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Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad
Fecha: 19-Mar-06 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Mi Mamá Me Mima (1)

Johan
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Tiempo estimado de lectura: [ 19 min. ]
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Un niño mimado desde nacimiento descubre el sexo real por primera vez mediante el cariño de su madre. (Ilustrado por MI) [15 Imágenes] Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Título de Relato: Mi Mamá Me Mima (1/2)

Resumen/Intro: Un niño mimado desde nacimiento descubre el sexo real por primera vez mediante el cariño de su madre. (Ilustrado por MI) [15 Imágenes]

Categoría: Amor Filial

Mi Mamá Me Mima
(1ª parte de 2)

Esta historia es ficticia, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

 

Mi nombre es Jordi y vivo en Barcelona (¿Olimpiadas del 92?). Desde que mi memoria alcanza, tengo recuerdos de mis padres que han estado siempre a mi lado apoyándome en cualquier cosa que hiciera o me interesara, hasta el punto que yo mismo me sentí como un niño mimado.

Cuando tenía 7 años e íbamos a esquiar, nunca me soltaban de la mano cuando bajábamos la pendiente de nieve de las pistas del Pirineo, mientras que los otros niños iban solos y a mucha distancia de sus padres, incluso chicos y chicas mucho más pequeños que yo.

Ahora tengo 18 años, ha llegado el año nuevo pero sigue siendo igual que el anterior para mi, no ha cambiado mucho, no tengo muchos amigos, para ser preciso solo tengo uno y es mi primo; en el colegio saco notas excelentes y los chicos eso les saca de quicio, quizá sea la razón de que no tenga amistad alguna en parte.

Así pues, quizás por refugiarme o quizás solo por que me gustaba, me aficioné a los cómics o manga, más concretamente al "hentai" (sí, es Manga "erótico"). Me gustaban muchas series de televisión como Pokémon o Digimon o Yugioh, o hasta Inuyasha, como todo niño Catalán que mirase la televisión, pero navegando por Internet como cualquier otro niño de hoy día, descubrí la pornografía ( que hasta entonces para mi no existía) desde antaño había sido un niño muy mimado, y aislado del mundo ajeno, con lo que esos pechos y esos culos de una chicas mulatas de cuerpos perfectos me volvían loco perdido.

Empecé a aficionarme a entrar a páginas para adultos, no entendía muy bien el porque (aún) pero eso que veía me producía un estado ligeramente agradable e inconscientemente mi miembro viril (alias "tita" "pajarito") empezaba a erguirse desde mis boxers, inocentemente empecé a tocármelo y noté que me gustaba y seguí tocándome. Llevaba así varios minutos, y notaba que cada vez daba más gusto, pero de golpe paré, sin saber por que, tenía la sensación continua de mearme; por miedo a ello me fui al lavabo pero una vez allí perdí totalmente las ganas de mear. Sin embargo mi curiosidad me consumía, así que seguí tocándome pero esta vez sin el boxer, me saqué el pene al aire y empecé a tocarlo, y sentía el mismo placer, también las ganas de mear volvían, estaba a punto de salir, lo notaba, estaba ya llegando, cada vez me tocaba más y más rápido…

Voz en Off: Jaime. ¿Qué haces?

 

Paré de golpe, estando de espaldas a ella intenté ocultar mi pene dentro de mis boxers, aunque no conseguía al principio entrarlos, al final lo logré.

Voz en Off: Pero… ¿Te pasa algo?

Jordi: .. EH.. no… No Mama, tranquila no es nada.

Mama: ¿Seguro?

Jordi: Sí seguro, tranquila

Mama: .. de acuerdo hijo, por cierto ¿Tienes que hacer pis?

Jordi: Eeehh.. no no…

Mama: Ok, pues.. Entonces déjame a mi.

Jordi:.. Eh… ¡ah! sí perdona.

