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Follando en una isla desierta
TODORELATOS » RELATOS » TRALLAX (22)
[ A la mujer bailar y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 03 de Diciembre, 2008.
Fecha: 14-Mar-06 « Anterior | Siguiente » en Gays (4131 de 6573)

Trallax (22)

animal
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TRÁLLAX XXII, Una historia futurista sadomasoquista gay. Las visitas astrales que tuvo TERCHELD por parte del Guardián de los talismanes y del Señor Oscuro. El primero para ordenarle que huyera con TRALLAX, y el segundo para que lo mandara en busca de los dos amuletos. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

TRÁLLAX XXII

 

Las visitas astrales que tuvo TERCHELD por parte del Guardián de los talismanes y del Señor Oscuro.

El primero para ordenarle que huyera con TRALLAX, y el segundo para que lo mandara en busca de los dos amuletos.

 

CAPITULO 22

Han pasado una semana desde que los huevos de TRALLAX fueron exprimidos por última vez y estaban llenos de nuevo como si nada, a la espera de ser vaciados una vez más. Pero mientras eso ocurría; TERCHELD, como no tenía noticias del Señor Oscuro, se estaba tomando las cosas con calma, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!.

- ¡Eres mío, musculitos!.- y en el gran patio de armas. Gozando otro día más con la intensidad con que ponía a prueba al fornido semental con tan terribles tormentos. Y es que no lo podía remediar, el cachas había nacido para sufrir, (¡zúmm!, ¡sspláss!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!:

- ¡Bien, bien, así me gusta que resistas puta!.- por eso, después del pertinente castigo que le aplicó al día siguiente delante de los demás gladiadores por su imperdonable eyaculación. Después del tiempo transcurrido, se había propuesto de nuevo volver a lograr que la mole culturista eyaculara de forma bestial con sus manipulaciones y torturas. Pero con la orden otra vez de no lograr el clímax, para que sufriera más:

- ¡Sigue tu RUFUS!.- y apartándose un poco, se le escapó una sonrisa cruel. Y es que esta vez tenía pensado utilizar un nuevo e infalible sistema: un fino plumero. Que al más mínimo roce, iba a forzarle a soltar una bestial lechada:

- ¡O varias!.- sonrió TERCHELD de forma muy canalla. Contento porque ese castigo lo practicó mucho con todos sus esclavos y siempre había dado magníficos resultados:

- ¡Con más motivo con TRALLAX!.- se dijo, porque estaba seguro que el cachas, era el que peor lo iba a pasar con ese tormento. No solo porque sus huevos fabrican más semen que nadie y necesitan ser vaciados constantemente, sino también por la hipersensibilidad de sus sentidos:

- ¡Para después, cuando alcance el orgasmo igual que siempre, el pertinente castigo físico!.- comentó para sí. Y para eso tenía al cachas muy abierto de piernas y brazos encadenado entre los barrotes del patio de armas, muy erecto de pezones muy tieso de polla, grande y morcillona, esclavo de su destino, expuesto a la extensa colección de plumeros, productores de electricidad estática que producían chispazos al ser posadas por sus turgentes carnes musculosas, que le producirían un terrible cosquilleo inaguantable.

Por eso TRALLAX empalmado como un león no dejaba de mirar los plumeros sobre todo el que portaba TERCHELD en la mano derecha. Y sacando pecho se preparó para el inicio de la tortura, no siendo consciente de que le dejó los pezones a huevo. Y TERCHELD lo aprovechó:

- ¡Hummm!.- y pasando el finísimo plumero por los gruesos bordes de ambos pechos, se complació en observa como la herramienta de tortura soltaba chispas azules que recorrían toda la tensa piel de ambas tetazas, poniéndole la carne de gallina, oyéndose los gemidos de placer del cachas, que irremediablemente entregado al gustazo que le daba, inició unos obscenos movimientos pélvicos:

- ¡No te corras puto!.- pero aquello era muy fácil decirlo y TRALLAX metiendo vientre notó pasar por sus magníficos abdominales el suave plumero empinando él aún más el cipote, dejando sin querer sus pesados testículos más visibles, terriblemente expuestos:

