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Fecha: 04-Mar-06 « Anterior | Siguiente » en Orgías

Las vergas mas grandes que hemos tenido jamas

Gabriela
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Antes de despedirme de Úrsula ella quedó en ir a visitarme a la casa de Tamara y Gonzalo que era en donde estábamos pernoctando Roberto, Mariana y yo. Había quedado prendada de ella por su carita, por su cuerpazo y por la lujuria fabulosa demostrada en el club privado... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Continuando...

Antes de despedirme de Úrsula ella quedó en ir a visitarme a la casa de Tamara y Gonzalo que era en donde estábamos pernoctando Roberto, Mariana y yo. Había quedado prendada de ella por su carita, por su cuerpazo y por la lujuria fabulosa demostrada en el club privado. Por eso nos causó gran alegría a todos y sobre todo a mí cuando el jueves a eso de las 10 de la mañana llamó por teléfono para decirnos que venía a verme para estar un rato juntas en la piscina, almorzar y de tarde irnos las dos solitas a "divertirnos".

El corazón me empezó a latir con más rapidez sabiendo lo que esa palabra representaba. Debo agregar que además de los atributos antes mencionados es una chica re-simpática, y que a mi me produce gran placer sentirla hablar en portugués. Llegó a eso de las 11 conduciendo un hermoso coche y después de los saludos correspondientes nos dirigimos yo y ella a la piscina. Demás está decir que con su diminuta tanga y el sostén también diminuto lucía un cuerpo terriblemente tentador. Fue vernos en tanga y comenzar a mirarnos ambas con el deseo dibujado en nuestras caras.

Comenzamos a charlar y me enteré de algunas cosas que a esta altura ya no me sorprendían después de lo vivido en el club privado. Los chicos que conocí en mi primera experiencia sexual, en Florianópolis, por supuesto, y que los había visto por primera vez en la playa Joaquina eran amigos de ella y Tamara los había conocido precisamente en el club de Iván. Me preguntó cuáles de ellos me habían agradado más y le respondí que Marquinho y el mulato de cuyo nombre ni siquiera me enteré, pero que los dos negros y los dos morochos también me habían hecho disfrutar mucho. Me preguntó además si me gustaría ver a alguno de ellos otra vez y le respondí que todos me gustaron pero si tenía que elegir me gustaría coger otra vez con el rubio Marquinho y con el mulato.

-Y Beto no te gustó? -me preguntó

-¡Y cómo no me va a gustar con la pija que tiene!¡Me encantaría estar con él otra vez un par de horas! -le respondí.

-¿Te gustaría ir a mi casa y pasarnos cogiendo toda la tarde?

-¿Con ellos?

-Sí, con ellos y con alguno más si te animas. Conozco a una persona que estoy segura que te va a encantar. Estoy segura -recalcó.

-¿Por qué estás tan segura?

-Es un gordo pelirrojo, barbudo, que tiene la pija más grande y más gruesa que he visto hasta ahora.¡Y coge como los dioses! -ella me miraba fijo a los ojos, pendiente de mis reacciones.

-¿Los puedes reunir esta tarde a los cuatro?

-Sólo con una o dos llamadas telefónicas- me respondió.

-Bueno, entonces llámalos -le respondí sin titubear.

Estuvimos una hora y pico al sol. Estos días tomando sol habían dado a toda mi piel un tono bronceado que según Mariana me quedaba muy bien, pero a mí en el fondo me gusta más mi color natural, es decir, bien blanquita. Además el contraste del color de mi piel natural cuando estoy con algún negro me resulta muy excitante. Y creo que los negros se enloquecen más con una mujer bien jovencita, con cara de nena y bien blanquita como yo. Tal vez son ideas equivocadas que sólo a mi se me ocurren.

Almorzamos en un ambiente muy alegre y a eso de las 14 hs. Partimos, después de introducir en un bolso un par de bombachas y bikinis de baño y después de comunicarles a los dos matrimonios es decir a Tamara y Gonzalo y a mis "papis" Mariana y Roberto que pasaría la noche en la casa de Úrsula y que volvería al día siguiente. Para los que no leyeron mis relatos anteriores les diré que soy hija adoptiva de mis "papis" y que fueron ellos, a instancias prácticamente mías, los que me iniciaron en los placeres del sexo. Demás está decir que los cuatro sabían que no íbamos a ir precisamente a misa. Con Mariana y Gonzalo me había revolcado bastante en el tiempo que llevábamos en Florianópolis y con mis "papis" tenía toda la vida para hacerlo.

Respecto a Úrsula vivía en la misma ciudad que Tamara y Gonzalo y podrían encontrarse las veces que quisieran. Úrsula estaba divina con un pantaloncito de tela fina muy ajustado que delineaba nítidamente su tanguita y un top muy atrevido con el cual lucía el nacimiento de sus hermosas caderas, su barriguita y dejaba ver buena parte de sus tentadores senos. Yo por mi parte tenía puesto un short muy pequeño, escandaloso, que dejaba ver buena parte de mis cachetes posteriores y un top tan atrevido como el de Úrsula. Lástima que mis tetitas no fueran tan grandes como las de ella.

La casa donde vivía Úrsula con Iván, su protector, y la esposa de este era una hermosa mansión en la parte continental de Santa Catalina. Un amplio jardín al frente con una inmensa piscina rodeada de arbustos lo que le daba cierta intimidad. Nos bajamos del coche y nos dirigimos hacia una hermosa mujer, algo entrada en años, tal vez 40 o 45, pero con un cuerpo y una cara de una belleza impresionante. Me llamó la atención su cara que era muy bella a pesar de su madurez pero que transmitía cierta sensación indefinida que me llevó a pensar que aquella mujer debía de ser muy puta, hasta depravada, diría yo. Era la esposa de Iván, la que según les comenté en el relato anterior junto con su marido había enviciado a Úrsula en algo tan delicioso como es gozar del sexo.

Me miró de arriba abajo y me di cuenta que iba a terminar en la cama con ella y vaya a saber con quién más. Ese pensamiento debo reconocer que me agradó. Estaba segura que con ella iba a disfrutar de placeres desconocidos por mí hasta el momento. Eran las 14 y 45. El dormitorio de Úrsula estaba en el piso superior. Una cama inmensa, un sofá del lado derecho de la cama a la izquierda de la puerta de entrada, frente a la cama, un televisor de pantalla bastante grande, a la izquierda de la cama un amplio espacio alfombrado y contra la pared, al fondo, un guardarropa y una puerta que seguramente era la que daba al baño. Además una ventana desde la cual se podía ver la entrada de la casa y la piscina. Nos acostamos y tomó el celular. Una corta llamada después de la cual quedó concretada la llegada de los cuatro hombres para las 15,30.

