Después de la noche que me tomo libre el día que ofrezco mi servicio de jugar
al escondite y adjuntos, vuelvo a mi trabajo como es normal. La primera noche
todas mis compañeras me reciben jolgoriosas pues Iván les debe haber contado el
récord establecido por mi el día anterior; 1500€ en un día, y lo que es más, con
un sólo servicio. Me doy un par de besos con todas y me felicitan por mi gran
trabajo y mi suerte. Johana, mi mejor amiga, no es menos y me abraza después de
estrecharme la mano.
-Johana: felicidades Claudia, ya te dije el día que te conocí que tenías madera
de Gheisa.
-Claudia: gracias a todas, no creo ser tanto. No me considero más profesional
que ninguna de vosotras, simplemente un golpe de suerte, un lucky strike.
-Todas: ja ja ja.
Después de mi calurosa bienvenida nos ataviamos para el trabajo y desplazamos
hacia el club. Es noche de miércoles y la cosa no huele a fortuna, pero alguien
caerá, pensamos todas. El primer hombre que entra se va con Gabriela una hora a
la habitación, el segundo se lleva a Johana y es el tercero que es para mi por
lo que dejo de contar. Cuando una hora después regreso al bar Johana vuelve a
faltar, como Sandra, y resulto ser yo la elección que toman dos hombres que
entran al poco rato. Sentados en la barra tengo una conversación con ellos y me
dicen que son padre e hijo, que hoy es el decimo-octavo cumpleaños del -niño- y
como que nunca se ha comido una rosca el padre ha decidido cortar por lo sano y
regalarle el más viril regalo, según palabras suyas, que se puede.
-Claudia: pues yo estoy de acuerdo, si el chico es mayor de edad no le veo
ningún problema en hacer el amor.
-Padre: sí pero, verás niña, quiero que la pérdida de virginidad de mi hijo sea
especial como se merece. Queremos hacerlo los dos a la vez contigo.
-Claudia: uy salsichas, perdonen un momento por favor, que lo tengo que hablar
con el encargado.
Le hago una señal al en la barra Iván y acude ipso-facto para cualquier problema
que se presente.
-Iván: díganme señores, qué se les ofrece.
-Padre: pues verá señor proxeneta, hoy es el cumpleaños de mi hijo y quiero
regalarle una puta, pero queremos hacerlo juntos, padre e hijo follar a la misma
puta a la vez.
-Iván: pues no le veo ningún problema, si Claudia está de acuerdo.
Dice mirándome y esperando una respuesta.
-Claudia: tampoco le veo problema, supongo que ustedes no se comportarán con
rudeza y soy perfectamente capaz de hacerlo con ustedes dos a la vez.
-Padre: pues perfecto, díganme ustedes cuanto debo abonar para que mi regalo
tarde lo menos posible en llegar.
-Iván: pues, un servicio de media hora son 60€, pero al ser dos personas ese
precio dobla también. Díganme ustedes cuanto tiempo quieren pasar con Claudia y
yo les diré el precio.
-Hijo: me gustaría una hora por favor, si pudiera ser.
-Iván: claro que puede chico, eso son 240€, si tu padre está dispuesto a abonar
el importe.
-Padre: 240 y hasta 300, tome señorita, que la propina se la dedico a usted para
que me le haga el trabajo a mi hijo lo mejor posible.
Dice el padre alargándome 3 billetes verdes, de 100€.

Los tomo y se los doy inmediatamente a Iván, pues es quien lleva las cuentas.
-Claudia: señores, cuando ustedes quieran.
Les digo levantándome y al ver que ellos hacen lo mismo nos dirijimos a las
habitaciones. Por el pasillo que conduce a ellas nos topamos con Johana, ella
cumple su profesional discrección y no me hace ningún comentario al verme con
dos hombres, pero en una fugaz mirada me lo dice todo; sabe perfectamente qué
voy a hacer.
-Claudia: aquí es.
Nada más entrar me acerco al espejo y me doy una repasada a ver como estoy.
Cuando me doy por satisfecha vuelvo a dirigir mi atención a mis clientes y se
los ve de la siguiente manera; el padre, ningún problema, se lo ve un soldado de
mil batallas. Pero el hijo está más nervioso que un hamster. Mira hacia todos
lados menos a mi, y sus dedos se retuercen en sus manos como lombrices.
-Padre: adelante Claudia, es todo tuyo.
Dado el orden de salida me acerco al niño y lo primero que hago es comerle el
cuello. A él casi que se le escapa un grito cuando mi lengua toma contacto con
su cuello, pero se hace valiente y se deja hacer como bebé que es. Le voy
comiendo el cuello mientras le desabrocho la camisa, le sobo los pechos como si
fuera una mujer y le acabo comiendo los pezoncitos mientras a él se le escapan
débiles suspiros. Lo primero que se mete en su pantalón es mi mano derecha, le
tiento un rabo mediano tirando a grande pidiendo guerra. Se lo masturbo
escondido dentro el pantalón hasta que me decido y se los bajo. Después de
calzarle un preservativo me le como el miembro de un bocado.
