolgué el auricular y pregunté.

—¿Quién?

—Soy Felipe. Abre, capullín. —Presioné el botón para que se abriese la puerta del portal, colgué el auricular y volví al salón dando grandes zancadas.

—¿Quién era? —preguntó Antonio asomándose al salón.

—Es Felipe —respondí, recogiendo a toda prisa la ropa esparcida por el suelo. La mía la guardé bajo el brazo y a Nico le entregué la suya, que me miraba todavía tumbado y desnudo sobre el sofá, agotado—. Vamos, Nico. ¿No pensarás quedarte así?

—¿Qué pasa? —se encogió de hombros—. Felipe es de la familia —sonrió.

—Ven aquí, anda —tiré de él, cogiéndolo por el brazo. Le obligué a que se levantara y a que me siguiera hasta el baño, en donde Antonio, también desnudo, había terminado de limpiarse los restos de su corrida—. Toño, abre tú mientras nos limpiamos. Y recuerda, ni una palabra.

—Vale, vale —me tranquilizó mi amigo, saliendo del baño en busca de su ropa.

Cerré la puerta del baño cuando salió y descubrí a Nico, totalmente derrotado, sentado en la taza del váter.

—¡Vamos! ¡Límpiate! —le dije.

—Joder, Santi, ¡Qué agonías, coño! ¿Quieres calmarte, por favor? —Con fastidio tomó el rollo de papel higiénico y, arrancando varios trozos, empezó a retirar el semen cada vez más reseco, el cual se le apelmazaba en la casi inexistente línea de vello que bajaba desde su vientre hasta su entrepierna.

Yo hice lo mismo, le robé el papel y comencé a limpiarme en silencio. Cuando acabó su labor, mi amigo me miró con atención.

—¿Dónde has aprendido a comerla así? —preguntó. Pero ambos guardamos silencio, pues escuchamos como se cerraba la puerta de la casa. Felipe ya había llegado. En un mutismo absoluto escuchamos la conversación de Toño y el recién llegado.

—¿Qué haces en calzoncillos? —le preguntó Felipe, que soltó una carcajada al descubrir los sofocados gemidos de la película porno que veíamos en la televisión.

—Nos hemos hecho una pajilla —explicó Toño divertido.

—¿Y no me habéis esperado? ¡Menudos amigos hijos de puta que tengo!

—Calla, cabrón —le reprendió Toño—, que tú vendrás bien descargado. Si no, no hubieras tardado tanto.

—¿Y Santi y Nico? —preguntó Felipe.

—En el baño —gritó Nico, delatando nuestra presencia.

—¿Qué hacéis? ¿Os estáis enjabonando la espalda? —bromeó mi mejor amigo.

—No, pero no es mala idea. Ahora lo haremos. Estamos de lefa hasta las orejas. —Unas carcajadas estallaron en el salón.

—Hay toallas en el armario —nos informó Toño.

—Sí, tomaos el tiempo que necesitéis —gritó Felipe divertido—. Pero Nico, ten cuidado con Santi, que me da a mí que hace tiempo que no prueba a ningún macho.

—Menos de lo que tú te piensas —gritó Nico riendo.

—Calla, joder —le pegué un codazo.

Felipe se había callado de pronto.

—¿Qué has querido decir con eso? —interrogó Felipe insinuante—. No habréis hecho cosas malas… ¿Santi? —me buscó para que le diera una respuesta.

—¿Qué? —le pregunté alzando la voz.

—¿Has hecho cosas malas? —insistió Felipe, en tono jocoso.

—Yo no he hecho nada malo. No… ¡Joder, os advertí que no dijeseis nada! —estallé exasperado. Y mis tres amigos estallaron en carcajadas—. No os riáis. Nico quería que le hicieran una mamada. Y yo se la he hecho. Punto —me cabreé un poco.

—Bueno, bueno. Si yo no digo nada —dijo Felipe—. Duchaos, anda. Luego me contáis.

