Don Martín Irisar
Parte 6
Con un grito de placer y apretándola contra si, como si
quisiera fundirla a su cuerpo, Tata eyaculo una gran cantidad de leche en el
interior de Miriam, casi al mismo tiempo esta apretó con fuerza la cintura de mi
tío, con sus piernas, se retorció y su cuerpo tuvo el primer orgasmo de su vida
con una verga metida dentro suyo.
Cayo desmadeja sobre mí, la verga de Tata endurecida aun,
salio de dentro de ella, al caer mi tío de espalda, levemente apoyado en Clara,
su miembro, saliéndole, aun, una gotas de semen y mojado de los jugos de Miriam,
esperma y pequeños hilos de sangre, quedo mirando al cielo.
Miriam, apoyada contra mí, con el desnudo cuerpo
completamente laxo, sus delgadas y torneadas piernas, abiertas; de su desflorada
vulva, grandes gotas de la secreción de Tata, se escurría para correr hasta el
agujero de su culo, donde se amontonaban para caer, finalmente al suelo.
Clara se incorporo, ayudando a Tata a levantarse y se coloco
al lado de nuestra hija, esta con los ojos aun cerrados y con la respiración
agitada, estaba bañada en sudor, sin embargo de a poco una sonrisa ilumino se
rostro, la ayudamos a pararse, repare que el semen de mi tío, ahora, corría
ahora por sus piernas, me coloque frene a ella, de rodillas y la limpie con un
pañuelo, su vulva estaba hinchada, enrojecida y manchada de sangre.
Las manos, de Miriam, acariciaron mi cabeza en un gesto de
ternura tal que no era adecuado en una niña, más propio en una persona con más
experiencia; su encuentro con Tata la había trasformado en una mujer.
- Fue maravilloso – dijo – Pero el próximo quiero que seas tú
y que lo acompañes tú también mama, ya que son ustedes las personas que mas amo
en el mundo, quiero que me disfruten y yo disfrutarlo a ustedes-.
Nos abrasamos los tres, mí endurecida verga se apoyo en el
vientre de mi hija; Clara, la tomo y acariciándola, nos beso primero a mí y
luego a Miriam, jugando por unos segundos con su lengua en la boca de su hija,
respondiendo esta al beso con una pasión que dejo sin aliento a su madre.
Tata, totalmente desnudo, se sentó en una de las sillas y
sirviéndose un gran vaso de vino, nos comento que en toda su vida jamás había
gozado tanto con una niña como lo había hecho con Miriam, pero lo había dejado
totalmente agotado.
La fiesta estaba ahora en todo su apogeo, aquí y allá se
veían parejas en las más variadas posturas.
Con los rostros totalmente enrojecidos, se acercaron a mí las
nietas de Adela, Ana y Mariana, estaba aun vestidas, solo que Ana tenia la blusa
de seda blanca, abierta y al descubierto las grandes tetas, al corretear hacia
mi, estas saltaban de una forma que me terminaron de excitar, se me quedaron
mirando la verga que pegaba pequeños saltitos hacia arriba.
- Estuvimos viendo como Carlos se montaba a su esposa Hebe,
realmente la tiene grande y gruesa- me comento Mariana.
- No del tamaño de Jaime pero es muy parecida - termino de
decir Ana.
- Nunca pensé que el culo de una persona pudiera dilatarse
tanto, no comprendo como Hebe no se quejaba cuando semejante miembro se le metió
en el, yo creo que a mi me dolería muchísimo si alguien hace eso conmigo – dijo
Mariana con aire preocupada.
- El que estaba fuera de si es el padre Tomás, me desprendió
el vestido y comenzó a chuparme las tetas, de tal forma que me dejo los pezones
duros y algo doloridos pero realmente me gusto que lo hiciera, ya que era la
primera ves que me los chupaba un hombre, ya que Mariana me lo ha hecho algunas
veces, pero verlo al padre me éxito muchísimo – dijo Ana, sonriendo y con los
ojos brillantes.-
- Se le acerco un pequeño, creo que se llama Juan y creo que
tiene una hermana gemela, el padre Tomás, lo tomo en brazos y comenzó a besarlos
de una forma que yo no sabia que los hombres pudieran besase así, aparte el niño
estaba completamente desnudo, ¿usted don Martín cree que el padre se lo
montara?.
