Después de estar durante un largo año estudiando
concienzudamente todos y cada uno de los relatos "que agradan" al "gran
público", creo haber captado la esencia de "lo que gusta". Así que tiembla
Lydia, tu "Atrapada en el concierto" pronto dejará de ser el número uno: mis
relatos son la perfecta simbiosis de los temas que más morbo dan aliñados con la
más moderna ortografía. Ni trescientos complots podrán conmigo esta vez.
Una historia real
Hola, me llamo Laura, tengo 31 años y 2 agujeros muy cedidos.
También tengo 2 ojos, 1 nariz, 2 piernas y 2 brazos. Rabo no tengo porque no soy
1 toro, pero lo k mas me gusta en este mundo es comérselo a los chicos. El rabo,
claro. Que soy muy puta, que le vamos a hacer.
Como el 95% por ciento del 100 por 100 total de protagonistas
machas de los relatos de TR yo también voy a un gimnasio. 25 horas al dia y los
domingos alguna más. Hacer gimnasia en el gimnasio y follar son las dos cosas
que más me gustan en este mundo. Que sumadas a comer rabos a los tíos salen
cuatro.
Tengo un cuerpo muy normal, como el de cualquier otra chica:
213 de pecho, 23 de cintura y 90 de caderas. Soy rubia de ojos azules y tengo el
pelo negro, al igual que mis ojos, que son verdes zafiro color sangre. Y mido
metro ochenta sin tacones y metro setenta de rodillas.
¿Qué más?, ¿k +?. Ah sí, me vuelven loka los tios con un buen
rabo, largo y duro. Es k lo que mas me gusta de ese mundo junto con comer
macarrones y saltar a la comba es comer rabos. Mmmm como me pongo cuando me
meten sus rabos en la boca. Solo de pensarlo se me hace la boca agua. Sopas de
rabo podría hacer ahora, fijate.
Me gusta vestir provocativa par poner cachondos a los tios.
Vamos, como cualquier otra mujer normal. Nunca llevo braguitas, y tampoco tanga.
De hecho no llevo nada. Tengo el conejo depilado, claro. Y mojado. Lo tengo tan
mojado que allí donde me siento crece la hierba. Soy como el caballo de Franco
pero al revés.
Y bueno, creo que ya esta bien de hablar de mí. Ahora os voy
a hablar de lo que me pasó la semana pasada. Es un hecho real como la vida misma
y si no me creéis, escribirme a mi cuenta de correo y yo os mandaré fotos mias
comiendo rabos.
Acababa de (por cierto, esto ya es el relato) llegar a casa
de mi madre, cuando me la encontré con dos señores verdes en la cama. Yo al
principio pensé que serían dos ranas, pero luego ella me explicó que no, que
eran unos marcianos de Sanxenxo que venían a pasar un días y como no tenía nada
que darles de comer, pues les estaba comiendo el rabo.
A mí la situación me pareció un poco violenta, pero entonces
uno de ellos me dijo delicadamente:
- Oyes, cacho guarra zorra de mierda hija de puta, deja de
hacerte la estrecha y comeme el rabo.
No pude evitarlo, cuando los chicos se ponen romanticotes es
que me deshidrato de tantos fluidos como echo por la vagina. Asi que nada,
sumisa como debe de ser toda protagonista de relatos, me puse de rodillas y le
comencé a comer la polla a uno de ellos.
A los dos segundos el otro se corrió en la cara de mi madre,
en las cortinas, en la mesilla de noche, en el vaso de agua de papa, en la
cocina, en el neceser de mi hermana, en el coche del vecino, en el dormitorio de
mi otra hermana, en la almohada de mi madre, en la televisión y en un señor de
Cádiz que pasaba por allí y me dijo, y me dijo:
- Ea, pedazo de putita guarra cachonda furcia puton verbenero
asquerosa y sucia zorra, ahora te voy a dar por el culo como nunca jamás te han
dado antes.
Bueno, yo ya estaba preocupada, creía que ya no les gustaba,
menos mal que al final me iban a dar por el culo. Porque tengo muy claro que una
mujer no es mujer hasta que no se deja dar por el culo. Es nuestro destino de
mujeres: tener que dejarnos dar por el culo. Que para eso tenemos culo. ¿Verdad,
chicas?.
Me sorprendió lo largo que tenía el rabo. Lo menos le mediría
un metro veinte. Yo empecé a gritar como una loca:
- no, no, para, que me vas a hacer daño. Ay, ay, ay que daño,
que soy virgen y además nunca he follado.
Sin embargo mis gritos solo lograron excitarle más, porque me
dijo:
- Calla, calla, mala guarra zorra de mierda hija de puta (con
perdón señora -le dijo a mi madre- que usté es una santa), que seguro que te
gusta.
Y vaya que si me gustó. Me metió la polla durante dos horas y
media y tuve ocho, no ciento siete orgasmos, algunos tan seguidos que perecieron
cuarenta y cuatro y medio. Hacia minutos que no gozaba tanto.
Se corrió dentro de mí, y luego también fuera. Lo normal
vamos.
Su amigo, que era del mismo Vigo (el de Marte, claro), no
quiso ser menos, así que le metió la polla a mi madre por el conejo, se la sacó
por la boca y aún le dio para follarme a mí hasta las entrañas. También se
corrió cuando se corrió y se corrió mucho mientras se corría corriéndose.
Después llegó mi padre. A mí padre le encanta que se follen a
mi madre. A poder ser desconocidos. Aunque si es mi hermano no le molesta. El
típico padre, vamos.
Al ver la escena llegó nadando al teléfono (habría unos dos
metros de esperma) y llamó a los de CSI lasvegas que vinieron en un pispas y,
tras follarse a mi padre y a mi hermana, que pasaba por ahí vestida desnuda como
iba, cogieron a los marcianos y se los llevaron a la base aerea de Guatalamera,
donde ahora trabajan como estripers y asesores fiscales.
Desde aquella soleada noche yo no he vuelto a ser la misma,
lo reconozco. Ahora soy aquel.
Si os ha gustado mi historia escribirme a mi cuenta de correo
y os mandaré fotos follando con varios animalitos y algunas otras de chicas que
me ido bajando de internes.
Besitos
(Soy puta)