Entonces me giré, no sin antes haberme subido también los pantalones, vi a mi madre con la ropa del trabajo puesta, ella era oficinista, llevaba una falda corta negra con zapatos de tacón, una blusa roja con una especie de funda linda amarilla alrededor del cuello haciendo un nudo apenas ceñido, solo servía de adorno. Llevaba maquillaje ligero, tenía 32 años pero se conservaba muy bien, con el pelo recogido y con los pendientes a la vista lucia un cuerpo de envidia….

Mama: Jordi, ¿Te apartas o no? Te has quedado embobado mirándome.

Jaime: Eh.. ¡HAY si! ¡Perdona mama! (me aparté, y me dirigí a la pica para lavarme las manos).

Mi madre se dirigió al retrete se quitó la minifalda y se bajo las bragas y se sentó; se quedó mirándome.

(Como dije al principio soy un hijo muy mimado, pero es que además soy hijo único, en nuestra casa podemos ir desnudos todo el día no hay ningún cerrojo en toda la casa, excepto en la habitación de mis padres, pero en el lavabo no hay cerrojo alguno, así que uno puede estar meando mientras el otro se limpia los dientes y el otro se esta duchando al mismo tiempo)

Mama: ¿Por qué te limpias las manos Jordi? No has meado ¿Verdad?

Jaime: Ehh… (No había meado, pero sus manos apestaban a pene barbaridad) No… quiero decir que… Bueno no. No, no he meado. Solo que me limpio las manos por que.. Bueno… por que sí.

Mama: Bueno… limpiarse por que sí no es malo… pero… si tienes el grifo abierto hace rato sin limpiarte las manos gastas mucha agua ¿No te parece?

Jaime: Hum. Eh… ¡AH! Sí, sí tienes razón, ahora la cierro. (Cerré el grifo)

Bueno mamá, nos vemos luego…. Eh.. Adiós.

Pero se puede saber que demonios me había pasado ahí, estaba como atontado, nunca me había pasado eso, estaba inmóvil ante la imagen de mi propia madre, sin saber que hacer o que decir, solo estarme quieto… mirándola. ¿Pero seré burro? ¿Por qué diablos hacía eso? ¿Acaso me había vuelto loco?

Las imágenes de sus pechos, enormes por cierto, me venían una y otra vez a mi mente, su cuerpo esbelto y atlético, su pelo negro mate, su barriga al desnudo y en la oscuridad su entrepierna se medio vislumbraba… ¿Pero que diablos estaba pensando? ¡Era mi madre por Dios!

El Sol ya había caído en el horizonte, las primeras luciérnagas en el oscuro cielo azul y negro se empezaban dejar ver. Yo ya había terminado los deberes, sin entender muy bien el porque, mi "pajarito" seguía sin querer bajarse, ahí estaba erecto sin pestañear, aunque poco a poco parecía que se iba calmando.

Mi madre se encontraba a la cocina, efectivamente cocinando la cena, después de un arduo día de trabajo de mañana y tarde seguía su jornada laboral en casa cocinando Spaghetti, sabrosa y nutritiva comida (bueno… nutritiva no sé, pero sabrosa para mi desde luego). Como cada noche me dirigí a la cocina a picar un poco de galletas, para matar el gusano que tenía en el estomago, pero esa noche tenía una segunda intención y era comprobar lo que me había pasado con Mamá.

 

Así pues en la cocina, sigilosamente de espaldas a ella, me acerqué a la nevera, intenté alcanzar el frasco que había encima, llena de crujientes galletas cubiertas de chocolate.

Mientras intentaba alcanzarlo, mis ojos inconscientemente fueron directos hacía las posaderas de la mujer que me trajo al mundo, culo no muy grueso, con unos glúteos que se les marcaba de la falda corta que llevaba genialmente compactadas y sugerentes con los muslos al descubierto y moviéndose ligeramente al son de su música mientras metía los spaghetti dentro del pote con agua hirviendo.

Mamá: Jordi, ¿Que estás mirando?

Jordi: Ehh…

Como dije, estaba tan concentrado mirando el pandero de mi madre que ni me di cuenta que ella había torcido la cabeza para ver a su espalda donde me hallaba yo.