Fuimos al baño, nos hicimos un enema para dejar nuestros anitos prontos para la batalla que se avecinaba, nos dimos una buena ducha, Úrsula se maquilló y luego me maquilló a mi, me miré al espejo y me encontré diferente pero lo que vi me agradó, me puse una tanga roja con dos triangulitos pequeños uno por delante y una angosta cinta elastizada a los costados, Úrsula me prestó unos zapatos de material transparente, celestes, de tacos muy...muy altos. Frente a la cama al lado del televisor había un gran espejo en el cual me podía ver de cuerpo entero y modestia aparte debo reconocer que mi culito con aquellos tacos altos resultaba muy tentador como para calentar a un cura y Úrsula no se quedaba atrás con un conjunto celeste de tanga y sostén muy diminutos y con otros zapatos de tacos muy altos. Yo estaba deseando verla coger con los machos que iban a venir y también deseaba chuparla toda. Meter mi cabeza entre sus muslos gordezuelos y largos, perfumados y suaves, meter mi lengua en el frunce de su anito, que cuando está en reposo parece imposible que se pueda dilatar tanto como para resistir la penetración de las inmensas vergas que con mis propios ojos pude ver. Supongo que ella pensaba lo mismo respecto al mío.

Deseaba tantas cosas...!!!! sentir un par de pijas dentro de mis entrañas y gozar y gozar!!! ¡Ponte esto que te va a quedar precioso!!! y me alcanzó un vestido celeste con volados, muy transparente, como de tul, muy cortito y me lo puse. Me miré en el espejo nuevamente. El vestido era tan transparente que podía ver claramente mi tanga roja. Estaba deseando que las visitas nos vieran para ver el efecto que les causábamos. Ella se puso uno similar de color rosa pálido que contrastaba con su conjunto negro. ¡Estaba bellísima!! ¡Tentadora! Capaz de resucitar a un muerto. Bajamos al living que estaba en la planta baja y nos pusimos a esperar a los tipos con los cuales pensábamos pasar toda la tarde cogiendo. Como siempre en estos casos mi cuerpo temblaba como una hoja al viento y mi corazón latía más fuerte y más rápida. Sentimos la bocina de un coche y Úrsula corrió hacia la ventana.

-Son Leandro, el pardo que te gusta a vos y Marcos el pelirrojo del que te hablé. Están hablando con Dayana -supuse y no me equivoqué que era la esposa de Iván

-Dayana se va a unir a nosotros? -le pregunté.

-La verdad es que no sé qué es lo que piensa hacer, pero estoy segura de que no te le vas a escapar!! -me respondió riéndose.

-¡Eso espero!! -le respondí de la misma manera

-¿Con que esas tenemos, eh?

En ese momento entraron Marcos y Leandro. Este último con una amplia sonrisa en su rostro se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla. Ursula se acercó acompañada de su amigo Marcos, un tipo muy alto, bastante gordo y con un vientre algo pronunciado, con una barba roja que le cubría completamente el rostro, con una amplia sonrisa y una dentadura perfecta .Me resultó una persona agradable desde el primer momento. Tenía toda la apariencia de tener una pija enorme pero ver para creer... dicen. Nos sentamos en sendos sofás ella con Marcos y yo con mi pardo.

-Y Marquinho y Beto van a venir?- pregunté

-Ellos trabajan en la misma empresa y nos dijeron que surgieron cosas de último momento que les impiden venir- respondió Marcos.

Pensé para mis adentros que nos íbamos a tener que conformar con Marcos y con Leandro. Noté enseguida la forma lujuriosa en que me miraba Marcos, me hacía una radiografía con la mirada y dado lo transparente de mi vestido y mi tanguita de color rojo la radiografía era completa. A pesar de que eran sólo dos hombres para nosotras dos de cualquier manera me empecé a calentar sabiendo que la pija de Leandro era hermosa y que la de Marcos prometía mucho de acuerdo a lo manifestado por Úrsula. Para romper el fuego empecé a darme besos de lengua con el mulato y llevé mi mano hacia su bulto que como era de esperar había tomado un volumen impresionante. Vi que Úrsula no perdía tiempo y hacía lo mismo.

-¡Corre el cierre mi amor y chupámela como vos sabés!!! -me dijo Leandro.

Obedecí al instante. En forma premeditada hice que mis piernas quedaran totalmente a la vista las separé y me corrí hacia delante para que mi pollera se deslizara hacia arriba. Introduje mi mano en la bragueta, sentí el grosor de aquella hermosa verga en mi mano y la saqué fuera del pantalón. Miré a Úrsula y a Marcos mientras sacudía aquella pija que ya estaba parada por completo. Corrí el prepucio hacia abajo dejándolo totalmente estirado y el glande, grande como una manzana quedó totalmente desnudo y tentador frente a mi boca... La abrí y mis labios comenzaron a reptar sobre ella, avanzando centímetro a centímetro, aguanté mi respiración e hice que mi cabeza avanzara. Me la engullí todo lo que pude. Comencé a retroceder lentamente apretándola con mis labios de tal manera que cuando salió de mi boca se sintió un chasquido junto con un ahhhhh! de placer tanto mío como de Leandro.

Dejé escapar varios chorros de saliva para facilitar la masturbación que iba a propinarle. Como saben, es algo que me encanta sentir el ruido que hace una pija mojada con saliva cuando se masturba en forma algo rápida. ¡¡Me enloquece!!!La volví a sacudir y me la engullí otra vez. Repetía esa operación una y otra vez deteniendo mi masturbación para evitar que mi pardo pijudo llegara al orgasmo en forma precoz. Y más sabiendo que teníamos sólo a dos machos!!!!

Cuando volví mi mirada hacia el sofá que estaba frente a nosotros no pude creer lo que mis ojos estaban viendo. Me quedé mirando alucinada la pija más enorme que había visto hasta ahora, superaba en mucho a la de Raúl, mi punto de referencia (26 x 6) y francamente pensé que mi conchita a pesar de gustarle las buenas trancas, no iba a poder resistir no tanto lo grueso sino lo largo de aquella pija completamente anormal. Cambiando mis planes originales, lo primero que pensé hacer fue tratar de que Úrsula fuera la primera que aguantara aquel trinquete en sus entrañas. Si ella lo aguantaba tal vez yo pudiera hacerlo. Lo que asustaba no era lo grueso era lo largo. Pensaba que mi vagina no podría adaptarse a algo tan largo y que podía desgarrar alguno de mis órganos internos. Había visto a Mariana meterse un consolador de 30 cm y de un ancho casi de siete y lo había resistido perfectamente dentro de su ano y pensaba que con las debidas precauciones yo podría hacerlo. Esa pija me asustaba pero de cualquier manera un deseo irresistible de jugar con ella se había apoderado de mí.

-¡Dios mío, qué pija que tienes Marcos!!!

-¡Quieres chuparla Gabriela?

