SMALLVILLE: EL SEÑOR DE LAS ILUSIONES
Mientras Clark iba a La Antorcha para ver a Chloe, ésta se
dirigía por el pasillo contrario al mismo destino, coincidiendo los dos en la
puerta.
-Ah hola Clark ¿Qué tal el día?.
-Bien gracias. Quería saber si ya te encuentras mejor.
-Sí, claro, si contamos que la semana pasada fui poseída por
al espíritu de una antigua bruja, que según tú casi convierto tu granero en una
orgía, que te intentamos matar y que luego desperté en las cuevas Kawachi sin
saber como llegué allí, con Lois y Lana vestidas en plan gótico-ironizó ella-.
Lo normal en la vida de una estudiante de instituto…
Tanto él como ella rieron un poco y se quitaron la tensión de
lo ocurrido. Justo entonces que Chloe iba a decir algo, su mirada se giró a la
derecha, donde un chico, seguido por varias chicas que gritaban como locas, la
miró de refilón.
-Chloe, ¿estás bien?.
-¿Eh?, oh, perdona Clark, pero no sé que tiene Víktor
Franciscus que es pasar él y me quedo en blanco.
-Será por sus encantos. No hay chica que le resista.
Míralas-repuso airado-.
Efectivamente, las chicas que iban a su lado parecían fans
enfurecidas de alguna estrella del rock o un galán de cine, peleándose por estar
cerca de él e incluso por llevarle la mochila. Antes de desaparecer, Víktor
volvió a mirar a Chloe, y Clark, extrañado, notó un leve destello verdoso en los
castaños ojos de Víktor. Éste se dio cuenta de que era observado por él, y antes
de poder reaccionar, Clark fue sorprendido como por una fuerza invisible y
lanzado contra las taquillas, cayendo al suelo. Chloe, sorprendida al igual que
todos los demás, se acercó para ver como estaba él.
-¡Clark!, ¿¡qué ha pasado!?.
-No lo sé…¿¡QUE DEMONIOS ERA ESO!?.








[Tema central "Save Me", cantado por Remy Zero]
Somebody save me
Let your warm hands break right through
Somebody save me
I don't care how you do it
Just stay, stay!!
Come on
I've been waiting for you
I've made this whole world shine for you
Just stay, stay!!
Come on…
EL SEÑOR DE LAS ILUSIONES
De camino a casa, poco después, Clark iba acompañada por
Chloe, quien esperaba una respuesta de lo ocurrido.
-No sé que puedo decirte Chloe, no sé lo que pasó…solo sentí
como si un mazo de hierro me diera en pleno pecho. Nunca había sentido nada
igual.
-Debes tener cuidado ¿vale?. No había visto nada tan
asombroso desde que tu madre decidió convertirse en ayudante de Lionel
Luthor-bromeó-.
Clark se rió con ganas, tranquilizándose. Según llegó a la
puerta, Chloe se fue y él entró en casa, donde estaban no solo sus padres, si no
también Lex.
-Caramba, ¿es que hay una reunión y no me he
enterado-preguntó Clark sorprendido-?.
-Nos hemos enterado de lo ocurrido en el instituto-contestó
Jonathan-.
-A mí me lo dijo Lana-dijo Lex-. Quise venir para saber como
estabas.
-Pues estoy bien, solo algo magullado-se quejó él-.
-Según tengo entendido-prosiguió Lex-, fue como si te
arrollase un tren sin frenos. ¿No tienes nada que contar?.
-No, nada-contestó Clark parcamente, mientras Jonathan y
Martha, detrás de Lex, lo miraban recelosos-. Podría decirse que fue un
traspiés, pero lo cierto es que no sé que pasó. Gracias por venir Lex, pero me
encuentro bien.
-Cuenta conmigo para lo que necesites. Bien, si no hay nada
que hacer por aquí, con vuestro permiso, volveré a casa. Tengo una empresa que
dirigir.
Martha comprobó por la ventana que Lex se iba. Ninguno habló
hasta que lo vieron perderse en la lejanía. Clark supo leer en los ojos la
preocupación de sus padres.
-Supongo que en esa historia hay más que contar-…
-Solo he comentando esto con Chloe cuando me dejaron a solas
con ella en la enfermería, pero antes salir disparado, juraría que vi un enorme
martillo de acero acercándose a toda velocidad.
-¿¿Un martillo de acero??. Clark, ¿¿no estarías
desvariando??...
-Mamá, te lo digo en serio. Fue algo muy rápido, casi ni lo
vi, pero sé qué lo vi. Y fue justo después de cruzar la vista con Víktor.
-¿¿Víktor Franciscus??. Es el chico que toda madre querría
como yerno, ¿qué te pasa con él?.
-No lo sé Papá, pero juraría que hay algo raro en él.
-Hijo-repuso airado-…¿no crees que andas un poco celoso de su
éxito?. Es buen estudiante, tiene mucho éxito con las chicas…lo pasó muy mal
cuando murieron sus padres durante la tormenta de meteoritos(por suerte su tío
cuidó de él), y pese a todo ha logrado triunfar. No es que no te crea, pero…
-¡¡Va en serio!!. Algo no es normal en él, y pienso
demostrarlo…
Enfadado, Clark subió a su cuarto, mientras Jonathan y Martha
se miraban con el ceño fruncido.
Al día siguiente, en el instituto, Clark se encontró que
Víktor estaba hablando con Chloe, mientras las demás fans estaban como
esperándolo con gesto enfadado.
-Chloe, ¿va todo bien?.
-Ah, hola Clark-contestó él-. Sí, todo va perfectamente, solo
estoy invitando a esta guapísima y atractiva chica a tomar algo y a dar una
vuelta después.
-Y esta chica ha dicho que sí-contestó entusiasmada-. ¿Y tus
fans?.
-Las mandaré a paseo. Solo quiero estar contigo-dijo
mirándola fijamente-.
Los dos se fueron dejando a Clark con una cara de inquietud.
Las fans de Víktor, que se fueron en cuanto él hizo un ademán, lo miraron
despectivamente, y Clark las siguió confiando en que le revelaran algo sobre él,
pero una vez dobló la esquina y salió a la calle, las chicas habían
desaparecido. Usando una pizca de su rapidez recorrió todo el instituto y volvió
al punto de partida. Nada. El grupo de chicas se había desvanecido en el aire, y
eso fue una sombra más de preocupación. Algo raro pasaba…
Horas más tarde, ya en el campo, Chloe y Víktor se
encontraban dando una vuelta, después de haber comido en el Talon. Víktor tosía
ligeramente.
-¿Ya te encuentras bien?.
-Sí, gracias. Me encuentro mejor.
-Chico, nunca había visto a nadie teniendo una reacción tan
fuerte ante la sal. No sabía que se podía ser alérgico a ella.
-No te preocupes, fue culpa mía. En casa estoy tan
acostumbrado a vivir sin ella que se me olvidó decirle a Lana que no me la
pusiera.
-Menos mal que te pusiste bien. Durante unos momentos hasta
creí que te cambiaba la cara y todo, pero me alegra de que estés mejor.
Chloe, por algún motivo, no podía apartar los ojos de él, de
su pelo azabache y sus ojos castaños y sus ojos oscuros. Cuando se fijaba en
ellos parecían parpadear en tonos verdes, y ella se sentía cada vez más prendada
de él. Se le antojaba irresistible.
