Hola a todos, me llamo David, y siempre me ha gustado leer
relatos eróticos, tengo 25 años, mido 1.78 y peso 80 kg, pelo moreno rizado y
ojos verdes. Es algo muy general desde siempre me he sentido atraído por
personas de mi mismo sexo, aunque de pequeño a lo mejor no era consciente de mi
tendencia sexual, con el tiempo me fui dando cuenta, no me quiero enrollar mas y
aquí comienza mi experiencia mas deseada.
Jaime es el chico mas populoso de mi pueblo en la costa
almeriense, de familia acomodada, dedicada a los negocios desde hace tiempo a
veces legales otras no tanto, es un chico de película, a sus 18 años era parte
del equipo de fútbol y yo creo que admirado tanto por chicos como chicas.
Actualmente tenemos, el 26 y yo 25 años.
Jaime es alto, sobre el 1.84, pesara unos 70 kg, cabello
rubio ojos color miel y un cuerpo formado a base de natación y gimnasio junto
con las carreras en el campo de juego. Por donde iba todo el mundo se le quedaba
mirando, ropa de marca, rodeado de gente de la jet, en fin donde iba él allí
estaban los hijos de las familias apoderadas del pueblo.
Todo comienza en las fiestas patronales de hace unos 8 años,
como es típico en San Juan, todas las pandillas del pueblo se hacían su hoguera
en la playa, ese año la hicimos en las playas de los genoveses, en fin de
ensueño.
Cada pandilla compraba su bebida, su comida, llevaba la
música que quería, en fin era para pasar una noche en la playa al son de los
destellos de las hogueras, la luna y el sonido de la brisa del mar.
Como los de mi pandilla llegamos un poco mas tarde, nos
pusimos en una esquina junto a las rocas en la playa dejando unos 100 metros
desde donde estaban todos los demás, pensando que ya no llegarían mas grupos.
Cual fue nuestra sorpresa, que habiendo preparado ya todo y
encendido la barbacoa, vemos a lo lejos entre las chumberas, un grupo de unos 15
o 16 personas, cargados con habíos como los nuestros, nosotros estábamos a lo
nuestro, cuando al llegar, un amigo mío y yo gays los dos, conocimos entre el
grupo a los 5 chicos mas deseados del pueblo, rodeados de una especie de
guarrillas calentonas que los seguían a todas partes.
Al ponerse a nuestro lado, uno de los chicos se me acercó y
me tendió la mano, era Oliver, bueno se llama José, pero por lo bien que juega
al fútbol lo apodan así, estuvimos juntos en clase, hasta que llegamos al
instituto, estuvimos charlando un rato, le ofrecimos algo de beber y con las
mismas los otros chicos del grupo se acercaron, ya que todos somos conocidos del
pueblo.
La noche parecía buena, hasta que ya entrada la madrugada, el
alcohol hacía estragos, las chicas en bikini se revolcaban con las estrellas del
fútbol del pueblo y a mi amigo y a mi nos entraron ganas de vomitar de ver el
espectáculo.
Martín, mi amigo gay, me dijo de andar un rato entre las
rocas que se metían en al agua y formaban una cala unos 50 metros más allá de
donde estaba todo el barullo, nos ponemos las sandalias y empezamos a andar.
Íbamos hablando de Jaime y Jorge dos de los chicos del
equipo, la verdad es que están como dos quesitos, decía mi amigo, nos sentamos
un rato con el cubata en la mano y cuando quise darme cuenta tenía la lengua de
mi amigo acariciándome la campanilla y yo respondía a su juego.
Martín joder, para ya que estamos a la vista de todo el
mundo.
Martín.-Es que me han puesto caliente los cabrones estos.
Viendo el tambaleo y atropellamiento de las palabras de mi
amigo decidí, llevármelo como pudiera a la orilla y llevármelo a su casa, cuando
me giré habiendo levantado a Martín, estaban detrás de nosotros, Jaime, Oliver y
Jorge, sorpresa la mía.
De repente me dijo Jaime,
¿ Qué hacéis ?.
Martín no se sentía bien y me pidió que lo trajera aquí
para vomitar y a ver si se le pasaba el mareo.
Jaime.- ¿ Necesitas ayuda ?.
No gracias, lo voy a llevar a su casa.
Oliver, ¿ En qué lo llevas ?.
Le pediré el coche a Ernesto.
Jaime, mejor te acerco yo, se acaba de ir con Elena.
De vuelta en la fina arena, nos dirigimos al coche del padre
de Jaime y nos subimos, sentamos atrás a Martín y cogemos carretera para el
pueblo.
Iba distraido mirando al frente, cuando sentí una mano fuerte
que se posó sobre mi muslo y me dio dos apretoncitos. En ese momento creo que me
iban a dar taquicardias, giré mi cabeza a la derecha y vi que era la mano de
Jaime.
Jaime. ¿ te pasa algo ?.
No, es que estoy un poco cansado.
Jaime, no tienes que engañarme, os vi cuando os besabais.
El corazón parecía querer salir de mi pecho. Jaime lo notó.
Jaime, tranquilo entretuve a los otros.
Apoyé mi mano encima de la suya y se me escapó un suspiro de
alivio.