-¡Vengan para acá!!! -exclamó Úrsula

Miré a Leandro el que se dio cuenta que me moría por hacer lo que me había propuesto Úrsula. Tanto es así que se levantó y fue a sentarse al lado de mi amiga. Fui hasta el otro sofá y Leandro me hizo un lugar entre él y Marcos, pero en vez de sentarme entre ellos, yo preferí arrodillarme para tener aquellas dos vergas al alcance de mi boca. Estaba fascinada con aquella pija. La así con mi mano derecha sin dejar de mirarla. Parecía una boa de tan gruesa y larga. Con la palma de la mano y mis dedos no podía abarcar todo su perímetro faltando como cuatro centímetros para que las puntas de mis dedos se juntaran.¡Increíble! Y yo que pensaba que no podían existir hombres con pijas más grandes que la de Raúl o Marquinho!!

Ursula se arrodilló al lado mío y comenzamos a chupar. Ella la de Leandro y yo la de Marcos. Estaba en medio de mi mamada, suspirando y gozando como una verdadera puta con aquel suculento pedazo cuando siento que Úrsula me dice:

-¿Vamos a mi cuarto? Tengo ganas de coger y de chuparte!!!! -la idea de seguir chupando y ser chupada al mismo tiempo me encantó.

-Bueno vamos -le respondí.

Se desprendió de la pija de Leandro y subió corriendo las escaleras, yo hice lo mismo con la de Marcos y desde arriba los mirábamos riéndonos y sacándonos los vestidos a efectos de calentarlos un poco más.

-¿Vienen o no? -les gritó Úrsula mostrándoles el culo.

-Vamos -me dijo y antes de que llegaran nos metimos en el dormitorio. Nos tiramos ambas en la cama.

-Vamos a dejarlos bien calientes!!! ¿Qué te parece?

-¡¡¡Me encanta!!! Vamos a acariciarnos y a pajearnos y que ellos nos miren.

-¿Con quién quieres coger primero... con Marcos?

-¡¡¡No!!!Primero vos, no sé si lo puedo aguantar.

-¡Estoy segura que vas a poder!!! -la llegada de ellos interrumpió el diálogo.

-Desnúdense!!! -les ordenó Úrsula.

Ellos obedecieron como dos mansos corderitos, aunque después de verlos en bolas parecían dos caballos. Sin dejar de mirarlos a los ojos me saqué la tanga, abriendo bien mis piernas para que vieran mi conchita con pocos pelitos, comencé a masturbarme acariciando mi clítoris con la yema de los dedos de mi mano derecha mientras que con la izquierda acariciaba mis diminutos senos y me apretaba los pezones con los dedos. Con un poco de esfuerzo lograba que la punta de mi lengua llegara a mis pezones. Úrsula hacía lo mismo hasta que en determinado momento se acostó encima de mí y comenzamos a rodar por la inmensa cama con nuestros labios soldados y con nuestras lenguas viboreando en nuestras bocas.

Los machos no pudieron aguantar mucho tiempo. Se fueron acercando lentamente mientras manoseaban sus pijas, mirándonos embelesados. Abrí mis piernas, mis pies apoyados en el suelo. Úrsula a la que le encantaba chuparme la concha desde que nos conocimos, se arrodilló delante de mi concha y comenzó a lamérmela y a succionar mi clítoris. Los dos machos se arrodillaron a los costados de mi cabeza y acercaron sus vergas a mi cara. ¡¡¡Y comencé a gozar!!!!! ¡Qué placer!!! Un rato saboreando una verga agarrada con una mano y con la otra agarrando la otra verga en espera. Sentir mis tetitas succionadas y mis pezones mordidos y chupados y aquel lameteo enloquecedor en mi concha. ¡¡¡Esos momentos deberían ser eternos!!!! Tuve varios orgasmos. Aquellas tres personas parecía que se habían puesto de acuerdo para hacerme gozar pero era evidente que con mi boca yo también hacía gozar a los dos tipos como locos dado los quejidos que emitían y era evidente el placer que denotaba Úrsula prendida como una sanguijuela a mi cajetita.

Mi cuerpo se contoneaba buscando la boca de Úrsula y llegó la locura total cuando estando yo disfrutando de un orgasmo sentí que de la verga de Marcos, igual que un surtidor, comenzaron a brotar gruesos chorros de un semen espeso que me llenaron la boca abierta y otro chorros me golpearon en el rostro cuando tuve que cerrar la boca para tragarme la leche. Los quejidos y gruñidos de Leandro anunciaron su orgasmo el que sobrevino cuando tenía el glande de Marcos en mi boca, sus primeros chorros se unieron en mi cara a los de Marcos, pero ansiosa y ávida de leche abrí la boca la que se llenó nuevamente de ese crema sabrosa que sale de la pija de los hombres cuando acaban.

Con los ojos cerrados, embriagada de placer, en un éxtasis sublime sentí las carnes suaves y perfumadas del cuerpo de Úrsula nuevamente encima del mío lamiendo mi rostro y saboreando la mezcla de esperma depositada en él. Compartimos el sabor del esperma cuando traspasó de su boca a la mía parte del esperma recogido. Qué lindo es gozar como una puta teniendo como compañera a otra chica de una belleza impresionante tan puta y depravada como yo!!!¡ Qué lastima que viviéramos tan lejos una de la otra pero estaba segura que íbamos a vencer las distancias y encontrarnos para gozar juntas todas las veces que pudiéramos.

Si bien había tenido como tres orgasmos mis órganos genitales y mi ano estaban reclamando en forma perentoria tener contacto con alguna buena pija. Me di vuelta para comenzar a darme besos de lengua con Leandro, ya que nos habíamos puesto de acuerdo en que ella cogiera primero con Marcos. Llevé mi mano al pedazo del mulato. Estaba nuevamente duro como un fierro.

-¿Quieres que te chupe la concha mi amor! -me preguntó cariñosamente.

-No mi amor, tengo unas ganas locas de que me cojas, de que me la claves hasta el fondo!!!! -le dije sin ninguna clase de miramientos. Al fin de cuentas nos habíamos reunido pura y exclusivamente para coger!!!

Se puso de rodillas entre mis muslos. Como siempre cuando deseo fervientemente ser penetrada y este era uno de esos momentos, aferré la verga con ambas manos y la conduje a la entrada de mi vagina. Friccioné su glande contra mis labios genitales y mi clítoris y lo puse en posición.

-¡Dale! ¡Metémela toda!

Dos o tres empujones alcanzaron para hacerme sentir su glande friccionando mi vagina y golpeando mi útero. ¡Y comencé a gozar de una buena cogida!!!Apoyando mis talones en el colchón comencé a responder a cada una de sus embestidas. Cuando me pongo a coger no sólo me dejo coger, sino que también yo también me cojo al macho que tengo arriba o abajo. Dada mi gran calentura no demoré en gozar de un delicioso orgasmo que me transportó al paraíso…

 

-Así Leandro, me encanta como me cojes, dale, bien fuerte!!! ¡Eso! ¡Así!..¡Así!!! ¡Qué negro puto que eres!! ¡¡Como me haces gozar con esa pija!!! Méteme el dedo en el culo que voy a acabar.