-¿Te gustaría venir a mi casa-preguntó él-?.
-¿A tu casa?. Oye, ¿no es ir demasiado rápido?…
-Por favor Chloe…si no me pondrás muy triste…¿quieres verme
llorar-preguntó poniendo gesto de cordero degollado-?.
Las muecas y las bromas hicieron que Chloe se riera con
ganas.
-Está bien, chiflado…llévame…pero solo un ratito, ¿eh?...
-Sí, claro. Solo un ratito.
En este instante, Lex pasaba con su coche y se paró al lado
de la pareja, que iban caminando por el borde de la carretera.
-Hola Chloe, Víktor. ¿Qué hacéis por aquí?.
-Solo estamos dando una vuelta, Lex-contestó ella-.
-Ah, estupendo, caminar es bueno para la salud. ¿Desde cuando
salís vosotros?.
-Eso a ti no te concierne. Piérdete, calvito-le espetó de
golpe-.
-¿Calvito-preguntó Lex atónito-?. ¿Tienes idea de quien soy
yo?.
-Solo un hijo de Papá que debería irse con viento fresco.
Detesto a los chicos ricos como tú.
El tono desafiante de Víktor hizo que Lex se bajase del
coche.
-Vamos Víktor, no quieras enfrentarte a él-aludió Chloe-. Lex
solo estaba siendo amable.
-No Chloe, él estaba entrometiéndose, eso era lo que
hacía-contestó éste-.
-Ten cuidado conmigo, o vas a saber de lo que soy capaz.
-Lo mismo digo…
Acto seguido, los ojos de Víktor brillaron y Lex, con la
mirada fija y abierta, como si estuviera contemplando algo horrible, empezó a
chillar dándose manotazos, como si tuviera una plaga de insectos subiéndole por
el cuerpo. La cara de Chloe se tornó en una mueca de espanto hasta que Víktor le
dio un profundo beso de tornillo que la erizó hasta los pelos de la nuca. Acto
seguido era como si nada hubiera pasado, pues a sus ojos tanto Lex como el coche
habían desaparecido. Según la cogió de la mano, Chloe se sentía más relajada y
confiada, bajando todas sus defensas ante él. Parecía que le conociera de toda
la vida y se fueron rumbo a casa de Víktor mientras Lex, en el suelo, se
retorció de dolor hasta que de golpe se quedó inmóvil.
En ese mismo instante, Clark llegaba al Talon, yendo al
mostrador para hablar con Lana.
-Hola Lana, ¿has visto a Chloe y a Víktor?.
-Se marcharon como hace media hora. ¿Todo va bien?.
-No lo sé. ¿Ha pasado algo?.
-Pues la verdad, sí. Les serví lo que pidieron, y según
Víktor dio un mordisco a su emparedado, cayó al suelo retorciéndose de dolor.
Fue horrible, se retorcía en el suelo, e incluso pareció cambiar de cara por un
segundo. Clark, ¿va todo bien?.
-No lo sé, pero te seré sincero. Temo por Chloe. ¿Sabes por
donde se fueron?.
-Sí, creo que dijeron algo de irse a dar un paseo por las
afueras…
Aquello hizo que Clark quedase con el rostro petrificado.
-¿No te dijeron por donde iban a ir?.
-No. ¿Chloe está en peligro?. Dime la verdad Clark. ¿¿Lo
está??.
Ante el silencio de Clark, Lana salió de la barra y cogió el
móvil.
-¿¿Lois??. Soy Lana, necesito que me eches una mano. ¿¿Puedes
buscar la dirección de Víktor Franciscus en el ordenador de Chloe en La
Antorcha??. Es posible que esté en apuros. Reúnete conmigo en el Talon en cuanto
la tengas e iremos a buscarla.
Justo en ese momento, se oyó un frenazo fuera del local y
Clark salió a ver que ocurría, encontrándose con Lex conduciendo como si
estuviera borracho. De inmediato fue a verlo, sacándolo del coche y comprobando
como se encontraba.
-Lex, ¿qué diablos te ha pasado?.
-Clark…fue horrible…me encontré con Chloe y Víktor a las
afueras…Víktor se puso furioso, y quise amedrentarle…
-¿Y que ocurrió?.
-De repente…yo…tenía hormigas por todas partes devorándome la
piel…¡¡podía ver el hueso desnudo de mis brazos-gritó, con la mirada
perdida-!!…¡¡ME ESTABAN DEVORANDO!!...
Lana, que acaba de escuchar lo que decía Lex, estaba
aterrorizada.
-Dios mío, nunca pensé que Víktor fuera tan peligroso. Clark,
quédate con Lex hasta que se ponga bien.
-No, Lana, es peligroso…
-Lex te necesita ahora Clark. Lois y yo podremos apañárnoslas
contra él.
Un par de minutos después Lois apareció conduciendo y recogió
a Lana.
-Si hay problemas te avisaremos.
Las chicas se fueron y Clark se quedó con Lex, a quien llevo
a su casa para que pudiera recuperarse del susto. Mientras tanto, Lois y Lana se
ponían al tanto de lo ocurrido con Víktor.
Dentro de la mansión Luthor, Clark se preocupaba de que a Lex
no le pasara nada, pero su corazón no podía estar más intranquilo por lo que
podría ocurrirles alas chicas al intentar enfrentarse a Víctor ellas solas. En
tanto, su vigilancia a Lex era lo único que confortaba su espíritu.
-Clark, gracias por ocuparte de mí. Creí que no lo contaba.
-Ojalá pudiera estar tranquilo, pero creo que cometí un error
dejando que Lana y Lois fueran solas al peligro. Víctor es peligroso. ¿Y si las
lastima?.
-Dijeron que nos llamarían. No te preocupes, lo harán.
Al tiempo que Clark y Lex charlaban sobre los poderes de
Víktor, Lois acababa de escuchar todo lo ocurrido sobre éste último y Chloe con
Lex, y lo ocurrido también en el Talon.
-Le pienso dar una patada en el trasero tan grande que ira a
parar a Metrópolis si se le ocurre hacer daño a Chloe.
-Tranquila Lois, seguro que estaremos a tiempo.
En otra parte, en casa de Víktor, éste y Chloe estaban en la
cama, los dos mirándose y besándose, mientras las manos de Víktor iban
despojando a Chloe de su ropa, admirando las curvas de su cuerpo desnudo. Ésta,
que se dejaba hacer por él, se limitaba a sonreír e invitarle a seguir
tendiéndole los brazos. Víktor se tendió sobre ella, llenándola la cara de besos
y de caricias, los dos ya desquitados de toda inhibición. Víktor agachó un poco
su cabeza para saborear los pezones de la joven periodista, esmerándose con
tanto ahínco que le provocó varias cadenas de largos gemidos. La excitación de
Chloe subía por momentos, deseando a su amante con tanta fuerza que quería
desgarrarlo a mordiscos. Entregándose el uno al otro, Chloe se abrió para él,
quien no perdió un instante: levantó una de las piernas para separárselas bien,
guió su miembro y fue embatiéndola con cierta lentitud, tomándose su tiempo para
recrearse en todas las sensaciones del momento.