Ahí estaba mi madre mirándome desconcertadamente mientras los Spaghetti se cocían en el pote y yo ahí embobado sin decir mote, pero… ¡Venga Tío! ¡Di Algo!

Jordi: Ehh.. Yo…

Mamá: Ya sabes que no me gusta que comas galletas antes de cenar Jordi, te lo tengo dicho ¿Por qué nunca me haces caso?

Jordi: … Eh.. sí Mama, tienes razón, perdona.

Me largo cagando leches de la cocina,… ¡¿Pero que diablos estaba haciendo?! Me quedé embobado mirando el trasero de mi Madre. ¿Estoy majareta?

Me encontraba en el comedor, la sala más grande de la casa, en ella se encontraba mi padre, que había vuelto del trabajo, era un currante como cualquier otro en una empresa de construcción de coches para SEAT, su única labor consistía en verificar que la máquina no cometiera errores en su trayecto de construcción, y en tal caso solucionarlo, solo se ocupaba de una pequeña sección de la Industria, con lo que podríamos decir que su trabajo no contenía muchas alegrías o por lo menos diversidad de acción; Era un hombre corpulento, con barriga cervecera, pelo negro corto, velludo, vestía un tejano con el cinturón desbrochado y una camisa con los dos primeros y últimos botones rotos; se encontraba en el sofá en frente del televisor fumando un puro barato mientras veía un concurso banal de televisión, en los que él pasa cada noche antes y después de cenar mirando.

No quería verme con mi padre, ya que normalmente las pocas veces que no mira la televisión esta de muy mal humor, y a veces descarga su agresividad conmigo, lo mejor era evitarle lo máximo posible, así que decidí irme a mi habitación y conectarme a Internet otra vez.

Poco después, Oí el aviso de mi madre llamándome para ir a comer, ya eran más de las 9:00 p.m. Bajé por las escaleras que son las que iban de las habitaciones, tanto mía como la de mis padres al comedor; Me senté al lugar de siempre, junto a mi madre a comer los Spaghetti que había cocinado.

Jordi: Papá, ¿Me pasas el Ketchup?

Papa seguía absorbido por la televisión, tanto a la hora de comer, como a cualquier hora, parecía no estar donde se encontraba, siempre desatendía toda palabra que le dijéramos tanto Mama como yo. Incluso cuando ambos íbamos a la cama a dormir, él aún se quedaba en el sofá mirando la televisión, vivía por ella, era su única fuga de un vida vacía y banal, según él definía, me culpaba a mi de ser el causante de su inútil destino, aunque claro, eso no me lo decía a mi, sino a mi madre. (En la pocas ocasiones que lograban tener una conversación de más de tres minutos seguidos).

Mamá: Toma hijo, pero no te pases con el Ketchup, o perderás todo el sabor de la pasta.

Jordi: Gra… Gracias Mama.

Siempre tan amable, me cuidaba mucho y me gustaba demasiado, lo confieso, nunca desatendía mis necesidades, incluso ella estando con fiebre alta me hacía la cama, me vestía, me hacía el nudo en los zapatos (sí, no sabía hacer un nudo… ¿algún problema?)

Mamá: ¿Te ha gustado la cena Jordi?

Jordi: .. Eh… Sí… sí Mamá, gracias, ha sido muy bueno.

Papá se levantó sin decir palabra, dejando los cubiertos encima de la mesa, cogió el mando que estaba encima de la mesa, fue a sentarse a su lugar en el sofá del comedor y encendió otro puro mientras no dejaba de mirar la televisión.

Mamá y yo nos lo mirábamos, sin lugar a dudas era un maleducado, además que le importábamos menos que poco, aunque en ese tiempo tampoco le daba mucha importancia. Mi madre se levantó y cogió todos los platos llevándoselos a la cocina para limpiarlos, yo cogí las botellas y lo restante de la mesa. Una vez terminado me dijo que fuera a ver la televisión junto a mi Padre que enseguida iría ella.