Allegar a casa de Martín, toque la puerta de la casa y bajó
su hermano.
¿ Qué pasa David ?.
Nada tranquilo Juanjo, es que traigo a tu hermano un poco
bebido, para que lo acuestes.
Jaime y yo, subimos de nuevo al coche camino de la playa. Los
dos guardábamos silencio. Al atravesar la arboleda de los amantes, giró a la
izquierda, en dirección contraria a la playa, lo miré y al poco tiempo paró el
coche, entre unos sauces llorones.
Me miró, y yo lo veía a él de reojo.
¿ Qué hacemos aquí ?.
Jaime.- ¿ Quiero que me aclares algo ?.
¿ Qué ?, dije con un hilo de voz, a causa de los nervios que
me ahogaban la garganta.
Jaime.- ¿ Eres gay ?.
¿Te importa mucho ?.
Jaime.- Contesta.
Si, creo que si. ¿ y tú ?. Le cambió la expresión de la cara.
Jaime. Nunca he probado con un tío, no creo que lo sea.
El haber entretenido a los otros, para que no nos vieran
besándonos, evidencia que eres buen amigo. No se que puedo hacer para
agradecerte, el que no hayas dejado que me vieran.
Jaime.- Yo si, se que puedes hacer.
¿ Dime ?.
Jaime.- Hazme todos los trabajos del trimestre que viene.
Ja, ja, ja.
Jaime.- Es broma.
Me puso la mano en el cuello y yo gire mi cabeza para verlo
reir, los dos entre carcajadas, cuando de repente me doy cuenta y Jaime había
guiado mi cabeza hasta la suya y había hecho que reinara el silencio cuando sus
labios se unieron a los míos, mi subconsciente pensaba, que este morreo era el
mejor de mi vida, Jaime hizo que me echara encima de él, me mordía la oreja, me
sobaba mi bien puesto culo y no paraba de morrearme, le saqué la camiseta de
marca de encima y empecé a mordisquear sus pezones. Jaime me hizo el gesto para
que nos fuésemos atrás, la verdad que el bmw de su padre tenia bastante espacio
y era muy comodo.
Ya atrás, me dijo que no quería follar, que no se veía
preparado, le dije que no se preocupara, que no follaríamos. Con mi lengua muy
húmeda, empecé a bajar hasta su ombligo, el sabor y el olor a sal, me hacia
entrar en una especie de delirio, afloje el cordón de su bermuda, e intente
bajarlo, pero aquellos bien formados muslos, me lo impedían, Jaime levantó sus
caderas para facilitarme su bajada.
Allí estaba el sueño que mas había pasado por mi cabeza en
todos estos años, se quedó con un bañador de estos pegados, celeste con rallitas
blancas, que dejaba ver una protuberancia, que había sido deseada por mucha
gente. Como cuando alguien no cree lo que ve, posé mi mano encima de su paquete
y notaba un calor excitante atravesar su bañador.
Le metí las manos por el elástico y la cogí, aquello era una
especie de barreno a punto de estallar, me quemaba las manos, la liberé y como
el que se haya ante una fuerza extraña no podía conseguir que mi boca se
dirigiera hasta aquel bastión de 17 cms de larga y dos dedos y medio de grosor.
Lo miré a los ojos, y como retándolo, abri mi boca, saque mi
lengua y empecé a lamer aquel magnífico glande, aun lo seguía mirando , Jaime
echó la cabeza atrás y yo empecé a tragarme aquella magnífica verga, empecé un
sube y baja, que hacía arrancar de lo más profundo de su estomago unos gemidos
torturadores, apreté mis labios a aquella polla y subía y bajaba, deteniéndome a
veces en su glande para mordisquearlo y lamerlo, de una manera insaciable, mi
amigo embestía levantando sus caderas, cuando me estaba tragando su verga, puse
mi dedo pulgar a la entrada de su ano, y empecé a trazar círculos alrededor de
su entrada, mientras yo mismo me empalaba la polla de mi amigo, hasta que notaba
convulsiones y entre terribles jadeos entendí que mi amigo se corría y que la
tapicería del bmw era muy cara, así que sin parar de apretar los labios contra
su polla y metérmela cada vez más adentro, note como un jugo caliente, muy
caliente inundaba mi garganta, e iba derecha a mi estomago, mi amigo resoplaba y
resoplaba y aun soltaba su ansiado semen, hasta que lo dejé seco.
Jaime.- Estoy un poco mareado.
Tranquilo es normal, por la tensión, sal fuera un poco y que
te de el aire.
Ahí estaba yo observando al chico mas guapo que había visto,
su pelo rubio ondeaba al son de la brisa y se veía en su frente unas gotitas de
sudor, parecía un adonis, con su piel canela a la luz de la luna.
Al llegar a la playa, antes de bajarnos del coche, me puso su
mano en mi muslo y me dijo con una voz muy melosa, esto lo tenemos que hablar
.Yo un poco sofocado le dije que si.
Cada uno llegó a su grupo y como si no hubiera pasado nada, a
beber lo poco que quedaba y a darnos miradas cómplices. Si os ha gustado,
intentare contaros lo que ocurrió cuando decidimos hablar los dos sobre lo
sucedido.