Gracias por haber abierto este relato, porque lo que vas a
leer a continuación, es lo que al menos a mí, me fascino el conocimiento del
sexo. Me llamo Allen, ahora tengo veinticinco años, pero cuando lo descubrí
tenia dieciséis. Aún era delgado y muy debilucho, como un crío de esa edad.
Moreno, pelo muy corto; ojos verdes lago, muy profundos; tez morena y unos
labios finos con una forma picaresca.
De nuevo era septiembre, y volvía el frío del otoño. Por fin
había aprobado el curso y pasaba a quinto de Hechicería y Brujería de Hogwarts.
Ese año iba estar mas centrado y no iba a asistir tanto a los partidos de
Quidditch, ¡con lo que me gustaba ver a los chicos fornidos volando sobre unos
duros palos de escoba!. Había bastantes magos engreídos, que se creían la
repera, porque según ellos, eran "sangre limpia", cosa que se arreglaba
solamente si daban dinero para acallar las voces que lo contrajesen. Mis padres
eran ambos brujos, pero yo no era muy abierto a darme a conocer, por lo que
siempre, me quedaba a ayudar a los profesores a limpiar los instrumentos de
clase. Había oído que un niño había matado el año pasado a un basilisco que se
encontraba en la escuela. Vaya cosa, podía haber muerto sin necesidad. En fin
que no era de los chicos más alegres del colegio. Ese año todo iba a cambiar con
la llegada de dos nuevas personas en mi vida.
Ya me encontraba en el andén nueve y tres cuartos como
siempre. Veía a los alumnos despedirse de sus familiares. Yo me metí antes de
que me dejara algún niño sin sitio. Entre en uno de los vagones del viejo tren y
ya solo había dos sitios: uno estaba ocupado por tres alborotadores y el otro
por uno que parecía estar bastante aburrido, por lo que me decidí por entrar
ahí. Cuando entre, salude con un seco "hola", a lo que el muchacho respondió con
seriedad y timidez con un "hola". Levanto un poco la mirada mientras colocaba mi
maleta en su sitio. Me fije que sus ojos eran de un azul intenso, como los de un
gato, que me hacia sentir incomodo. Su cabello dorado, le llegaba lacio hasta la
altura de los hombros, sus rasgos eran como los de una chiquilla, pero su voz
era bastante grave lo que quitaba las dudas. Tendría mi edad más o menos. Me
senté frente a él cerca de la ventana. Cogí un libro y en ese momento empezamos
el largo camino. Mientras leía observaba que el chico que estaba enfrente me
miraba de arriba abajo todo el rato con lo que comencé una relajada
conversación.
¿Eres nuevo aquí no? – pregunte con algo de curiosidad –
Es que creo que nunca te he visto -.
Oh si, así es... – y acto seguido fue agachando la cabeza
y siguió hablando – mi padre nos abandonó a mi madre y a mí, y ahora vivimos
en Londres con mi tío Leroy, quien por cierto es el profesor de Reflexión -.
¿Es tu tío? – pregunte con los ojos platos. Ese hombre,
era el culpable de que cada noche me masturbara pensando en él. Y no es de
extrañar: su pelo castaño claro, lacio a media melena, con un color de ojos
miel, y gruesos labios conjunto a sus dos brazos, grandes y fuertes, bien
formados, ya que al estar en silla de ruedas necesitaba esa necesidad de
auto impulsarse, pero era un ser, afable, simpático y agradable, que lo
admiraba con devoción. – Es muy simpático tu tío – y seguidamente me
sonroje, agachando la cabeza.
Si que lo es – respondió Tim, mirando por la ventana,
mientras dibujaba en su cara una cálida sonrisa.
Ya más animadamente, empezamos a charlar más animadamente,
hablando sobre los cursos anteriores, y lo que iba a ocurrir este año. Cuando
comenzamos a hablar de los encuentros con las chicas, me decía que en su antiguo
colegio, salía con una chica, pero que no llegaron nada más que ha besarse. Yo
lógicamente también le mentí contándole que estuve una vez con una chica, pero
que era una pesada. Pasada una media hora, di de comer a mi gato, que andaba
medio dormido entre las maletas. Tim también le dio de comer a su sapo. No
entendía todavía la finalidad, de los animales, pero bueno. Después cada uno de
nosotros sacó el almuerzo y mientras comíamos, seguíamos charlando sobre
nuestras cosas. Después de haber reposado, comenzó a entrarme un sueño
aplastante, al igual que Tim, que ya se estaba ahuecando en un lado de su banco.
Con el sonido de las vías del tren, parecía sonar una nana. Quedamos, los dos
totalmente, dormidos.
Un golpe seco en mitad del camino hizo que me despertara,
casi cayendo al suelo. Fui despejando la vista y mirando por la ventana. Fuera
estaba todo muy oscuro y apenas se veía el resto de los vagones. Dirigí mi
mirada hacia el pasillo. Tim se levanto y saco la cabeza. Las luces estaban
encendidas y los alumnos, empezamos a preguntarnos algo alterados que ocurría.
Los encargados, insistían en que volveríamos dentro de nuestros habitáculos.
Cuando Tim y yo entramos, nos sentamos juntos en el mismo banco, por el miedo
que teníamos. Sentí su pierna junto a la mía, parece que quería pegarse a mí. De
repente, las luces se apagaron de golpe dejándonos a oscuras. Tim y yo nos
asustamos, y acto reflejo, ambos nos aferramos dándonos un abrazo. Sentía el
latido de su corazón contra el mío. Nos miramos a los ojos, y le dije en una voz
muy suave: No pasará nada, seguramente a sido una simple avería. Nada más acabar
esa frase, oímos como alguien o algo, se adentraba dentro del tren.
