Desear a ese jodido cabrón no era algo le deslumbrase
precisamente, pero tenia que reconocer que su verga era estupenda.
Desde que se lo presentara su marido, hacia dos meses en una
cena, había intentado evitar coincidir con él, pero en las tres últimas
ocasiones le fue realmente imposible. En su mirada siempre leía perversión y no
se había equivocado.
-Lo ves encanto, como sabes darme placer, no es tan difícil.-
lo oyó decir a él
-Algo que yo no puedo decir de ti- contestó inflexible
-Las perras como tu no merecéis gozar… habéis sido paridas,
con el único objetivo de ser usadas por mal nacidos como yo.
-No eres más que un hijo de puta trastornado que no sabe ni
lo que dice- lo provocó aún más.
-Arrodíllate ahora mismo- le ordenó, pero en su mirada vio
que no lo haría, de nuevo tendría que forzarla, le daba la sensación que a la
muy puta le excitaba que doblegase su voluntad.-aún no lo has entendido… yo
ordeno y tú me haces caso- dijo tirando de pelo y obligándola a postrarse
-¡Suéltame! no has tenido ya suficiente con destrozarme el
culo, maricón.
-Ni mucho menos chúpala y endurécela de nuevo… vamos-dijo
empujando su cabeza – Saca la lengua y lame-ordenó
Lentamente empezó a lamerle el músculo ahora flácido, pero en
ese justo momento llamaron a la puerta.
-Sigue… no pares ahora, camina conmigo- y agarrada del pelo
la trasladaba a son de sus pasos.
Sin tan siquiera usar la mirilla abrió, y un individuo
trajeado apareció tras la puerta
-David, pasa… te esperaba.-dijo tranquilamente
El tal David debía estar acostumbrado a ese tipo de
situaciones, ya que en su cara no reflejaba sorpresa alguna.
-Veo que tienes nueva perrita con quien distraerte- comentó
-Ésta- dijo en tono indiferente- aún no está lo
suficientemente adiestrada, ¿quieres probarla?
-Ciertamente con lo que estoy viendo, creo que no voy a
rehusar tu ofrecimiento-
-Estupendo sabía que te gustaría.-dijo sonriendo
socarronamente
-Pasemos a la habitación y pongámonos cómodos.
-Creo que os habéis olvidado de algo- dijo ella.
-¡¡¡Vaya si habla!!!- dijo el tal Raúl
-Sí, como te digo no está bien adiestrada aún, y.... no hemos
olvidado nada perra-dijo contestado a ambos
-Por supuesto que sí, no estoy dispuesta para ninguno de los
dos.-dijo haciendo un esfuerzo por alejarse
Ambos rieron al unísono.
-La puta tiene carácter, pero para lo que le va a valer.
Cuando quiso ponerse de pie entre ambos la sujetaron y a la
fuerza la llevaron a la habitación, la desvistieron y colocaron directamente en
un potro, de altura 50 cms aproximados, que estaba justo en el centro y
pendieron sus brazos y piernas con unas cadenas que colgaban del techo
Su cabeza no tenía sujeción por tanto la posición no le
resultaba nada cómoda.
-Estupendo muñeca, vamos a pasar un buen ratito a tu costa-y
dicho eso ambos se desnudaron
Raúl que había sido el más rápido en desnudarse, ansioso como
estaba por probar la boca de la muchacha, no esperó más y con su enorme tranca
que superaba en algunos centímetros la de su amigo en largo y ancho, coloco
justo a la altura de la cabeza de ella y tomándola con ambas manos, la bajo
hasta colocarla a su altura deseada. Apretó sus mandíbulas hasta conseguir la
abertura deseada y de un solo golpe la clavó hasta su cuello. Sus pelotas
colgaban dobre la nariz de ella y sentía el calor de su asfixiada respiración
sobre ellas.
-Que buena boca tiene la golfa- le dijo a su amigo, que en
ese justo momento estaba hincándole en el culo un consolador de tamaño
considerable.
-Cierto tiene una lengua mordaz pero a la vez diestra
Las profundas clavadas en la boca de ella se hacían cada vez
mas duras y parecía que aquella verga no paraba de crecer, la mano de él ahora
sujetaba su cuello y comprobaba la profundidad de sus estocadas.
-Ohh es divina, creo que me follaria esta boca hasta quedarme
sin una gota de leche-ummmm- realmente divina.
-Espera que pruebes esta apretada cueva, es pura lujuria-
contestó su captor, mientras metía su mástil en la raja de ella, lo hacía
lentamente y cuando lo tuvo todo dentro, tomó un pequeño cable que colgaba del
consolador que penetraba el culo de ella y empezó a apretar la perilla del
final, que filtraba aire a la goma y ensanchaba el juguete-oooohhh esto es
demoledor- y con esa presión empezó a bombear el estrecho agujero, notando cada
roce de su interior. Cada vaivén era un calvario para ella, pero él gemía como
un puerco-Esta perra me ha hecho correrme hace un momento como un bendito, pero
ahora la voy a destrozar ...ohhh como aprieta....y esta encharcada la muy zorra.
-Será que le gusta tener dos pollones para ella sola- dijo
Raúl, con voz enronquecida ya del placer conseguido
-No lo dudo, pero me tiene el capullo palpitando.... argggg
-A mi también su estrecha garganta, cada vez que se la
incrusto hasta el final me la empapa bien , tanto que sus babas me chorrean
hasta los huevos, Vamos nena, sé que te gusta, ¡cómetelos!-dijo agarrando sus
duras bolas y apretántolas a su boca
Ella a pesar que parecía no disfrutar, estaba encantada con
esa situación, se sentía totalmente fascinada por aquellos dos obscenos salidos,
quizás no lo reconocería ante nadie, pero disfrutaba con sus insultos, con sus
palabras salidas y sobre todo por sus miembros dominadores.
-Así nena así –decía Raúl cuando notaba su boca succionarle
el escroto- no aguanto más, voy a enrabarte la boca y a hacerte tragar leche
como una buena cordera amamantada. –y así lo hizo, metió toda la tranca de golpe
en su boca, apretando su cabeza fuertemente para asegurarse su certera entrega.
Ella lo notó en su labio, la vena se dilataba y la sentía
palpitar, mientras soltaba la leche, que directa resbalaba hacia su esófago
-OOOOOOOOhhhhhhhhhhhh, perraaaa que bocaza más
gloriosa....arggggg.....
Al oirlo chillar, el que sin piedad la penetraba, gritó a su
vez.
-AAAhhhhhhh siii su coño es también un lujo, yo también me
corro ya, tomaaaa puta..., leche por los dos lados-ohhhhhh- con su dolorido
mango, enrojecido por la fricción interna soportada, y agarrándo el dilatado
consolador siguiendo el compás de sus propias embestidas finales, acabó
vaciándose entre bramidos de auténtico delirio.