OFICINA FAMILIAR (2):
Parecía una estatua de sal. En unos segundos, que parecieron
una eternidad, decidí atacar de frente sin más preámbulos. Avancé el paso que me
alejaba de su espalda y pasé mis brazos por sus costados al mismo tiempo que
situaba mi barbilla en su hombro y mi mejilla acariciaba la suya. Le hice sentir
toda mi erección en su culo como si fuera un pervertido en un transporte público
y mis manos se posaron finalmente en sus pechos. Al principio no quise asustarla
con mi brusquedad y los acariciaba por encima de la blusa. Su respiración empezó
a ser más profunda y yo empecé un movimiento balanceante de mi bulto por todo su
culo. Le daba suaves besos en su mejilla a medida que mis manos ejercían mayor
presión sobre sus pechos. A todo esto su respiración cada vez era más audible y
rápida.
Lo siguiente que sentí fue un enorme y sonoro impacto en mi
cara. Sin saber como mi madre había conseguido zafarse de mi abrazo y me había
dado una tremenda bofetada que me lanzó contra la estantería que había a mi
derecha.
¿Qué crees que estas haciendo? Soy tu madre y debes
respetarme.
Yo todavía no me había recuperado del impacto cuando mis ojos
empezaron a humedecerse. Tenía una visión borrosa de ella, que junto a la luz
que atravesaba la ventana parecía una aparición religiosa. No atiné a pronunciar
palabra y ella con los brazos en jarra me miraba de manera imponente. He de
reconocer que aún hoy soy incapaz de describir todas las sensaciones, emociones
o sentimientos que se mezclaron en mi alma en aquel instante. Algunos de ellos
pueden ser pánico, decepción, culpabilidad etc...Todo esto junto a la bofetada
recibida hicieron aparecer la primera lágrima por mi mejilla izquierda.
Inconscientemente me apoyé en la estantería que tenía al lado
y lentamente me dejé caer en al suelo hasta sentarme. No podía parar las
sensaciones que me envolvían y mi llanto surgió de lo más profundo de mi
corazón. Mi cabeza estaba apoyada en los antebrazos y estos a su vez en mis
rodillas dejando caer las lagrimas al suelo. No podía mirarla. Mi vergüenza era
muy intensa, me quería morir.
Sentí como me rodeaba con mis brazos y un confort increíble
me inundó. Solo una madre puede llenar de calma tan rápidamente la conciencia de
un hombre. Ella también estaba llorando y pronuncié mis primeras palabras.
Lo siento. Lo siento mucho. Perdoname.
Yo también lo siento. La culpa no es tuya. Un secreto
así no se puede guardar eternamente.
De verdad mamá, que desde que me explicaron lo que
hacías con los novatos te he visto como la gran mujer que eres y no he
podido resistirme. Te amo tanto como te deseo.
¿De verdad me deseas?
Pues sí y mucho.
Yo pensaba que lo hacías para que me sintiera como un
puta y me diera asco de mi misma por lo que le estaba haciendo a tu padre.
Llevo mucho tiempo deseándote. Espiándote mientras te
vestías o desvestías y cuando me enteré que había una vacante en tu
departamento no paré hasta que lo conseguí solo para estar contigo como
dos extraños que se desean.
Hijo sabes que eso es del todo imposible. Soy y siempre
seré tu madre por encima de todo.
Hace un momento lo que vi en la ventana no era el
rostro de mi madre. Lo que vi era el rostro de una bella y ardiente mujer
que disfrutaba de mis caricias.
No digas eso. No es verdad. Eso nunca pasará.
Si no fuera verdad no me habrías dado esa bofetada. No
estabas enfadada conmigo sino contigo misma y por eso tanta furia.
Reconocelo ante todo eres una mujer muy sensual.
Volvieron sus lagrimas a caer por sus mejillas. Eso confirmó
lo agudo de mi argumento y que sus defensas morales ya no eran muy efectivas.
Decidí dar la estocada final.
¿Tanto te cuesta creer que un hombre joven como yo
pueda ver lo especial que eres? Soy tu hijo y ahora te conozco mucho mejor
de lo que creía y solo has conseguido atraerme mas de lo que ninguna chica
ha conseguido. Eres lo que todo un hombre puede desear. Envidio tanto a mi
padre que hasta casi lo odio cada vez que te acaricia y le dedicas una
sonrisa.
