El Repartidor de Pizza
Una noche estaba solo en mi apartamento, eran como las 10
p.m., cuando decidí cenar algo pero cuando abrí la nevera me di cuenta que
estaba vacía, entonces decidí pedir una pizza por teléfono y espere que me la
trajeran. Luego de unos minutos oí el timbre de la puerta principal y cuando
pregunte por el intercomunicador era el repartidor de pizza que dijo: "traigo la
pizza que pidió" yo pulse el botón para abrirle la puerta principal y al rato
abrí la puerta del apartamento para esperar al tipo...y cuando oí que se abrió
el ascensor salió de el un chamo que me dejo impresionado por su físico...era un
ébano delgado, alto y con un rostro atractivo.
El chamo se me acerco trayendo la pizza en sus brazos y
cuando lo vi de cerca tenia unos ojos verdes hermosísimos...mi corazón empezó a
latir rápidamente al tener de cerca tan lindo chamo...el me se me quedo viendo y
me dijo cuanto había que pagar...le dije que pasara para buscar para darle el
dinero y cuando pasó mas cerca de mi, su olor me agrado mucho. Yo me estaba
excitando, le dije que pasara a la sala, tome la caja que llevaba la pizza y me
puse a detallar como vestía el chamo, como short tenia una lycra corta negra,
llevaba una franela blanca ceñida a su cuerpo delgado y definido, unos zapatos
tipo sandalias y medias blancas tobilleras.
Le había dicho que esperara en la sala que iba a buscar el
dinero pero él me agarró del brazo pidiéndome un vaso con agua ya que tenia
mucha sed. Lo lleve a la cocina y como ahí hay mas luz pude notar que su lycra
negra tenia una zona semi transparente en forma de bolsa y donde se veía que
guardaba su enorme guevo y sus bolas cosa que me impresionó mucho. Mientras él
tomaba su vaso de agua yo le veía su enorme guevo guardado en esa bolsita. El se
dio cuenta que yo lo veía mucho y mientras seguía tomando el agua con la otra
mano se empezó a agarrar el guevo... era maravilloso, yo estaba excitadísimo.
Después de beber el agua dejó el vaso en un estante y me pregunto que si me
gustaba el bulto, que no me diera pena en decírselo a lo que yo dije que si, que
era buenísimo lo que contenía esa bolsita semi transparente.
Luego el chamo me agarró una mano, se la puso en su bulto y
me dijo que lo acariciara. Yo empecé a tocárselo y era una dicha tocarlo, tibio,
grueso, las bolas eran enormes, el me decía: ¡así acarícialo bien es todo tuyo!,
¡anda, arrodíllate para que lo veas de cerca!. Me arrodillé ante él y me acercó
su enorme bulto a la cara, olía a gloria, él se lo apretaba y me decía estaba un
poco sudado por el calor que lo iba a sacar de la bolsita. El chamo jaló de la
parte de abajo de la bolsita de lycra un cierre mágico y así ella quedó
guindando de la parte de arriba del short y liberando así su enorme guevo junto
con las bolas.
Todo esto me parecía un sueño. El chamo me dijo: ¡anda pana
agárralo!, lo tomé y era grueso, suave, tibio y con aquel olor a guevo que me
excitaba. No aguanté mas y empecé a mamárselo lentamente, lo agarré con las dos
manos y lo sentía pesado, le pase la lengua por toda la cabeza del guevo y por
toda su longitud, también empecé a saborear sus bolas, las chupaba como si
fueran unos duraznos, que delicia de chamo. Después de esto el guevo le creció
mas, llegando como a 20 cm., uhmmmm que delicia de pene. Estuve chupándoselo
como por 10 min y luego el chamo dijo que quería probarme, se quitó sus zapatos
quedándose en medias blancas, me empezó a desnudar y vio que yo estaba excitado.
me puso sobre la mesa de la cocina boca abajo y de forma en el que yo quedaba
acostado con medio cuerpo sobre la mesa y mis piernas apoyadas en el piso, el se
sentó en una silla, me abrió las piernas y empezó a besar y a saborear mi culo.