-Vamos Víktor…por favor, sigue…a por todas vaquero…
Después de unos segundos de maravillosa inmovilidad, Víktor,
atendiendo las necesidades de Chloe, se puso a penetrarla a ritmo de vals, sin
ninguna prisa por terminar la recién empezada travesía. Chloe recibió toda clase
de besos y caricias, y ésta correspondía abrazándose con fuerza a aquel chico de
irresistible estampa, con su pelo azabache y sus ojos castaños. Cada vez que lo
miraba lo deseaba más, lo admiraba más, lo quería todo de él, perderse dentro
suyo, fundirse con él…llevada por su deseo cruzó las piernas por las caderas de
su amante para que éste realizase una profunda penetración, que fue acogida con
grandes chillidos y exclamaciones. El cuerpo de Chloe temblaba y se removía
mientras retozaba con Víktor, el chico más deseado del instituto. Aquello la
hacía sentirse transportada al mismísimo jardín del edén. Como si tuviera miedo
de perderlo, además de rodearlo con sus piernas lo hizo también con los brazos,
recorriéndole el cuerpo sin que él dejara por un momento de acometerla.
-Oh Víktor, Víktooooooor…por dios Víktor…oohh no pares…síiii
no pareeees…
Las embatidas de éste se hicieron algo más fuertes y rápidas,
concentrado en la tarea y en las súplicas de Chloe por gozar. Dándose la vuelta,
fue Chloe quien tomó el control de la situación moviéndose levemente para
penetrarse ella sola, sentada sobre Víktor, el cual se comía sus pezones y
acogía sus tetas en sus manos como si fuera una orden directa. La cara de Chloe
se contrajo un poco debido al fantástico y pequeño dolor de la penetración, como
si fuese demasiado grueso para que entrase, pero redobló esfuerzos para llegar
al ansiado final. Las manos de Víktor, imparables, no se conformaron con amasar
aquellas bien formadas tetas sino que, pasando y bajando por la espalda,
llegaron hasta su culo y lo asieron con firmeza, apretándolo un poco e incluso
tentando la suerte para cachetearlo un poco, comprobando que Chloe recibió su
tentativa de buen grado, riendo y gimiendo más aún. La escena se hizo más
intensa conforme sus ansías crecían, aumentando el ritmo de la cabalgada y el
sonido de los jadeos hasta que ninguno de los dos pudo reprimir lo que ya eran
gritos de placer enloquecidos de un sensacional orgasmo. Chloe cayó sobre Víktor
agotada, sonriendo de oreja a oreja.
Mientras se debatían entre arrumacos varios, oyeron fuera el
frenazo de un coche. Ambos saltaron de la cama para vestirse rápidamente.
Víktor, como en un flash, ya se encontraba de nuevo vestido y salió a ver de
quien se trataba. Por la puerta de su casa aparecieron Lana y Lois.
-¿¿¡¡DONDE ESTÁ CHLOE!!??.
-¡¡Fuera de mi casa, AHORA!!.
-¡¡Yo de aquí no me voy sin Chloe!!. ¡¡CHLOEEEE!!.
-Lana, Lois-dijo ésta, apareciendo mientras se daba los
últimos toques-. ¿¿Se puede saber que pasa??.
-Nos vamos, ahora-dijo Lois, tajante-.
-¡¡CHLOE ES MÍA!!.
Los ojos de Víktor comenzaron a brillar con un fuerte fulgor
verdoso, mirando amenazante a las dos intrusas.
-Lana, avisa a Clark, ¡¡CORRE!!.
Lana sacó el móvil y antes de que pudiera marcar el Nº de
Lex, Lois fue lanzada como si hubiera recibido un puñetazo de un gigante. Lana
corrió para escapar y tener tiempo de llamar, pero el golpe, que también la
había alcanzado a ella, había dañado su teléfono móvil y solo podía enviar
mensajes. Se escondió rápidamente, haciéndolo con cierta torpeza debido a lo
acuciante de la situación, y oculta al otro lado de la casa, consiguió, por
suerte, casi completar el mensaje que quería enviar, pero justo antes de que
pudiera mandarlo, Víktor, como si fuera un diablo, la encontró y la alcanzó con
su visión, lanzándola por los aires al igual que el teléfono, que quedó casi al
alcance de su mano. Como una desesperada avanzó los escasos metros hasta llegar
y enviarlo. Justo después Víktor le quitó el móvil de la mano y lo hizo añicos.
Con su cara desencajada por el terror, Lana miró a Víktor y sus ojos verdosos se
clavaron en ella, dando un chillido al ver como si una babosa gigante se la
estuviera tragando.
Arrastrando a Lana al interior de la casa, la juntó con Lois,
quien también tenía el rostro despavorido. La cara de Víktor, en contra, era la
viva expresión de la furia, y a punto de alcanzarlas de nuevo con su visión,
Chloe, que hasta el momento había quedado inconsciente debido a la anterior
descarga, se despertó y se abalanzó sobre él.
-¡¡VÍKTOR, NOOOOOOOOOO!!...
Ambos estuvieron forcejando durante un rato. Ella se movía
como una fiera para evitar que su mejor amiga y su prima resultasen malheridas
por él, pero finalmente Víktor consiguió quitársela de encima, tirándola y
poniéndola con las otras dos. Por su cara lo único que no había era una pizca de
piedad.
-¡Eres igual que las demás, y yo que creí que eras diferente
de ellas!. ¡ERES COMO LAS DEMÁS, UNA CHICA VULGAR, UNA CUALQUIERA!. ¡Y PENSAR
QUE YO TE QUERÍA TANTO!. ¡¡YA NO TE QUIERO!!...¡¡TE ODIO!!...¡¡TE
ODIOOOOOOOOOOOOOOOO!!...
Los ojos de Víktor alcanzaron tanto a Lana como a Lois y a
Chloe, quedando éstas a merced de una horrible imagen: Lana se veía rodeada de
feroces y babeantes perros; Lois era acorralada y amenazada por un furioso
caballo de relampagueantes ojos verdes y Chloe fue rodeada por varios individuos
de amenazante aspecto. Las tres tenían la horrible sensación de que algo malo
iba a pasar.
En la mansión Luthor, Clark seguía atendiendo a Lex, quien ya
estaba totalmente recuperado. Al contrario que antes, ahora Lex velaba por
Clark, quien no paraba de dar vueltas de un lado a otro, esperando una llamada
que parecía no llegar nunca.
-Clark, por favor, para de andar, me estás poniendo nervioso.
Ya llamarán.
-¡Estoy preocupado!. ¿Y si Víktor les ha hecho algo malo?. No
quiero pensar lo que podría pasar viendo lo que te hizo a ti…
En ese preciso momento el móvil de Lex sonó y ambos leyeron
el mensaje de Lana, confirmando sus peores temores.
-¡¡Hay que salvarlas-gritó Lex-!!.
-¡¡Vamos en mi coche, llegaremos más rápido!!.
Mordiéndose la lengua de no poder escabullirse para usar su
supervelocidad y llegar en un santiamén(despertaría demasiadas sospechas por
parte de Lex), Clark tuvo que aguantarse y subir en el coche con Lex, el cual
arrancó a toda pastilla. Por desgracia el mensaje no incluía la dirección
completa de Víktor, pero dado que la zona era poco habitada, no tendrían
problemas en encontrar su casa. Ahora solo les imperaba llegar a tiempo de
salvarlas.