En realidad yo no quería sentarme junto a mi padre, lo que yo quería era ir arriba a mi habitación para volver a Internet, aunque también me extrañó que mamá me dijera aquello, pero como siempre hago caso a lo que mi madre me dice, obedecí.

Fui hacia donde se encontraba mi padre, me senté no justo al lado de él, más bien al lado contrario, me senté, pero ni aunque me hubiera sentado rozándole se hubiera dado cuenta de que estaba allí. Me puse a ver lo que estaba viendo; la verdad es que no entendía que veía en esa bazofia que le gustara tanto a mi padre, no era más que gente riendo y haciendo gracias fáciles en un concurso estúpido de preguntas simples, en que te juegas un dinero que no es tuyo y que puedes perder por una elección estúpida al final de todo, quizá tenga su emoción pero incluso hoy en día no le encuentro yo la gracia.

Sin darme cuenta Mama se había sentado entre mi padre y yo. Había pasado por delante de mí; Aunque estaba más cerca de Papá, este tampoco se dio cuenta de su presencia allí. De hecho era extraño por que Mamá, tampoco se sentaba nunca a mirar la televisión, solo en contadas ocasiones, ya que ella solía ir a su habitación a leer un libro. Pero esta vez estábamos la familia al completo sentada en el sofá de casa; aunque uno estuviera en realidad en la luna.

Me fijé en Mama, se había maquillado de nuevo la cara, subiéndose los párpados y con un poco de rimel, los labios sin embargo los tenía pintados, pero de color negro. No me había dado cuenta, pero había cambiado su vestimenta; llevaba un vestido todo negro, mostrando un escote en que se le veían sus pechos enteros, su largo cuello con un collarín que culminaba el vestido hecho de látex de color negro, había dejado ir su pelo suelto, y se había cambiado sus zapatos de tacón rojos, por unos de negro.

No entendía ese cambio, estaba realmente de vértigo, pero… ¿Por qué se había vestido de ese modo?

 

 

Mamá: ¿Te gusta? Hijo…

Giré la cabeza de golpe, no me había dado cuenta que hacía rato que la estaba mirando sin parar… además notaba como mis mejillas subían de tono y no quería que eso se notara. Por otra parte el maldito "pajarito" también estaba reaccionando a mis espaldas. Mama se había dado cuenta de mi continua observación y obviamente se giró, esa situación era realmente incómoda, intenté por todos los medios disimular el bulto de entre mis piernas, aunque era peor el remedio que la enfermedad, cada vez que me la tocaba subía más.

Encima de mis manos que se encontraban tapándose mi paquete, se posó la mano de Mamá llevando el guante de látex negro…

Mama: ¿Te duele aquí verdad? No paras de tocártelo…

¡Pero que diablos!... No entendía nada.

Jordi: … No… No … no no me duele…

Mama: (Sonriendo) Que mono eres hijo.

Me quedé mirándola fijamente a los ojos, y de pronto giró la cabeza mirando en frente donde se encontraba el televisor, mirando ese asqueroso programa, pero… sin embargo su mano seguía en mi paquete.

Entonces retiré mis manos, pensando que ella haría lo mismo. Me equivoqué.

Subió rozando el paquete por encima hasta llegar al lugar donde estaba el principio de la cremallera del pantalón que llevaba. Mi imaginación no podía calibrar la situación, creía saber lo que iba a hacer (bajar la cremallera) pero en ese momento, no entendía muy bien sus intenciones. Pero como era Mamá, dejé hacer.

Muy lentamente deslizó su mano bajando la cremallera, poco a poco haciendo el típico ruido que hace la cremallera bajándose, pero como el televisor tenía el sonido muy alto, apenas se oía nada. Llegó hasta el fondo, mi pene empezó a sobresalir de la cremallera lentamente. De pronto puso su dedo índice, aún con el guante de látex, sobre la raja del capullo de mi pene, con el que aún llevaba el boxer; Empezó a fregar poco a poco lo que llegaba a abarcar la raja del capullo del pene, lo notaba muy superficialmente, pero más que el contacto era la excitación del momento lo que más nervioso y caliente me ponía, ella seguí sin mover su mirada fijada al frente mirando el televisor. A vistas de Papá no estaba pasando nada, ya que el cuerpo de Mamá, me tapaba por completo.

