Plantada
-Hola nena, aquí tienes lo que pediste. Tienes buen gusto
para vestir-
-Muchas gracias, qué amable. Pensé que no llegabas-
-Ya sabes cómo es el tráfico en esta ciudad.-
-No estoy molesta. Aquí tienes la cantidad acordada. Mil
pesos-
-Correcto. Pues entonces ya sabes, si se te ofrece alguna
otra cosa con todo gusto la traeré-
-Ok, por el momento con esto me basta. Nos vemos y muchas
gracias-
-Hasta luego-
Dos día antes había solicitado la ropa que pensaba usar el
siguiente sábado. Me decidí por un juego de corsét con medias y tanga y un
vestido que le hacia juego. Todo en color blanco con detalles en rojo,
corazones, para ser exactos. Te lo muestro:

Había decidido salir con Miguel Ángel al cual conocía desde
apenas seis meses pero solo a través de nuestras charlas por computadora. Muchas
veces me comentó que lo que buscaba era una relación ocasional, sin compromisos
más que el de disfrutar el momento juntos. Siempre me había tratado con respeto
y delicadeza por lo que accedí a salir con él. Al fin y al cabo yo buscaba una
relación similar.
El día esperado llegó. Los días sábado trabajo desde las 8:30
y hasta las 13:30 por lo que acordamos vernos hasta las 16:30 hrs. Eso me daba
la oportunidad de comprar lo que me hacia falta: Crema corporal, desodorante de
mujer, agua de colonia; cosméticos como rubor, rimel, sombras para los ojos y
lápiz labial. Todas esas compras tuve que realizarlas en varios lados. Tuve que
mostrarme sereno al hacerlo, aún así la gente me miraba con extrañeza al
solicitarles lo que necesitaba.
Cuando terminé de realizar mis compras me encaminé al hotel
en que íbamos a vernos. Llegué sin contratiempos. En la recepción estaban los
precios de las habitaciones. Me quedé un momento mirándolos para ver por cual me
decidía.
-Sólo tenemos disponibles habitaciones junior-Me dijo la
chica que atendía en ese momento.
-Esa está muy bien-Dije acercando el dinero.
Estuve a punto de pagar el precio por la persona extra, sin
embargo decidí no hacerlo. Cuando Miguel Ángel me llamara al teléfono le diría
en qué habitación me encontraba y lo que tenía que desembolsar por pasar a ella.
Llamé al elevador, llegué al piso destinado y caminé sin
prisas y sin nerviosismo ya que todo se encontraba en calma y en silencio. Abrí
la habitación, entre y lo primero que hice al cerrar la puerta fue poner el
seguro de la misma. De inmediato me dirigí a la cama, deje mi morral en el que
llevaba toda mi ropa y accesorios.
Comencé a desempacar todo y la excitación fue haciendo acto
de presencia. Todo lo adquirido estaba tal y como había soñado. Me entretuve
admirando por un rato la ropa. Encendí el televisor y busqué el canal de
películas pornográficas. Lo encontré y me imaginé haciendo lo que las chicas de
esas películas hacían.
Miré el reloj. Las 15:00 hrs. Tenía una hora y media para
arreglarme así que me dirigí a tomar mi baño. Saliendo, comencé a cubrir mi
cuerpo con la crema corporal. Por la mañana me había depilado axilas, piernas,
pecho, entrepierna y nalgas. Me encanta ver en el espejo cómo brilla mi cuerpo
gracias a la crema. Me puse el desodorante. El agua de colonia la distribuí por
todo el cuerpo y en especial por entrepierna y nalgas. Y comencé mi ritual:
Primero los senos postizos, la tanga, enseguida el corset y por último las
medias. Conforme lo hacia mi excitación crecía al grado de que mi pene escapaba
por la reducida tanga. Finalmente me puse el vestido y mi erección pudo al fin
ser controlada por lo ajustado del mismo.

Posteriormente aplique el maquillaje y todo lo utilizado lo
puse en el tocador de la habitación. Cada vez crecía más y más mi excitación.
Por mi mente pasaban miles de emociones. Saqué mi cámara y comencé a tomar mis
fotos acostumbradas. Iba decidida a todo. Quería tener fotos de aquel encuentro.
Verme haciendo sexo oral; verme penetrada, se me ocurrían muchas cosas. Quería
disfrutar al máximo el momento.

Miraba a cada rato el reloj.
Las 16:30 hrs. La hora había llegado. Me sentía emocionada.
16:35 Trataba de mantenerme tranquila. Tomé otra foto.

16:40 Seguía viendo la televisión. Mi erección había
desaparecido.
16:45 Comencé a resignarme. Pensaba mil cosas.
16:50 Ni hablar. Afortunadamente iba mentalizada para
cualquier situación que se presentara. Me di ánimos y me levanté para admirarme
en el espejo.

16:55 Ya no esperé más. Comencé a idear todas las poses para
mis fotos. Estaba completamente sola. A salvo de cualquier mirada. La habitación
era amplia. Con muchos muebles y ángulos llenos de luz.

17:00 Comencé con mi sesión de fotos completamente relajada.

Sé que éste no es un espacio para mostrar muchas fotos pero
me encanta mostrar que lo que cuento no es mentira. Por eso las imágenes. He
decidido colocar las más emocionantes, sensuales y atrevidas.

Sé que este amigo tuvo algún imprevisto. No importa. Valeria
me hizo olvidar el supuesto agravio. Es una chica tierna y comprensiva. Le gusta
disfrutarse y ser lo más femenina posible. Para ella el transformarse en mujer
no es cualquier cosa. También adopta ese rol de forma sencilla. No está
dispuesta a cambiar de sexo pero siempre hará lo posible para no verse grotesca.

Valeria aún sigue en la espera de ese hombre: Respetuoso,
caballeroso, sincero, higiénico; no le importa el físico. Ese hombre con mente
abierta que sepa lo que quiere y lo que tendrá estando conmigo.

He pasado por lo mismo en muchas ocasiones. He platicado con
tantas personas y he encontrado de todo: Desde el chico joven inexperto que
quiere que le enseñes cómo vivir una experiencia sexual con un TV hasta el tipo
grotesco que te habla con puras majaderías y solo desea tener una relación
sexual igual de grotesca. Aunque siempre me he preocupado en contarles casi todo
acerca de mí para que entiendan lo que en realidad estoy buscando.

Bueno, pues voy a seguir a la espera de ese ¿príncipe azul?.
¡Claro que no! Yo no soy una princesa. Soy lo que te permiten ver mis imágenes y
lo que te he contado anteriormente. Espero les haya gustado que comparta con
Uds. mis sueños e ilusiones. Por el momento me despido y reciban un cordial
saludo de Valeria.
