Cómo abarcar con palabras lo que sucede por acá. Este
desperdicio de amor…Estos ojos que no encuentran qué mirar…Estas manos
inútiles…Estos pies que no saben dónde ir…Pensamientos extraviados que se
aferran a cualquier idea que sonría. Y una boca que habla casi por costumbre…
Me detengo en una fotografía tuya que no tengo. Se me ocurre
seas un retrato arrugado, un pronóstico del tiempo fallido, una red absurda sin
trapecio. Ocurrencias que ocurren sin que ocurra demasiado.
Supongamos un muro. De un lado tú, del otro yo. Metáfora
inapropiada para una voluntad como la mía. No habría altura ni espesor que no
osara superar. Aprendería a conducir topadoras o a escalar Himalayas. De algún
modo, yo llegaría de tu lado. Pero el horror es que no hay muro, no hay nada qué
escalar, ni qué derribar. Nada se interpone, nada hace obstáculo porque estás a
mano y demasiado cerca. Tu presencia es como subir una escalera que baja, es
como irme por el camino de regreso.
Para mis ojos miopes a cien metros sos un bulto, a cincuenta
ya eres tú, a veinticinco tal vez estés cambiada y algo llevas inscripto en tu
remera. A medio metro tu sonrisa es clara y leo la inscripción sin dificultad:
"Para ti estoy lejos". Tu presencia habla de una sola cosa, tu ausencia.
Tu cercanía es el colmo de los despropósitos. Es encender la
luz para permanecer a oscuras. Repito: el horror es que no hay muro.
Vuelvo a pensar. Al parecer funciono. Me miro al espejo y
nada que se refleje parece faltar. Antes y después de ti, la misma imagen se
refleja. No tengo de qué preocuparme, no hay huesos rotos y mi corazón no está
partido pues late como de costumbre. Salgo al mundo. Un paso…, dos…Algo no está
bien. Me detengo y procuro descubrirlo. El dolor o lo que sea que sucede, no es
centrífugo. No nace de mí hacia fuera sino que desde afuera algo me golpea.
Antes de ti: ignoro tu existencia, la realidad es tan
completa como pueda ser.
Después de ti: perdí la inocencia, ya no soy ignorante, la
realidad es completamente incompleta. Desde entonces a mi realidad le faltas.
Funciono por defecto. Las caras que conozco comienzan a
dividirse entre las que me recuerdan tu rostro y las que no. Las primeras, son
descartadas por simple descubrimiento de imitación. Todo lo que se parezca a ti,
por definición, no eres tú. Las segundas, ni siquiera reclaman mi atención.
¿Cómo vivir entonces? Castigo injusto el haberte conocido.
Una frase leída en la web: "Hay quien apuesta fuerte y decide quererte, sabiendo
lo fácil que resulta perderte. Sabes que siempre estaré cerca de ti"
Tan cerca…tan insignificantemente cerca…
Haz inventado para mi vida un calendario morboso, el de los
días sin ti. Desde que supe de tu existencia cada día es un día sin ti.
Cada día me levanto, me aseo, enciendo un cigarrillo y espero
que en este mundo exista alguien que no seas tú. Alguien que retire los
alfileres con los que me aferraste a tu lámina de corcho. Alguien que murmure al
oído que no importa que existas.
Nada es para siempre.