Llevaba dos meses sin eyacular ya que su mujer, en avanzado
estado de gestación, necesitaba reposo, y dado que no le gustaba masturbarse, y
habían estado lejos de la región, no había tenido la oportunidad de ir a la
taberna y hacer uso de alguna de las lozanas mozas
Esa ocasión le había caído del cielo y no pensaba
desaprovecharla. Se encontraba rodeado de cinco compañeros y no tenía duda, que
su corrida alcanzaría el punto deseado.
Uno a uno, los vió agitar sus lujuriosos falos con sus
asperas manos. Y al igual que él, faltos de sexo, como la rapidez de sus
corridas indicaba, apuntaban al objetivo. Sus espaldas se encorbaban, y sus
pelvis acometían, a la vez que el chorreón de semen salía dispuesto a alcanzar
la blanca piel de la altiva mujer.
No pasaron ni diez minutos, cuando todos habían efectuado su
disparo, y era su turno. Tal como él esperaba ninguno de ellos fue capaz de
llegar a acertar en la diana, el primero tan solo consiguió pasar la silla, el
segundo resultó ser tan espeso que perdió fuerza, y calló sobre la envejecida
madera de la silla, el tercero tuvo un poco más de tino y consiguió tocar con
algunas gotas las piernas de la chica, el cuarto y quinto, apenas pasaron de
manchar sus manos.
Sentía los huevos duros de la excitación arrastrada por la
escena y por el deseo de poseer aquel cuerpo, que aunque indómito, ahora se
hallaba forzadamente resignado a sus apetencias.
Todas sus frustradas fantasías cobraban vida ahora y no
estaba dispuesto a perderse esa ocasión. Con su polla en mano y dándole feroces
sacudidas con la más pura desesperación, empezó a bramar mientras notaba como su
esperma bien dirigido, alcanzaba la meta deseada.-Siiiii- gritó encantado- la
furcia será miiiiaaa.
-Durante la primera hora no lo olvides- le recordó turbado el
promotor de la idea.
-Por supuesto, pero quiero estar a solas ese tiempo-dijo
rudamente
-Eso no estaba hablado, pero me apetece remojar el gaznate,
vámonos chicos – animó al resto, y conformes con la idea de echar un trago,
abandonaron entre risotadas la estancia.
Una vez a solas, decidió modificar la postura de la
desventurada Desligó sus brazos y los ató unidos a su espalda.
-Te preguntarás el ¿por qué?, de éste cambio, ¿no?... pues es
fácil, me gusta estrujar bien unas buenas tetas mientras estoy orgasmando...
siii perra he derramado ya un poco, pero tengo suficientes reservas como para
tenerte pariendo trillizos, tres años seguidos... -Me gusta tu boca
mortífera-continuó con su especial abstracción- veamos que tal estás sin esas
vendas opresoras.
Le costó acostumbrarse de nuevo a la poca luz que iluminaba
la estancia, lentamente distinguió los rudos brazos que maniobraban para
quitarle la mordaza de la boca. Dirigiendo su vista más al frente, pudo
distinguir un velludo vientre inflado y justo bajo él, un enorme e hinchado
mástil con dos grandiosas bolas peludas colgantes. Realmente no quería ver eso,
con sentirlo seguramente, tendría más que suficiente.
-¿Qué te parece mi pollón bruja? Ahora que lo puedes ver y
dar tu opinión... – le dijo colocándose de perfil, a escasos centímetros de sus
ojos.
-Harías bien no acercándolo demasiado a mi boca, si no
quieres perder un trozo de tu adorado aparato-masculló asqueada.
-No eres más que una fulana que merece que le rompan esa
bocaza–dijo conteniendo sus ganas de abofetearla- Es cierto que mi polla no
entrará en tu boca, pero no por temor a tus absurdas amenazas, sino, porque al
señor no le gusta que nadie use la boca de sus perras-le informó contundente-
Pero ten por seguro que voy a reventar tus otros labios, y lo mejor es, que voy
a disfrutarlo. Y basta ya de tanta palabreria... tengo un coño que romper.
-Eres patético- dijo ella- me dáis asco todos... no sois más
que escoria putrefacta
-Sigue hablando puta, que cuanto más lo hagas más dura me la
pones
No queria pasar ni un sólo segundo más, sin estar dentro de
ésa maldita puerca. Con una estocada brutal la atravesó- arrrrrrrrrrrrrg
estrechoooona ¡¡¡¡qué gusto!!!! – clamó mientras notaba las paredes que
apretaban fuertemente su imponente rabo- ooohhh cuantos días deseando un agujero
así- balbuceaba, mientras la clavaba una y otra vez
Si anteriormente le habia dolido, ahora se sentía partida por
la mitad. Un dolor sordo subía desde su pelvis hacia su estomágo, provocándole
náuseas, y acababa con palpitaciones en sus sienes. Aquel maldito animal no
dejaba de penetrarla, cada embite suyo, la llevaba casi a la pédida de
conocimiento.