¡Waooo! esto me ponía a millón mientras él me decía que tenia un culito rico y
que estaba muy excitado.
Después de unos minutos el saco de un koala que tenia en la
cintura una crema lubricante y empezó a echármela en el culo y meterme un dedo
para lubricarme el hueco, luego metió dos dedos diciéndome que tenia un culito
apretadito.
Esto me gustaba mucho, yo le decía: ¡si así son de ricos esos
dedos como será ese guevo!, el chamo empezó a untarse crema en su guevo y me
dijo que ya iba a sentir lo rico que era su guevo, me abrió las piernas y empezó
a meterme su guevo lentamente, que delicia era, yo sentía como entraba esa carne
tan suave, tibia, gruesa que poco a poco me llenaba de placer. Él me agarró por
la cintura y cuando terminó de meterme todo aquel guevo delicioso empezó a
meterlo y a sacarlo de mi culito. Yo me agarraba de la mesa mientras el me
cogía, ¡que ricura de chamo!. Y después me puso completamente en la mesa y de
frente a el, me daba guevo frente a frente, mis ojos se cerraban de placer, le
pedía que no dejara de cogerme y que lo hiciera lentamente.
De vez en cuando abría mis ojos, veía y sentía aquel chamo
tan bello y divino como me cogía, mi guevo estaba parado, lubricando por aquella
sensación de tener un guevo tan rico en mi culo. Él me levantó y me empezó a
besar, el chamo tenia unos labios y lengua riquísimos, me dijo que si quería ir
a la sala a lo que dije que si, que lo hiciéramos sobre la alfombra. Caminamos
lentamente sin que el chamo sacara su guevo de mi culo, puse mis pies sobre los
de él y caminamos lentamente, en cada paso yo sentía mas aquella carne del chamo
dentro de mi, que rico se sentía y cuando llegamos a la sala nos acostamos
lentamente sobre la alfombra, él se puso detrás de mi, entrelazando sus piernas
con las mías mientras sacaba y metía su guevo de mi culo, ¡que fantástico!.
Luego vi que el chamo empezó a agarrar la bolsita donde
guardaba su guevo y bolas, empezó a estirarla, era sorprendente como se expandía
llegando al punto que la estiró y me metió dentro de la bolsa, cubriéndome así
medio cuerpo. Mientras me la colocaba yo recibía su guevo como nunca, que divino
se sentía dentro de esa bolsa, se olía a puro guevo y bolas, podía respirar con
tranquilidad y ver con un poco de dificultad hacia afuera de la bolsa pero eso
no importaba, lo que importaba era como me sentía... en las nubes con aquel
guevo entrando y saliendo. El chamo me preguntaba ¿que como me sentía? y le dije
que me sentía en el paraíso y me respondió que lo gozara que todavía tenia guevo
para darme. Después de unos minutos se me cerraron los ojos del placer, empecé a
acabar y el chamo me decía que gozara su guevo que era todo mío. Luego que
terminé de acabar el seguía cogiéndome y al rato el acabo dentro de mi. Nos
quedamos un rato en la alfombra pasando nuestros espasmos de placer.
Retiró la bolsa de mi cuerpo, dejándome todo sudado y con
olor a chamo, después sacó lentamente su guevo de mi culo, yo empecé a
limpiárselo y acariciárselo. Le exprimí lo último que había de néctar en su
guevo y salieron unas gotas las cuales yo gustosamente saboree. Nos paramos de
la alfombra, el guardo su enorme guevo y bolas dentro de la bolsa de lycra, le
puse los zapatos y nos despedimos. Al final no comí pizza pero si saboree al
repartidor de pizza, creo que el día de mañana pediré otra pizza.