Los Petalos de La tentación
Capitulo 1º
En una pequeña cabaña de un pueblo muy lejano, un joven
cuidaba de su esposa, enferma de un extraño mal que hacía que peligrara su vida.
El joven se quedaba con ella dia y noche, sin comer y sin
dormir y ayudando al doctor en lo que podía.
Para él era un tormento el saber que no podía hacer nada por
su esposa, pero se resistía a perderla.
Una noche, el joven se quedó dormido y una rosa le habló en
sus sueños diciéndole.
-¿Deseas salvar a tu esposa?.
-Si – dijo el joven aún incrédulo por el hecho de hablar con
una flor.
-Entonces tendrás que ir de viaje, tienes siete dias para ir
a verme al jardín del eterno resplandor antes de que tu esposa se vaya de este
mundo para siempre, si es que te importa estar siempre con ella – le dijo la
rosa.
-Si, claro que me importa, es lo único que quiero – respondió
el joven con fuerza.
-En este caso, debes dirigirte al jardin del eterno
resplandor, allí me encontrarás y salvaras a tu esposa– respondio la flor.
El joven se despertó junto a su esposa que estaba dormida, la
veía tan llena de paz que decidió dejarla dormir, mientras iba a abrir la puerta
para salir a tomar el aire, y de pronto oyó una voz que le dijo.
-Antes de siete dias.
Al joven le pareció que le había hablado una rosa que estaba
en la ventana, pero pensó que eran imaginaciones suyas. Al abrir la puerta, vió
llegar al doctor del pueblo que iba a examinar a su esposa y le acompañó hasta
su habitación, pero al intentar despertarla, vieron que no podían hacer que
abandonase el mundo de los sueños, el doctor puso su oreja en el pecho de la
joven y se alarmó al ver que los latidos de su corazón eran más débiles que
nunca y la palidez de su rostro se había acentuado mucho., Al oir las trágicas
noticias, el joven comenzó a desesperarse pero de pronto volvió a escuchar la
misma voz que le decía.
-Antes de siete dias.
¡Esta vez estaba seguro! le había hablado la rosa, se acercó
a ella y tomando unas tijeras la cortó y se la puso en el pecho de su amada,
mientras le susurraba a su oido.
-Te pondrás bien amor mío, te lo aseguro.
El joven abrió un cofre que escondía en el armario y cogiendo
todos sus ahorros se dirigió a su buena vecina diciéndole –cuidamela y sigue las
instrucciones del doctor, yo me he de ir, pero estaré de vuelta dentro de siete
días ¡ah! Y no le toqueis la rosa que le he puesto en el pecho.
–ve tranquilo le dijo la buena vecina, estaré siempre a su
lado hasta que vuelvas.
Y cogiendo su caballo, salió al galope de su pueblo, mientras
cabalgaba no podía dejar de pensar en la extraña flor que le habia dejado encima
del pecho y que le había hablado. Subió a la cima de una colina, y contempló el
pueblo en donde estaba su amada, llenó la cabeza de sus recuerdos y se fue
cabalgando hacia el jardin del eterno resplandor.
Capítulo 2º
LA VAINILLA o los manjares del placer
Después de cabalgar durante varias horas el joven vió una
posada, la única vivienda que encontró en muchas leguas y decidió detenerse para
pasar la noche allí.
La posadera, una mujer rellenita de treinta años con sonrisa
permanente y amables modales le dió la bienvenida y le preparó los mejores
manjares que podían saborearse. El joven no había probado bocado desde hacía
dias y no se privó de nada, sobre todo de aquel pastel de vainilla del que no
podía dejar de ponerse un trocito y otro trocito..., pero sin que él lo supiera,
con cada bocado que daba, desaparecía un trozo de la memoria en que su amada
habitaba.