Tu padre me aprecia mucho pero no me ama. Hace años que
descubrió que era gay y no nos hemos divorciado por ti. Por eso me lanzo a
los brazos de otros para sentirme todavía una mujer deseada.
No jodas, no me lo puedo creer. Mi padre es maricón.
Acababa de descubrir algo que de verdad no quería saber y
mucho menos imaginármelo. Imaginarme a mi padre con otro hombre me puso la piel
de gallina y mi cara era de asco.
Todo este tiempo he estado engañado. ¿Porque no me lo
dijiste?
No te lo dije para que no pensaras que tu padre era un
monstruo. Siempre se ha portado bien contigo. Es un buen padre.
¿Y tú que? ¿Como has podido vivir así todo este tiempo?
Aunque tuvieras sexo con otros, ¿Cómo has resistido esa situación?
Todo lo he hecho por ti. Para que no tuvieras una
infancia infeliz.
En ese momento sentimos pasos en el pasillo, al otro lado de
la puerta. Cojo rápidamente el primer archivador que encuentro y mi madre hace
lo mismo con unos documentos que tenia al lado. Nos miramos casi sin respirar y
oímos entrar en la habitación a otra persona. Avisó a mi madre de que un
directivo la estaba buscando y le contesto que enseguida iba.
En cuanto esa persona salió de la habitación mi madre alzó su
mano y me acarició la mejilla, todavía dolorida, con suavidad y me dijo que
deberíamos hablar en otro momento y que no le dijera a mi padre que yo lo sabía.
El resto del día estuve sentado en mi mesa como hipnotizado
delante de la pantalla del ordenador sin mover un músculo. Mi mente estaba en
blanco, solo sentía. Los sentimientos circulaban por todo mi cuerpo libremente y
de vez en cuando chocaban para provocar otro sentimiento más fuerte. Lo que se
dice una lucha interna a gran escala.
Poco a poco los sentimientos más débiles iban desapareciendo
y solo quedaban los más intensos. Como podríais pensar el sentimiento mas
intenso podría ser la ira o el odio. Yo también creí que ese seria el resultado
final pero no fue así. Después de las horas muertas que pasé en mi mesa un
sentimiento que hasta ese momento no tenia un gran protagonismo surgió con tanta
fuerza que arrasó con todo lo demás.
Mi madre pasó caminando por delante de mi mesa y me miró muy
tiernamente con una media sonrisa que de verdad enamora a cualquiera. Sí
queridos lectores, ese sentimiento era amor y pasión. Me di cuenta que realmente
amaba y deseaba a esa mujer por encima de todo y mas sabiendo todos los
sacrificios que había hecho por mí. Mi madre sería mía por que necesitaba ser
feliz y yo lo conseguiría.
Le pasé un correo interno diciéndole que posiblemente había
tomada la decisión más importante de mi vida y quería decírsela en cuanto no
pudiéramos quedarnos solos. Ella seguro que se asustó pues pensó lo mismo que yo
antes de verla, odio e ira. Poco imaginaba lo que iba a descubrir.
Ese día yo no pudimos hablar, y en casa mi padre estaba en
todos lados por lo que me resigné a esperar otro día para confesar mi recién
descubierta vida. No dormí nada y por lo que escuché durante la noche mi madre
tampoco, se paseaba por la casa a oscuras como cuando se encuentra mal y no
puede dormir. Estuve tentado a salir y abrazarla para que no sufriera por mi
decisión pero mi padre tiene el sueño ligero y era mucho riesgo.
Por la mañana desayunamos los tres juntos y el ambiente era
tenso hasta que empecé a gastar bromas, que esperaba que fuera una señal para
que mi madre se tranquilizara y creo que a pequeña escala lo conseguí.
Llegamos al trabajo separados, como siempre, y nos pusimos en
marcha encendiendo los ordenadores y sacando los papeles más urgentes para
distribuirlos por encima de la mesa. Notaba como mi madre me miraba de reojo
varias veces y alguna vez para jugar yo le devolvía la mirada y ella la
esquivaba.