Al sentir el dedo en el culo fue cuando me vino el orgasmo, fue la gota que desbordó el vaso. A todo esto Úrsula estaba jineteando al pelirrojo. Me puse detrás de ellos con mi concha goteando leche y viendo como el garrote de Marcos entraba en su concha con su entrada muy dilatada como para dar cabida a aquella verga monstruosa, pero además bien lubricada y después de estar cogiendo un buen rato era obvio que Úrsula no sólo estaba resistiendo sino que estaba disfrutando de aquella brutal penetración. Yo no sabía si era capaz de hacerlo pero, eso sí, lo iba a intentar. ¡¡¡Cómo me calentaba ver los movimientos de las caderas de Úrsula, de arriba abajo o en forma circular buscando que aquella descomunal verga removiera hasta el último rincón de sus excitada cajetita!!!!

Miré nuevamente al vergajo de Leandro e increíblemente después de su segunda acabada estaba tieso como una barra de hierro, comencé a mamárselo cuando mi mirada se encontró con la de Úrsula. A pesar de conocerla hacía muy poco, como dos buenas putitas que somos me di cuenta de su deseo de ser penetrada por el culo. Tiré de la verga de Leandro y la acerqué al ano de mi amiga. Pero antes satisfice mi deseo irresistible de hundir y viborear mi lengua en aquel tentador ano. Ubiqué el glande y vi que Úrsula detuvo sus movimientos y puso sus caderas en pompa para dejar que Leandro la penetrara, cosa que hizo lentamente hasta que los 25 cm. de su gruesa pija fueron engullidos totalmente.

¡¡Qué manera de gozar la de aquella chiquilina!! No decía nada. Los aaaahhh!!! salían de su garganta en forma acompasada cuando alguno de los dos glandes entraba en las profundidades de su vagina o de su recto. Su rostro denotaba el intenso placer que sentía en esos momentos. Con sus dientes apretados, con un rictus de lujuria en sus labios, y con los ojos entrecerrados era la imagen viviente del placer que el sexo puede proporcionar a una mujer ardiente. Yo la comprendía por el hecho de haber estado muchas veces en esa situación. Situación que en ese momento estaba deseando vivir ya!!! Tuve que esperar unos quince minutos calentándome horriblemente viendo a Úrsula con su aspecto de niña delicada, blanca, jovencita, con un rostro angelical siendo sodomizada y sometida de aquella manera tan brutal por aquellos dos terribles machos .¡¡Viendo además que la brutalidad con que era tratada la llevó a un orgasmo descomunal al mismo tiempo que lo hicieron el mulato y el pelirrojo. Los dos acabaron en sus entrañas.

Cuando Leandro sacó su verga del ano, me aferré a las nalgas de Úrsula para ver el estado en que le había quedado. Las empujé a un lado y vi alucinada el inmenso boquete en que se había transformado su ano. Solté sus nalgas y ella al apretar su esfínter permitió que cierta cantidad de semen brotara fuera. Lo lamí y hundí mi lengua en su jugoso culo por unos instantes. Procedí a lamer las dos vergas, semierectas pero aún muy largas y gruesas y las limpié succionándolas un par de veces. Luego nos pusimos a descansar antes de proseguir gozando. En ese momento mi mayor deseo era meterme la verga de Marcos en el culo, como fuera y la de Leandro en mi concha y gozar de la misma manera que lo había hecho Úrsula.

-¡Ahora me toca a mi! - dije en voz alta para que me sintieran los tres.

-Sí, mi amor quédate tranquila, ahora te va a tocar a ti!! -me contestó Úrsula en su gracioso portugués.

-¿Estás segura que la podrás aguantar? -dijo irónicamente Marcos mirando su gruesa verga.

-Posiblemente me duela un poco pero si me la metes despacio vas a ver como al final te la termino aguantando- le dije sonriéndome y mirándolo a los ojos.

Tomamos un poco de bebida y fumamos unos cigarrillos mientras nos reponíamos, sobre todo ellos, porque lo que era hace rato que estaba pronta. En determinado momento quedé ubicada entre los dos hombres y Úrsula detrás de Marcos mirándome por encima del hombro de él. En ese momento se abrió la puerta del dormitorio y apareció el bello y sonriente rostro de Dayana.

-¡Hola Dayana, ven con nosotros!! -exclamó Marcos.

-Sigan Uds., que yo tengo que salir. Venía a decirle a Gabriela que no se vaya que quiero charlar un rato con ella cuando vuelva.

-Bueno, Dayana quédese tranquila que la voy a esperar.

-Voy a venir a eso de las 9 OK? ¿Cómo las estás pasando Gabrielita?

-Regio!!!- le respondí

-Ya veo que tienen con qué entretenerse, chicas- dijo mientras miraba las vergas que estaban semierectas- Hasta luego -y se despidió con una sonrisa y un gesto de la mano como diciendo adiós.

-¿Quieres que te chupe la conchita, Gabrielita? -me preguntó Úrsula luego que la puerta se cerró.

-¡¡¡Sí, dale!!!-le respondí abriendo mis piernas.

Tenía mis brazos por detrás de las cabezas de Leandro y Marcos. Sentí la pelambre de la barba de Marcos en mis pechos cuando comenzó a introducirse totalmente una tetita dentro de su boca y a friccionarme el pezón con su lengua. Leandro hizo lo mismo con la otra. Con la mano izquierda comencé a acariciar la inmensa verga de Marcos la que no demoró en quedar erecta, hice lo mismo con la de Leandro con la otra mano y el resultado fue el mismo. Mi vista no se apartaba de la pija de Marcos cuyas dimensiones asustaban, increíblemente gruesa y larga, con las venas como gruesos cordones sobresaliendo a todo lo largo.

-Úrsula, escúpelas a las dos que las quiero pajear!!! -pedí.

Ella acercó los labios a los glandes, dejando correr chorros de saliva los que se deslizaron pija abajo hasta llegar a las bolas. Comencé a masturbarlos ruidosamente. Pasaba la yema de mis dedos sobre el agujerito de los glandes lo que los hacía lanzar gemidos de placer. Un ferviente deseo de ser penetrada se apoderó de mí.

-Leandro!!! Acuéstate a lo largo que te quiero coger!!!!

Me obedeció inmediatamente. Me abrí de piernas y me senté encima de él. Tomé su verga con la mano derecha y la enfilé a la entrada de mi vagina. Friccioné deliciosamente su glande en mis labios genitales y en mi clítoris y me dejé caer lentamente sintiendo como su glande se deslizaba por mi vagina hasta llegar a sentirlo rozar mi útero. Tenía aquellos deliciosos 25 cm. de carne casi negra enterrados en mis entrañas. Comencé a contonearme en forma circular permitiendo que su inmenso glande friccionara mi útero, o a alzarme un poco para luego dejarme caer para sentir el roce a lo largo de mi vagina. ¡Creí enloquecer pensando en el placer que estaba sintiendo y en el que iba a sentir cuando lograra tener la pija de Marcos en mi culo. A tales efectos miré a Úrsula que en ese momento estaba haciendo gemir a Marcos mientras le chupaba la pija. Nuestras miradas se cruzaron y me entendió.