Cuando terminó de comer, ya no recordaba a su esposa y la
posadera le invitó a dormir en la posada, esa noche el joven se encontraba
inquieto, sentía que le faltaba algo en su alma y no podía dormir, deambuló por
toda la casa, al llegar al jardín se encontró con flores de vainilla que
formaban de manera impecable un laberinto, eso le hizo pensar, -habia un vacio
en su memoria, no sabia que le faltaba- pero tennía una extraña sensación de que
esas flores eran la clave.
Las miró, eran hermosas y daban una gran sensación de paz,
las olió, su perfume era dulce y tenía un toque de inocencia, las tocó, sus
petalos eran suaves, casi sensuales... y eso le hizo pensar en una mujer, ¿una
mujer?, ¿quién seria?, ¿cómo seria?, por mucho que lo intentaba no conseguía ver
la chica de sus recuerdos, de repente, una de las flores le dijo.
-Antes de siete dias.
Entonces un extraño resplandor la invadió su mente, tenía una
promesa hecha muy importante, se agarró la cabeza con las manos en un intento de
recordar, pero no pudo, se miró las manos y vió que tenía un anillo, entonces
recordó un vestido de novia, poco a poco recordó el dia de su boda y al fin la
cara de su esposa, entonces descubrió que aquel pastel le había intentado anular
su memoria, se dió la vuelta y encontró a la posadera que lo miraba tristemente
mientras le preguntaba.
-¿Por qué quieres estar con ella? Solo encontrarías
sufrimiento a su lado.
El joven le dijo con rabia.
-Bruja ¿por qué querías que me olvidara de ella?
La posadera le abrazo suavemente y le dijo.
-Conmigo no pasarás hambre ni penurias, tendrás para comer
todos los dias mientras que con ella solo hallarías hambre y necesidad.
El joven se apartó de la posadera y le dijo mientras se
marchaba.
-Su compañía es todo el alimento que puedo desear.
A pesar del llanto de la posadera, el joven se marchó con su
caballo, le costaba creer que se hubiera olvidado por un momento de su amada, le
había invadido un tremendo sentimiento de culpa y mientras se marchaba, se
maldecía.
En aquel instante, un pétalo de la rosa que estaba en el
pecho de su querida mujer se desprendió y cayó al suelo.
Capítulo 3º
La mimosa o el resplandor del oro
El joven, gracias a los manjares de la posadera, pudo
cabalgar hasta el amanecer, pero en ese momento el caballo se encabritó cogiendo
al joven por sorpresa y tirándolo al suelo.
El caballo escapó, dejando abandonado al joven que no tuvo
mas remedio que seguir a pie. Cuando ya empezaban a fallarle las piernas por las
largas horas sin descanso, un carruaje se le interpuso en su camino y una señora
de mediana edad se asomó por una de las ventanillas y le preguntó.
-¿Puedo llevarte muchacho?.
El joven no rechazó su amabilidad subió al carruaje que era
extraordinariamente lujoso, los sillones tenian tejidos hermosos ramos de mimosa
con rubies, las puertas eran de oro y había piedras preciosas y perlas por todas
partes.
-Dime, ¿qué te trae por estos lugares? jovencito – le
preguntó la señora.
El joven no pudo evitar ver el vestido de la mujer, bordado
todo de racimos de mimosa en fino hilo de oro que la hacían resplandecer de una
manera cegadora.
Le contó la historia y el motivo de su viaje, al final
llegaron a la casa de la señora, una gran mansión decorada con bellas estatuas
de marmol de carrara, muebles de oro, plata,piedras preciosas y por todos los
rincones de la casa ramos de mimosa que colgaban como lágimas de oro, y que
brillaban como los rayos de sol.
-Descansa en mi casa, te prepararán un caballo mientras te
recuperas de la caminata – dijo la señora.
El joven vió boquiabierto la mansión y mientras miraba la
casa no pudo evitar sentir envidia por la vida que llevaba la señora, el y su
mujer eran gente humilde y la única razón por la que podia costearse un médico
era por la amistad que tenía con el doctor.