Así finalizó aquella conversación a voces, que quedaba amortiguada por el agua de la ducha cayendo sobre el suelo de la bañera. Nico ponía la mano debajo del chorro para ver si salía caliente.

—¿Nos duchamos juntos o por separado?

—Me da igual —respondí indiferente.

—Pues esto ya esta —dijo, y acto seguido se metió en la ducha. Yo le seguí, poniendo mis manos sobre su cintura al entrar, para que me hiciera sitio.

Al sentir mis manos, Nico sonrió, retirándose de la cara su húmedo y largo pelo. Le solté y le empujé para que me dejara meterme debajo del agua. Eché mi cabeza hacia atrás y cerré los ojos, sintiendo el chorro tibio resbalar por todo mi cuerpo. En ese momento tuve que abrir los ojos, sorprendido. Nico me había rodeado la cintura con sus brazos y me atraía hacia él.

—¿Qué haces, tío? —le pregunté con ojos de asombro.

—Besarte —masculló. Y sin más, cerré mis ojos y me fundí con él en un apasionado beso, posando mis manos sobre su nuca, obligándole a mantener sus labios pegados a los míos, con el agua corriendo por nuestros rostros. Nos separamos para tomar aire y le miré directamente a los ojos.

—Hey, Nico —le llamé.

—¿Qué?

—Que te quiero mogollón, macho —declaré por primera vez a mi amigo desde el más ferviente sentimiento de amistad pura, rodeándole con mis brazos y apretujándolo de forma fraternal, más que otra cosa.

—Y yo a ti, Santi. Eres un tío genial. Gracias por esto.

Me separé de él y bajé la vista algo avergonzado. Mi polla estaba dura como la piedra otra vez, lo que arrancó una carcajada a mi amigo.

—¡Vaya! —exclamé.

—Tranquilo —dijo Nico, y volvió a atraerme hacia él para continuar con nuestro abrazo. Un abrazo que fue limpio, sin nada de sexual, un abrazo sincero de amigos que se demuestran afecto. Él me regaló un sonoro beso en mi hombro izquierdo.

—Joder, lo siento de verdad —me disculpé—. Es que me pongo muy cachondo —excusé mi imperturbable erección.

Unos golpes sonaron en la puerta y al momento se abrió. La cabeza de Felipe apareció a través del hueco y nos miró divertido.

—¿Se puede pasar? —preguntó. Pero antes de recibir respuesta ya estaba dentro, cerrando la puerta tras de sí—. ¿Qué hacéis?, golfos —sonrió—. No me aguanto más, tengo que mear —informó.

Sin más se acercó al váter, levantó la tapa y se sacó la polla por la bragueta. Ni Nico ni yo le miramos, simplemente oíamos el ruido de su potente chorro golpeando el agua del inodoro. Aún no había terminado cuando volvió a hablar.

—Así que te la han comido, eh, Nico. ¡Qué cabrón el Santi! —rió sin creérselo todavía—. Mira que nos conocemos de hace ya años y nunca has querido hacer algo así conmigo —me miró, guardándosela en el pantalón y girándose para mirarme.

—Tampoco me lo has pedido —solté bastante agudo.

—Es verdad —cayó en la cuenta mi mejor amigo—. ¿Lo harías?

—Esto… —me quedé pensativo, mientras Felipe y Nico esperaban que respondiera al instante, a que les diera un sí.

—No lo se —me encogí de hombros, abrí un bote de gel y eché la cortina de la ducha—. Se está saliendo el agua fuera —excusé aquel acto de cobardía. No quería responder.

—¿Cómo que no lo sabes? —volvió Felipe a descorrer la cortinilla—. ¿Por qué a Nico sí y a mí no? ¿Tiene algo que yo no tenga? ¿Te mola más que yo?

—No —solté enfadado—. No me gustáis ninguno, joder. Se la he comido a él porque estábamos muy cachondos y me he dejado llevar. Ha sido un error.