- Pues si, es muy probable, ya que a Juan le gustan los
hombres, ¿quieren ver que sucede?
- Si, si, si – gritaron las dos a dúo – Nos encantaría ver
eso -.
- Ustedes habrán visto que la mayoría de las personas están
desnudas ¿quieren seguir así vestidas o prefieren imitarlas?, eso solo depende
de ustedes – les sugerí.
Se miraron las dos, dudaron unos segundo, luego Ana que ya
estaba con la ropa a medio sacar, termino de desprenderse la blusa, sacándosela,
desabrocho el sostén, que aunque las copas estaban bajo las tetas, aun lo tenia
abrochado, lo dejo caer al suelo; se desprendió la falda, sacándosela, también
se saco las medias y los elegantes zapatos, blancos, de tacón bajo, quedando
solo en bragas.
Sus manos se detuvieron en el elástico de las bragas, me miro
a los ojos, la rosada punta de su lengua asomo por sus entreabiertos labios,
pasándoselo por ellos para humedecerlos.
Lentamente comenzó a bajarse las bragas, descubriendo así de
a poco una mata de ensortijados pelos negros, las bragas cayeron hasta sus
tobillos, levantando una de sus piernas primero, la otra después, termino de
sacársela.
Una de sus manos acaricio los brillantes pelos y uno de sus
dedos abrió los labios gordos de su vulva, dejándome ver la humedad brillante
que había en ella; sus ojos se clavaron en mi verga que estaba ya de un grosor y
una dureza que yo no podía creer.
Me acerque a ella, tome con mis manos sus grandes, pesadas y
algo caídas tetas, las acaricie tiernamente, me detuve en los pezones de areolas
grande y marrones, retorcí delicadamente las puntas que se irguieron
endureciéndose, un suave gemido se escapo de la boca de Ana, sus ojos se
cerraron y sus manos acariciaron mis brazos.
Mariana nos miraba, sus ojos se detuvieron en los erectos
pezones de su hermana, dudo por unos segundos, paso su vista por las demás
parejas que se acariciaban y besaban totalmente desnudos, aquí y allá se veían
miembros endurecidas, vulvas siendo penetradas y gemidos de toda índole, sus
ojos brillaron de excitación y su duda desapareció en segundos, tomo el vestido
rozado que llevaba, lo levanto y saco por la cabeza, quedando solo vestida con
un sostén blanco y unas pequeñas bragas de algodón también blancas, se llevo las
manos a la espalda y desabrocho el sostén, con un movimientos de hombros se lo
saco, rápidamente antes de arrepentirse, se bajo y saco por las piernas las
bragas, la tomo con las manos y la arrojo lejos de ella, nos miro sonriendo,
estaba ya como el resto de los invitados a la boda, desnuda; y puedo asegurarles
que era un belleza pocas veces vista.
Mariana era, como ya dije, de piel morena, ojos y cabellos
negros como el ala de un cuervo, muy delgada, de vientre plano, piernas
delgadas, largas y muy bien formadas, tenia solo 14 años, pero totalmente
desarrollada, su cabello negro, le llegaba hasta la cintura, en ese momento le
caía hacia delante, tapándole parcialmente las tetas, estas eran grandes
redondas y de areolas roza pálidas, con unas puntas chatas pero en ese momento
totalmente erectas, de cintura muy estrecha, esto hacia que resaltara mas la
redondez de sus nalgas, entre sus piernas una mata de pelos muy negros cubría
por la parte de arriba su vulva, pero dejaban ver muy bien los labios mayores
cerraditos, saliéndole muy a la vista los labios menores, mas oscuros.
Al ver que mi mirada se detenía en este lugar hizo un intento
de taparse con las manos, supongo que por pudor, pero a mitad de camino cambio
de idea y sus manos quedaron laxas en los costados de su cuerpo; se giro para
que yo pudiera deleitarme viendo su culo, la raja que dividía en dos sus nalgas,
era cerradita, perdiendo ya todo tipo de vergüenza, se agacho y con sus manos se
las abrió, mostrándome a mi y a su hermana el oscuro agujero de su culo.
