Las 21:00h, joder!
Suena el móvil.
Me cago en la puta. Se acaba de romper la sistecilla esta que
me estaba pegando para intentar recuperar algo de sueño. Por lo que veo, va a
ser una tarea imposible. Si no me recupero del "ennublamiento" que tengo en el
cerebro, la vuelta al trabajo va a ser algo catastrófica. La palabra
"ennublamiento" está en el diccionario, no? Si no es así, os doy permiso para
patentarla. Todo el mundo sabe qué es lo que quiere decir. Bueno, todos los del
club, claro. Y sí, la verdad es que he fumado mucho durante estos últimos días.
Me noto cargado, así que, como es ya costumbre, me propongo rebajar un poco la
cantidad de humo denso que entra en mis pulmones. Me lo propongo, claro, puesto
que proponer es más fácil que mentir.
Número privado.
Lo que me faltaba. Quién debe ser el cabrón que me llama a
estas horas, más a sabiendas que había dicho que quería descansar un poco.
Acabamos de llegar de vacaciones, de un pueblecito del lago, donde hemos estado
un par de semanas de traquis...Bua, que poco dura lo bueno...Ahora, Sábado; una
sistecilla y ala, a descansar, que me lo tengo merecido.
Pero por lo que veo no voy a poder descansar. Es que...es
que...no me entra en la cabeza quién puede ser el cabronazo que me llama...y
para qué! Seguro que es para "rematar" las vacaciones con algún tipo de
fiestecilla en la playa. La verdad es que estos tios no paran. Siempre con sus
historias y paranoias, y mira que ellos viven en un mundo mucho más "paranoico"
que yo...yo patento, si me dejais, la palabra "ennublilllado", pero ellos son
los amos de la jerga jamaica-rastaman...Mucho "nen, hoy arrasamos"...pero luego
chitón....."joder, paso de rollos" o el más típico todavía: "bua, tío....que no
soy de piedra y me pierdo, nen". Mucha boquita, pero luego...nanai de la china.
Pero eso sí, tocar los huevos saben un rato...
Paso del teléfono. Paso de los números privados, que luego no
sabes que te puede esperar en el otro extremo de la línea.
Intento reconciliar otra vez el sueño. La verdad es que no me
cuesta casi nada. Que estaba soñando, a ver...si....agua...pesca...
PI-PI. Mensaje recibido.
Ala, a tomar por culo otra vez. Joder, que pesaos....qué
querrán?
Me reincorporo de la cama, con la cabeza más ofuscada que
cuando me acosté hará unos quince minutos. Me parece que de tranquilidad, nada
de nada. Vacaciones? Eso qué es? Es más fácil estar de vacaciones en la oficina.
Tiene un mensaje en su buzón de voz.
Flipas. Un mensaje y todo. No se podrán esperar ni un par de
horas, los muy cabrones.
Marco el maldito 123 para ver que berrido me encuentro en mi
solitario buzón de voz y al cabo de unos segundos, escucho la voz enlatada de la
operadora que me dice que marque no sé que historias de números. Paso. Quiero
escuchar el mensaje y sobar.
Eh..H·ho..Hola, petit...Soy Olga...Me r·recuerdas?
Esto...que...pues que te llamo para ver cómo estás...y...y..pues eso..y como va
todo..por..por la oficina, ...ya me entiendes...y para felicitarte..pero no
estás...bueno...cuidaos todos, eh!...bueno, si quieres...bueno..Adiós.
Ya se me acaba de quitar el sueño de golpe. Mi cerebro ahora
mismo piensa. Olga? Olga? Joder, Olga! La de la oficina...la del culito
respingón...la que lió la que lió en la oficina. Bua....y qué coño quiere ésta
ahora? Me da morbo la situación, así que marco su número...bueno, más que
marcarlo lo busco...y la llamo, a ver que coño quiere.
Tono.Tono.Tono.
Al cuarto, lo coge. Me pregunta quien soy y le digo que
"petit". Le gustaba llamarme así...la verdad no se muy bien por qué razón. Me
habla durante un rato de que me había dejado un mensaje en el buzón y
bueno...pues eso...que como me va por el trabajo...que si todo esta igual...que
nosotros éramos tan buenos amigos...
Tenía...esto...tenía ganas de hablar contigo...hablar
como antes...Quieres que nos veamos...y...bueno...me cuentas....