-¡Quiero que cojas a Gabriela por el culo!! Dale... métesela despacito.... mira que es muy tiernita...

 

Yo estaba prácticamente cogiéndome al pardo y cuando sentí a Úrsula detuve mis movimientos, apoyé mi pecho en el pecho de Leandro y llevé mis manos a mis nalgas y comencé a acariciármelas y enseguida las tomé firmemente y las empujé hacía afuera a efectos de que mi ano quedara bien expuesto. Se vio que Úrsula no pudo resistir el deseo de meterme la lengua en mi ano y hacerla viborear. Sentí sus escupitajos y enseguida Marcos me medio un dedo, haciéndolo entrar y salir de mi ano, luego dos, luego tres!!! Úrsula muerta de calentura con un aaahhh! detrás de otro hundía su cara entre mis nalgas y su lengua viboreaba deliciosamente dentro de mi ano. ¡Qué deliciosamente viciosa que era!!¡¡Cómo le gustaba coger y chuparme!!!¡Me encantaba verla así, prendida a mi culo!!!Yo miraba hacia atrás por encima de mi hombro gozando como una puta y ansiosa por gozar más aún. Úrsula deseaba verme ensartada!!! Metió los dedos mayor e índice de cada mano en mi ano y empujó hacia fuera para dilatarlo al máximo. De repente me abandonó.

-Espera un poco -dijo y se dirigió al baño.

Vino con un pote, intuí que era de crema lubricante. Sacó un poco de crema en la punta de sus dedos y me los introdujo en el ano, luego con una buena cantidad de crema en la palma de la otra mano la distribuyó todo a lo largo de la monstruosa pija de Marcos en una especie de masturbación.

-¡Ahora sí.... métesela despacito!!!!

Marcos apoyó su glande en la entrada de mi ano. Sentí una tibieza deliciosa. Mi concha y mi ano se contraían y se dilataban impacientes!!! Sentí la presión de Marcos, pero el exceso de lubricante hizo que su miembro resbalara hacia abajo sin poder entrar. Yo estaba decidida a que aquella pija me entrara aunque me desgarrara el esfínter, así que tomé con determinación aquella pija escurridiza y sostuve el glande al lado de mi esfínter, a la entrada de mi ano.

-¡Dale!! -exclamé impaciente, ardiendo de calentura!!!

Un empujón corto pero firme me provocó un dolor intensísimo. Un dolor que ya había experimentado antes en mi primera experiencia anal con Roberto y luego cada vez que la pijas que me metían iban aumentando de grosor, como fue en el caso de los negros y luego con Raúl, y luego con Marquinho aquí en Florianópolis. Pero yo sabía que era un dolor inicial, que mi esfínter, que mis entrañas se iban a adaptar a aquel pijón inmenso y que luego sobrevendría el placer!!!! Mis manos se aferraron a la almohada y algunas de mis lágrimas cayeron sobre el pecho de Leandro que me miraba el rostro asombrado y viendo el efecto que me estaba causando aquella brutal sodomización. Luego que el glande pudo hacer ceder a mi esfínter sin desgarrarlo nos quedamos todos quietos un rato hasta que mi organismo se adaptara .Como sabiamente Marcos se detuvo, el dolor disminuyó por el momento. Ni siquiera intenté moverme.

-Empújame despacito!!! -pedí.

Sentí que aquella verga pudo avanzar uno o dos cm., no más, pero a mi me pareció que me estaban metiendo un adoquín en el culo. El dolor seguía siendo bastante intenso. Pero yo soy muy empecinada .A pesar del dolor comencé a contonearme muy suavemente, la pija de Leandro en mi concha atenuaba en gran parte mi dolor haciéndome sentir una mezcla extraña de dolor y placer. Y así mis contoneos y la presión que ejercía Marcos con su glande en mi recto hacían que cm. a cm. aquella pija fueran entrando lentamente en mis entrañas .Su verga no mediría 30 cm. como el consolador que una vez Mariana se metió en el ano pero debía andar muy cerca. Pero yo sé que era más gruesa y más larga que la de Raúl, mi negro favorito. Pero aún así en determinado momento sentí que sus bolas rozaban mi vagina junto a la verga de Leandro anunciando que la penetración era total. Pero yo no podía casi moverme al verme ensartada de aquella manera. Fue Marcos que retiró parte de su verga hacia atrás para volverla a introducir hasta al fondo, esta vez lentamente pero sin detenerse hasta levantarme prácticamente en vilo. Repitió esa operación varias veces. El dolor fue desapareciendo lentamente y el placer se fue haciendo cada vez más intenso.

-¡Mi amor, me estás matando con esa verga!!! -exclamé sintiendo que el placer me estaba ganando hasta el alma haciéndome sentir puta.

- ¿Te empezó a gustar Gabrielita?

-Sí...mi amor me duele un poco pero me gusta!!! Sígueme dando despacito...

-Despacito por ahora pero tengo ganas de reventarte!!! -diciendo esto me dio una violenta embestida. Pero ya la lujuria se había adueñado de mi cuerpo.

-¿Te gusta romperme el culo?

-¡Sí puta me gusta reventarte!!! ¡¡¡Puta!!!

No hay cosa que me caliente más que cuando me dicen puta y me tratan como a una mujer de la calle. En esos momentos me siento puta!! ¡¡¡Y gozo! ¡Siento un placer indescriptible en hablar como puta, en decir cosas soeces, comportarme como una vulgar ramera. Y los machos se enloquecen cuando me comporto así!! Y se forma un círculo vicioso que hace el apareamiento se transforme en algo animal. Que yo y ellos nos comportemos como animales en celo!!!

-¡Sí, soy una putona que me gusta hacerme dar!!! ¡Que me cojan bien cogida, que me llenen la concha, el culo y la cara de leche y tener al lado otra puta igual que yo que me lama toda la leche que tengo en el cuerpo.!!!! -decía en el paroxismo de mi calentura.

-¡¡Ursula que me saque la pija y chúpame el culo!! ¡Dale!!

Me la sacó de golpe y ella se lanzó como un demonio a sorberme el ano. Sentía sus lametazos y sus ¡¡aaahhh!!! ¡¡aaahhh!!! mientras su lengua salía y entraba de mi ano. Marcos casi de un empujón la desprendió de mis caderas y de una sola embestida me la volvió a enterrar hasta el fondo

-¡¡¡Quéee placeeeeer!!! Mi Dios.

Empecé a moverme violentamente como una endemoniada sintiendo el roce de aquellas dos vergas fabulosas en mis entrañas. Sentí el orgasmo cerca, traté de retardarlo para seguir gozando eternamente pero aquellos dos fabulosos machos no cesaban en sus embestidas y el orgasmo sobrevino a pesar mío. Quedé tiesa mientras mi esfínter anal y mi vagina se contraían y dilataban en una descarga brutal de placer y me sumieron en un delirio, en un éxtasis que sólo con el sexo se puede lograr.