Tome a las dos hermanas de la cintura y ellas riendo se
apretaron a mi; no acercamos donde padre Tomás estaba sodomizando entre grandes
gemidos a Juan.
Los ojos de las chicas se abrieron muy grandes cuando vieron
que la gorda verga del padre entraba lentamente en el ano de Juan, ensanchándolo
de forma increíble.
Juan colocado a cuatro patas trataba de aguantar la
penetración sin exhalar un solo grito, pero las dimensiones del miembro del
padre eran demasiado grandes para la estreches de su culito; su delgadita y
larga verga de niño aun, estaba totalmente parada, dejando ver el rosado glande.
Mariana se agacho para no perderse detalles, con los ojos
asombrados vio como de a poco entro la gruesa cabeza de la verga del padre, al
culo de Juan; la madre de este desnuda, totalmente lo acariciaba y le decía que
aguantase y que ya lo peor estaba pasando.
Mariana le pregunto al padre Tomás si podía tocarle el tronco
de la verga que aun estaba afuera, este sin poder contestar por el placer que
sentía, movió afirmativamente la cabeza, los deditos de Mariana tocaron con
cierto recelo la verga del padre, comprobando su dureza, luego acaricio los
bordes del dilatado ano de Juan, pero al ver que este hacia un movimiento de
dolor, bajo su mano y acaricio los huevos de Juan, al ver que eso si le agradaba
los tomo con las manos apretándolos suavemente.
El padre Tomás, miro a la madre de Juan, esta movió la cabeza
afirmativamente, entonces el sacerdote, tomo por los hombros al pequeño, y de un
solo golpe sepulto su verga en el ano del niño.
Juan exhaló un pequeño grito que rápidamente se transformo en
suspiros de placer, las manos de Mariana, se dirigieron entonces a la verga del
niño, cada ves que el padre embestía, ella apretándole el miembro lo masturbaba,
los gritos de placer tanto del cura como el de Juan se sentía por todos lados.
La mano de Ana me acariciaba la verga, mientras que tanto sus
ojos como los de su hermanita no se movían del espectáculo de la verga del
sacerdote, entrando y saliendo del culo de Juan.
De pronto el niño, entre gemidos comenzó a decir - Más
rápido, por favor más rápido -
En realidad no sabíamos a quien se lo decía, si al padre o a
Mariana, como sea, los dos apresuraron sus movimientos.
Ente estertores y gemidos el delgado cuerpo del niño se puso
rígido y comenzó a largar por su verga, una cantidad de semen que para su edad
era muchísimo y bastante consistente, mojando totalmente la mano de Mariana que
por ninguna causa dejaba de masturbarlo.
Casi al mismo tiempo el sacerdote lo apretó contra si,
fundiendo sus huevos con los de Juan, y por sus estremecimiento y gritos
comprendimos que le estaba llenando el culo de abundante leche, cosa que
comprobamos cuando se la saco, ya que por el dilatado esfínter, gruesas gotas de
semen cayeron al suelo, también el padre Tomás cayo sentado completamente
exhausto.
La madre de Juan tomo a su hijo y levantándolo lo llevo a
colocarle alguna crema a su maltratado culito.
Mariana se miro la mano cubierta totalmente del semen de
Juan, y llevándosela a la boca lamió el blancuzco liquido, también probo con la
punta de su dedo las gotas que aun escurrían por la ya flácida verga del padre;
quién agotado por el esfuerzo sumado a las grandes cantidades de licor ingerido
durante la fiesta, se había quedado totalmente dormido.
Sonriendo se levanto y se coloco al lado de su hermana,
poniéndole el dedo en la boca para que esta probara el semen, Ana solo lo probo
con la punta rosada de su lengua, ya que aparentemente le daba algo de asco.
- Que tonta eres Ana – le dijo Mariana – Es muy rica -
- Don Martín – dijo Ana - ¿Y a nosotras cuando nos toca?
- Bueno – conteste ¿Y con quien quieren hacerlo?
- Pues claro que con usted – dijeron a dúo - ¿Claro que si
usted esta de acuerdo? - agrego Mariana.