Claro, no tengo ningún problema. Esta noche?
S..sí, vale...no tienes nada que hacer...no quiero mo..
Pues vale. Vamos a cenar. A qué hora te recojo?
Te va bien a las diez?
Sí.
Ok, entonces...estoy en un bungalow de la playa.
Vale, pues hasta luego.
Deu.
Bua. La Olga....Madre mía. Ya me había enviado algún que otro
mensaje hace algo más de tiempo...Cuando se largó de la oficina...bueno,
largo...La echaron..
Es ella una chica muy fina...de unos trenta y pocos... Hija
de padres bien, con educación...aunque menos de la que ella se cree...Una pijita
con la cosa bastante creida. Su mirada independiente, su manera tan fina de
vestir, sus gestos... moviéndose con sensualidad, aunque no tenía mucha...pero
lo intentaba, que también tiene su gracia....Sus sesiones de Gym y Spa... Huy...
Sus amigos mayores que ella, todos muy cultos.... y esas cosas que tanto suele
gustar decir a la gente... pero luego, nanai... la echan y monta un pollo que te
cagas... que si recuersos, indemnizaciones.... bua. En la oficina aún se la
recuerda.
En un bulgalow? Esta aprovechando hasta el último día de
vacaciones, la tía...
La verdad es que tengo ganas de hablar con ella...de que me
cuente dónde trabaja... y por que me da algo de morbo volverla a ver...
Es guapita... delgada... con un culito guapo... Las tetas,
pues la verdad es que no me acuerdo mucho... pero cuando venía a la oficina con
blusa y se apoyaba en mi mesa para contarme sus rollos, recuerdo que intentaba,
disimuladamente, verle algo. Disimulada y no tan disimuladamente....
La verdad es que me contaba muchas cosas. Todas malas, claro.
Que si nadie me quiere... que si mi ex no me hace ni caso... tu que opinas...
los hombres, ante esto que pensáis... Bua.... Muchos rollos, sí...
Pero me podía cachondo.
Recuerdo un día en el que me contó algo, no sé bien qué. Y me
excité algo... morboso, más bien... Iba con pantalones anchos y boxers, así que
me puse el pijo de manera que se notase en la pierna... y me paseé buscando
papeles por su despacho. Sin mirarla. Sin darle importancia. Los papeles, por
supuesto que no los encontré.
Si ella me vio o no... si se fijó en mi historia... eso es un
misterio.
Y ahora me llamaba para qué? Para hablar? Y eso?
Suena el móvil.
Joder. Es Juan. Me dice el cabrón que si ya estoy despierto.
Que no eran tantas las ganas que tenía de dormir. Que vale, que sí... me cuenta
que las chicas salen hoy a cenar por su cuenta, así que nosotros nos montamos
una cena en el chiringuito de la cala, destrangis, encendiendo un fueguecillo en
la arena y fumando más porros que menos... luego, ya vendrían ellas. La hora de
quedada: las 23:30h.
Acepto. Me parece buena idea. Acorde con el plan tranquilito
que quería para hoy. Lo malo lo de fumar, pero bueno, ya lo dejaré mañana.
Tengo que ir a dos cenas en dos horas. Me lo voy a tener que
montar muy bien, y por mi cabeza ya pasa la idea de cómo voy a estructurar la
noche... Primero esto...Luego aquello....
Empiezo dándome una ducha. Hay que estar presentable. Unos
tejanos, camiseta de manga corta y ala... a la batalla.
El camping está relativamente cerca de mi casa, y como
también la playa... por lo que pude acercarme andando.
Por el camino, y para matar los nervios que tengo, me voy
fumando un porro, mientras me fijo en los bungalows del camping. Todos
lujosos.... la gente? Tranquila. Sólo se escuchan algunos grititos de niños que
juegan en la piscina.
Al fin encuentro la casita de madera. Es pequeñita, pero ya
me gustaría a mi tener un bulgalow de esos... y no la maldita tienda de campaña.
Pero...
Rodeo la casita mientras me acabo de fumar el porro y, una
vez repasado el plan, respirado hondo y hacerme la última "puesta a punto".
Toc.Toc.
Pasa un segundo. Otro. Al final, la puerta se abre, y aparece
la cara de Olga, mirándome... como sorprendida. No te esperaba tan pronto, aún
no me he acabado de arreglar. Tranquila, no te preocupes... es que la
puntualidad no es mi fuerte. Pasa, pasa. Ok.