Yo por mi parte estaba disfrutando de un placer extraño pero al mismo tiempo indescriptible, luego pensé quizá Mamá se había vestido con ese traje por mi. Pero eso era absurdo… por otra parte, ¿Por qué se lo había puesto? Papa hacía tiempo que la ignoraba, le importaba más la televisión que su propia mujer. ¿Entonces por que se lo había puesto? Estaba claro que era para provocar, un vestido tan ceñido a su cuerpo y tan abierto de curvas, incluso la pierna izquierda se la veía por completo, aunque no lograba verlo del todo por que me encontraba en el otro lado, pero en la pose que estaba , seguro que se le veían las bragas y todo… Solo pensar en ello mi pene se puso cada vez más erecto. Empecé a notar al momento como mi Mamá con su tercer dedo después del índice y luego el pulgar apretaba toda la parte del capullo de mi pene estrujándolo hasta cierto punto doloroso, pero sin dejar de ser placentero.





Jordi: Ma… má…

En realidad ese dolor placentero que sentía en esa habitación en esa situación a un metro de mi padre junto a mi madre, realmente me ponía muy …

Mama: ¿Te gusta? Hijo…

Jordi: ¿Ehh…? (estaba en las nubes…)

La miré, ella me miraba a mi, había movido su rostro en frente al mío, me miraba con una sonrisa, una de aquellas sonrisas que no sabes muy bien el porque pero te hacen sentir mejor. Supongo que en ese momento sentía el calor y el amor de una madre por su hijo, pero al mismo tiempo una especie de sentimiento extraño, placentero y tranquilo que me calmaba el alma y me ardía el interior a la vez.

Mamá abandona el tocarme el pene con sus dedos y se levanta, yo quedé sujeto sin poder moverme del sofá, Papá ni se inmuto. Ella pasó por enfrente de mí con un paso sensual moviendo descaradamente sus caderas y se fue hacía las escaleras que daban justo a espaldas del sofá, me la quedé mirando fijamente incluso me puse de cuclillas encima del sofá para verla como andaba con su paso que no me deja en absoluto
indiferente

.

Justo antes de subir las escaleras y dejar de ser vista por mis ojos, se detuvo, me miró y me hizo un gesto cerrando el ojo derecho.

 

Acto seguido subió las escaleras desapareciendo de mi campo visual.

Yo estaba con un empalme de película de cuclillas en el sofá con mi Papá al lado mirando el mismo estúpido programa de cada noche, sin pensármelo más veces me levanté y me dirigí hacía las escaleras. Todo el comedor estaba a oscuras, solo la luz artificial del televisor iluminaba ligeramente el comedor, pero con esa luz pude vislumbrar el principio de las escaleras que llevaban a los cuartos de arriba, aún sin haber subido ningún peldaño de la escalera me fijé en el fondo del pasillo que había de recorrer subiendo; estaba tan oscuro como la gola de un lobo, la luz que emitida en el comedor por el televisor no llegaba al final de la escalinata, al principio me daba un poco de miedo, debo confesar que la oscuridad siempre me ha dado miedo, aunque también es verdad que algo ajeno a mi me empujaba a subir. Así que siguiendo ese instinto hasta el momento desconocido por mí subí las escaleras, poco a poco; solo el sonido del televisor resonaba entre esas dos paredes que cada vez veía menos.