—No lo ha sido —participó Nico quejicoso—. Menuda mamada me ha hecho —le aclaró a Felipe.

—¿Por qué a mí no? —se mostró éste tozudo.

—Ni a ti ni a ninguno —le miré—. He dicho que no lo voy a volver a hacer. ¿Qué queréis? ¿Qué me vuelva vuestra putita? ¿Vuestra felatriz? Joder, que soy Santi, vuestro amigo. No me voy a dedicar a chuparos la polla sólo porque me gusten los tíos. ¡Me equivoqué con Nico, vale! Lo siento. —Después del discurso les di la espalda a ambos, que estaban algo avergonzados ante su comportamiento.

—Lo siento. No quería que te enfadaras, tío —dijo Felipe—. Era hablar por hablar. Claro que no quiero que me la chupes, idiota —habló en tono cariñoso—. ¿Me oyes?

—Sí —respondí serio.

—¿Estás bien, Santi? —Nico apoyo su mano en mi hombro—. Eh, —llamó mi atención, pero acabó tomándome de los brazos y girándome para que le mirase— te estoy preguntando si estás bien.

—Sí.

—No tiene porque volver a pasar. Yo te pido perdón por haber dejado que lo hicieras —se disculpó.

—Da igual, es sólo que…

—¿Qué? —preguntó Felipe. Por un momento se hizo un denso silencio dentro del pequeño cuarto de baño.

—Es que no quiero que me veáis como vuestro amigo el chupapollas. No quiero serlo. Nunca lo he sido y no quiero que el que me gusten los tíos empiece ahora a marcar la diferencia. No soy diferente, soy uno más.

—Claro que eres uno más, bobo. Pero no podemos obviar que eres gay, ni tampoco que eres genial, y un mimoso y un tierno, y que tenemos que cuidarte —comenzó a bromear Felipe, sacándome una sonrisa. De repente, se deshizo de su camiseta negra ajustada, se sacó sus botas sin siquiera desatarlas y dejó que su pantalón cayera al suelo, quedando con unos ajustados slip—. ¿Me hacéis un sitio? —señaló a la bañera—. Vengo de tener una intensa sesión masturbatoria con Silvia y Carolina —nos guiñó un ojo. Acabó de deshacerse del slip y, tanto Nico como yo, pudimos admirar su musculado cuerpo.

Entró en la ducha y se colocó debajo del chorro de agua. Aunque la bañera era amplia, no podíamos evitar estar en contacto uno con otro. Tras mojar todo su cuerpo, Felipe estiró sus marcados brazos, nos los pasó por encima de los hombros y nos arrimó a él.

—Hey, nunca nos habíamos duchado juntos —nos zarandeó—. Esto va mejorando.

—Sí —resoplé yo—. Primero se la chupo a Nico y ahora nos metemos juntos en la ducha. Dentro de poco acabaréis follándome en una orgía sin límite, con perros, caballos y payasos de circo —ironicé. Ambos estallaron en carcajadas.

—No tiene porque —se encogió de hombros Nico.

—Claro que no —me acarició el pelo Felipe—. No tenemos porque follarte, podemos hacerte el amor suavecito, como sabemos que te gusta.

Por sorpresa, me tomó las manos y las llevó a mi espalda. Me sostuvo las muñecas allí detrás con un solo brazo, mientras acercaba su cuerpo al mío.

—Felipe, para —le ordené—. No hagas estas tonterías que sabes que no me gustan y que me ponen muy nervioso.

—¿Por qué? —susurró, con su nariz pegada a la mía.

—Porque no quiero que lo hagas. Porque me siento…

—Dilo —me animó.

—¿El qué?

—Dilo.

—¿Que diga qué?

—Di que te mueres por mí.

—No… —forcejeé.

—Di que estás loco por mí desde el primer día que nos sentamos juntos en el instituto.

—No seas hijo de puta, Felipe —forcejeé aún más fuerte, notando poco a poco la rabia en mis mejillas.