Nadie en el mundo podría salvarlas. Esa era la sensación que
las tres chicas, atrapadas por las espeluznantes visiones de Víktor, sentían de
pies a cabeza. Cada una, aislada de las demás, se encontraba de un atolladero
del que sabían que no iban a salir indemnes. Su miedo eran inmenso, tanto que no
se podía saber a ciencia cierta cual de ellas estaba más asustada, si Lois
atenazada por el caballo, Lana ante la jauría de perros furiosos o Chloe rodeada
por los hombres de terrible aspecto. La primera de ellas gritaba y se agazapaba
ante los relinchos del equino, que parecía una fuerza demoníaca surgida del
mismísimo infierno. Lois corrió hasta quedar atrapada en una cuadra, arrinconada
sin esperanzas des despistar a su acosador, el cual pifió y se enervó en un par
de ocasiones, y para su horror, como si aparecieran de la nada, unas cadenas la
rodearon brazos y piernas, colocándola en una humillante posición de encorvada,
con el culo en pompa, y de espaldas al caballo, el cual se montó encima de ella,
tomándola cual vulgar yegua, y logrando, después de diversos intentos,
penetrarla con un enorme cipote animal. De no haber tenido la boca amordazada
con otra cadena, los gritos de Lois hubieran podido oírse hasta en la luna.
Lana, que se encontraba en las mismas dificultades, nunca se
había topado ante semejante aprieto. A su alrededor había perros de diversas
clases, desde rottweilers a galgos pasando por golden retrievers, dobermanns y
collies, y todos ellos la miraban con ojos brillantes y gesto amenazador.
Aterrada, hizo cuanto pudo por correr y escapar, pero parecía que fuera donde
fuera ellos siempre la encontraban, hasta que finalmente cayó al suelo agotada,
siendo nuevamente rodeada en pocos segundos. Su ropa fue literalmente desgajada
a mordiscos, quedando desnuda en el suelo, inmóvil debido al miedo. Los perros,
como si actuasen impulsados por una conciencia colectiva, se acercaron a ellos,
y mientras unos actuaban de vigilantes para evitar que Lana se escapase, otros
sacaron la lengua y la pasaron sobre el cuerpo de ella, recorriéndola y
empapándola de babas caninas en poco tiempo. Tal y como ocurrió con Lois, del
suelo surgieron cadenas que la pusieron a cuatro patas, en una postura que ella
intuía era para algo que ni por asomo pensaba que le podía pasar a ella. El
primero de ellos, un gran danés, se le subió por detrás, y sin vacilación
alguna, la hizo chillar de dolor cuando sintió como su enorme pija iba
penetrándola hasta el fondo de su vulva, momento que otro perro aprovechó para,
estando delante suyo, subírsele por delante y meterle toda su herramienta por la
boca. Otros de los animales, mientras esperaban su turno, olisquearon el cuerpo
de Lana y la lamían con fruición en las tetas, haciéndola gemir de un indeseado
placer.
Chloe, que había aparecido en mitad de un cine porno, se
encontraba rodeada por completo de hombres de pinta tan asquerosa como
amenazante. Rápidamente la habían rodeado y desnudado, sobándola por los cuatro
costados de su deseado cuerpo. Eran de distinta raza(blancos, negros,
orientales…), pero todos tenían en mente el mismo pensamiento: penetrarla. La
película proyectada, que era sobre sexo violento, había encendido los ánimos de
los allí presentes, y con la llegada de la jovial e inocente Chloe, el deseo
había subido a tal nivel que ninguno de ellos pudo resistirse al impulso de
apoderarse de la rubia periodista. Ésta fue colocada en una de las butacas y
rodeada por cuatro o cinco individuos, mientras los demás se esperaban y
disfrutaban viendo la escena. Por todas partes grandes y poderosas vergas
esperaban su ocasión de disfrutar de Chloe, que no daba abasto con tanto hombre,
que la rodeaban y besaban ávidos de ella. Uno de ellos la levantó ligeramente,
sentándose él en la butaca y sentando a Chloe en su regazo, clavándole su
potente ariete en su estrecho orto. Otro de ellos consiguió metérsela por la
boca, regocijándose de la estupenda felación aunque en verdad parecía que la
follase por la boca. Un tercero fue el agraciado de ser el primero en penetrarla
mientras el resto se masturbaban frenéticamente para correrse sobre sus tetas y
su cuerpo, a la vez que lamían sus tetas y las apretaban solo para oírla gemir
de placer y de dolor. Con tanta actividad, Chloe no podía ni pensar, solo dejar
que todo sucediera.
Lois aguantaba la estoica penetrada de la mejor forma que
podía, pero aquello era lo más horroroso que le había pasado nunca. El caballo
se la trabajaba con una fuerza que la podría partir en dos de no estar bien
sujeta con las cadenas, sacudiéndola de parte a parte con su mástil,
perforándola con una saña y una furia digna de los más terribles demonios del
infierno. Su cuerpo, violentado, respondía de forma involuntaria al despiadado
ritmo amatorio del caballo y aunque no lo deseaba le era imposible no dejar de
jadear por la manera en que se la trajinaban. La pértiga que se metía hasta lo
más hondo de sus entrañas, hacía que su cuerpo respondiera a alguna parte
desconocida de ella misma. Si era por influjo de Víktor o de ella misma, eso
nadie lo sabía, pero lo que sí sabía es que aquella violación tan brutal la
ponía a mil por hora. El caballo aumentó el ritmo de la penetración y terminó
por correrse copiosamente dentro suyo, desparramándose su leche por sus piernas
debido a la cantidad emitida. Sin darle tiempo a respirar, el caballo retomó
fuerzas, solo que en vez de volver a perforarla por su dilatada gruta, cambió de
agujero y entró con toda su fuerza por su culo. Dolorida como si la hubieran
atravesado con un larguísimo palo, Lois sentía como nuevamente su cuerpo la
traicionaba disfrutando de aquella aberración. Para añadir más leña el fuego, en
algunos de los eslabones de las cadenas que la apresaban aparecían púas de
cabeza redondeada que la apretaban en los sitios apropiados para excitarla más,
recibiendo más sensaciones de las que podía digerir. Era abrumador y violento,
pero no podía parar de gozar.
Lo mismo le ocurría a Lana, que no paraba ni un solo instante
de ser vejada y penetrada por la jauría de lujuriosos perros que la acosaban.
Las cadenas, que también la rodeaban a ella, le causaban un pequeño dolor cuando
se apretaban contra sus pezones o se rozaban contra su clítoris, haciendo que su
cuerpo vibrase a la vez que las brutales cojidas de los perros y poniéndola tan
excitada que creía se iba a morir de placer. Además, los perros se turnaban de
tal manera que no había forma alguna de que pudiera tomarse un respiro para
asimilar lo que estaba pasando. Como si estuvieran poseídos por una fuerza
sobrenatural, los animales no perdían ni un ápice su fuerza, además de que,
cuando ya habían disfrutado de su cuca, la penetraban por su culo, que ya lo
tenía dilatado y enrojecido a más no poder de tanta penetrada como hacía
recibido en él: el rottweiler, el dobermann, el mastín, el pastor alemán…todos
ellos probaban las delicias del cuerpo de Lana, que ya no podía aguantar el
ritmo de la situación. Cansada y agotada, ni siquiera tenía fuerzas para gritar,
pero su cuerpo no dejaba de sentir todo lo que ocurría. Y todas y cada una de
las veces, sentía como el nudo de los canes la hacía abotonarse con él, quedando
enganchados durante breve tiempo, que a ella, debido a la sensación de colapso
que eso le producía, se le antojaba eterno. Y cuando creía que todo había
terminado, otro volvía al ataque y la montaba, mientras los demás, juguetones,
la lamían con insistencia en los pezones, dejándoselos doloridos de tanto
lametón. Nunca pensó que ella pudiera aguantar semejante castigo a su cuerpo.