Tiene el pelo mojado, por lo que deduzco se que debe de haber
acabado de dar una ducha. Unos pantalones de chándal, una camiseta de
tirantes... sí, me doy cuenta de que tiene unos pechos importantes, sí. La veo
igual de guapa que siempre... o sea, una belleza más bien relativa... y por sus
pocas palabras, me parece que sigue igual de altiva.
Me dice que tenía ganas de verme, y me somete a un bombardeo
masivo de preguntas a cerca de cómo está el trabajo.... los compañeros... que
soy el único con el que mantiene una relación...¿Relación?... Esta chica siempre
ha sido un poco paranoica...
Bueno, pues mientras ella iba hablando y sacando dos cervezas
de la nevera, decidí que había llegado ya el momento, así que me desabrocho el
pantalón sin que ella se dé cuenta y, agarrándome los calzoncillos, me quedo en
bolas de cintura para abajo.
Olga me mira fijamente a los ojos, para bajar la mirada y
centrarse en mi polla.
Olga, guapa.... dejémonos de historias y hablemos claro.
Tú, al igual que yo, sabemos por qué... y para qué estoy yo aquí hoy, así
que pasemos de rollos y follemos un rato, ok?
Se queda quieta, mirándome. Por mi cabeza pasa un pensamiento
chungo.... y si me he equivocado? Pero, de repente, me dice que sí... que no
estaba equivocada conmigo y se abalanza sobre mi besándome y mordiéndome en el
cuello, mientras una de sus manos se abalanza sobre mi polla que , poco a poco,
va ganando en tamaño.
Ahora ya se qué es lo que va a suceder.
La agarro por el cuello y empiezo a besarla, mientras con mi
otra mano le aprieto los cachetes de ese culo que tanto y tanto me han puesto en
la oficina. Los sopeso y veo que son firmes... duros. Me lo voy a pasar genial!
Ella no para de menearme la polla mientras me besa con ansia.
Por lo que parece está muy fogosa. Subo mis manos hasta su espalda y le
desabrocho el sujetador, agarrando su camiseta y quitándosela.
Ante mi aparecen dos tetas redondas, grandes, empinadas...
operadas, vaya. Me quedo impresionado y Olga ríe ante mi cara de sorpresa... Las
agarro con fuerza, apretando... La muy perra.... Vaya tetas! Algún regalo de
cumpleños de un padre forrado de pasta...
Pues ahora iban a hacer su servicio, sí.
Empiezo a morderle las tetas. Duras. Muy duras.
Ya hace algo de rato que estoy muy excitado, con mi polla a
100 por hora, así que la cojo del brazo y la recuesto en el pequeño sofá que hay
en la sala. Me acabo de quitar toda la ropa y le bajo a Olga los pantalones y el
tanga que lleva puesto. Aparece ante mi un coñito pequeño, muy bien "peinado", y
me entretengo un rato acariciando su clítoris con mis dedos.
Olga empezó a gemir. Algo fuerte, para mi gusto. Está muy
mojada así que le meto un dedo, buscando en las paredes de su vagina. Aún gime
más. Le meto otro dedo, y empiezo a moverlos dentro de ella, mientras con mi
lengua golpeo su clítoris. Olga me agarra de la cabeza y me la mueve marcando el
ritmo de mis lamidos. Su sexo se humedece más y más, y por sus gemidos entiendo
que está a punto de llegar al orgasmo. Entonces, cuando noto que su cuerpo se
empieza a convulsionar, me humedezco un dedo con mi saliva y se lo acerco a su
ano, acariciando su esfínter para que éste se empiece a dilatar para, una vez
ocurrido esto, meterle uno de mis dedos.
Olga estalla en un grito que precede a un orgasmo potente.
Cierra las piernas instintivamente ante la convulsión y nerviosa, se reincorpora
en el sofá, agarrándome por los brazos y recostándome en él.
Entonces me besa con fuerza, agacha la cabeza para morderme
un pezón, y la agacha más para pasarme su lengua por mi polla.
Ahora mi antigua compañera de trabajo, esa que tanto se
pavoneaba y que tan chulita es, me la va a chupar. Y bien chupada, por supuesto.