—Vamos, Santi. Admítelo.

—¿Quién coño te crees, tío? —le miré desafiante.

—Me creo tu mejor amigo, me creo el hombre de tu vida, pero siempre te lo has negado a ti mismo.

—Vete a la mierda —escupí—. Que seas un semi-dios para tu novia Silvia no quiere decir que lo seas para el resto de la humanidad. Deja de hacerte el chulo.

—Hey —Nico le puso una mano a Felipe en el hombro para detenerle.

—Tú no te metas, Nico —dijo sin siquiera mirarle.

—¡Para! —insistió éste. Y al ver que sus palabras no causaban ningún efecto en Felipe, le agarró de su pelo muy corto y tiró de él hacia atrás, haciéndole retroceder un paso—. Suéltale, Felipe.

Felipe me soltó al instante y entonces Nico le soltó del pelo. Durante unos momentos la tensión fue insoportable. Mi mejor amigo se giró y me lanzó una mirada furibunda.

—Vamos, Santi, hijo de puta. Te estoy diciendo que me digas todo eso que guardas dentro. Si quieres liberarte de algo hazlo ahora, joder. Porque quizás en otro momento yo no este dispuesto a escuchar o, siquiera remotamente, a tener en cuenta…

—¿Ahora? —le pregunté—. ¿Por qué ahora? ¿Quizás porque tienes celos de Nico? ¿Porque a él le he hecho una mamada?

Nico puso cara de circunstancia, dándose cuenta de que había abierto la caja de Pandora sin ser muy consciente.

—Ahora, porque sí y punto —respondió Felipe.

—¡No me jodáis! —exclamó Nico—. Os morís por besaros. ¡Vamos!

—¿Qué dices? —arrugó Felipe el ceño, mirándole—. Yo no soy ningún marica.

—Si tu no le besas lo haré yo —amenazó Nico—. Y tampoco soy marica.

Entonces, como un demente, Felipe se lanzó a besar mis labios y yo le recibí con una pasión indescriptible, dejando que mis sentimientos corrieran desbocados, materializándose en los sobeteos que dedicaba a su endurecido culo, redondo y peludo, en las caricias y abrazos a sus anchos hombros y a su gigantesca espalda. En ese momento noté una presión aún mayor, que me aprisionaba entre la pared y el cuerpo de mi mejor amigo. Nico se había acercado a Felipe y había pegado su cuerpo al del más macarra del grupo. Le dio unos sonoros besos en la nuca y me agarró por la cintura, dejando a éste en un exquisito sándwich.

—Así me gusta —masculló Nico excitado—, que seáis buenos chicos.

Comenzó a rozar su cada vez más endurecida polla contra las nalgas de Felipe, que soltaba resoplidos entre morreo y morreo que nos regalábamos.

—Joder, tíos —exclamó éste, medio jadeando—. Nunca pensé que esto me pondría tan cachondo.

—Pues acaba de empezar —sentenció Nico, descargando un terrible mordisco al cuello de Felipe.

TodoRelatos.com © luisfo

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!
 Comentarios (23)
\"Ver  Perfil y más Relatos de luisfo
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Versión para Imprimir
 Enviar este relato a un amigo/a
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« Volver a la página anterior Ir arriba
Usuario
Contraseña

 
» Registrarse
» Recordar Clave
» Ayuda
 

Sexo en Vivo
 
 
SEXO

WebCam de Sexo
 

Descargar Peliculas
 

Galerías Porno
 

Sexole
 

FisgonClub
 
 
CONTACTOS
» Red de Contactos
 
     
 
Emotik: Nicks y Emoticonos para MSN Messenger
InverForo: Comunidad sobre Dinero y Vivienda
ForoCoches: El mayor foro de coches en Internet
Copyright © 1999 - 2008 TodoRelatos.com v3.42 - LWNET. Todos los derechos reservados.
Privacidad y Terminos de Uso · Ayuda y FAQ · Contacto