Si solo pasaban minutos ú horas, eso ninguna de las tres lo
sabía, pues parecía que el tiempo dejaba de existir mientras las tres eran
sometidas a tan terribles torturas. Chloe, que tenía el cuerpo a rezumar de
leche, la cual siempre la hacían tragar recogiéndola con los dedos, descubrió
para su estupefacción que una mujer podía llegar a recibir dos trancas en un
mismo agujero, tanto en su panocha palpitante como en su ojete abierto de par en
par. Una y otra vez las porongas fueron colándose dentro suyo, penetrándola con
insaciable ferocidad y apetito, a veces llegando a tener tres a la vez en
distintas poses. Fue obligada a masturbar a los que no se la follaban, teniendo
que soportar como se corrían en su casa y en su pelo, y a veces teniendo que
soportar como se corrían directamente en su garganta tras metérsela toda en la
boca, así hasta que Víktor, cansado de la situación, cambió las torturas un par
de veces, de manera que cada una de ellas soportó las torturas de las otras dos:
de ese modo Lana sufrió la embestida del caballo en sus dos agujeros, dejándola
casi traumatizada debido al dolor del manubrio del equino para después ser
sometida a una indeseada orgía en el cine porno, Lois se convirtió en la perra
de la jauría canina que la penetró tantas veces como quiso para a continuación
vivir en sus carnes la locura de la orgía del cine porno, y Chloe descubrió lo
que era la zoofilia primero en los perros, que no dejaron rincón de su cuerpo
por lamer y penetrar, para culminar con la violación por parte del caballo. Las
tres, finalmente, cayeron al suelo víctimas del cansancio y el dolor por lo
ocurrido, llamándose las unas a las otras angustiosamente. Víktor, que en todas
las torturas era presencia omnipresente y disfrutaba viendo las torturas que
aplicaba en ellas, tuvo una idea, y sus ojos brillaron nuevamente.
-Si tanto queréis estar juntas las tres, ¡¡ENTONCES LO
ESTARÉIS!!.
De repente todas las cicatrices de sus cuerpos habían
desaparecido y se encontraban las tres en la misma habitación, totalmente
desnudas. Las violaciones antes acaecidas parecían estar ahora a un millón de
años atrás en el tiempo, y solo estaban ellas mirándose con ojos salvajes y
fogosos.
-Hola chicas-saludó Chloe, tendida en la cama-. ¿No venís?.
Lana y Lois se encontraban a los pies de la cama, ambas
tocándose la una a la otra y mirando a Chloe, que no perdía detalle de lo
ocurrido. En cuanto oyeron a Chloe, obedecieron al momento echándose con ella a
su lado en la cama.
-Hola Lana-sonrió, y acto seguido se dieron su largo beso con
lengua-. Hola prima-volvió a sonreír, para después besarse con ella-.
Las chicas iniciaron un juego de besos que duró un buen raro
y que hacía las delicias de Víktor, al cual ellas no veían pero que estaba
observándolo todo sentado en una mecedora, a pocos metros de la cama. Lana y
Lois se prodigaron en largos y sensuales besos que las dejaban sin aliento, para
ir intercambiándose a fin de degustarse unas con otras como si se tratase de un
suculento banquete. Las manos no tardaron en tomar un papel revelante,
convirtiéndose en lánguidas y profundas caricias. Chloe, como si fuera la
anfitriona del evento, recibía el amor y el cariño de su prima y de su mejor
amiga, siendo ésta última puso su cabeza entre las piernas para hurgarla en
profundidad y la otra quien se dedicó en cuerpo y alma a explorar y saborear el
dulce sabor de sus pezones. Chloe correspondió con una mano sobre la cabeza de
Lana para que siguiera hincándole la lengua dentro suyo, y con la otra entre las
piernas de Chloe, usando los dedos índice y corazón para metérselos por su
concha húmeda. El ambiente no podía estar más caldeado.
Entre el increíble cunnilingus de Lana y la comida de tetas
de Lois, Chloe se encontraba en el séptimo cielo. Su cuerpo estaba en un estado
de excitación como pocas veces había sentido en toda su vida, y cada segundo se
transformaba en una fuente de placeres desconocidos para ella. Lana chupaba y
lamía con unas ganas locas, ansiosa de los jugos de Chloe, que ya comenzaban a
manar, y Lois, que disfrutaba de voyeur viéndolo todo, continuaba lamiendo las
tetas de su prima, alternándolo con potentes besos de tornillo. Su mano derecha
bajó hasta su entrepierna para encontrarse con la Chloe y redoblar esfuerzos con
la dedeada a la que la estaban sometiendo, que era indeciblemente maravillosa.
Las sensaciones que Chloe le procuraban la tenían tan caliente que hubiera
podido fundir un bloque de acero con solo tocarlo con la mano. Caricias,
toqueteos y besos se hicieron tan numerosos que aquello se convirtió en una
marea incontenible que derivó en un fantástico orgasmo que Lana consiguió
arrancarle a su amiga y compañera, mientras que Lois sufrió otro por la mano de
Chloe.
Incapaces de detenerse y con ganas de mas, se cambiaron las
tornas y fue Lana quien se puso echada boca arriba en la cama, con Lois sentada
sobre su cara y Chloe con su cabeza entre las piernas de la primera. La lengua
de Lana, imparable, hurgó dentro de la vulva de Lois con un ímpetu arrollador,
deseando demostrarle a la joven cosmopolita lo que podían hacer los del campo.
Chloe, en tanto, le devolvía el favor a Lana con todo su corazón, usando sus
labios y toda su boca para devorar la almeja de la camarera del Talon y decirle
lo mucho que la quería. Lois, que no paraba de tocarse las tetas y retorcerse
ella sola los pezones, dejó que Lana fuera quien lo hiciera en adelante cuando
subió sus manos hasta sus bien formadas mandingas, pidiendo entre gemidos que
siguiese a todo trapo. A ese momento las manos de Chloe, que estaban jugando con
su clítoris y probando a meter uno o dos dedos por su cuca y su orto, se
abalanzaron sobre las tetas de Lana, jugando con ella como Lana jugaba con las
que Lois, en una complicidad que ninguna había experimentado antes. Las
sensaciones iban y venían, los cuerpos se encendían, las pasiones ardían, y el
deseo subió hasta calcinarlas en un nuevo orgasmo(el enésimo de la tarde),
cayendo las tres juntas muy pegadas entre sí. Solo de mirarse sabían que aquello
aún estaba lejos de acabar.
Lois fue la última en ponerse echada boca arriba, con Chloe
dispuesta para demostrarla a su prima que ella también conocía sus trucos y con
Lana sobre su cara para averiguar si aquella chica de ciudad sabía hacerlo mejor
que ella. Los efectos no se hicieron esperar: Chloe se puso rápidamente manos a
la obra para degustar la palpitante pucha de su prima y Lana se retorcía sobre
la cara de Lois por la manera en que ésta la estaba hurgando en sus entrañas. La
orgía lésbica, que parecía no terminar jamás, era algo tan delicioso y estupendo
que ninguna deseaba que llegase el final. Como si hubieran pasado mucho tiempo
de represión, las tres se habían liberado de todos sus tabúes y reservar,
lanzándose de lleno al placer por el placer para saciar sus hambrientas almas.