- Por supuesto que lo estoy – conteste yo, sabiendo de
antemano que lo harían conmigo.
A todo esto, la fiesta era una gran orgía, en todos lados se
veían parejas entrelazada, pude ver a mi esposa, Clara, montándolo a don Pablo
Mendoza, el padre de Diego, mientras este, Diego, le metía toda su verga por el
culo, a su hermanita Magdalena.
También estaba Jaime, totalmente desnudo rodeado por varias
mujeres que se disputaban su enorme y gruesa verga.
Mi hija Flor, parecía haber ganado la batalla, ya que estaba
tirada en el suelo con las piernas totalmente abiertas, Jaime de rodillas le
tocaba toda la abierta concha, metiéndoles lo gruesos dedos dentro, y
metiéndoselos luego en la boca, chupando así la humedad que destilaba la vulva
de Flor.
Tina, parada al lado de Jaime, tenia tomada la gruesa verga
de este, en sus manos, mientras que mi otra hija, Carla, arrodillada, trataba de
impedir la entrada de los dedos de Jaime, para poder entreabrirle ella la concha
a Flor y así de esta manera facilitarle la penetración a semejante miembro. Se
acerco en ese momento la madre de Jaime; por supuesto también totalmente
desnuda, de su concha, gotas de semen salían y corrían a lo largo de sus
piernas.
Como ya les he dicho, era una mujer mayor, casi de la edad de
Tata, sin embargo esto no fue impedimento para que alguien se la haya montado,
me prometí a mi mismo, cuando todo hubiese pasado preguntarle quien había sido.
Sus grandes y caídas tetas se bamboleaban al caminar, sin
embargo su culo mantenía aun una cierta firmeza y su vientre, algo dilatado por
los años, no lo era tanto como hubiese correspondido a alguien tan mayor como
ella, todo esto era una señal de que aun trataba de mantenerse en forma y por lo
visto lo lograba.
A pesar de que su cabellera era grisácea, los abundantes
pelos que rodeaban su vulva, eran negros y lozanos.
En general para aquellos que les gustan las mujeres maduras,
la madre de Jaime no era una mujer para despreciar.
Se coloco al lado de Florencia que estaba en el suelo y con
las piernas totalmente abiertas, le saco los dedos a Jaime de la concha de mi
hija, por supuesto Jaime obedeció inmediatamente, ella misma le entreabrió la
concha a Flor y mirando a su hijo le dijo
- Mete, muy despacio, tu verga acá bebe mío y tu Flor, rodea
la cintura de Jaime con tus piernas y relájate, por que te aseguro que sentirás
la verga de mi nieto que te perfora hasta la matriz -
Obedeció Florencia la sugerencia de Adela, coloco sus piernas
alrededor de Jaime, este la tomo del culo, levantándola y acomodándola a la
altura de su endurecida verga, que por cierto estaba mas dura y grande que
nunca; el glande había tomado un color bordo intenso, las venas que rodeaban,
enmarañadas, el tronco estaban dilatadísima, de la punta del miembro salía un
hilo de semen, que Adela uso para lubricar la ya bastante húmeda concha de mi
hija.
Mariana se coloco detrás mío, sus manos, desde atrás me
acariciaba las tetillas jugando con ellas.
- ¿Te gusta lo que ves? me pregunto tuteándome por primera
ves – ¿Te gusta ver como mi hermanos va a meterle semejante verga en la concha
de tu hijita?, te aseguro Martín que se le va a hacer pedazo, pero Flor gozara
como nunca gozo en su vida -
Su voz, ronca por la excitación, me estremeció, especialmente
por venir de una niña de tan solo 14 años, más el espectáculo que me rodeaba y
sumado a los olores a sexo, semen y sudor, hizo que mi verga largara gotas de
líquido seminal, algo que hacia años no me sucedía.
Ana al ver la humedad en la punta de mi verga, se agacho y
comenzó a lamerla, mientras las manos de Mariana abandonando mi pecho,
comenzaron a acariciarme el culo, tratando de meter sus dedos en el agujero,
cosa que en segundos logro; le saque la mano diciéndole
- No, no, espera un poco Mariana y tú también Ana, miremos la
actuación de Jaime
Continuara