-Hijo: oooooh.
Supongo que debe de haber sido una impresión tremenda, la primera vez que una
caliente boca se come todo tu miembro. Pero como hombre valiente que es, o como
dice su padre, se mantiene firme y no decae su fuerza. Mientras le como la
polla, estoy de rodillas ante él, le voy acariciando el cuerpo, la barriga, la
cintura y el culo, pero no me decido a meterle un dedo en el culo porque no
quiero hacerle perversiones que otros clientes me han pedido, quiero que tenga
una primera experiencia normal. Como es natural y humano el chico me toma de la
cabeza mientras se la mamo, me empuja de la nuca pero con evidente timidez, no
quiere sobrepasarse lo más mínimo con la primera mujer que va a tener.
Voy vigilando la habitación de vez en cuando y veo que el padre se ha desnudado
también. Está el chico ya cerrando los ojos para sentir mejor mi lengua, cuando
el padre nos interrumpe.
-Padre: venga claudia, vamos al grano que Pedro está super impaciente.
El chico peró no debía estaba tan impaciente, pues como me indica mi sexto
sentido despierta ante la voz del padre de un que tenía sueño muy lejano y
suave.
-Padre: venga Pedro, vamos a hacer lo que hemos planeado. Claudia, ahora mi hijo
te cogerá pero te sosteneremos entre los dos, yo te aguantaré del pandero y
Pedro de los muslos, mientras a la vez, espero, te la meta.
-Claudia: espero no hacerme daño, je je, porque no estoy asegurada.
-Padre: tranquila, que somos dos hombres fuertes y derechos y no nos
representará problema alguno sostenerte.
-Claudia: bien pues.
Haciendo equilíbrios el padre me hace una silla con las manos por detrás,
mientras el hijo me coge de los muslos y se mete entre mis piernas. No inciamos
la relación en seguida porque tenemos que asegurarla bien antes. Cuando la cosa
está comprovada y tenemos todos confianza en la nueva posición, Pedro intenta
metérmela sin otra ayuda que su puntería pénica. El padre le va dando alguna que
otra indicación, como -más abajo- o -más fuerte- o -empuja aquí- al final me la
consigue meter. Yo opto por regalarle un bonito recuerdo y suelto un cálido
gemido cuando lo consigue.
-Claudia: ooooooh, mmm, que bien chico, lo has conseguido.
-Hijo: ¡sí! je je, no era tan difícil como parecía.
-Claudia: bien pues, ahora no me desilusiones, ahora que la tienes dentro
muévete cariño.
-Hijo: a sus órdenes.
Dicho y hecho el chico empieza a follarme con juvenil ilusión. Al principio yo
simulo un poco los gemidos pero después me animo por la insólita situación que
sostenemos y me entrego a un chico haciéndolo por primera vez.
-Claudia: mmm, sí cariño, sí, muy bien cariño, lo haces muy bien, oooh, oooh,
oooh.
-Padre: ya te lo dije Pedro, que perder la virginidad es como cortarse las uñas;
nunca encuentras el momento adecuado y cuando lo haces te sorprendes de lo
sencillo que es.
-Pedro: ja ja, cállate papá, mmf, mmf, mmf.
El folleteo sigue un rato más en que me lo paso de maravilla en manos de los dos
hombres. Una gran duda planea peró sobre mi cabeza desde que se me propuso el
trato, y es que me dijeron que me follarían los dos a la vez, y yo eso lo
entiendo como doble penetración. Pero el señor padre no debe querer ser infiel a
su esposa e incluso quizá sabe ella de este regalo de cumpleaños, porque los
tiempos cambian que es una barbaridad y esto es como las modas de las ropas,
avanzan y retroceden.
Pero que dicho sea que de verdad me están follando los dos a la vez, sólo me la
mete uno, pero es un acto mutuo, enternecedor, precioso.
La cadera del chico va tomando cada vez más velocidad a la vez que veo como su
cara se desencaja de gozo. Mi pucha no daría para mucho más de lo que está dando
con la ardiente verga del chaval que me coge y doy gracias cuando el padre se
decide a contribuir un poco y con un mano libre me soba las tetas con vicio.
Daría lo que fuera para que se decidiese a sacársela y me hicieran una de esas
famosas dobles penetraciones, pero esta es una de las cosas que mi honor como
mujer y como profesional me impiden pedir.
La cogida sigue el mismo frenético curso hasta su punto justo, cuando faltan
diez minutos para que de la hora el chico se empieza a correr. Se lo oigo como
gime al salirle la leche y empuja hasta el fondo celebrando su primer polvo.
-Pedro: mf, mmf, mff, mfff, ooh, ooh, oooh.
Cuando se ha calmado entre los dos vuelven a dejarme de pie y nos separamos.
Mientras me limpio intimamente en el bidet los clientes se visten y abandonan la
habitación. A la que estoy me arreglo un poco en el espejo y regreso a la sala
del club. Esta vez Johana sí está sentada en uno de los sillones, amigable me le
siento a su lado y me dice.
-Johana: felicidades Claudia, te lo digo que tienes madera.