Me la agarra con una de sus manos y empieza a lamerme el
glande. Me estira de ella hacia abajo, dándome un placer espectacular, mientras
va recorriendo con su lengua todo el tronco de mi verga, que por esos momentos
está ya a tope de su esplendor.
En sus ojos veo la lujuria y el ansia por tragarse mi
aparato.
Y, abriendo la boca, se mete media en ella. Me apoyo en el
respaldo del sofá sabedor de las sensaciones que van a recorrer mi cuerpo. Olga
va engullendo poco a poco toda mi polla, hasta llegar casi a desaparecer esta
dentro de su garganta, para luego ir subiendo, poquito a poco, saboreando todo
lo que ésta le ofrece.
Poco a poco va aumentando el ritmo y va engullendo más y más.
Bua... estoy muy caliente.
Alargo mi mano y le acaricio la entrepierna. Separo sus
labios superiores y froto su clítoris con mis dedos. Parece que le gusta. Cada
vez acelera más el ritmo con su boca.
Me mira mientras me dice que la ponía cachonda. Que se
excitaba sobremanera cuando me veía en la oficina, y que muchas se había quedado
embobada mirándome el paquete.
La verdad es que no se había equivocado... mientras habla, no
para de pajearme... yo, casi que no puedo ni hablar conteniendo las oleadas de
placer.
Se acabó la chachara, Olga. Apoyo mi mano en su cabeza y
vuelvo a hundirle la polla en la boca. Hasta dentro, guapa... cómetela entera...
ella, empieza a hacer ruidos con la garganta... tragando... yo, gimo y disfruto.
Muerdo uno de sus pezones mientras la aparto de mi rabo y
hago que se ponga enfrente de mi, para que me cabalgue dejando ante mi cara sus
tetas.
Se acomoda ante mi, separa sus piernas y veo con los ojos muy
abiertos, mientras Olga va agachándose, como su pequeñito coño va acercándose a
mi rabo, abriéndose poco a poco.
Me mira fijamente a los ojos mientras va sentándose encima de
mi y mi polla va clavándose en su interior. A pesar de lo mojada que está, noto
como me rasca un poco. A ella, por lo que parece, también. Pero le gusta. Noto
como si le faltara el aire.
Apoyando mis manos en sus caderas, empujo mi pelvis hacia
arriba para acabarle de hundir toda mi verga en su interior.
Olga gime.
Yo gimo. Saboreo uno de sus pechos aguantando aún con toda mi
carne dentro de ella... haciendo fuerza... hasta morderle uno de sus pezones,
que estan puntiagudos como estacas... y empiezo a moverme.
Olga ya no me mira. Esta estirada hacia atrás, ofreciéndome
sus pechos que yo no rehuso... moviendo sus caderas hacia delante y atrás, en un
autentico baile del hula-hop...
Noto como se humedece. Ella también lo nota... y empieza a
saltar encima de mi. Despacito al principio... cogiendo cada vez más y más
fuerza...
Los gritos siguen... ahora ya dejaron de ser gemidos...
Pensando en un millón de cosas para hacer aquello lo más
largo posible, me imagino a los residentes del camping mirándose los unos a los
otros intentando averiguar de dónde provienen esos ruidos... incluso me imagino
que lo descubren... y eso me excita aún más.
Olga me mira mientras bota encima de mi rabo. La penetración
es ya profunda. Muy profunda. Mi sexo se hunde una y otra vez dentro de ella,
que me mira con los ojos entrecerrados, suspirando. Sus pechos botaban como
globos... se mantenían duros y erguidos. Su espalda estaba empapada de sudor, y
su pelo castaño se va escapando poco a poco de sus dos coletas tan
características con las que había aparecido al recibirme.
Decidí que quería moverme un poco. Cambiar de posición, así
que la cojo de la mano y nos encaminamos a la mesa, donde pretendo que se
estire, de cara a mi, penetrándola mientras la tengo asida de las piernas. Me
fijo que le tiemblan las piernas mientras se coloca encima de la mesa.
La situación no es nada tensa, ya que hablamos algo durante
esta pequeña pausa que nos hemos tomado. Lo típico, vamos. Que si qué polla más
grande tienes, petit... Olga, me alucinan tus tetas... Ahora te vas a enterar...
Nada. Esas cosas que se hablan en los polvos salvajes.
