* Relato 51…
Aterrador martirio
ECSagardez
Su frente se encontraba perlada de sudor, el escozor que
sentía entre las piernas le estaba provocando daño… Ya no podía más, en
cualquier momento podía caer desfallecida… Pero no se quiso abandonar ni darle
excusas a su verdugo…
Esa noche su intención fue divertirse y vivir la vida como
todas las jóvenes de su edad… Sin embargo desde que salió de la fiesta todo le
había salido mal…
En la esquina la estaba esperando y como siempre la presionó
para que se fuera con él… Le caía mal su aspecto. Pero había también algo que le
atraía.
No hizo comentarios y se fue con él, al recinto de siempre…
Jamás se imaginó lo que le esperaría en esa noche de calor intenso…
II
Era de tez blanca… Pero en ese momento su rostro adquirió un
color rojizo, producto del enojo y de lo que sufría… No había pretexto alguno
que hiciera desistirle a él de hacer eso… Parecía disfrutar del castigo que le
prodigaba y ver las contracciones de su rostro…
Ella no protestaba… Cualquier cosa que exclamara, sólo
producía una sonrisa sardónica que lo hacía dominador de la situación en que
ella se debatía…
Sus piernas flaqueaban, era mucho el tiempo y sus ojos se
habían agrandado que parecían salirse de sus cuencas…
El roce la estaba fustigando demasiado y pensó separarse para
desafiarlo… Pero al estar él con ella, eso era inevitable… Por todos lados la
perseguía, para hacerla parte de su obra…
III
Rocío, ya no podía más, pero no dijo nada… Esperó que él
gozara con el aspecto que le mostraba… La sonrisa de él, lo decía todo… Gozaba
con el sufrimiento que le prodigaba y ella se sentía impotente al no decir ni
hacer nada…
Cada minuto que pasaba, las carnes, entre sus piernas, le
producían un martirio aterrador… Sintió aguijonazos en todo su cuerpo, como una
mezcla de descarga eléctrica y ligeros ardores que pensó disfrutar… Pero todo
fue inútil, ya no podía más y pensó dejar de moverse…
Sabía que si lo hacía, Rafael se indignaría y la continuaría
castigando con ese largo artefacto que traía y el cual asía hasta crispar su
mano derecha, en una señal de repugnante orgullo…
IV
Ella palideció cuando de nuevo le indicó lo que tenía que
seguir haciendo, le pareció indignó bajar su cuerpo hasta permanecer en esa
posición y al observarle el rostro, notó esa sonrisa burlona y gozoza que tanto
le enojaba…
Sólo había algo que de él le gustaba… Era su silencio y el
control que poseía sobre ella… Pero era indigno como abusaba de su frágil figura
y lo más grave era que en la escuela secundaria se lo permitían, tanto
directivos como su propios padres…
Y sólo musitaba, entre dientes, "como ellos no sufren, lo
que sufro con este bastardo"…
Pero no pasaba de ahí… Seguía con la frente perlada de sudor,
el calor era espantoso en ese lugar… Siempre la llevaba ahí y la encerraba sin
ninguna opción a salir…
Sólo tenía una salvación y era cuando le daban ganas de ir al
mingitorio, tiempo que aprovechaba para descansar y relajarse de los terribles
ardores que sentía entre las piernas…
V
Ella era una chica muy educada… A sus 17 años, le gustaba
hacer amigos e ir al cine… Como disfrutaba las películas de Harry Potter,
incluso tenía la colección, que su padre le había regalado y Rafael, el tio ese,
constantemente la llevaba de viaje...