Realmente
estábamos asustados, Tim temblaba y se encogía, a lo que aproveche para
abrazarle como si sería un protector. Sus delicados hombros iban relajándose
bajo mis brazos, y su cabeza iba escondiéndose, bajo mi cuello, mientras que
acurrucaba su cuerpo al mío. Note que mi polla empezó a empalmarse y aproveche
para encogerme para que no se notase. La puerta se abrió de un golpe seco, y una
especie de fantasma con desgarradoras manos esqueléticas, sin faz alguna,
rodeado de una humeante aura, se dirigía hacia Tim. Había oído hablar sobre
estos seres. Eran los guardianes de Azkaban, la prisión de magos que atentaban
con su magia, a otros magos o seres. Estos horribles seres se alimentaban del
miedo, a lo que Tim estaba provocándoles un gran apetito. Pero rápidamente
reaccione dándole un beso en la sonrosada boca.
Tim quedo tan impresionado, que abría los ojos de par en par,
pero no se separo, devolviéndome el beso con mas fuerza. Aquel plan funcionó
porque hizo que el ser que flotaba a unos metros de nosotros saliera de allí
rápidamente, cerrando la puerta. Dándome un empujón, Tim me separo de su boca.
¿A que viene eso? – grito enfurruñado -.
Gracias a eso, te acabo de salvar la vida – respondí
gritándole.
Y seguidamente me volvió a besar cogiéndome esta vez de la
polla que estaba ya muy dura bajo la túnica. Yo hice lo mismo, agarrando su
verga dura. Nos magreamos, durante bastante tiempo, por encima de las oscuras
túnicas. Decidimos al de un rato, quitarnos lo que nos sobraba para poder tocar
fondo. Tenía un bonito cuerpo, era mas bajo que yo, claro que yo entonces media
ya 180 cm de alto, pero él comenzaba su estatura con un firme pene de diecinueve
cm muy grueso, que por supuesto quedo dentro de mi boca nada mas verlo. Nos
tumbamos en el suelo, y realizamos un sesenta y nueve con mucho movimiento.
Después me puse boca arriba con mis piernas recogidas hacia arriba, dejando mi
culo bien abierto. Tim ensalivo bien su nabo y echando un gran lapo en mi raja,
me penetro con mucha soltura. Desde luego ese chico, no era la primera vez que
follaba con otro. Comenzó un magnifico vaivén, y empezó a acercarse encima de
mí, dándole más apresurado a su imponente polla que estaba dentro de mí,
mientras que él, cerraba sus ojos, abriendo su boca, respirando fuertemente. Su
voz emitía unas palabras que me ponían cada vez más cachondo, y daba más
movimientos de cadera. Quise cambiar de postura, pero con gran fuerza, Tim me
cogió de las muñecas apretándomelas contra el suelo. Sentía como cada vez su
vaivén iba aumentando su velocidad, provocándome algo de dolor por las grandes
embestidas. Tampoco quería que se detuviera así que empecé a gemir con fuerza,
para regodeo de Tim, que le hacia aún mas efecto.
Entonces con gran fuerza me
libere, y esta vez yo seria penetrado desde encima de él, cabalgando como si
fuese un jinete sobre su caballo. Las respiraciones se oían con eco en esa
pequeña sala. Miraba como Tim me acariciaba el ombligo, y masajeaba mi polla,
intentando que me corriese antes que él. Empezó a meneármela con una gran
suavidad, como si seria un pequeño ratón. Tim empezó a embestirme muy fuerte,
levantándome del suelo, sentía que se iba a correr. Paro y sus fluidos salían a
chorros dentro de mí, y sacando su polla, yo chorreaba su semen de mi culo.
Entonces Tim, me pidió que me apoyase en uno de los bancos de rodillas, bien
abiertas para el poder, ponerse debajo a chuparme el culo y menearme la polla.
Así lo hice, y con la lengua de ese rubiales, llegue a un gran orgasmo, que
incluso me hizo ver todo blanco, como si hubiera entrado en el cielo.
Rápidamente, nos vestimos y nos sentamos juntos, cansados con el esfuerzo.
Cuando llegamos al colegio, Tim me presento personalmente a
su tío como su nuevo amigo.
Un gran muchacho Tim – Dijo el Sr. Roberts – es uno de
los alumnos más responsables de este colegio – me hizo enrojecer.
Por cierto tío, ¿qué ha ocurrido en el viaje? – pregunto
sin dejar de mirarme Tim.
Tranquilos, solo son los guardias de Azkaban, estarán
aquí hasta que cojan a alguien que a logrado escapar – y el rostro del
profesor cambio completamente.
¿Pero estamos en peligro o no? – pregunté atemorizado.
Si no les dais motivos, no os harán nada – respondió
seriamente Leroy.
Tim y yo nos miramos, y nos despedimos de él dirigiéndonos a
la salida.
Recordad esto, pensad algo alegre, eso es una buena
defensa – nos aconsejo.
Cuando por fin llegamos a la habitación, y todos dormían,
pase a la cama de Tim, y nos besamos, recordando lo del tren. Leroy nos dijo que
ese año, el profesor de Defensa contra las artes Oscuras nos enseñaría algo
útil. Pero mientras, tendríamos el sexo para defendernos de aquellos monstruos.
Gracias por haber llegado hasta el final, no he intentado
copiar en nada a la versión de la película de Harry Potter y el prisionero de
Azkaban, pero siempre me ha dado morbo pensar, el cómo seria estar en ciertas
películas. Y gracias a esto puedo dar rienda suelta, a muchos morbos sexuales.
Si os ha gustado hacédmelo saber y os pondré más de alguna película que haya por
ahí o alguna continuación de este texto, quien sabe...