-¡Quiero leche, acábenme en la boca!!

Dije mientras hacía que sus vergas salieran de mis entrañas y me tiré en la cama boca arriba. Úrsula de un brinco se acostó al lado mío con su cara pegada a la mía a la espera del festín de semen que sobrevendría. Quedamos las dos abrazadas juntas con la boca abierta esperando los chorros de semen. Yo esperaba el semen de Marcos a mi derecha y ella el de Leandro a su izquierda. Y de ambas pijas en forma casi simultánea comenzaron a brotar chorros de semen tibio y espeso que nos anegaron los rostros y nos llenaron la boca. ¡¡Qué delicia!!¡¡¡ Tomar aquellas pijas húmedas con nuestras manos y refregar sus glandes en nuestras caras empapadas de semen y luego chuparlas hasta extraerles hasta la última gota!!!..¡Mirar el gesto lujurioso en el rostro de Úrsula y sentir que tan sensual mujer era mi compañera de depravación y lujuria.!!!

Los machos quedaron tirados en la cama, completamente agotados y con gesto de satisfacción en sus caras. No era para menos habían hecho de todo en la cama con una chica linda como Úrsula y conmigo que, aunque no soy tan bella, tampoco soy de despreciar. Los espejos y mis compañeros y compañeras de orgía siempre me lo dicen. Y además soy muy ardiente y lujuriosa!!! Eran las 8 de la noche cuando Marcos y Leandro se fueron. Nosotras nos quedamos en la cama y estuvimos un rato acariciándonos y besándonos. Nos masturbábamos mirándonos en el espejo y provocándonos mutuamente en poses indecentes y haciendo deliciosos 69 logrando un nuevo orgasmo cada una de nosotras. Por separado.

Luego nos bañamos, nos perfumamos, nos maquillamos y ambas a instancias de Úrsula nos hicimos un nuevo enema. Eso y el hecho de que Dayana quería hablar conmigo fueron indicios que me hicieron pensar que la actividad sexual no había terminado y que la noche parecía que iba a ser muy ardiente.

(En un principio pensaba relatar todo lo sucedido en mi salida con Úrsula y como crecían las páginas de Word y voy por la mitad pensé dejar para otra oportunidad relatarles el resto. Pero cambié nuevamente de idea con la esperanza que puedan leer todo el relato a pesar de ser un poco largo. Por lo tanto sigo)

Seguimos en el dormitorio y estábamos mirando una película de Rocco Sigfredi, ese italiano que tiene una pija monumental aunque la de Marcos debo confesar que no tenía nada de envidiarle. Lo que me atrae d e Rocco Sigfredi aparte de su linda verga es el hecho de que parece que es fanático por los culitos de nosotras las mujeres, lo que habla muy bien de su buen gusto.

Serían eso de las 10 y pico de la noche cuando se abrió la puerta y apareció nuevamente el lindo rostro de Dayana. No la habíamos sentido llegar. Se paró frente a la cama en la cual estábamos acostadas y se sacó el vestido rojo y ajustado que llevaba. Tenía un cuerpo espectacular, entrado en carnes pero con formas muy sexys, unas inmensas tetas que pugnaban por salirse de su sostén y que me hacían acordar a las de Mariana, una fina cintura y unas caderas fabulosas con un culo espectacular, nalgas firmes y respingadas que lucía fabulosas con su tanga amarilla y su piel algo tostada por el sol, piernas largas, fuertes y de hermosas líneas cuya hermosura lucía muy bien con unos zapatos de taco alto. Pero lo más atrayente era su cara que como creo que dije anteriormente daba a entender que era una mujer adicta al sexo, tenía realmente cara de puta cabaretera sin dejar de ser bella. Sin mediar palabra Úrsula se levantó y rápidamente se despojó del vestido color rosa pálido y quedó en paños menores y se volvió a acostar a mi lado.

-Desnúdate mi amor -me dijo sin dejar de mirarme en forma por demás insinuante.

Comencé a excitarme al verme sola con aquellas dos bellas mujeres semidesnudas en aquel dormitorio. Yo estaba dispuesta, es decir, más que eso, tenía deseos enormes de revolcarme con ellas en aquella misma cama. Me paré al costado de la cama y no sólo me saqué el vestido sino que sin dejar de mirar provocativamente a Dayana a la cara me saqué la tanga y me descalcé acostándome completamente desnuda en la cama. Me sentía una puta dispuesta a gozar de la manera que a ellas se les ocurriera. Dayana me miraba con la lujuria pintada en su rostro y terminó desnudándose completamente sacándose la tanga y el sostén y arrojando sus zapatos en la alfombra. Su conchita estaba depilada, algo que me gusta mucho.

Dayana fue al baño y volvió llevando un pote en su mano y lo depositó en la mesita de luz. Yo pensaba que era el mismo pote que había traído Úrsula para lubricar mi ano y la verga de Marcos pero pude comprobar después que no era el mismo. Se acostó entre ambas. El roce con su cuerpo tibio y mórbido me excitó enormemente. Deseaba enormemente acostarme encima de ella o que ella se acostara encima de mí.

-¿Cómo te fue con Leandro y Marcos?

-Muy bien -le respondí y luego la enteré en respuesta a sus preguntas de todo lo que había hecho en la cama mientras estuvimos con Leandro y Marcos y sola con Úrsula.

-¿Cogiste con Marcos por el culo? ¿Y lo aguantaste y te gustó?

-Sí... me gustó mucho - le respondí

-Bueno, entonces tenía razón Úrsula cuando me dijo que eras una niña fuera de serie. Hacer lo que hiciste no es para cualquiera. ¿Es cierto que te gustan los negros?

-Sí...me encantan!!!-le respondí sin ningún tipo de vergüenza. Después de todo el diálogo era entre mujeres buenas cogedoras.

-¿Sigues con ganas de coger? Mi respuesta fue una sonrisa maliciosa.

-Ya veo que eres una putita deliciosa igual que Úrsula. Te aseguro que esta noche lo vas a pasar muy bien pero tienes que prometerme que vas a hacer todo lo que yo te diga.¿OK.?

-OK. -respondí y mi corazón empezó a latir violentamente.

-Ahora te voy a empezar a acariciar pero te voy a poner una venda en los ojos.¿O.K.?

-OK. -respondí y mis labios genitales comenzaron a humedecerse.

Tomó un paño negro que ya había traído Úrsula y que ya sabía seguramente lo que iba a suceder… Me vendaron entre ambas los ojos y me llegó la oscuridad total. Debido a la calentura que había empezado a dominarme sentí que mis pezones parecían cargados de electricidad. Si bien mis senos son chicos mis pezones son muy grandes y sensibles. Las manos de ambas comenzaron a acariciar cada centímetro de mi cuerpo. Inconscientemente abrí mis piernas. Sentí una lengua titilar entre mis muslos, para terminar en mis labios genitales y en mi clítoris. Comencé a gemir, a retorcerme, a acariciarme y apretarme los senos. Otros labios comenzaron a chupar mis pezones y mis tetitas. Mi delirio iba en aumento , pero eso no era nada comparado con lo que vino inmediatamente. Sentí la voz de Dayana que decía:

-Úrsula, alcánzame el pote!!!