Chloe, satisfaciendo a su prima, no paraba de lamerla ni por un instante,
mientras que Lois le dejaba bien claro a Lana que ella era una experta comedora
de conchas y que la iba a poner a mil por hora. La excitación allí creada, de
haber encendido una cerilla, habría explotado como una bomba capaz de reducir un
edificio a escombros. Jadeos y gemidos resonaban por todas partes hasta que, en
un estertor que se hizo común a marchas forzadas, Lois tuvo un nuevo orgasmo y
Lana otro, mientras que Chloe buscó el suyo propio a base de dedos.
Aunque ya cansadas y extenuantes, aún les quedaba ánimos para
un último disparo, de manera que colocándose cada una a medio metro de las
otras, Lois se apoderó de la panocha de Lana, Lana de la de Chloe y Chloe de la
de Lois. Lento al principio pero con más fuerza cada vez, las manos de las tres
trabajaron con firmeza sus respectivos chochitos, intercambiándose las manos y
las apropiaciones de almejas por parte de ellas. Ninguna quedó sin masturbar por
las otras dos, en un juego de toqueteos y sensaciones que no buscaba otra cosa
de divertirse y disfrutar del momento cuanto más mejor. Lois, Chloe y Lana,
convertidas en furtivas e insaciables amantes, se entregaron entre sí con unas
ganas locas, deseando una salida para liberarse del tedio del día a día que las
ahogaba. Sus dedos obraron a ritmo febril, lascivo, impetuoso, hasta que ya no
pudieron contenerlo por más tiempo y una por una fueron derrotadas por sus
cuerpos, gozando por última y cayendo derrengadas a la cama, donde disfrutaron
de esos últimos momentos de disfrute entre besos y caricias. No recordaban
habérselo pasado también nunca antes, y lo único que deseaban para repetir todos
los días.
Justo entonces, se oyó un frenazo de un coche fuera de la
casa de Víktor, y poco segundos después, Lex y Clark entraban por la puerta,
encontrándose una extraña escena: la mitad de la sala de estar relucía en tonos
verdes y en ella estaban Lana, Lois y Chloe como hipnotizadas, con Víktor a su
lado. Éste se removió con rapidez al ver aparecer a los dos nuevos intrusos.
-¡¡Deja ir a las chicas Víktor, AHORA-le espetó Lex-!!.
-¡Yo no recibo órdenes de nadie!.
-Víktor, suéltalas o alguien podría salir herido-advirtió
Clark-.
-¡¡ESE NO VOY A SER YO!!.
Su grito fue seguido por una descarga de sus ojos, y ambos
salieron despedidos contra la pared como golpeados por un tren en marcha. Lex
quedó en el suelo malherido, mientras que Clark volvió a levantarse para hacerle
frente. Víktor probó diversas ilusiones para derrotarlo, pero Clark volvió a
levantarse todas las veces, la última de ellas por un Lex que había recuperado
la consciencia. Fuera de sí, Víktor concentró su poder en un único golpe.
-¡¡VAIS A CAER ANTE MIS ILUSIONES, U OS UNIRÉIS A ELLAS!!.
Un potente rayo hizo que Lex cayera al suelo, con la mirada
perdida, como mirando a la nada, mientras que Clark fue arrastrado con Lana,
Chloe y Lois a la cama donde éstas, poco antes, se habían dado todo un lésbico
ménage à trois. A la llegada de Clark, las chicas ya no estaban dándose
arrumacos y caricias, si no delante de un Clark igual de desnudo que ellas,
rodeado por las tres bellezas que más hacían tambalear su corazón. A diferencia
de Lex, que había caído ante el influjo de las ilusiones de Víktor, Clark se
había unido a ellas, con lo único que podía doblegarle: el corazón. Rodeado por
las chicas, éstas lo abrazaron, lo acariciaron y besaron por todas partes,
buscando el modo de seducirlo para llevarlo a la cama. Clark procuró resistir lo
máximo posible, pero hay cosas que ni un superhombre puede aguantar, y seducido
por los cuerpos, los besos y las caricias, se dejó llevar por ellas. Tumbándolo
en la cama, Chloe fue la primera en trepar por sus piernas, apoderándose de su
garrote con las manos y meneándolo con suavidad mientras se besaba con él. Los
besos de Chloe eran alternados con los de Lois y Lana, que tumbadas a izquierda
y derecha de Clark, recibían las caricias de él entre sus piernas, poniéndose
excitadísimas por la manera en que las magreaba en sus entrañas. Los
preliminares duraron varios minutos para preparar un terreno que todos deseaban
traspasar, hasta que al fin ocurrió.
Chloe, que llevaba varios minutos chupándosela glotonamente a
Clark, se irguió para sentarse sobre él, clavándosela lenta y amorosamente en su
rajita empapada a base de las previas caricias que ella misma se hizo. Según
comenzó a cabalgarlo, ésta explotó en jadeos de placer mientras rebotaba sobre
su mástil, y Lana y Lois, que no querían perdérselo, buscaron el modo de
participar, la primera poniéndose sobre la mano derecha de Clark para que éste
la masturbase y la segunda sentándose sobre su cara para sufrir en carne viva
sus lengüetazos. Éstos la hicieron rechinar entre dientes, mordiéndose los
labios para intentar en vano acallar sus chillidos de la excitación que él
provocaba en ella. Lana, en tanto, disfrutaba de los tres dedos que tenía en su
panocha, procurando moverse un poco para hacer efecto de penetración, al tiempo
que se acariciaba y toqueteaba de arriba abajo para incrementar las increíbles
sensaciones que la poseían de arriba abajo, deseando que éstas la consumieran en
los fuegos más abrasadores que existiesen. Según se acariciaba el clítoris Lana
miraba con ojos grandes y fijos las caras de Lois y de Chloe, que gozaban a cada
segundo de la experiencia. Lois se abrió los labios vaginales para que la lengua
de Clark penetrase todo lo posible, mientras que Chloe separó sus piernas al
máximo para sentir una penetración más profunda. Aquella situación culminó en un
clímax total: Chloe se corrió y quedó como empalada sobre la verga de Clark,
Lana chorreó al gozar de la paja que la hicieron y Lois hizo otro tanto por la
sobrenatural cunnilingus realizada.
Deseando probar nuevas experiencias, Chloe, cuya cara era
radiante, la viva expresión de la felicidad, se salió de Clark y cambió con Lana
para gozar de una buena paja en su cuquita, Lana se cambió con Lois para que
Clark la lamiera hasta el fondo y se bebiera todo sus jugos, y Lois buscó con
ansia la pija de Clark, que en ningún momento se ablandó. Viendo que aquello era
un portento de la naturaleza, enseguida se la llevó a la boca para paladear su
sabor(aderezado con los jugos de Chloe que antes ya había probado y tanto le
habían gustado). Ninguno de ellos hablaba siquiera, a lo sumo se decían un par
de piropos o jadeaban mientras disfrutaban de la orgía que se estaban haciendo,
pero apenas había palabras, con los ojos se lo decían todo. Clark, con solo
mirar a Lana, supo lo necesitada que ésta se encontraba y lo mucho que se iba a
aplicar para hacerla gozar en todo momento. Asumidas las nuevas posiciones, cada
cual se esforzó en su tarea para no perder el punto: Lois follaba a horcajadas
sobre Clark cual amazona desatada, Lana se convulsionaba bajo los efectos de la
fantástica comida de coño que la estaban haciendo y Chloe tres cuarto de lo
mismo con la gayola que la mano de Clark la infringía, llegando a provocarla
auténticos espasmos que la atenazaban de arriba abajo. A diferencia de Lana,
Chloe consiguió que la paja fuera doble, pues los dedos de Clark no solo
entraban por su chochito si no también por su ano, lo que era un suplicio
delicioso. El mundo, el tiempo y todo lo demás no existían. Lo único que
importaba era follar y gozar. No había nada más.