Pero ya no hablamos. Mi verga ya está acariciando otra vez
sus labios vaginales. Me la agarro con una mano y empiezo a dar golpecitos
contra su clítoris, restregándola por su cuevecita, y acercándola a su ano.
Olga da respingos la rozo con mi rabo. Respinga y suspira.
Me dirijo hacia su entrada y voy empujando poco a poco. Sigue
estando muy húmeda, así que no tengo ningún problema en clavársela hasta el
fondo. Estoy un ratito sacando y metiendo mi rabo hasta lo más profundo de su
ser, sintiendo cada una de las penetraciones.
Agarro los tobillos de mi amante con mis manos y le separo
las piernas todo lo que puedo, mientras voy acelerando el ritmo. Olga no para de
jadear y yo ya no puedo contenerme. Grito de placer mientras acelero mis
embestidas todo lo que puedo y me dan de si mis piernas. Olga se agarra las
tetas y justo en el momento en el que diviso cómo se pellizca los pezones, la
humedad que embarga a mi polla y los gritos de ella, me indican que se ha
corrido de nuevo. Pero yo no freno. Sigo con mi ritmo endiablado, notando como
mi polla se hincha cada vez más... a punto de estallar.
Me voy a correr.
Pero paro. Saco rápidamente la polla de dentro de Olga y
paro. No quiero correrme aún. Me relajo un poco mientras le digo a Olga que se
acerque al sofá... Ella me mira como asombrada, con la mirada fija en mi polla,
que para estos momentos ya está muuuuuuuy empinada y gorda, hinchada... deseosa
de llevarme al orgasmo...
Agarro a la dubitativa por la cintura y la apoyo en el sofá,
quedando ante mi vista la preciosa perspectiva de su trasero. Con una rápida
mirada me doy cuenta que no estaba equivocado. A ver, luego saldremos de
dudas... pero antes tengo que hacer que Olga disfrute, que la idea de resistirse
no se pase siquiera por su cabeza...
Así que vuelvo a agarrar mi polla y la enfoco a su conejito,
que ahora está muy sonrojado... y sudado... Y esta vez no tengo miramientos...
le clavo toda mi verga de una embestida.
Olga vuelve a gritar. Yo gimo tan fuerte que parece que se ha
parado el tiempo. Una vez recuperado, la agarro fuerte por las caderas y vuelvo
a acelerar el ritmo. Acelerar el ritmo, la respiración, los gemidos... todo.
Agarro a Olga del pelo, estirando de él hacia mí, justo en el
momento en el que mis testículos empiezan a golpear con sus nalgas. Estoy todo
yo dentro de ella, disfrutando como nunca antes, con una chica, bueno, chica,
tia, cinco o seis años más grande que yo... follándomela como un bestia...
Pero esto no tiene que acabar aquí, no...
Mientras sigo embistiendo a mi amante, me meto el dedo índice
en la boca y lo acerco al orificio de su culo, que me queda justo a la vista.
Está cerrado, pero al solo contacto de mi dedo noto como Olga se estremece y su
esfínter se despierta. Introduzco un dedo en su ano y Olga se inquieta un poco,
así que acelero más el ritmo de mis embestidas.
Ella empieza a gritar de nuevo y, apoyando mi cuerpo sobre su
espalda, agarro uno de sus pechos con saña mientras con la otra mano voy
metiendo el dedo en su culo, estimulándole el esfínter.
Ya no se queja. Ahora solamente gime con fuerza. Grita que se
va a correr, que no puede más, que pare..., que no pare... pero nada más, así
que me envalentono y saco mi rabo de su estrecho conejo para apuntar
directamente a su culo.
La idea de follarme ese culo que tanto y tanto había
observado en la oficina me pone enfermo. No creo que pueda aguantar mucho...
Coloco mi rabo en la entrada de su culazo justo al retirar mi
dedo, para que su esfínter se dilate un poco más. Olga me agarra fuerte por la
muñeca, diciéndome que no pare, que no pare... que está a punto de correrse... y
empiezo a hacer fuerza para metersela.
La mano que coge mi muñeca aprieta con fuerza mientras su
dueña intenta reincorporarse en el sofá, pero empujo con mi cuerpo para que se
quede empotrada, sin poder levantarse, metiendole ya mi estoque en su culo, que
se ha abierto para recibir mi capullo con algo de facilidad.