Cuando todo el mundo había cogido el ritmo diario de trabajo
decidí que ya era momento. Fui a la sala de archivo y comprobé que no había
nadie y que tenia cerrojo por dentro por lo que podría tener la suficiente
intimidad para lograr lo que me proponía. Me dirigí a mi sitio y envié un correo
a mi madre indicándole que me esperara en la sala de archivo que en 5 minutos
iba yo para comunicarle mi decisión.
Cuando llegué puse el cerrojo y me dirigí hacia ella. Se
notaba que estaba nerviosa por que no me miraba y sus piernas temblaban. Hoy
también llevaba una minifalda y un jersey de hilo que dejaba entrever su ropa
interior, en esta ocasión negra.
Mamá, he estado pensando mucho en todo lo que sucedió
ayer. Y he tomado una decisión sobre mi y mi relación contigo que creo que
es lo que nos conviene.
Estas palabras estaban bien estudiadas para ponerla al límite
de sus nervios, y que pensara que no volveríamos a vernos por que me había hecho
mucho daño. Después de esa frase hice una pausa que mi madre no soportó y muy
angustiada dijo:
¿Qué has decidido? ¿Me perdonas, hijo mío?
Casi sin que acabara de pronunciar la frase cogí su cabeza
con mis dos manos y la acerqué rápidamente para darle un beso apasionado que no
pudo rechazar por la sorpresa del momento.
Pero...- Intentó pronunciar cuando separé lentamente
sus labios de los míos.
Volví a besarla sin dejarla acabar pero esta vez con más
suavidad para que sus labios notaran los míos presionando cada vez un poco más.
Tampoco intentó rechazarme esta vez. Es mas, cerró sus ojos pausadamente a
medida que mis labios presionaban los suyos. Se notaba que disfrutaba de aquel
beso. Ese segundo beso parecía eterno y sin darme cuenta ahora era mi madre la
que me estaba abrazando y había tomado parte activa en el beso.
Mis manos liberaron su cabeza y fueron acariciando su espaldo
por encima del jersey hasta posarse en su culo. Con fuerza pero lentamente la
empujé hacia mi para que notara mi creciente deseo por ella aprisionado en mi
pantalón. Masajeada su trasero y poco a poco levantaba su minifalda hasta dejar
el descubierto sus nalgas mientras ella devoraba mi lengua y casi no me dejaba
respirar. La prisión de mi pasión desapareció de repente y noté su mano
apretando con fuerza mi pene a través de los calzoncillos para posteriormente
apartarlos.
Algo nuevo para mí se produjo en ese momento y reconozco que
de lo más placentero que he vivido jamás. Situó mi pene entre sus muslos y
debajo del tanga que llevaba y empezó a moverse como si el pene lo tuviera ella.
A los pocos segundos mi pene parecía una roca hasta el punto de sentir cierto
dolor entre el placer. Noté humedad en su tanga y no era mía. Mi madre se había
corrido en segundos y yo lo había conseguido. Tengo claro que no soy un gran
amante (para que voy a mentir), pero que mi madre se corriera sin yo apenas
haber hecho nada subió mi ego enormemente.
Mientras estaba absorto en mis sensaciones mi madre se había
separado de mí. Se agachó mientras masajeada mi pene y me miró diciendo estas
palabras:
Nunca pensé que pudiera estar tan excitada con un
hombre. Ahora me toca a mí darte placer. Desde que tú estas en este centro
no he tenido sexo y andaba necesitada.
Besaba mi glande con la punta de sus labios muy suavemente,
casi me hacia cosquillas. Con cada beso se lo introducía un poco más y yo notaba
una sensación más intensa. Cuando se retiraba para dar un nuevo beso acariciaba
sus labios contra mi pene como si de un helado de nata se tratara.
Mamá no podré aguantar mucho más si sigues así. Me voy
a correr.
Dicho y hecho, en unos segundos mi madre se había introducido
mi pene en su boca y empezó a tragar cantidad de semen que eyaculaba. Realmente
me dio la sensación que era una cantidad importante y ella no dejó caer ni gota.
Continuará.