A pocos metros, mientras Clark y las chicas se montaban una
orgía en toda regla, Lex seguía con la vista perdida, como absorto. Perdido en
sus alucinaciones, se imaginaba a sí mismo con más años, dueño de Lex Corp.,
liderándola desde una torre de cristal cuya cúspide terminaba en L, símbolo de
su poder. Era el dueño de Metrópolis, el más poderoso de la ciudad, y también el
más despiadado, el más cruel e inhumano, solo frenado por una poderosa presencia
que, entre colores rojos y azules, le desafiaba una y otra vez, humillándole.
Lex se encontraba sumido en una dantesca espiral de poder y corrupción, con un
anillo de lo que parecía ser una esmeralda en su dedo que terminaba de envenenar
su ya envenenada alma. Lex se observaba a sí mismo y se despreciaba por ser así,
pero lo peor era que un rincón de sí mismo se contemplaba con admiración, con
orgullo, y esa mezcla, que lo atraía tanto como lo repudiaba, comenzaba a roer
su mente como un ratón royendo un enorme queso, quitándole poco a poco la
cordura.
Nuevos gritos y jadeos confirmaron que la segunda tanda
llegaba a su fin y que Lois ya se había corrido en grande, gozando hasta caer
tan sudorosa y agotada con satisfecha. Lana y Chloe, cada una a su ritmo,
también habían tenido sus respectivos orgasmos y deseaban intercambiarse para
culminar con la sesión: de ese modo Chloe pasó a sentarse sobre la cara de
Clark, Lois se puso sobre su mano para que él la dedease, y Lana, finalmente,
avanzó como una gata sobre Clark, ronroneando y mirándolo con los ojos
brillándole como enormes antorchas, hasta que engulló de un solo trago todo el
nabo de su amigo, cómplice y amor en la distancia, dispuesta más que nunca a no
dejar pasar la ocasión. Aunque los ánimos estaban encendidos, sus cuerpos
estaban totalmente sudorosos y agotados, a pesar de lo cual una fuerza les
empujaba a seguir adelante, a llegar hasta el final, y hasta allí iban de
cabeza, besándose, chupándose y tocándose los unos a los otros totalmente
hambrientos tanto de amor como de sexo. Durante largos y eternos minutos Clark
gimió sintiendo todas y cada una de las lametadas que Lana le procuraba dar, a
la vez que daba placer a Lois con la mano y a Chloe con la lengua. Éstas
últimas, a su vez, se acariciaban y tocaban como antes hizo Lois con Lana y ésta
con Chloe. Lana, dando el pistoletazo de salida para la gran ronda, no esperó ni
un momento más: se subió a la poronga de Clark y se penetró.
Saber que por fin Lana y él estaban consumando unas pasiones
largamente contenidas por las circunstancias hacía que Clark estuviese en el
cielo. Si antes había disfrutado con Chloe y con Lois, lo de Lana era un mundo
aparte, un universo aparte. Aunque no podía verla a simple vista debido a que
tenía a Chloe sentado sobre su cara, un simple vistazo con rayos X le permitió
verla retozar sobre él loca de contenta, completamente fuera de sí misma. De
hecho, era tal la excitación de Lana por poder tener a Clark de esa manera que
las otras se sentían como desplazadas, y se entregaron más a fondo para igualar
a Lana en el placer que recibían. Lois se puso a masturbarse al mismo tiempo que
la mano de Clark la pajeaba, haciéndolo con frenesí para correrse cuanto antes,
y Chloe hizo exactamente lo mismo, cambiando de cuando en cuando con toqueteos y
retorcimientos de sus pezones, que la hacían ponerse unas impagables caras de
satisfacción y liberación. Lana, que se dio cuenta de que las demás se sentían
envidiosas de lo mucho que ella disfrutaba, se puso manos a la obra para
confirmar que ella era la que iba a gozar de verdad de Clark Kent, llegando no
solo a toquetearse como Chloe, si no a meterse uno o dos dedos en su ano con el
fin de aumentar aún más su excitación. Semejante competición derivó en un choque
de gritos que podrían haber hecho temblar los cimientos de la casa, con los
orgasmos llegando en oleadas cada vez más intensas hasta que ya ninguno lo
soportó por más tiempo y los cuatro juntos quedaron como en una gran marea de
cuerpos sobre la cama.
En ese instante la ilusión de Víktor comenzó a romperse como
el cristal. Lex, ya enloquecido totalmente por las alucinaciones que restaba
teniendo, dio un grito que fue oído por Clark, aunque las demás no lo habían
oído. Esa señal de ayuda hizo que él se centrase y recordase que aquello no era
real, que era falso. Víktor incrementó su poder, pero la resistencia de Clark
iba ganando terreno a cada segundo que pasaba.
-¿¡Como puede resistirse, como lo hace!?...Necesito más
fuerza, más poder…
-No es real-se decía Clark-…es una ilusión…no es real…no es
real…
-Más poder…¡¡MÁS!!...¡¡MÁS PODEEEER!!...
-…¡No es real!…¡¡NO ES REAAAAAAAAAAAAAAAL!!...
El grito sónico hizo que la ilusión se rompiera, y que como
si hubiera sucedido una explosión, todos y cada uno saltasen por los aires,
cayendo por varias partes de la casa, que se tambaleó debido a la potencia del
grito de Clark. Lana, Lois, Chloe y Lex quedaron inconscientes, pero Clark se
incorporó en seguida para hacer frente a Víktor, quien tenía su cara desencajada
de furia. Buscando la manera de derrotarle, Clark reflexionó un par de segundos,
y recordando algo, se marchó a toda velocidad para volver un instante después
con su puño derecho cerrado. Fue tan rápido que Víktor apenas notó que su rival
había desaparecido por un momento.
-¡¡Lárgate Clark, fueraaaaaaaaaaaa!!...
-No me iré de aquí sin las chicas y sin Lex-dijo él tajante-.
Aún estás a tiempo de evitarlo Víktor. No quiero hacerte daño.
-¡Tú eres quien se va a hacer daño!.
Una y otra vez Clark recibió de lleno todo el impacto del
poder de Víktor, pero Clark resistía con todas sus fuerzas, y Víktor, que
agotaba sus recursos, se ensañó con él para encontrar una forma de poder con él.
Aumentando la energía de sus rayos, Clark se encontraba al filo de la cordura,
con su mente forzada al máximo. Aún así, Clark esperó para usar su arma secreta,
acortando distancias entre ambos poco a poco. Cuando estuvo lo bastante cerca,
puso el puño delante de su cara, lo abrió y sopló con fuerza, saliendo de él una
nube blanca que provocó un violento efecto en Víktor: todo su poder se
desvaneció de golpe, y él comenzó a retorcerse de dolor, tosiendo y casi
asfixiándose. Cayó al suelo de rodillas y todo su cuerpo se sacudía con fuerza,
revolviéndose como si algo tuviera por dentro. Clark, atónito, contempló como su
cuerpo antes bien formado perdía consistencia haciéndose mucho más delgado. Todo
él se metamorfoseaba.