-Aaaahhhhh- continuaba jadeando, sentía su capullo cada vez
más sensible, en cada retirada notaba como su capuchón lo envolvía
presionándolo, poniendolo al rojo vivo. Deseaba que la puta viera lo que
provocaba en la punta de su manubrio.- Mira golfa- le dijo agarrándola del pelo
y levantando su extremidad superior.
Habia salido de su interior y ahora mostraba sosteniendo su
pellejo hacia abajo la punta enrojecida y brillante de su descumunal polla
-¿No es un verdadero trofeo?, pues va siendo hora que lo
notes encharcar tu jodido coño, de una vez- y sin soltar su pelo, la empaló de
nuevo - ¡¡¡A ver, éstas tetorras cómo están!!! – exclamó, soltando su cabeza y
agarrando con sus rasposas manazas sus tiesos pechos.- muy duras ¡¡¡me gustan
!!!- sus manos dibujaban circulos, mientras, con los dedos pulgar e indice,
tiraba apretando los pezones y haciéndolos rodar-ohhh siiiiii... ya no aguanto
más, tengo la polla a reventar - notó como sus huevos endurecían y se subían
para efectuar la descarga, empujó hacia arriba con todas sus fuerzas,
encañonando aquel agujero, y notó salir la primera salva, -arrrrrrrrrrrrrrrrrrrg
toma cerda lecheeeee ...siente como te inundo!!! – Tronó fuera de sí. Descendió
tirando fuerte de sus tetas y al subir llegó la segunda – aahhhhhhhhhhhhhhhh- y
con la tercera el climax absoluto
En un cercano lugar
Nadie sabía de la existencia de ese pequeño zulo y mucho
menos, que desde ahí controlaba todo lo que sucedía en el sucio habitáculo
lindante. Había visto como las rudas formas de ese salvaje, lejos de adiestrar a
la chiquilla, la estaban enrudeciendo. Todo iba acorde a sus planes. Pero para
obtener la sumisa deseada, era necesaria su presencia en ese instante.
En la habitación contigua…
-Lo próximo golfa va a ser tu culo- oyó que decía encantado
el déspota- me queda tiempo de sobras para ensanchártelo bien- pero en ese justo
momento la puerta se abrió y apareció el señor.
-Debes salir un momento, necesito un rato a solas con la
cautiva.
-Pero señor.. yo
-¿No lo dije claro?- Preguntó sin darle lugar a rechistar
-Si perdone señor, salgo enseguida, dijo tomando su jubón de
un rincón.
-Yo os avisaré cuando debáis volver-indicó antes que saliera
-Si .. si señor- respondió resignado
Una vez a solas, lo oyó hablar en un tono más tranquilo
-Veamos pequeña, prometes ser la mejor perra, que nunca había
soñado poseer. Tienes madera para soportar el dolor, pero aparte de eso, quiero
que descubras, lo que te hará desear pasarte los días pegada a mi, y no es ni
más ni menos, que el placer. Si pequeña, el placer será el que te domine, y yo,
seré el dueño de ese placer. Hasta ahora has sabido lo que es odiar y ha llegado
la hora que aprendas lo que es desear.
-Mátame o dame un cuchillo, para que yo misma acabe con este
martirio -pidió desesperada
-No seas tan dramática, en breve querrás morir, pero de
placer – le contestó duramente
En ese instante sintió como él esparcía por toda su raja, los
jugos que salían de su interior. Sus dedos suaves y delicados, se detuvieron en
un botón que frotaba, dibujando círculos.
-Esto...perrita, es tu clítoris, fuente de tu placer, los
hombres ignoran siempre este punto, y muchas de vosotras también- para comprobar
el efecto que sus acciones estaban causando, tomó su endurecida polla y la
colocó en la entrada vaginal de ella. No pensaba metérsela, solo quería sentir
como sus músculos vulvares se tensaban y destensaban ante la maestría de su
masturbación.
Si bien había soportado el dolor sin soltar un gemido, ésto
parece que le costaría más. En ese preciso instante una espiral de placer subía
por su estomago hasta la garganta, y lo que antes eran nauseas, ahora eran ganas
de respirar hondo y gemir.
De nuevo la vio agarrarse fuertemente a las cuerdas y su
respiración empezó a ser menos regular.
Debía evitar aquella mano, intentó mover su trasero
ligeramente, para dificultar el masaje de esos diestros dedos, pero las
ligaduras y la mano libre de él, se lo impidieron.