- ¡Hummm!.- circunstancia que TERCHELD aprovechó para pasar el sádico plumero no solo una vez sino varias, logrando que TRALLAX tirando con todas sus fuerzas de la cadena, contrajera sus músculos, dejándolos durante minutos masivos, fibrados y salvajemente venosos:

- ¡Cacho puta!. ¡Cuánto te gusta!.- y es que el dueño de ese poderoso físico, cubierto irremediablemente de sudor, miraba a su master a hurtadillas sin atreverse a mirarle a los ojos solo por el respeto que le tenía. Por eso, el paso del plumero por su chocho fue demoledor, el culturista no pudo controlarse y gimió:

- ¡Hummm!.- escapándosele una espesa gota de precum de la punta del glande. Y eso calentó aún más a TERCHELD que poniéndose detrás:

- ¡Graggg!.- agarrándole por el cuello, se lo aprisionó y obligándole a que le sujetara el plumero con los dientes, pasándole el tronco del cipote por el prieto canalillo de sus poderosos glúteos, le sobó las tetas con autoridad, consciente de que era su superior, su master, su amo, y los dos lo sabían:

- ¡Graggg!.- cuando apretándole el cuello con todas sus fuerzas:

- ¡Hummmm!.- TERCHELD tomó posesión de su cuerpo, de su impresionante cuerpo fisioculturista, porque el sádico íbero domador de hombres lo violó, le metió el nabo hasta el fondo. Jugando con aquel cada vez más veterano potorro, que en tan poco tiempo era ya conocedor de una buena colección de vergas.

Y sintiendo las embestidas del pollón de su amo, éste cogiéndole el plumero de la boca y sujetando el que tenía colgando del cinto, TERCHELD sin dejar de arrearle aquellos fantásticos pollazos al ansioso ojete de TRALLAX, todo lo contrario con más rudeza, procedió a posarlos por el torso, abdominales, costados, huevos cara interna de los muslos. Logrando no solo dilatarle más el chocho, sino que otra gorda gota de precum acompañara a la primera. Sacando de quicio al hispalense, que tirando bestialmente de la trenza:

- ¡Hummm!. ¡Qué gusto dar follarte puta!.- se la empaló corriéndose como nunca:

- ¡Qué gueno estás cabrón!.- le piropeó al esclavo. Logrando henchirlo de felicidad, pero a la ver avergonzarlo también. Porque no lo logro, porque fue incapaz de impedir que nacieran los dos gordos goterones de esperma de la punta de su capullo, que cayendo al vacío lentamente en dirección al suelo, dejó en evidencia su delito:

- ¡Esos testículos tienen que ser castigados!.- y TRALLAX sabedor de lo merecido que tenía tal penitencia, sacando pecho, marcando serratos y abdominales, agachó su cabeza, a la espera de que llegara ese terrible momento.

--ooOoo--

Y a eso, pasadas apenas un par de horas se estaban dedicando en esos momentos. Porque después de asearlo, cumpliendo así su palabra de mantenerlo limpio para exhibirlo, el cachas se encontraba en su palacete a solas con él. Bien lavado, con sus músculos pulidos en aceite de foca y cubierto de diminutas motas de oro en polvo. Para resaltar la soberbia simetría de su físico, libre de ataduras, a su disposición. Pero como siempre con el bocao puesto, como debía ser entre los esclavos.

Pero al estar solo ellos dos y como quería oírlo gemir a diferencia de las demás veces:

- ¡Gracias, amo!.- le quitó el bocado. Y con el pretexto de torturar sus cojones, le anunció:

- ¡Quiero saber el peso que pueden soportar tus huevos!.- y TRALLAX orgulloso por la terrible y viril prueba de resistencia a la que iba a ser expuesto se empalmó, y sacando pecho chuleando de la brutalidad de las erecciones que podían alcanzar sus pezones, en donde con absoluta libertad se balanceaban las pesadas argollas de hierro del cruel dios Krom. TRALLAX, agachando el bello rostro, clavó con respeto su cuadrada mandíbula en el profundo surco interpectoral, que formaban sus grandes tetas, arqueando de esa forma el cuello cuan soberbio potro cartujano. Y eso le moló al cada vez más macizo hispalense, (¡púmm!):