Cuando el cambio llegó a su fin, Clark se encontró a un
Víktor Franciscus irreconocible: el mismo pelo, los mismos ojos, pero un cuerpo
totalmente distinto, delgado, casi enjuto, con una expresión facial totalmente
distinta y con cicatrices a lo largo y ancho de la cara. Clark estaba tan
impactado que apenas podía hablar.
-Dios mío-murmuró en voz alta-…¿¿Víktor??.
-¿Por qué no podías dejarme en paz-le preguntó éste con
lágrimas en los ojos-?. ¿Por qué no te fuiste?. Yo solo quería que me
aceptaseis. Solo quería ser querido.
-Víktor, tú eres querido por todos, nadie te desprecia.
-¡¡MÍRAME!!. Soy un monstruo, un bicho horrendo, y todo por
culpa de los meteoritos que mataron a mis padres y me dejaron así. Ellos quieren
al guapo y atlético Víktor, no a esta cosa que soy yo. ¿¿Crees que alguien iba a
quererme con este aspecto, que me aceptarían siendo así??. Mira lo que hicieron
con Abby Fine, con "la costrosa Abby", la forma en que la despreciaron y se
burlaron de ella. ¿¿Crees que yo sería diferente??.
-Pero tú fuiste víctima de un accidente, todos lo
comprenderían-intentó animarlo Clark-. Tu tío Patrick te ayudaría como lo hizo
antes adoptándote…
-¡Yo no tengo ningún tío-gritó, haciendo que Clark frunciese
el ceño de la sorpresa-!. Él fue mi primera invención. Lo hice para no irme de
Smallville, no quería irme, aquí estaba mi hogar. Y por eso creé a mi "tío
Patrick"…
-¿Creaste a tú tío con tu poder de hacer ilusiones, lo
hiciste salir de la nada como con tus fans del instituto?.
-Es que no son ilusiones, era lo que yo quería, ese es mi
poder. Yo no creo ilusiones Clark, yo puedo mirar dentro de los demás y
mostrarles lo que más anhelan y lo que más temen. Es lo único que sé hacer, y
hasta eso me has quitado.
-Lamento lo de la sal, pero no conocía otra forma de pararte.
No podía permitir que hicieras daño a Lex y a las demás.
-¿Porqué no me dejaste en paz?. Yo solo quería ser normal,
ser como los demás. Solo quería ser feliz aquí…
Roto por el dolor, Víktor cayó al suelo de rodillas y se echó
a llorar. Clark, conmovido, no pudo más que ir con él y consolarlo con un
abrazo.
Un par de días después, ya en casa, Clark se encontraba
meditabundo en la cocina cuando llegaron sus padres.
-Ah, hola hijo-saludó Jonathan, frunciendo el ceño-. ¿Te
ocurre algo?.
-No, solo pensaba en Víktor, en lo que le pasó.
-Clark, no puedes culparte de lo ocurrido-respondió Martha-.
Víktor era un chico con muchos problemas y simplemente no supo pedir ayuda.
Quiero también disculparme: tenías razón sobre él. Era peligroso y no lo supimos
ver. Por cierto, ¿qué ha sido de él?.
-Lo han llevado a un centro especial y lo tienen en
tratamiento. También le aplican un suero salino hipoalergénico para que no pueda
usar sus poderes. Dicen que, si responde bien, con el tiempo quizá vuelva como
un chico normal.
-¿Y como se encuentran Lois y las demás-preguntó Jonathan-?,
¿y Lex?.
-Han sufrido algunos rasguños sin importancia y se encuentran
bien. Aún no he podido hablar con ellas, pero no creo que les pase nada. En
cuanto a Lex, no lo sé.
-¿Alguien ha llamado al diablo-bromeó Lex, que entraba por la
puerta en ese momento-?. Hola señores Kent. ¿Podría hablar un momento con Clark
a solas?.
-Claro-contestó Martha-. Sin problemas.
Lex y Clark salieron de la cocina, caminando un poco al aire
libre. Clark se fijó en las pequeñas cicatrices de Lex, de cuando salió
despedido por el ataque de Víktor.
-¿Cómo te encuentras Lex?.
-No te dejes llevar por lo que veas Clark. Estoy bien. Solo
quería venir a darte las gracias. Me salvaste la vida. Cometí un error yendo a
por él y me salvaste.
-Sé que tú lo hubieras hecho por mí. ¿De verdad estás bien?.
-Sí, solo algo aturdido, pero también asustado.
-¿Por qué?.
-Por lo que Víktor me enseñó. No creo que lo olvide en mucho
tiempo.
-¿Y que fue?.
-Que no puedo con todo-contestó secamente-, que todos tenemos
un lado oscuro, y que, si no tengo cuidado, éste podría acabar dominándome.
-Pase lo que pase, siempre me tendrás para ayudarte.
-Lo sé-respondió Lex con confianza-.
Sonriéndose y dándose un apretón de manos, Lex se subió a su
coche y se marchó rumbo a la mansión Luthor. Clark volvió a sus tareas para
despejar la cabeza de todo lo ocurrido, y antes de darse cuenta, la noche había
caído y él se encontraba en el granero, mirando a la noche desde la ventana.
Perdido en divagaciones, unos pasos por la escalera lo devolvieron a la
realidad. Al girarse, vio que era Lana.
-Hola-saludó nervioso-.
-Hola Clark. Venía a saber como estabas. ¿Todo va bien?.
-Sí, ¿y tú?. ¿Qué tal Lois y Chloe, se encuentran bien?.
-Sí, mucho mejor. Eh, quería darte las gracias por sacarnos
de allí, en mi nombre y en el de ellas. Por todo.
-Oh, no fue nada, no te preocupes.
-Clark, necesito preguntarte algo, y por favor, sé sincero:
lo que ocurrió allí, lo que hicimos…¿fue real?, ¿ocurrió de verdad?.
Se produjo un incómodo silencio mientras Clark meditaba su
respuesta, pues Lana no le había contado lo ocurrido con Chloe, Lois y ella
antes de que él y Lex llegaran, y Clark no le había contado lo que Víktor le
reveló a él sobre sus poderes. Después de unos instantes de pensarlo, Clark alzó
la vista con una leve sonrisa.
-No-terminó diciendo-, no fue real…solo eran ilusiones.
-Buf, menos mal-sonrió Lana nerviosamente, como aceptando la
respuesta sin querer saber más-. Chloe y Lois podrán respirar tranquilas, se lo
diré mañana en cuanto las vea. Ahora tengo que irme, es tarde. Hasta luego
Clark…
-Hasta luego Lana. Nos vemos mañana.
-Sí, hasta mañana…
Lana se giró para irse, pero de golpe se volvió y besó a
Clark en la mejilla para irse después, y aunque éste tuvo el impulso de decirle
algo, Clark se mordió la lengua y se calló, dejando que ella se marchara pero
sin dejar de mirarla suspirando, guardándose para sí el deseo de que, algún día,
en otras circunstancias y a solas, lo ocurrido con ella pudiera volver a
suceder…
FIN