La señora le acompañó y se sentaron un una mesa llena de
deliciosos manjares, pero el joven no se atrevía a probarlos, recordando el
banquete con la posadera.
-¿No es de su agrado? – le preguntó.
El joven probó uno de los bocados y se dió cuenta de que no
olvidaba nada, lo cual le dejó más tranquilo, después de comer, la señora le
mostro una bolsa llena de oro y echó su contenido en la mesa diciendole
-Muchacho, como ves soy muy rica y nada está fuera de mi
alcance, pero para mí, el oro y las riquezas han dejado de tener valor, estoy
sola y aburrida, se que tu pasas necesidades, asi que te propongo que dejes a tu
esposa y vivas conmigo, de este modo tu dejarás de padecer y yo tendría una
mejor existencia.
Una sensación agradable y de seguridad ante tanta riqueza le
envolvía e interiormente una gran seguridad y ansias de poder que nunca antes
había sentido, esto hizo que dudara un momento, un instante muy breve, pero
rechazó la propuesta de la señora, esta sorprendida, se levantó y alzando la voz
le dijo.
-¿Rechazas la riqueza que puede solucionar la vida de
cincuenta generaciones solo por una mujer que se muere?, eres un iluso.
El joven, ofendido, se levanto y le dijo.
-Ella es toda la riqueza que necesito y a su lado me siento
fuerte y poderoso porque de entre todos los hombres soy yo el afortunado de
tenerla, ahora si me disculpa, tengo un viaje que hacer.
El joven se retiró y abandonó la casa, estaba tan furioso que
ni siquiera cogió el alazán que habían preparado los criados de la señora.
En otra parte del mundo otro petalo caía al suelo.
3º tentacion: el cariño
La azucena
El joven estuvo toda la noche caminando, además habia
estallado una tormenta, lo único que le animaba a seguir era la promesa que le
hizo la flor, pero en su camino se encontró con varios bandidos armados con
enormes garrotes, el joven se defendió valientemente, pero no pudo evitar que
los bandidos le apalearan hasta que quedó inconciente.
El joven se despertó en una casa, lo primero que vió era una
chimenea rodeada por una guirnalda de azucenas que le llenaron de un sentimiento
de bienestar. Más a la derecha había un gran sillón en donde estaban sus ropas
secandose.
-Vaya, por fin te has despertado – dijo una voz femenina.
Era una mujer de larga ,melena decorada de flores de azucena,
de estilizada figura y con la mirada mas dulce que jamás había visto, y además
aquel olor tan suave de las flores...
-¿Estas bien?, esos bandidos te habían dado fuerte, pero yo
me encargé de ellos, ahora descansa mientras se secan tus ropas.
El joven sintió vergüenza al pensar que para secar sus ropas
la mujer había visto su desnudez, la mujer le traía comida y sanaba sus heridas
y él se sentía en paz con aquel olor que le embriagaba. Se pasaron todo el dia
hablando y riendo ¡hacía tanto tiempo que no pasaba una velada tan llena de
cuidados , cariño y atenciones!. Cuando el joven estuvo listo para partir, la
mujer le pidió que no se fuera, ya que se había enamorado de él, el joven, le
dijo que no podía ya que el tenía una esposa a la que salvar, pero la mujer,
lejos de enfadarse, abrazó dulcemente al joven por detrás y le dijo.
-Yo jamás te discutiría, soy fiel y sumisa, te protegería de
todo mal que se levantase contra tí y calentaría tus noches con mi ternura,
cariño y atenciones.
El joven recordó sus momentos con su esposa, algunos dias
discutían y se peleaban por razones aparentemente sin importancia, pero a él, le
gustaba su carácter, en cambio la mujer que le abrazaba y le embriagaba con este
olor dulce y sensual no era más que un placer pasajero, una mujer capaz de
carecer de personalidad propia para su amado, el joven miró los ojos de la mujer
y sintiendo remordimientos por romperle el corazón, le dijo.