Esa tolerancia y todo lo que le permitían sus padres y
directora la ponía en jaque, porque no le daba minuto de reposo… Siempre quería
estar haciendo eso que ya la tenía hasta el demonio…
Pensó para sus adentros… "Es el momento de irse y dejarlo
todo…" Renunciar a esa vida de sufrimientos y de no permitirse ningún
acercamiento ni con él ni nadie que se le pareciera…
Pero aún no alcanzaba la mayoría de edad y tenía que seguirlo
soportando un año más y hacer lo que le dijera, aunque ella se sintiera indigna
ante lo que él le hacía y que tanto escozor le producía entre sus piernas…
VI
Llegó el momento esperado, le dijo que se detuviera y le
permitiera ir al baño… El dudó en darle el permiso, porque aún tenían mucho por
hacer…
Rafael, sabía que en esa noche tenían que terminar lo que
habían comenzado… Se sentía dueño de la situación y gozaba con ver el rostro de
sufrimiento que ponía Rocío, cada vez que entraban a ese recinto…
En sus manos siempre estaba ese instrumento que lo hacía un
portento de elegancia y que aprendió a usar desde muy joven en sus viajes por
Europa…
Sabía que Rocío se atemorizaba al verlo… Pero era la única
forma de hacerla suya y sentirse orgulloso de su obra…
Cuando ella le pidió permiso para ir al baño… No tuvo más
remedio que aceptar su petición, pero le dio como máximo tres minutos…
Ella se levantó y lo miró de arriba abajo.. Pero en sus ojos
se reflejó el desprecio que sentía por Rafael, ya aue le estaba robando su
adolescencia… El ni siquiera se inmutó…
VII
Mientras él se acomodaba la ropa… Porque no le gustaba perder
la elegancia… La joven adolescente se dirigió a los sanitarios de mujeres…
Su caminar era tambaleante… Pero no quiso demostrarle que
ganaba la partida… Y cuando traspasó el umbral de la puerta de los baños… Se
bajó su ropa y se sentó en la taza del WC, para orinar a gusto… Mientras lo
hacía se masajeaba las piernas…
Las posiciones que Rafael hacía con ella, la tenían del todo
adolorida… Con la tenue luz que se reflejaba, alcanzó a ver unos moretones
rojizos en sus muslos, los cuales eran los que más daño físico le producían…
Aunque era muy educada, no dejó de exclamar:
— Pinche Rafael…
VIII
Terminó su necesidad fisiológica y se limpió con el papel
sanitario… Pero al pasar el suave papel por sus muslos, lo sintió rugoso y
áspero… Pero no hizo más que un mohín de disgusto…
Le bajó la llave al cespol de la taza y salió apresurada… El
tiempo se le había agotado, con estarse masajeando las piernas…
Cuando apareció en la puerta… Rafael ya estaba ahí y la tomó
del brazo para invitarla a esa posición que tanto le chocaba… Pero que a él le
gustaba y disfrutaba como la colocaba…
IX
Rafael en su impavidez, sentía algo por ella… Pero siempre
había sido un dominador de las reacciones de las mujeres y con Rocío no era la
excepción…
Dueño de la situación la hizo sentarse en el suelo y con sus
manos tomó sus talones para abrirle las piernas… Ella se mordió los labios,
porque el ardor en los muslos la estaba atormentando y esa posición la
humillaba…
Su frente se perló, nuevamente, de sudor… Pero ahora era
frío… Estaba haciendo un esfuerzo sobrenatural por soportar todo, lo que le
hacía Rafael… Y se abandonó a él…
Aunque sabía que todo era difícil y que nadie le creería… Se
dijo a si misma: "ha llegado el momento de protestar… Esto ya no lo soporto…
Me siento ultrajada…"
X
Cuando de plano quiso protestar… Rafael se levantó y le dijo,
con esa voz ronca y serena:
— Por hoy hemos terminado… Nos vemos mañana a las 5 de la
tarde… Procura llegar temprano… Recuerda que nos quedan pocos días para la
competencia de gimnasia en Alemania… Y tienes que llegar bien preparada…
Esas palabras surtieron el efecto deseado, porque Rocío, se
levantó y silenciosa se dirigió al vestidor a cambiarse… Estaba consciente que
todo el sufrimiento de las intensas prácticas tendría su recompensa, si ganaba
el campeonato mundial, ya que era una de las favoritas…
No tenía la menor duda… Rafael la hacía sufrir con esos
entrenamientos… Pero la había colocado en un buen nivel como gimnasta…
No le quedaba otra más que continuar y olvidarse de los
moretones en las piernas y del fuete con que el instructor hacía chasquear para
motivarla a mantener el ritmo…
Sin duda, un buen entrenador… Rocío se vistió y se marchó… No
había tiempo para diversiones…
Rafael salió por la otra puerta y sólo se despidió con un:
— Nos vemos mañana…