El macarra sevillano vuelve de marcha
Gracias a los que habéis comentado el relato anterior (el
macarra sevillano) y os ha gustado. Para vosotros
Era un sábado por la mañana. Había salido la noche anterior y
estaba un poco dormido todavía. Llamaron al telefonillo y era Javi. Me quede
sorprendido a la vez el corazón me empezó a latir mas fuerte.
Abrí la puerta y ahí estaba ese pedazo de tío. Llevaba un
nuevo pendiente en la oreja izquierda y ocultaba la cara bajo una gorra blanca.
- Vengo de marcha y quiero desayunar algo- . Entró y se sentó
en el sofá. Yo me quedé parado primero pero a continuación decidí seguir el
juego y me fui a preparar algo de comer.
Siguió enganchado a su móvil mientras tomaba café. Yo no
sabía que hacer y me senté en el sofá de al lado.
Por primera vez me miró fijamente y me sonrió. Con un pie se
quitó la zapatilla blanca, bastante sucia por cierto, y me puso su pie frente la
cara.
Yo lo cogí con las dos manos. Su calcetín blanco esta húmedo
y algunas zonas tenían un color más oscuro. Su olor no era fuerte y me puso la
polla a mil. El se fijo en mi pijama y se dio cuenta de lo cachondo que estaba.
Siguiendo su pie me bajé al suelo y me quedé tendido delante
de el.
Me pasaba los pies por la cara. Me pisaba y me metía la
puntera del calcetín en la boca. Yo estaba caliente como un perro y flipando de
estar allí tirado.
Le quité los calcetos y por fin pude oler sin barreras
aquellos pies largos y huesudos. Estaban húmedos y no pude dejar de pasármelos
por la cara un buen rato.
Me levantó del suelo dejándome de pie delante de él. Se quitó
la camiseta y me miró con una sonrisa perversa. Levantó el brazo y me cogió la
cabeza para llevarla a su axila. Al principio me resistí pero me tomo con fuerza
por la oreja y me aplastó contra sus vellos negros y húmedos.
Javi me estaba enseñando otra forma de sexo. Estaba haciendo
con él cosas que nunca hubiera imaginado y lo estaba disfrutando. Su olor a
macho me ponía a mil. Con la lengua lamí hasta limpiarle los dos sobacos.
Bien, así me gusta. Quiero verte disfrutar. ¿Te gusta mi
olor? Eh cabrón.-
Yo le miraba entre avergonzado y excitado.
- ¿Tienes ganas de polla? ¿Qué te parece un buen rabo sudado
después de pasar toda la noche por ahí?- Yo no sabía que responder pero sentía
como la boca se me hacía agua.
Poniéndome su brazo en mi hombro me empujó hacia abajo. Lamí
su pecho con apenas algo de vello negro y corto, sus pezones pequeños y duros.
Tenía un sabor salado que me estaba volviendo loco.
Desde su ombligo salía un hilillo de vello que se escondía en
el pantalón. Se lo bajó y me enseñó un slip celeste y muy ajustado. Los vellos
salían a los lados de los huevos. Me cogió del pelo y me dejó a unos centímetros
de sus ingles. Brillaban por el sudor y olían a tio.
Después me acercó a su bulto hasta aplastarme contra él. Aquí
el olor era más intenso a sudor y orín. Joder, que cerdo me sentía y a la vez
que cachondo estaba.
De nuevo me cogió del pelo arrastró hasta el borde del slips
donde un huevo peludo desbordaba chocando con la ingle. Eso le gustaba mucho por
los alaridos que daba el cabrón.
Con una mano se bajó los slips pero apenas pude ver su polla
porque con la otra me hundió la cara en interior de los calzoncillos sudados.
Aquí era dónde de verdad estaba oliendo lo mas profundo de Javi. Respiraba a
través de aquella tela y no podía dejar de pajearme. Por un momento pensé que me
corría.
Él se dio cuenta y me prohibió tocarme. Se quitó los slips y
con ellos con ató las manos por encima de mi polla. Y allí me quedé de rodillas
mientras Javi buscaba algo en el pantalón que estaba en el suelo. Me daba la
espalda y estaba en cuclillas enseñándome un culo redondo y pequeño. Se agachó
un poco más y culo se abrió para enseñarme claramente su ojete peludo la unos
huevos oscuros, grandes y brillantes.
Se dio la vuelta y volví a ver su polla morcillota y con el
capullo todavía cubierto. Se acercó a mi y no pude esperar más. Me lancé a lamer
aquellos cojones peludos y enormes. Los dejé mojados y limpitos y esperé con la
boca abierta mirando el pollón que tenía delante. Era grueso y sobretodo largo.
Allí estaba yo de rodillas mirando el pollón de Javi. Se la
meneaba a unos centímetros de mi cara mientras aquel carajo se iba humedeciendo.
Yo no podía esperar más. Pero tuve que hacerlo porque sonó el
móvil.
Estuvo hablando por lo menos quince minutos. Tiempo que yo
pasé arrodillado viendo como su polla saltaba a cada paso.
Por fin terminó de hablar, se escupió en la polla y me la
metió en la boca toda de un solo golpe. Yo no supe reaccionar y casi me
atraganto. El cabrón se desconojó de mi, me dejó respirar y siguió con su juego.
Me encajó en su entrepierna y cogiéndome la cabeza con ambas manos me folló la
boca como un loco. La polla me traspasaba mi garganta y me llegaba el olor de
sus huevos. Así estuvo un buen rato. Cuando me sentó en el suelo y apoyó mi
cabeza en el sofá. No tenía ni idea de que pretendía hacer hasta que vi me daba
la espalda y se sentaba sobre mi cara.
Vi su culo acercarse a mi en un zoom rápido. Tenia un olor
intenso. El tio subía y bajaba disfrutando como loco. Yo sólo podía sacar la
lengua un poco porque el me tenía aplastado contra su ojete. Por un momento pude
verlo. Era oscuro y pequeñito. Muy brillante por el sudor y con un aroma a macho
que me tenía a cien.
Se notaba que le gustaba mucho porque estuvimos así bastante
tiempo. De vez en cuando se movía atrás para acercarme sus huevos y su polla a
la boca. Y otra vez me plantaba el culo encima de la lengua.
Dio un salto y se puso en pie, se giró hacia mí y se la meneo
con furia. Yo miraba atónito el espectáculo desde la primera fila: aquel pollon
estaba como una barra de hierro venoso y húmedo.
- Date la vuelta y bájate el slip- Me dijo el cabrón – voy a
correrme en tu culo para que tengas un recuerdo- Dicho y echo. Sentí su leche
caliente sobre mi culo y espalda. Varios trallazos que después esparció con su
mano masajeándome espalda y culo.
- Muy bien chaval- Y por primera vez esbozó un poco de
ternura en su mirada. – Esta tarde vendré con dos amigos. Tomaremos unas
cervezas y nos la mamaras a los tres la vez-
Como siempre desde que decidió irse tardó dos minutos en
vestirse y desaparecer.