 

 

Entre uno de los eslabones que iba pisando, noté algo extraño con el pie, y también con el desliz que hacía con el suelo, también había cierto relieve a diferencia del suelo, se trataba de un guante, negro (se supone) de látex y largo, exactamente como el que llevaba Mamá. En los siguientes dos peldaños se encontraba todo el mono de látex de Mamá. Lo cual me abrió la brecha de mi imaginación imaginándomela con ropa interior subiendo las mismas escaleras que estaba subiendo y que se encontraba al final del pasillo… esperándome.
No me tomé el pulso, pero supongo que debía faltar poco para el infarto, el miedo que tenía al principio iba siendo poco a poco sustituido por una especie de intranquilidad y nerviosismo que se iba apoderando de mi cuerpo…

En los siguientes peldaños me encontré uno de los zapatos de tacón, y ya por fin me encontraba a la cima y el final del largo pasillo; ahora me encontraba ante una sala de entrada, en la cual había tres puertas, una de ellas era el lavabo, la otra mi habitación y la siguiente la habitación de mis padres. ¿En cual de ellas se encontraba? Me quedé intentando acostumbrarme aún más a la oscuridad; mis ojos estaban poco a poco adaptándose, la verdad es que apenas se veía algo, la luz del televisor casi ni llegaba ya allí arriba, pero aún así era mi casa, hacía doce años que vivía en ella y me la conocía bastante bien, palpando la pared para no metérmela hallé la primera puerta a la izquierda, se trataba de mi habitación, sin querer golpeé algo que se encontraba en el suelo. Se trataba del segundo zapato de Mamá.

Mamá: Déjalo en el suelo Hijo. Y ven a la cama que te contaré un cuento.

 

Jordi se encontraba atónito, él esperaba encontrársela en la cama de matrimonio de sus padres, pero resultaba que estaba en su propia cama, una cama un tanto estrecha, aunque no corta ya que me habían comprado una nueva no hacía mucho por que ya había crecido bastante desde entonces.

Mamá: Cierra la puerta al entrar.

Y así lo hice, cerré la puerta. Me encontraba con mi Madre que no veía casi ni lo más mínimo dentro de mi habitación, solo la escasa luz de la luna menguante entraba por el estrecho paso entre las cortinas y la ventana, con lo que pude vislumbrar solo la mitad del cuerpo desnudo de mi Mamá que en ese momento se estaba quitando el guante derecho con la boca.

 

Unos senos enormes relucían de las curvas que observaba, unos muslos increíblemente sugerentes, mientras que su entrepierna quedaba a medio oscuras, su rostro, solo a medias podía ver la expresión de su sonrisa y la expresión de un ojo que me miraba sin cesar.

Una vez quitado el guante lo tiró al suelo, se acercó lentamente donde yo me hallaba, ya que desde entonces no me había movido lo más mínimo. Se me acercó, me besó la frente me dio un besito en los labios, y empezó a tocarme el paquete por encima del pantalón mientras iba besándome el cuello, la clavícula, poco a poco me iba desnudando por la parte de arriba, llevaba un jerrsey que seguidamente tiró al suelo y luego me levantó la camiseta mientras me besaba los pezones y me los lamía con la lengua húmeda y caliente, luego iba a por el otro pezón dejándome el anterior húmedo y frío, ambos se pusieron bastante duros. Lo hacía con dulzura, sin prisas, muy lentamente iba quitando la camiseta, incluso me hacía cosquillas en los hombros y me vino también algún tembleque, aunque aún no sé si fue por el cambio de frío a caliente o por la excitación y nerviosismo que sufría en esos instantes. Una vez quitado la camiseta me besó la clavícula e iba subiendo por el cuello llegando al nudo de la gola, yo levantaba el cuello, con su lengua me hacía juegos en ese nudo. Luego lo sopló plácidamente para entrar en frío. Seguidamente subió hasta mi barbilla, empezaba a bajar la cabeza, y luego fue a buscar… mi nariz que besó y sonrió.

Yo estaba que no estaba.

Mamá: Veo que te duchaste por la tarde como te dije.

Jordi:… s… sí.

Mamá: bien. ¿Te lavaste los dientes?

Jordi: Sí. ¿Por…

Me agarró por la nuca y acercó mi cabeza a la comisura de sus labios y justo antes del contacto se detuvo.