- ¡Aggg!.- que arreándole un fuerte puñetazo en los cojones, le ordenó:

- ¡Ábrete de piernas!.- y pellizcándose TRALLAX los pezones para darse placer, (¡púmm!):

- ¡Auk!:

- ¡No te sobes, puerco!.- al momento por fuertes cordeles de cuero fueron sus muñecas atadas por detrás. Quedando a su disposición como siempre y sujetando TERCHELD al cachas por un pezón tiró del formidable ejemplar y situándolo entre dos columnas:

- ¡Ponte ahí!.- le ordenó que se subiera a sus bases:

- ¡Amo, no me encadene a ellas, resistiré!.- le prometió a su verdugo con orgullo. Y feliz porque creyó que su señor se lo permitió. Vio no obstante, que éste cogiendo dos finas cadenas de resistente acero:

- ¡No puto no, serás encadenado!.- su verdugo le engrilletó los tobillos a las dos columnas. Procediendo después a inmovilizarle de igual manera las muñecas a la altura de su cadera. Y TRALLAX notando como el grueso tronco de su verga de purita excitación, vibrante y esplendorosa, subiendo de arriba abajo no dejaba de golpearle los recios abdominales. Vio a TERCHELD que cogiéndole de los huevos:

- ¡Ug!.- tirando de la bolsa cojonera, poniéndole los cojones reventones, arrancándole bufidos de dolor, le avisó:

- ¡No vuelva a decirle a tu amo lo que tiene que hacer!.- y así con los huevos bien sujetos por el tenso y venoso escroto, manteniendo los cojones bien prietos. Con el otro puño comenzó a golpearlos. Arrancándole berridos a TRALLAX, que hasta al mismísimo TERCHELD, acostumbrado a torturar sementales desde su más tierna edad, sintió escalofríos. Pero era tal su necesitar de atormentar que no fue capaz de dejar de golpear aquellos huevos de campeonato. Hasta que viendo las rodillas del cachas a punto de ceder paró:

- ¡Puta!, ¡flúggg!.- y escupiéndole el hermoso rostro, se complació en admirar con que definición se le marcaba la musculatura del pecho con cada una de las fuertes inspiraciones que realizaban tan culturista torso:

- ¡Esto no volverá a ocurrir, ahora comprendo que tendrás siempre que llevar el bocao puesto!.- y dirigiéndose a un mueble de roble bellamente tallado con imágenes sadomasoquistas. Abrió un cajón y sacando una oscura bola negra taladrada por el centro de lado a lado:

- ¿Ves, estoy seguro que va a encajar perfectamente en tu bocado?. ¿Algo me dice que va a ser así?.- porque tenía el presentimiento que cuando hace un par de días se lo encontró, no fue por casualidad sino que alguien lo puso allí con esa intención. Y cuando introdujo el bocado de hierro por su interior, de pronto saltó unos resortes que hasta esos momentos no fueron visibles, que en forma de garras de águila, enganchando y sujetando a la dura bola, completó permanente a partir de ahora esa herramienta de punición:

- ¡Llegué a pensar en arrancarte la lengua, pero a eso te hubieras acostumbrado!. ¡Pero con este bocado, sé que sufrirás más, porque siempre tendrás el deseo de querer hablar y no podrás!.- cuando nada más ponérselo en la boca, de manera mística la correa que la sujetaba alrededor de su bonita cabeza, cambió de textura, pasando a ser una lámina de hierro a juego con el casco de Krom. Que con unas dolorosas grapas similares a las que sujetaban las plataformas al empeine de sus pies, quedó definitivamente sujeto a los huesos del cráneo, por detrás de sus bonitas orejas, no afeándole en absoluto. Pero sí prohibiéndole el habla eternamente:

- ¡Joder esto tiene que ser parte de algún plan de mis "Amos"!.- pensó TRALLAX, y horrorizado por lo que aquello significaba, le nacieron unos lagrimones que salpicándole las tetas, cayeron, pasando por su polla y huevos al suelo. Estaba comprendiendo que el poder regenerador de células del que el elixir le había dotado, no era casualidad sino que era evidente que formaba parte del plan para instruirlo de Esclavo Guerrero del Señor Oscuro. Ya que la capacidad que éste le dio a su cuerpo de alimentarse a través de los rayos solares y del mismísimo aire directamente, que le daba el poder de no necesitar alimentarse de comida tradicional, era con el fin de someterlo de esta forma tan esclava y cruel por toda la eternidad:

- ¡Joder, estarás contento, perro!, ¡a partir de ahora no te obligarán a comer mierda!.- ¡ni chupar pollas con lo que eso me gusta!, pensó con desconsuelo TRALLAX, que hinchando el pecho con desesperación se resignó a lo que le estaba deparando el destino, pero íntimamente más feliz por tanta degradación a manos de su amo. Por eso su verga estaba más inmensa y dura que antes, sus 35x10 de venoso y endurecido tronco daban prueba de ello.

Y es que TRALLAX impresionante con el caso de Krom puesto, entre dos columna corintias, encadenado de muñecas y tobillos a ellas, ya muy sudado por la tensión en la que vivía, impresionantemente empalmado como siempre. Con la argolla taponando literalmente los agujeritos de la nariz, impidiéndole casi respirar que junto a la gran bola que le bloqueaba la boca iba a ser un suplicio permanente que le haría sentirse en un eterno ahogo. Que todo eso, a juego con los gruesos aros que tiraban hacia debajo de sus orejitas, y sus desarrollados músculos, le daban una hercúlea imagen de bestia animal, a la que no había que dar cuartel y mantener siempre a raya con brutales castigos. Porque aquel inmenso pecho con los erectos pezones ensartados por dos grandes argollas, bíceps y tríceps de campeonato. Que lograba que babeara hasta el macho más exigente. Pero que para que no hubiera confusión las pesadas abrazaderas de hierro de sus bíceps, muñecas, muslos y tobilleras, pero sobre todo el collar del mismo metal que rodeaba su cuello de búfalo semental, daba fe de que aquella mole de músculos y belleza viril sin par tenía dueño. Sí era propiedad completa del tirano TERCHELD. El tío más cabrón que pudiera existir, su único amor, por el varón que sentía algo tan intenso que no lo sintió por nadie anteriormente.

Y es que para sujetar a un semental tan fuerte y musculado tenía que ser con recios metales de someter, porque aquellos dorsales, abdominales, formidable espalda para cargar pesados bultos, glúteos poderosos, muslos de caballo percherón y piernas con bizarros gemelos, no se conocía una manera mejor de ser bien sujeto. A quién el único músculo que se le permitía moverse libremente era la verga. Pero eso sí, siempre sin lograr el orgasmo y por gracia especial de su amo. Y así, aquella ensoñación de esclavo a su disposición, (¡pláss!):

- ¡Umk!.- castigándole aquellas musculosas nalgas con una buena ostia. Con una de las finas cadenas de acero que trajo consigo después, le estranguló un cojón y con la otra cadena el otro testículo:

- ¡Te voy a poner en ellos 50 kilos, puto!:

- ¡Hummm!.- y TRALLAX aterrado gimió. Observando como TERCHELD desapareciendo por una puerta apareció después con un carrito lleno de pesas de todos los calibres. Y TRALLAX mirando al cielo se encomendó al cruel dios Krom y empinando aún más su cipote vio como el hispalense cogiendo una pesa de diez kilos la enganchó en la cadena del huevo izquierdo y dejándola caer:

- ¡Umk!.- todos los músculos del cachas se contrajeron y de dolor las frente de TRALLAX se cubrió de un sudor frío, notando como la pesa tiraba del huevo. Mordiendo el nuevo bocao con estupor no siendo esta vez capaz de arrancarle esquirlas al embolado bocao sabedor de que era del mismo material que sus pesados zancos y del trono del mismísimo Señor Oscuro. Por eso:

- ¡Hummm!.- cuando sintió otros diez kilos colgar de su huevo derecho mordiendo con todas sus fuerzas la bola mística, encajó como buenamente pudo tan punitiva prueba. Pero aquello iba para largo, porque su querido amo cogiendo una embolada fusta se acercó a él y sin previo aviso, (¡zúmm!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!), ¡humm!.- le azotó ambos testículos, solo los cojones para hacerle sufrir lo indecible. Lográndolo porque sus jadeos eran muy sonoros, tanto que llamaron la atención de RUFUS, que apareciendo por la puerta:

- ¿Puedo quedarme señor!.- sin esperar la autorización de su master, se puso a su lado. Que por una indicación de éste, cogió y le dio otra pesa de diez kilos y con ojos desorbitados, TRALLAX vio que se lo enganchaba en el primer cojón que tuvo a mano:

- ¡Umk!.- sintiendo punitivamente como le alargaba el escroto tirando del huevo hacia abajo de forma terrible. Y así cabeza alta, pecho expuesto mirando al frente acatando orgulloso su destino, TRALLAX vio a RUFUS entregarle otra pesa del mismo peso, dejándola colgar del otro testículo:

- ¡Umk!.- gozando los dos de los terribles espasmos que esa agonía arrancó en los sufridos músculos del chico. Que poco a poco se fueron cubriendo de las arterias finas y gruesas que el cachas poseía a flor de piel. Cuando soportando sus huevos entre los dos ya cuarenta kilos TERCHELD disfrutando de los treinta centímetros de longitud que había alcanzado el fino escroto con tan terribles pesos, le comentó a su otro fiel lacayo:

- ¡Pensaba ponerle cincuenta kilos a los dos huevos, pero estoy pensado ponérselos a cada huevo, o sea cien entre los dos!. ¿Tú que harías perro?.- y oyendo los dos un gemido de parte del cachas aterrado por oír tan cruel prueba. RUFUS todo un cabrón, le respondió con sadismo:

- ¿Yo?, ¡ponerle cincuenta en cada testículo señor!.- y acariciando los fornidos abdominales del cachas. Gozando con la fortaleza de aquella sudada pared ventral, le preguntó al musculitos:

- ¿Por qué tu serás capaz de resistir eso y más verdad perro!.- y TRALLAX orgulloso de ser sometido por sus crueles verdugos a tan terrible penitencia. Moviendo la cabeza de arriba abajo, les dijo que si que él resistiría todas las pruebas que le impusieran:

- ¡Así me gusta esclavo!.- y cogiendo sus guapos amos pesas de 30 kilos, dejándolas caer:

- ¡Umk!, ¡humm!.- tiraron de sus cojones 35, 40, hasta 45 centímetros abajo en dirección al suelo, pareciendo que le iban a arrancar los cojones de la finísima bolsa, temblando tan poderoso físico como nunca antes lo hizo. Cuando sorprendiendo al musculitos, ambos con finas fustas de montar corceles, se acercaron a TRALLAX y entre los dos con reciedad, (¡zúmm!):

- ¡Humm!, (¡zúmm!), ¡humm!.- comenzaron a fustigarle los testículos, marcándoselos sin miramientos, dejándole definitivas señales en su bajo vientre, pubis y parte interna de sus muslos. Pero en donde fueron más bestias fue en los huevos, depósitos de inagotable semen culpable por ello de tantos castigos merecidos por eyacular desobedeciendo las órdenes de su amo TERCHELD.

Cuando bajando ambos las manos le dieron un corto reposo al atormentado TRALLAX, que con la cabeza gacha acojonado vio su escroto alargado unos 50 centímetros a punto del reventón. Hasta que gimiendo, tensando soberbiamente sus músculos, tirando de las cadenas, sus piernas comenzaron a ceder y quedando sus brazos alzados y encadenados a las columnas, cayendo derrotado, clavando las rodillas en el suelo, quedó con las pesas apoyadas en él, liberándole de tan terrible penitencia, avergonzado por su derrota:

- ¿Cómo se te ha ocurrido ponerte de rodillas, esclavo?. ¡Contesta!.- le preguntó a sabiendas de que no le iba a poder responder. Cuando cayéndole el bocado de la boca, nada más conseguir ponerse en cuclillas:

- ¡Joder a mi voz se desprende el bocao!.- TRALLAX libre sus labios, le rogó a su amo:

- ¡Azóteme amo, por no resistir más!.- joder y lo hizo y así en cuclillas le azotó sin piedad, porque alzando el brazo le latigueó aquel pecholobo, lacerándole entre los dos los músculos pectorales con las finas fustas, ensangrentándolas y cortándolas como si de queso se trataran. Fustigando después aquellos espectaculares abdominales que TERCHELD tanto admiraba. Hasta que castigándole con detenimiento la masiva espalda, TRALLAX encomendando su alma a Krom, se desmayó:

- ¡Desencadénalo y masajéale los huevos, no quiero que pierda su vigor viril!.- y con esa orden desapareció del salón de su palacete. Siendo testigo RUFUS de cómo, de manera sorprendente, el bocao como si tuviera vida propia, volvió a taponar la boca del cachas:

- ¡Krom!, ¿qué poder místico está realizando tal prodigio?.- se preguntó el noble romano.

--ooOoo--

 

TERCHELD estaba tan concentrado en los tormentos y sobateos diarios a los que sometía al musculoso semental. Para que la fabricación de semen de éste se triplicara, que casi se había olvidado del riesgo que representaba el Señor Oscuro. Y tal era así, que al día siguiente de la prueba de pesos en los testículos; encadenado otra vez en las mismas columnas, ya tenía de nuevo al esclavo a su disposición para gozar con él:

- ¡Te voy a comer la polla, cabrón!.- le amenazó a TRALLAX, porque su intención realmente era esa. Motivo por el que no le quedó más remedio al Ente del Talismán que intervenir. Y justo cuando fue a clavarle los dientes en un huevo, éste apareció en su mente:

- ¡TERCHELD, deja ese cojón y sal fuera!.- y con enojo le echó en cara:

- ¿Qué haces todavía aquí que no te has fugado!. ¿Como todavía no has huido con TRALLAX?.- añadiendo:

- ¡Estás ciego con el esclavo y no te deja ver con claridad!.- cuando sentándose TERCHELD en una roca de la calle en que se encontraban, le preguntó:

- ¡Joeeer!, ¿porque tantas prisas, amo?:

- ¿Porqué dices?. ¡Porque el Emperador VIRTUS, ya sabe que se encuentra aquí y el esclavo se halla en peligro!:

- ¡Eso ya lo sé!.- le cortó TERCHELD, que al instante se le quedó la cara blanca de la mirada que le echó el Ente, por su atrevimiento al cortarle la frase:

- ¡No lo vuelvas a hacer, perro!, ¡para mí eres prescindible!.- y con ese aviso, continuó:

- ¡Solo te respeto por la devoción que te tienes el cachas!.- y volviendo a lo que realmente le importaba, añadió:

- ¡Quiero que alejes a TRALLAX del Señor Oscuro!. ¡Él es el peligro!.- cuando callando, TERCHELD esta vez con respeto, le contestó:

- ¡Bien Señor, así lo haré!. ¡En cuanto vea que no levantamos sospechas, nos largamos!:

- ¡Quiero que sea hoy o más tardar mañana!.- y naciendo un silencio sepulcral. El Señor de los Talismanes abandonó su mente. Cuando al pronto, tuvo la premonición de que el Señor Oscuro quería saber también de él:

- ¡Joeeer, que pesaos son!:

- ¡Ven para acá musculoso, que nos vamos de paseo!.- le gritó al chachas y liberándolo de las columnas. Entrando con él en las caballerizas, unció a TRALLAX en su carro de carreras, y lanzando el látigo a los pectorales del bello; salieron al trote del coliseum a un lugar que ni él sabía aún. Hasta que sintiendo una fuerza inhumana que tiraba de él, que le indicaba el camino a seguir; lanzándole un latigazo a la espalda del cachas:

- ¡Gira a la izquierda, cerdo!.- le marcó la senda que tenía que tomar en dirección al lugar señalado.