La voz venía de abajo así que era ella la que me estaba chupando la conchita. Úrsula dejó de chuparme los senos para alcanzarle el pote a Dayana. Sentí a continuación que Úrsula seguía excitando mis senos y mis pezones y la palma de la mano de Dayana posarse en mis labios genitales. Aquella crema debía de ser especial porque fue untar mis labios genitales y meterme los dedos en la concha para que una comezón, un hormigueo y un calor delicioso se adueñaran de mi concha, y lo mismo con mi recto al meterme un dedo profundamente en el ano. Evidentemente era un afrodisíaco muy poderoso.

Calculé que Úrsula también había untado sus manos con la misma crema dado que al sobarme las tetitas y los pezones comencé a sentir la misma sensación deliciosa. El efecto de lo que hacían aquellas dos expertas del sexo fue inmediato. Unas ganas locas de coger, como nunca había sentido hasta el momento se apoderó de mi, mejor dicho de mi cuerpo. Deseaba ser penetrada por todos mis orificios pero en una forma violenta, sin piedad para ser llevada a un éxtasis sublime, insoportable imposible de describir con un lenguaje humano.

-Ahora Gabrielita te vamos a llevar a mi dormitorio. ¿Dispuesta?

No respondí. Sólo atiné a intentar levantarme y pararme al costado de la cama para lo cual conté con la ayuda de ambas, una a cada uno de mis lados. Comencé a caminar con ellas a mi lado. El vendaje no me dejaba ver ningún rayito de luz. La oscuridad en la cual me sentía era total. Mi corazón latía agitadamente y mis zonas genitales y mi ano reclamaban sexo duro a la brevedad posible. ¡Sabía que era lo que me iban a dar aquellas mujeres y sabía, estaba segura, que Úrsula iba a ser mi partenaire. No sabía lo que haría Dayana. Sentí abrirse una puerta delante de mí y me hicieron avanzar. Luego de avanzar tropecé con un mueble, podía ser un sofá o una cama. Mi amor, estás frente a una cama.

-Acuéstate y haz lo que tengas ganas de hacer pero no te saques la venda aún ¿estamos?

Sin responder y tanteando con mis manos me acosté en un mullido y perfumado lecho. Con la calentura que tenía, sin saber lo que pasaba alrededor comencé a masturbarme frenéticamente para aplacar en parte mi calentura. Sentí la voz de Úrsula en mis oídos.

 

-¡Ahora vamos a gozar como locas, te lo aseguro!!!! Yo también estoy igual que vos, me puse la misma crema y estoy volando!!!! -con mis manos traté de aprisionar uno de sus senos para tratar de chuparlo.

-¡Sacate la venda!!! -me la saqué, pero la oscuridad seguía siendo total- Espera un poquito.

Prendió una veladora y ante mis ojos apareció un espectáculo alucinante. Seis negros, todos casi desnudos, fornidos luciendo diminutos slips, luciendo cada uno de ellos un bulto enorme entre sus piernas, el que era manoseado por sus manos. Algunos glandes asomaban cerca de los ombligos. Los negros nos miraban esperando una orden para lanzarse sobre nosotras y satisfacer sus instintos y... también los míos y los de Úrsula.

-¿Te gustan los negros, preciosa, y a ti Úrsula también te gustan.?.. Bueno aquí tienen unos cuantos para pasar la noche, si no les alcanzan les traigo más; ahora las quiero ver coger. ¡¡¡Muéstrenles a estas niñas lo que tienen para ellas!!!

Los seis negros se bajaron sus slips de diferentes colores pero las cosas que eran iguales eran sus vergas de muy buen tamaño no tan anormales como la de Marcos pero suculentas de cualquier manera, gordas y largas, balanceándose completamente erectas. Me di cuenta que íbamos a pasar toda la noche cogiendo sin parar Úrsula y yo porque el placer de Dayana era vernos a ambas revolcarnos en aquella inmensa cama siendo penetradas por todos nuestros orificios y tragando semen hasta saturarnos. Ambas nos levantamos y nos aproximamos ardiendo de deseo a los negros…

Me acerqué a dos de los negros y los tomé de las vergas tirando de ellas en dirección a la cama. Úrsula hizo lo mismo. Dos negros se pararon al lado de Dayana para que ella acariciara sus vergas. Quedé acostada entre los dos y estos comenzaron a sobar mi cuerpo con sus manazas. Pero mi calentura era tan grande que cambié de posición y le puse mi concha en la cara a uno y mi culo en la cara al otro para que procedieran a chuparme la conchita que goteaba flujo tanta era mi calentura y también mi ano. Sentía un calor en mi recto y un hormigueo que me hacía desear ser penetrada por el ano.

Pero mi deseo de chuparles la pija también era fabuloso. Comencé a mamar con desesperación la pija del negro que me estaba chupando la concha. Tengo bastante experiencia en chupar pijas y hago bastantes malabares con mis manos, con mis labios y con mi lengua lo que a llevado a más de uno de mis machos a decirme que gozan más con mi mamada que cogiéndome, otros me dicen que gozan más dándome por el ano, en fin sobre gustos no hay nada escrito. A mi personalmente, en la cama me gusta hacer de todo aunque algunas noches tengo más ganas de hacer algunas cosas que otras.

Pero esa noche tenía ganas de hacer de todo sin importarme el orden. Mamé también al negro que no tardó en llenarme la boca de semen. Lo tragué y lo encontré delicioso. Cosa rara, los negros eran unos perfectos desconocidos y en ese momento de lo único que no tenía muchas ganas era de hablar, sólo pensaba en coger y coger!!!! Volvía ponerme cara a cara con el negro que me estaba chupando el culo, lo hice con señas acostarse de espaldas al lecho, me senté en su regazo y sentí su pija deslizarse e introducirse totalmente en mi vagina. Miré a Dayana, la que entendió lo que estaba pidiendo con mi mirada. Miró a uno de los negros y me señaló a mí, este se puso de rodillas, detrás de mis caderas, me acaricié las nalgas y las abrí de par en par ofreciéndole mi ano. Sentí los escupitajos del negro lubricándome el esfínter y el calor de su glande cuando lo apoyó en la entrada de mi ano. Este mantenía aún cierta dilatación por la brutal penetración a que había sido sometido cuando Marcos procedió a sodomizarme. Debido a eso no tardé en sentir sus bolas golpeando en mis labios genitales y sus piernas golpeando mis nalgas.