-lo siento, pero mi corazón es de mi esposa, además, seguro
que habrán muchos hombres mejores que yo, solo te pido una cosa, que nunca te
hagas sumisa de alguien, no intentes retenerlo a tu lado con argucias o
perfumes, conserva tu personalidad.
Los ojos de la mujer, que antes estaban llenos de esperanza,
empezaron a llenarse de lágrimas, el joven le dió un beso en la frente, el cual
recibió con mucho gusto la mujer, acto seguido, la mujer le abrió la puerta y el
joven se marchó para que el sentimiento de culpa no le arrastre a abandonar a su
esposa.
Otro petalo había caido.
4º Tentacion: el bienestar
La gardenia
En su largo camino, el joven se adentró en un bosque, todo
estaba lleno de vida, bella flora y fauna decoraban el bosque, el joven se paro
a descansar un momento y empezó a comer los frutos del bosque, mientras comía,
el joven recordó a las tres mujeres con las que se encontró, desde luego tenían
sus cosas buenas, pero no podia olvidar a su amada, mientras caminaba se
distraia viendo las flores del bosque, le llamó la atención una fila de
gardenias que iban formando un camino.
-Por aquí, por aquí.
-Por allí, por allí.
Ante estas confusas indicaciones, el joven no tardó en
perderse en el bosque, las palabras de las gardenias lo confundían más y más.
El joven llegó a un estanque donde empezó a saciar su sed.
-Bienvenido, joven – dijo una suave voz femenina.
-¿Dónde estoy? – preguntó el joven.
Entre los arboles aparecio una joven cuyo cuerpo estaba
totalmente recubierto de gardenias, no se podian ni siquiera distingir los ojos.
-Estas en el edén, joven, aquí encontrarás la felicidad, hay
fruta fresca, caza abundante, aire puro y una gran paz.
-Quiero saber cómo se sale del bosque –preguntó el joven.
Eso sorprendió a la mujer de las gardenias y le preguntó
señalandole de forma acusadora.
-¿Qué es lo que te impide quedarte en el paraiso?.
-Mi esposa – expuso el joven.
-¿Ella es mejor que el paraiso?, ¿qué te da ella de especial?
– respondió la mujer de de las gardenias.
El joven estaba cansado de las mismas preguntas y empujó a la
misteriosa mujer que se desintegró en miles de petalos.
El joven se asusto al ver la desaparicion de la misteriosa
mujer y vió como el bosque entero desaparecia, dejándolo en una absoluta
soledad, lo único que podía hacer era proseguir otra vez su camino.
La flor había perdido otro pétalo.
5º Tentacion: la belleza
El nenúfar
El joven estuvo caminando varias horas, ya habían pasado tres
dias desde la propuesta de la flor.
Siguiendo el curso del rio, se detuvo en un lago lleno de
hermosos nenúfares sobre el que caía una cascada de agua cristalina, decidió
descansar un momento antes de continuar, pero de repente, una voz le dijo.
-Perdona, ¿puedes traerme mi ropa?.
El joven miró de dónde provenia la voz, era una joven de gran
belleza y largos cabellos adonado de nenúfares que tapaban su cuerpo, se estaba
bañando en la cascada, el joven se sintió algo turbado y más cuando la ninfa se
acerco para hablar con él.
-No te he visto nunca ¿eres de por aquí?.
El joven negó con la cabeza.
La ninfa le tocó la cara con sus manos y le dijo.
-Ya lo sabia, eres demasiado guapo para ser de por aquí, ¿qué
te trae?.
El joven no parecía estar con los pies en la tierra, estaba
hipnotizado por la belleza de la hermosa joven.
-Venías a verme, ¡cuánto honor! – respondió la joven.