Sus piernas golpean contra las mias en un acto furtivo de
desprenderse de mi, pero aguanto mientras voy hundiendo mi polla en ella, que
poco a poco deja de patalear para estarse quieta, cogiendo aire...
Ya no se mueve ni rechista. Ya han pasado las suplicas de que
no se la meta en el culo... que le duele... bueno, esas cosas... La verdad es
que yo nunca había probado el sexo anal... pero ese culo... quiero meterla en
él... perforarlo... Y lo estoy haciendo.
Aparto mi mano de su espalda y la agarro de las nalgas,
separando los cachetes y empujando. Mi barra de carne va perforando poco a poco
el culo de mi amante, mientras esta gime con una fuerza ensordecedora. Yo
también estoy descontrolado, pero el asombro ante la visión que tengo delante me
tiene entusiasmado...
Ya no puedo empujar más. El camino está demasiado cerrado,
asi que escupo en mi tronco y empiezo a sacarla poco a poco.
Ahora sí que Olga chilla. De dolor al principio... más tarde
de gusto... mientras yo noto un roce en mi polla increíble, que me transporta al
paraíso.
Vuelvo a escupirme en la polla y vuelvo a clavarla en su
interior, aumentando el ritmo, follándome su culo estrecho.
Gemimos como locos. Sin ningún tipo de reparo. Ahora ya no lo
hay. Con cada embestida hundo más y más mi polla en su culo... y ya no se
queja... ahora solo gime. Gime y mueve la cabeza adelante y atrás, como si mi
rabo la estuviera atravesando de parte a parte. Sigo hundiéndome dentro de ella,
refregando mi rabo contra sus paredes cada vez más humedecidas... dejándome
llevar por el placer...Me siento a punto de explotar... ido... con la cabeza en
otra parte... follándome su culo... metiéndosela hasta lo más profundo...
Instintivamente, salgo de ella y la agarro por la nuca,
dándole la vuelta, para abrir sus labios con mi rabo enormemente rojo y duro.
Encuentro la mirada nerviosa pero complacida de sus ojos, y la resistencia de
sus labios y dientes, pero el momento apremia, así que juego con sus labios
mientras aprieto con fuerza un pezón y...ante un descuido, creo, abre un poco la
boca y introduzco mi polla en ella dejándome llevar por un orgasmo intenso...
enorme.
Mi rabo se convulsiona y suelta un primer chorro de semen que
desaparece en la oscuridad de la boca de Olga que, antes de sentirlo en su
garganta, ya recibe el segundo de mis chorros en la cara, salpicándole en un
ojo.
Observo su reacción. Parecía asustada y asqueada al
principio, cuando notó el sabor de mi primer disparo, pero justo después del
segundo, se abalanza sobre mi polla y le dá un lametón a mi frenillo para,
instantánemanete después, meterse mi verga en la boca y succionar mientras ésta
no para de convulsionarse, llevándome al paraíso.
Olga me la sigue chupando hasta que mi polla va perdiendo
fuerza.
Me mira, lame los chorretones que tiene en la boca, me
sonrie, y se lo traga.
Mi polla empieza otra vez a coger algo de peso ante lo que
acabo de ver, pero apartándome a un lado y buscando los pantalones, empiezo a
vestirme, que tengo la hora pegada al culo.
Olga me dice que no me vaya, que ella se pensaba que íbamos a
ir a cenar... y yo le digo que otro día, que no se queje que ya ha cenado por
hoy... que nos volveremos a ver, que ha estado muy bien... y todas esas cosas...
La dejo desnuda en su rojo sofá, mirándome mientras se limpia
la mejilla con un clínex.
Cierro la puerta y noto que la gente de los alrededores, cabe
decir que hay más paseantes que cuando llegué al camping, me mira como asustada.
Bua, por lo que intuyo, han tenido un buen espectáculo de sonido....
En diez minutos estoy en la playa, con mis colegas. No les
diré a ninguno qué ha pasado. No creo que les interese. Solamente me importa a
mi. Me enciendo un porro y sonrio.
Llegan las chicas.
Para cuando vuelva a ver a Olga, mi polla estará ya
recuperada. Incluso le cuento algunas cosas secretillas de la oficina, para
dejarla con las ganas.
Y que vuelva a sonar mi móvil.

P.D. Os dejo una foto que le hice con el móvil mientras se
trabajaba mi polla. Genial.