Comencé a moverme endemoniadamente mientras que sus vergas como pistones se deslizaban en mis entrañas llevando a mí placer a grados imposibles de describir. Los negros estaban muy calientes, igual que yo, tanto es así que rápidamente llegamos los tres a un orgasmo simultáneo. Estaba tan caliente con aquellas brutales penetraciones que no tuve tiempo ni pensé en tragarme el esperma de sus vergas. Sentí la tibieza de sus chorros en mis entrañas. Cuando me aparté de ellos me quedé de rodillas y al mirar mi concha vi que de ella y de mi ano caían abundantes gotas de esperma y de mis jugos vaginales. Cuando miré a Ursula ella también ya había despachado a los otros tres negros. Pero evidentemente no había hecho lo mismo que yo dado que su rostro estaba bañado de esperma, tenía semen hasta en los párpados, en las mejillas, en su mentón en fin tenía el rostro casi tapado en semen. Era un espectáculo alucinante ver aquella muchachita en tal estado. Me acerqué a ella y comencé a lamerle el rostro, la besé en la boca y compartimos aquella mezcla, con toda seguridad, del semen de los tres negros que se la habían cogido. El roce de nuestras lenguas mezclado con el fuerte aroma y el sabor del semen era tan excitante que lo seguimos asiendo por un par de minutos como si el mundo se fuera a acabar.

Este fue el primer embate rápido, nervioso que aplacó en forma momentánea las calenturas nuestras y la de los seis negros. Dayana se conformó con masturbarse viéndonos a nosotras ser sometidas delante de sus narices y chuparles las pijas a los dos negros a los que lanzó después hacia nosotras. Aquel afrodisíaco era muy efectivo ya que la sensación que sentía en mis zonas genitales y en mi recto aún persistían. Sentía ganas de seguir cogiendo. La verdad es que no tenía problemas ya que para aplacar mis apetitos y los de Úrsula disponíamos de seis hermosas vergas que ya estaban nuevamente erectas buscando alguna boca, alguna conchita o algún ano en donde meterse y efectuar una nueva descarga de sabroso semen. En determinado momento me encontré nuevamente entre dos negros, lo que habían cogido a Úrsula en la primera ronda. Comenzaron a darme besos de lengua y dirigí mis manos a su vergas, suculentas, palpitantes, gruesas y largas, completamente erectas. Bastaba con verlas para que el deseo de mamarlas se pusiera de manifiesto.

Habíamos venido a Florianópolis a disfrutar del sexo con los amigas de Tamara y eso es lo que tenía ganas de hacer. Tenía unas hermosas pijas a mi disposición y ganas de chuparlas. Sin decir nada volví a ponerme en sentido contrario de los negros pero esta vez a gozar de una mamada mutua que durara más tiempo, no ha realizarla como preámbulo a una penetración sino que gozar de ella por ella misma sin apuro y hasta las últimas consecuencias. Comencé a enloquecer al negro pero debo reconocer que sus gruesos labios y su lengua hacían maravillas en mis zonas genitales, tanto en mis labios, como en el clítoris y dentro de mi vagina. Estuve como quince minutos disfrutando con aquella pija en mi boca y mi conchita y mi ano lengüeteados frenéticamente por los dos fornidos negros.

Había un espejo al costado de la cama en donde veía mi blanco cuerpo entrelazado con el de los negros y veía mi cara con la boca abierta atosigada por aquel enorme pijón. Era muy excitante ver aquello como si un tercer trío de amantes estuviera revolcándose en el mismo lecho. Me di vuelta displicentemente para cambiar de pija. ¡Cómo se disfruta en esa situación! En lo que a mi respecta no creo que pueda encontrar otra fuente de placer que se compare con el sexo duro y en grupo, el que tenía ganas de practicar cuando era virgen viendo películas porno en la soledad de mi alcoba cuando tenía 17 años y el placer que superó todo lo soñado al convertir en realidad todas mis apetencias como lo estaba haciendo en aquellos momentos.

Estuve como media hora chupando a aquellos negros que con sus succiones me hicieron disfrutar de varios orgasmos muy intensos. Primero uno y luego otro dando fuertes alaridos llenaron mi boca de semen al que tragué casi en su totalidad como desesperada ya que los hice acabar dentro de ella. Luego vino un tercero el que sin mediar palabra se me acostó encima, abrí mis piernas y luego de unos 10 minutos llenó mi conchita de semen no sin antes regalarme un orgasmo más. Úrsula que era muy rápida para liquidar a sus machos me estaba mirando sonriendo y apenas el tipo salió de arriba mío se hincó entre mis piernas y me lamió los labios genitales y bebió el semen que se escurría entre ellos.

Hasta ahora los seis padrillos que nos estaban haciendo gozar terriblemente habían descargado su semen en nuestros cuerpos dos veces cada uno. Eran negros jóvenes por lo que durante el resto de la noche se podría esperan de ellos otras tres acabadas no tan abundantes como las dos primeras pero semen al fin de cuentas. Por supuesto que podíamos contar con sus vergas erectas al máximo durante todo el resto de la noche. No había apuro en hacerlos acabar mientras que nos revolvieran las entrañas con sus pijas bien duras y gruesas. Soy exhibicionista y me gusta que mi cuerpo sea observado con deseo y me gusta que me miren cuando me revuelco con uno o más machos o masturbarme delante de una o más personas. Por eso me encanta el sexo grupal en donde haya mucho más hombres que mujeres. Por esa razón lo que les estoy relatando fueron para mi un día y una noche inolvidables.

El resto de la noche lo pasamos cogiendo y de vez en cuando para encender el ánimo de los negros nos poníamos a acariciar y a besarnos Úrsula y yo jugando con el semen en nuestras bocas. La calentura de los negros llegaba al máximo cuando nos poníamos a mamarnos las conchitas. Luego de hacer eso venía un rato de sexo fuerte. Cuando llegó la madrugada estábamos agotadas dado que estuvimos disfrutando incansablemente desde las 4 de la tarde, es decir 15 hs. con descansos intermedios. Cuando se fueron los negros teníamos unas ojeras terribles, despeinadas y con el cabello pegoteado de semen y con nuestros jugos, con olor a sudor nuestro y de los negros, con las piernas pegajosas y oliendo a sexo. Nos quedamos por un buen rato en ese estado porque nos excitaba y nos daba mucho morbo sentirnos sucias de sexo.

Después de esa noche consideré que mis vacaciones en Florianópolis podían llegar a su fin dado que las realidades habían superado a las expectativas. Había gozado intensamente con varias personas y como le contesté a una persona que me mandó un e-mail, me sometí a un análisis de H.I.V ni bien llegue a la ciudad donde vivo, porque después de disfrutar tanto sentía temor de haber contraído alguna enfermedad a pesar de que se parte de la base de que las personas con las que tratamos ofrecen ciertas garantías de sanidad, pero como también manifesté al señor que me hizo algunas preguntas aún en las parejas estables y que dicen que no son promiscuas existe cierto riesgo dado que existe una palabrita que se llama infidelidad. Así que ninguna relación sin preservativo es segura. Es una pena... pero.... ¡qué le vamos a hacer!!! Es el precio de alcanzar el placer máximo.

Mi e-mail pretty.gaby@yahoo.com

Hasta pronto.


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© Gabriela

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