--ooOoo--

TERCHELD sabía de la importancia de la cita, sobre todo después del largo tiempo pasado, cuando realizó la secreta visita a la Residencia del Oscuro con el fin de contarle del posible hallazgo de los Amuletos de Krom (que después descubrió que fue una falsa noticia). Cuando de pronto:

- ¡Más despacio, perro!.- una fuerza interior le hizo parar delante del templo del dios Krom, ubicado en la otra punta de la ciudad. En donde, nada más entrar, justo en el momento de acceder en un pequeño lar destinado a venerar en la intimidad al poderoso dios:

- ¡Hola, amo!.- mantuvo una conversación astral con el Oscuro. Que, corpóreo se hallaba delante suya, junto al discreto altar en donde se hallaba simulando una ofrenda. Que de manera muy directa, le ordenó:

- ¡Quiero que después del tercer combate, le recalques de nuevo al Guerrero Oscuro los planes que tengo preparados para él!. ¡También su primera misión, quiero que lo mandes al Planeta Negro, a la tribu del rey de los trolls, lugar en donde tengo noticias que se pueden encontrar escondidos los talismanes!.- logrando sacarle a TERCHELD un discreta sonrisa. Porque ese era el mismo lugar, del que fue informado que se encontraban los amuletos sagrados. Comprobando después que no se hallaban allí, pero como deseaba tenerlo ocupado, no quiso decirle nada. Y solícito le respondió:

- ¡Lo que ordenes amo!.- ya que tenía decidió continuar obedeciéndole por ahora, hasta tomar la decisión de cuando huir. Pero queriendo asegurarse aún más de que las cosas iban bien. Y de lo que oyó en la residencia del Oscuro no fue una pesadilla, se arriesgó a decirle:

- ¡Así convertirás a todos los seres vivos en puros entes sin vida ni sentimientos!.- logrando que de los ojos muertos de su Amo brillara una inquietante luz roja:

- ¡Veo que estuviste presente cuando mi general me ofrecía las almas de aquellos elfos!. ¡Te presentí, pero un poderoso halo me impidió verte con claridad y eso te salvó tu alma y la vida!.- le apostilló. Pero comprendiendo TERCHELD, que algo tenía que decirle para justificar su atrevimiento, con sagacidad le respondió:

- ¡Yo oí lo que oí Amo y me callé!. ¡Porque oírle decir al general, que iba a ser en el futuro su hombre de confianza me decepcionó!. ¡Porque yo creía que iba a ocupar ese lugar amo!.- respondiéndole el Oscuro:

- ¡Veo que no te disgustan mis planes, me alegro!. ¡En cuanto a lo del general, sí!. ¡Él será mi general en jefe de los ejércitos Oscuros!. ¡Pero en cuanto a ti, tú serás mi Visir y estarás por encima de él y solo me darás cuenta a mí, esclavo!.- entonces TERCHELD simulando una sonrisa de felicidad, le respondió:

- ¡Gracias amo, no esperaba menos de su indulgencia!.- y de la misma manera que apareció:

- ¡Solucionado tus dudas!, ¡en cuanto a TRALLAX, ya recibirás órdenes mías!.- dejándole con dos palmos de narices, desapareció de su vista. Y saliendo del templo feliz por lo bien que habían salido las cosas. Contento porque esta conversación le iba a dar más tiempo para poner en marcha sus planes. Con esas ideas, dándole vueltas a la cabeza:

- ¡Algo tengo que hacer y ya!.- no se percató de que una alta, zancuda y musculosa sombra salió unos segundos antes que él del templo, en dirección a su carro romano y que fue testigo de toda la conversación. E ignorante de ello, TERCHELD se subió al vehículo de tiro:

- ¡Arre esclavo!.- con la intención de dirigirse a su casa del coliseum. Chuleando por todo el camino del lujoso y veloz carro que conducía. En donde prevalecía el color dorado y rojo púrpura. Construido personalmente para él, por el mejor carrocero que había en Roma, por el mismo y único constructor que había conseguido los más grandes premios en el hipódromo. Que como amo que era del ricachón RUFUS se podía permitir tener. Porque el carro costaba una pasta gansa en oro. Que por si fuera poco, iba tirado por el más increíble de los potros, por TRALLAX:

- ¡Estás muy sudado, esclavo!.- le comentó al cachas. Que orgulloso al sentirse observado por su amo aceleró el trote, cabeza alta, pecho expandido, que al ritmo de su látigo tiraba del carro con absoluto poderío.