-Quédate quieta nena- ordenó dándole un ligero cachete en su
nalga
-Suéltame, no quiero esto, déjame- gritó
-Tienes que empezar a pedir las cosas por favor, y a tratarme
con más respeto muchacha. Tu trato hacia mí será de usted, eso cuanto mínimo.
Llevaba casi diez minutos atormentándola y ya no podía
soportarlo más, ese dedo la estaba debilitando y su cabeza parecía estar a punto
de estallar. Sin quererlo se vio deseando que él acabase de penetrarla.
La hembra empezaba a suavizarse, notaba en su glande como se
dilataba su lubricado coño- ¿Quieres más pequeña?
-No- constestó con su voz debilitada
-¿Seguro que no quieres ésto?- le dijo clavándosela entera de
un sólo golpe y sacándola tan rápido como entró
-Ohhhhh- gimió ella sin poderlo evitar. Esa estocada le
había empujado la ansiedad hasta la garganta, se moría por suplicarle más y más.
Su cabeza intentaba controlar lo inevitable, pero su cuerpo ya estaba rendido
-¿Eso es un sí?- insistió
-Nnnnn- a pesar que intenta negarse, la palabra no salió de
su boca, le faltaba aliento
-¿Te refresco la memoria?- y de nuevo la penetró por dos
segundos, mientras seguía friccionando su clítoris.
-Ohhhhhrggggggg-acabó jadeando ella
-¿Qué quieres zorrita?- preguntó de nuevo- dilo y lo
obtendrás
-Maldito-susurró- bien sabes que no puedo soportarlo
más...aaaaaaaaargggg
-Sólo tienes que aprender a pedirlo...- la tenía en sus manos
y de golpe dejó de masturbarla
-¿Cómo? ¿qué quieres de míiii?-chilló ella desesperada por la
urgencia que sentía en su cuerpo, por ese repentino abandono.
-Pídelo. ¿quieres correrte?
-Quiero que acabe ésto de una vez-dijo mascullando entre
dientes
-Pero así no se le piden las cosas a tu señor.
-Yo yooooo-dijo poco convencida – quiero que me haga correrme
-Mucho mejor pero falta algo, por..
-¿por?- preguntó ella crispada , por el retardo que él
aplicaba en las caricias a su endurecido botón
-Las cosas se piden por favor perrita.- la oyó suspirar y
tomar aire
-Ssseñoor por favor quiero correrme.- dijo altanera
-Putita eso ha sonado muy altivo, sabes hacerlo mejor - y
aplicó más rapidez a su mano
-Ohhh dios..., hágalo por favor, por favor –suplicó rendida
-Bien ahora sí ha sonado creible - encantado con su avance,
la ensartó duramente con su endurecida tranca. No dejó de masturbarla oyéndola
gemir, encantada de haber perdido la batalla.
-Aaaaaaaa- nunca una derrota fue tan dulce, todo su cuerpo
parecia vibrar al ritmo que él le marcaba, hasta sus piernas temblaban, pero por
suerte las ataduras le sostenian y contenian sus sacudidas.
-Quiero que gimas más alto- le ordenó y ella así lo hizo. De
golpe notó sus músculos internos contraerse y apretar fuerte su mango- bien
hecho perra, ¡vamos! ahora grita mientras te corres.
-¿Quién manda aquí?- increpró-¡grítalo! ¡grítalo bien fuerte!
... vamoooss
Sintió un huracán de sensaciones devastarla de abajo a
arriba, hasta explotar en su boca -Tuuuuuuuu- chilló exasperada mientras se
corría- tuuuuu tuuuuuu tuuuuuu maldito seas tuuuuu aaaaaahhhhhh- y llegó el
descenso, dejando su cuerpo lángido y perezoso- mmmmmmmmmmmmm
Llevaba más de una hora con la polla dura, dado que había
estado observando todo el tiempo a sus hombres, primero masturbarse excitados
con la idea de follarse a la hembra, y más tarde, el apareamiento de aquel
animal de enorme pollón. Ahora era su turno, los gemidos de la fémina habían
castigado lo suficiente su controlada voluntad.
-Bien ahora voy a darte mi leche, ésta será siempre tu recompensa. Abre la
boca-le ordenó, y desplazándose hasta su sonrosado y complacido rostro, la vio
abrir mansamente la boca- Muy bien nenita y sosteniendo su extremidad, descubrió
la punta sobre sus labios y empezó a vaciarse dentro.- Traga puta traga ...
Argggggggggggggggg- gritó mientras se corría, encantando y sabedor, que ésa era
sólo una pequeña victoria, ya que la guerra aún no estaba ganada, se leía en sus
malditos ojos.