El joven, despertando del trance le respondió que no todo lo
deprisa que pudo, pero la joven le cogió de la mano y el joven cayó al agua, el
joven intento salir a la superficie, pero su pierna se había quedado enredada
por unas algas que parecian cobrar vida, el joven sintió que se asfixiaba y vio
a la hermosa joven que lo observaba, el joven se quedó otra vez hipnotizado, el
cuerpo de la hemosa joven se movia de manera grácil y hermosa mientras los
cabellos parecian hilos dorados, la ninfa se acercó al joven con una sonrisa
pícara mientras el joven luchaba por liberarse.
La ninfa abrazo al joven y beso sus labios, además del aire
que le quitaba la sensacion de asfixia, sentía un profundo deseo de estar con
ella, la hemosa joven subió y bajo de la superficie para coger aire y besarlo
una y otra vez, el joven ya casi no tenía voluntad para resistir a los encantos
de la joven.
De repente el joven vio algo, era un nenúfar blanco como la
nieve y hermoso muy hermoso, recordó a su amada esposa cuya enfermedad le daba
esta palidez blanca de piel como si fuese de porcelana y haciendo un esfuerzo se
liberó de los de los nenúfares, se fue hacia la superfice a toda velocidad y
dejó a la hermosa joven que le gritaba para que volviera, el joven se tapó los
oidos, lo que hizo era imperdonable y se maldijo una y otra vez.
Otro pétalo de la rosa cayó.
6º tentacion: el poder
El tulipán
Aún no se podia perdonar el joven por lo que hizo, traicionó
a su esposa besando a una desconocida, el sentimiento de culpa no le permitió
darse cuenta de que había estado todo el dia y toda la noche caminando, el sueño
empezó a reclamarle y sin poder evitarlo, cerró los ojos y cayó en un profundo
sueño.
El joven despertó en un palacio, se sintió desorientado,
salió del dormitorio y siguió la alfombra roja bordada de tulipanes que había en
el suelo, cuando llegó a la sala del trono, un guardia que estaba al lado de la
puerta presentó al joven a la reina.
La reina era una mujer que llevaba un velo que le cubria la
cara, una corona del tamaño de una anfora le cubria el resto de su cabeza a
excepción de sus bellos ojos y sus ropas lujosas y ceñidas bordadas de preciosos
tulipanes de colores le daban un aspecto radiante.
Bienvenido, joven, te estaba esperando – dijo la reina.
El joven explicó a la reina el motivo de su viaje, pero la
reina le respondió.
-Joven, necesito un esposo no sólo para mí, sino también para
mi reino, este reino necesita un rey sabio y fuerte, quiero que aceptes la
corona de mi difunto esposo y gobiernes a mi lado, tendrás todo el poder que
quieras.
El joven pidió perdón por rechazar tal oferta, pero tenia que
continuar el viaje, la reina enfurecida ordenó que lo encerraran en las
mazmorras hasta que cambiase de padecer.
Durante la estancia en las mazmorras, los guardias
preguntaron al joven durante cada hora si habia cambiado de opinión, la
respuesta del joven siempre era la misma, no, el joven sabía que le mantendrían
encerrado todo el tiempo que hiciese falta hasta que cambiase de opinión, rezó
para que pudiera salir de aquel lugar, de repente escucho una voz que decia.
-Ayudame.
Era un tulipán, pero estaba seco, se acerco a él y la flor le
dijo.
-Te ayudare a salir si me das parte de tu sangre.
Al joven no le hacia gracia el cortarse para dar su sangre al
tulipán, pero sintió lastima por él al ver que se secaba, además, no tenia otra
alternativa.
Se hizo un corte en la mano con una piedra afilada que había
y le dió sangre a la flor que empezó a tomar un hermoso color rojo, de repente
sus raices crecieron y crecieron hasta que tenian tanta fuerza que se derrumbó
el muro de la mazmorra.
El joven, no tardó en salir de la mazmorra después de darle
las gracias al tulipán.
Corrió y corrió mientras los guardias le perseguían.
Sintió que le daban alcance, el joven cerró los ojos por la
decepción, pero al abrirlos, vio que habían desaparecido los guardias y el
palacio, ¿fue un sueño, se preguntó el joven, se miro la mano, conservaba el
corte, ahora cicatrizado, escuchó una flor que le decia.