Mamá: Abre la boca cariño, y déjate llevar. ¿De acuerdo?

Jordi:… Vale…

Abrí la boca como me dijo y entonces ella juntó sus labios con los míos, nuestros dientes colisionaron, pero sin fuerza, más bien cariñosamente y luego sentí su aliento y su lengua húmeda y caliente que se acercaba a la mía, quería jugar con ella, notaba el caliente de su lengua pero también el frío de su aliento que me hacían sentir ligeramente un momento agradable. Con su lengua pretendía levantar la mía, yo accedí, luego con ella hacía girar la mía dando vueltas dentro de mi propia boca. Me controlaba por completo, luego me lamía la parte de debajo, dándome unas cosquillas ciertamente extrañas dentro de la boca. Iba cambiando de posición y hacia que nuestros dientes chocaran continuamente, quizá fuera por mi inexperiencia. Ella intentaba hacerme mover, pero yo estaba sin saber que hacer y nervioso como una ametralladora.

De golpe se detuvo, sacó su lengua y desjuntó sus labios de los míos, se lamió con su lengua los suyos mientras no dejaba de mirarme los ojos, El rimel de sus ojos, y la negra oscuridad que había hacía que apenas viera lo que vislumbraba, pero era claro que me estaba mirando, pero, no como una Madre… Más bien como…

 

Sin darme cuenta noté como mi cinturón me había sido desabrochado y mis pantalones caían por su propia inercia al suelo, dejando completamente entredicho mis boxers con un claro bulto en él.

Empezó a acariciármelo, esta vez con sus manos desnudas y con varios dedos, lo que ahora hacía era más bien una friega vertical en todo el miembro viril por encima del tejido. Era una sensación agradable; mientras me tocaba, por arriba me hizo otro besito en los labios bajo a la barbilla, lamió mi cuello con besos húmedos, hincó su lengua en el cobijo de la clavícula al final del cuello provocándome ciertas cosquillas, ella sonreía sin parar de tocarme, esta vez ya había pasado a los testículos, mientras con la otra manó me pellizcaba el pezón izquierdo. Con la boca llegó al centro del esternón y luego se pasó a mi pecho hasta llegar al pezón derecho en el cual empezó a recrearse con el arte de su lengua.

 

Jordi: ¡Ay!

Me había mordido el pezón, había notado un ligero dolor, pero solo con verle la cara me desapareció cualquier rastro de dolor, sonreía, una sonrisa muda, con los ojos entreabiertos y con los mofletes de un lado a otro, mostrando sus dientes, era preciosa. Era mi Mamá.

Poco a poco fue bajando por la barriga sin dejarme de tocarme los testículos y besando cada centímetro que recorría, dirigiéndose… a mi pene…

 

 

 

Continuará…

Mi Mamá Me Mima (2/2)

 

Aquí esta mi 8º relato, el próximo relato será la finalización de Ranma History X (4ª parte). Luego… puede que continúe con Detective Conan, o termine este relato de Incesto. Dependerá de los votos en mi página web. ;)

Para leer anteriores relatos, podéis acceder desde la misma página de todorelatos, o en mi página web. http://perso.wanadoo.es/johandark

Puedes seguir dejando Opiniones.

Sino es mucho pedir… me gustaría que me valorarais en los comentarios (o en el libro de visitas de mi página) estos aspectos:

Que tal ha sido la narración (larga, corta, estúpida, incoherente, pesada…)

Mis dibujos (Poco definidos, Malos, Demasiados, Pocas imágenes…)

Otros comentarios… Una crítica siempre es constructiva.


Gracias por tu colaboración.

 

P.D. Sería un grato favor, si me pudierais nombrarme alguna página similar a esta maravillosa página donde se cuelgan lindos Relatos Eróticos llamada TodoRelatos, pero que estuviera en habla Inglesa, para poder incluir ahí mis relatos. Ya que me encuentro que no hay ninguna que acepten imágenes. Gracias.

JohanDark



© Johan

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