Y con esos pensamientos, sin darse cuenta que ese sudor que cubría los músculos del semental gay no eran del reciente esfuerzo de tirar del vehículo, sino que procedía de la anterior carrerilla que realizó desde el templo al carro y del trajín de volverse a poner los correajes que le sujetaban a él:

- ¡Más deprisa cachas!.- lanzándole un latigazo a la ancha espalda de su sometido compatriota, se dirigió a la zona del circo en donde se encontraba la cuadra de éste. En donde encima, en la lujosa vivienda reconstruida con las pelas de RUFUS vivía junto a él cómodamente. Comprobando nada más llegar que el romano se encontraba allí a la espera de que regresaran:

- ¡Desengancha a TRALLAX y continúa con sus entrenos!.- le ordenó, y subiendo a la vivienda se dio un baño y cambiando de traje, se ciñó una túnica muy lujosa, su favorita. Cuando bajando a la callejuela, al no verlos dedujo que habían regresado a sus quehaceres. Por lo que pensó que RUFUS se encontraría entrenando al cachas como siempre, a esa hora en las piscinas. Justo cuando nada más llegar, encontrándose TRALLAX en bolas, mientras era vigilado por la fusta de su cuidador, éste se lanzó al agua y se puso a nadar como un condenado. Dando varios largos en ella, en clara continuación de sus entrenamientos y como siempre con sus músculos lacerados sin piedad, en este caso dejados inicialmente por él, mientras tiraba del carro y ahora por los de su actual verdugo:

- ¡Ya estoy aquí, perros!, ¡ya he llegado!.- les avisó. Cuando viéndole la esclava mole de músculos aparecer, con rapidez salió del agua:

- ¿Ah, pero si estás aquí, amo?.- y corriendo empalmado como una bestia, se lanzó sobre él para darle un beso y ofrecerle su cuerpo para lo que quisiera. Pero viéndolo TERCHELD llegar con su musculoso y húmedo cuerpo, expeditivamente y para que no le mojara, (¡pláss!):

- ¡Ay!(¡pláss!), ¡ug!.- le dio dos fuertes bofetones gallardos en las mejillas, diciéndole:

- ¡Alto perro, no me mojes la túnica!.- y el esclavo se frenó y cerró los ojos, sufriendo su polla una acojonante erección más salvaje si eso ya era posible, e inflando su poderoso pecho, soltó un suspiro de gozo. Su amo lo trataba con tan poca consideración y respeto, que le volvía loco, ¡le gustaba la rudeza con que le trataba el hispalense!. Entonces sumisote y como su amo no hizo gestos de continuar castigándolo, cogió y se quedó quieto y mientras su amo le volvía a poner el bocado en la boca prohibiéndole el habla, oyó recriminarle a su cuidador:

- ¡Te tengo dicho que lo entrenes siempre con el bocao puesto!.- orgulloso TRALLAX y feliz sobre todo por ser un sometido esclavo sin derecho a articular palabra, al que no le estaba permitido nada, ni siquiera masturbarse. Y es que sus dos amos, ya habían descubierto que con sus voces y con la de cualquier otro macho, menos con la suya (evidentemente con ella puesta no podía hablar), podía ser despojado del bocao:

- ¡Vaya, habrá que hacer algo con el vello que cubren sus músculos!.- pero recordando TERCHELD la gran mata de pelos que recubría sus genitales y potorro, aclaró:

- ¡Bueno, y lo que no son músculos!.- pero eso lo tenía pensado hacer nada más vencer en su próximo combate. Haría una fiesta en el patio de armas del circo y allí públicamente sería vejado una vez más y despojado del vello de forma salvaje por los invitados. Placer que quería realizar antes de darse a la fuga con él:

- ¡Cojones, que bien me lo pienso pasar!.- se regodeó solo con pensarlo:

- ¡Pero para eso, esta tarde tendrá que venced en buena lid a su contrincante en la arena!.- y a una indicación suya RUFUS le puso la cadena en los pezones y a tirones se lo llevó de allí para prepararlo para el combate.

 

CONTINUARA……….

 

 

Podéis visitar mi web http://galeon.hispavista.com/trallax, al que podéis acceder también a través de mi perfil de TODORELATOS. En él podéis ver dibujos míos que son inéditos, correspondientes a los primeros capítulos, en los que no incluí ninguno.

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