-Gracias.
El penúltimo pétalo habia caido.
7ª tentacion: la batalla
La flor de lis
El joven alcanzó su objetivo, los jardines que había señalado
la rosa de sus sueños, tenia poco tiempo y estaba cada vez mas cerca de lograr
su meta, pensó que nada le detendría sólo necesitaba dos dias sin descanso para
el camino de vuelta y volvería a abrazar a su esposa.
Llegó a la puerta, el simbolo de la flor de lis estaba
grabada en ella, y allí se encontró con una mujer que vestia una enorme armadura
y portaba un poderoso escudo esculpido en él la flor le lis y una espada de
impresionante calidad, la guerrera le dijo.
-Extranjero, si quieres enfrentarte a mi señora, tendrás que
vencerme, pero te aseguro que no podrás.
El joven atacó a la guerrera, pero esta conseguia vencerle
con toda facilidad, el joven lo intentó una y otra vez, pero la guerrera siempre
conseguía hacer que besase el suelo.
-Que aburrido, me quitare la armadura para darte facilidades
– dijo la guerrera.
Torpemente se quito la armadura, descubriendo un cuerpo
robusto pero bello, al quitarse el yelmo, descubrió un bello rostro de largos
cabellos rojos y ojos marrones, aún sin su proteccion, la guerrera trataba al
joven como si fuera un muñeco de trapo, pero este una y otra vez se levantaba y
atacaba, lo único que le empujaba a hacer eso era su intención de salvar a su
esposa, pero ni cuando la guerrera se despojó de sus armas ni cuando la misma se
ató las manos a la espalda pudo vencerla.
-Rindete y marchate, no conseguiras nada aquí.
El joven sentia la tentacion de abandonar, luchar contra ella
solo le ocasionaba dolor y perdida de tiempo, empezó a perder la fe y a llorar
de impotencia, pero cuando recordó a su esposa su actitud cambio, fijo sus ojos
en la guerrera con tremenda rabia y le dijo.
-Lo intentare otra vez y otra y otra, hasta que pueda salvar
a mi esposa.
La guerrera se relajó y sonrió al joven, pero sus ojos
estaban tristes.
-No has cedido a la tentacion de abandonar, ha caido el
ultimo pétalo.
De repente, aparecieron otras seis mujeres, el joven las
reconocio, eran las mismas con las que se encontro en su viaje, de repente, las
mujeres se transformaron en flores,vainilla, rosa, azucena, gardenia, nenúfar,
tulipán y flor de lis, que le dijeron conjuntamente.
-Joven, tu esposa no es humana, es el espiritu de las flores,
ella es todas las flores del mundo, ella se caso contigo para pasar una
temporada con vosotros, pero hace poco, unos demonios la poseyeron y la estaban
matando poco a poco, pero gracias a tu fidelidad esos demonios se han extiguido
y vuelve con nosotras, lamentamos profundamente tu dolor, pero tendras que
olvidarte de tu esposa.
El joven no queria aceptar esa realidad, ¿tanto esfuerzo para
nada?, en un instante, el joven sintió una mano que tocaba su hombro y volvió la
vista, ¡era su esposa!, con voz dulce y amable, le dijo al joven.
-Hay una forma para que estemos juntos para siempre.
Ambos jovenes se besaron, y el joven sintió como su cuerpo se
convertia en miles y miles de abejas que se exparcían en un enjamble.
-Desde aquel dia en adelante te reuniras conmigo en todas
partes del mundo, yo te dare alimento y tu me daras vida a traves de mi polen.
Las abejas se posaron sobre la joven, aceptando su destino,
la joven acarició todas y cada una de las abejas y se convirtió en la más
hermosa flor que ha existido.
Las abejas se fueron para cumplir la voluntad del espiritu de
las flores, para reunirse en cada flor como aquellos dias en que el joven se
reunio con su esposa.
Fin