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Fecha: 02-Feb-06 « Anterior | Siguiente » en Bisexuales

Sexo con mi comadre

Marlen Yado
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Tiempo estimado de lectura: [ 10 min. ]
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Con ella disfruté al máximo l sexo lésbico, y me gustó. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Sexo con mi comadre

Todos los relatos que he escrito son verdaderos, me atrevo a decir que cada detalle es como sucedió, y es que al escribirlos es como estarlos viviendo de nuevo.

Analizándolos me di cuenta que son pocos comparados con las aventuras que he tenido, haría al menos dos relatos por semana. Y no he escrito ninguno con amantes mujeres, en esta ocasión lo haré.

Aún no me separaba de mi marido, ni éste sabía nada. En una fiesta en la que mi compadre cumplía años, nos invitaron, y como siempre mi marido se olvidaba de mí para embrutecerse. Mi compadre no me hacía ni ojitos por miedo a su esposa.

Iván, que era amigo común, se encargaba de atender a los invitados. Se daba sus habilidades para tocar mis nalgas, y es que tenía varios días que no había estado conmigo, y con su juventud, andaba ganoso.

Quizá pensó que no iba a lograr nada, ya que la fiesta iba para amanecer, se retiró de la casa. Yo traté de estar bien en la reunión, no intenté nada, ya que de los presentes nadie sabía de mis deslices, solo mi compadre.

Para la media noche mi esposo ya andaba hasta atrás, entre mi comadre y yo no había mucho que hablar, me fastidiaba que presumiera lo que tienen. Yo bebo muy poco, pero como no había quien me diera una bebida, fui a la cocina.

Estaba preparando una cuando sentí unas manos en mi cintura, por un momento pensé que era mi compadre y con temor me quité. Al voltear me di cuenta de que era Iván, me sorprendió porqué pensaba que ya se había ido. Ansioso empezaba a acariciarme toda, yo trataba de quitarlo, podía llegar mi esposo o alguien más. No hacía caso, y cerró la puerta que daba hacia donde estaban los invitados con seguro. Si alguien necesitaba entrar, nos daríamos cuenta y tendría que rodear toda la casa, y esto nos daría tiempo de despistarla.

Fácil me convenció, pero ya era muy tarde y estaba muy urgido solo quería deslecharse para irse. Sin perder tiempo me levanté el vestido a la cintura, le di la espalda y dejé que me penetrara. Sus ganas de poseerme eran obvias, con fuerza me daba unas deliciosas cogidas, pero dentro del gozo ponía atención en la puerta trasera de la cocina, pero no a la del interior de la casa.

A Iván siempre le permití que se viniera dentro de mí, pero esa ocasión yo deseaba probar su semen, lo deseaba con todas mis fuerzas, así que apenas sentí que se venía, de inmediato me hinqué, abrí mi boca, metí el glande en mi boca y sentí su chorro abundante golpear el interior de mis mejillas. Todavía no terminaba y saqué su palo para sentir su leche caliente en mi cara, su juventud le permitía darme buenos chorros de semen, y uno más cayó en mi rostro, cerré mis ojos para gozar el momento, mi lengua y mis dedos recogían lo que podían para tragarlo, tratando de no dejar una sola gota. En esos momentos nada importa mas que sentir una rica tranca disparando deliciosos mecos. Estabamos tan perdidos en el placer que no nos dimos cuenta de que mi comadre Brenda, estaba observando asombrada, no dijo nada, se dirigió a la puerta y antes de abrir nos pidió que nos arregláramos, ya que iba abrirla. Iván de inmediato se subió los pantalones y se fue, yo me levanté, me acomodé la tanga y salí con mi bebida.

Cuando ya estaba entre los invitados otra vez, mi comadre se acercó y me dio una toalla húmeda, advirtiéndome que tenía semen en mi pelo. No dije nada, y me fui al baño para limpiarme bien. Nada más pasó, ella parecía molesta y yo no sabía que decir, le insistí a mi esposo de retirarnos y lo hicimos.

Al día siguiente, domingo por la mañana, yo estaba nerviosa, ya que en ese tiempo ante ella y los demás yo era una señora recatada, digo era porque tarde o temprano mi comportamiento saldría a flote, como ya sucedió.

Pensaba en lo sucedido cuando de pronto sonó el teléfono. Era Brenda que deseaba ir a la casa para platicar, me extrañaba ya que como les dije anteriormente, no hacíamos mucha amistad, sólo de compromiso.

Cuando llegó, mi nerviosismo aumentó, pretendía parecer ocupada mientras la escuchaba, no mencionaba de los hechos hasta que me tomó de la mano y me miró de frente. Me dijo que en ella tenía una amiga, y que comprendía mi actitud, pues sabía ella de la infidelidad de mi esposo. Me dijo que ella también sospechaba que mi compadre le ponía el cuerno, en esos momentos no sabía que tenía enfrente a una amante de su marido.

Después de esa conversación nos hicimos más "amigas", yo le conté de cómo empecé con Iván, más no de Sandro ni de mi concuño Oscar, menos de su esposo.

En las conversaciones notaba que Brenda se acercaba más de lo normal, cuando íbamos a comprar ropa las dos entrábamos a los probadores, y nos admirábamos mutuamente, muy en el fondo yo pensaba que le gustaba, pero a veces lo dudaba. A veces me asfixiaba porque no me daba tiempo para verme con un hombre, ella sabía que yo los fines de semana estaba sola, así que un sábado me invitó a su casa, estaría sola también. Pensé que nada extraordinario iba a pasar porque sus niños nos acompañaban, los míos como siempre con su abuela paterna. Pero sus hijos se duermen temprano, así que ya solas sacó unas bebidas, sus preguntas se hacían más específicas, ya que quería saber a detalle de cómo me gustaba más el sexo. Y entre charla y risas, me abrazaba y acariciaba mi pelo.

Me pidió que la acompañara a la cocina, cuando ya estabamos ahí, hizo el comentario de que era el lugar donde me había pescado mamándole la verga al vecino.

--AQUÍ ES DONDE ESTBAS ENTRETENIDA CON AQUEL, ¿TE ACUERDAS MARLEN?.—Me dijo con voz trémula de ebriedad.

--SI, DONDE ME SORPRENDISTE BEBIENDO LECHE.—

--JAJAJAJA, SI DE UNA BUENA TRANCA, ¿TE GUSTAN LAS TRANCAS?, DIME, ¿NO TE GUSTAN LAS CONCHAS?.—

--¿LAS CONCHAS?, ¿A QUÉ TE REFIERES?.—

--NO TE HAGAS LA TONTA, UNA CONCHA, UNA RICA Y JUGOSA CONCHA.—Se acercó, me miró y me tomó de las manos.--¿NO HAS PROBADO UNA CONCHA?.—

--NO LA VERDAD, NUNCA.—Contesté un poco nerviosa, ella a pesar de ser menor que yo, tomaba el control. Con su mano en mi barbilla puso mi mirada en la de ella.

--¿TE GUSTARÍA PROBAR?.— Dijo mientras sus manos desabotonaba mi blusa, apretó mis tetas y las sacó del sostén, empezó a lamerlos, enseguida mi raja empezó a mojarse. Me besaba el cuello, su lengua exploraba hasta mi garganta, ella es hermosa y joven así que no había ningún problema, me estaba gustando.

Me pidió que me agachara para saber si como mamaba vergas mamaba panochas, para mí era la primera vez, pero estaba ansiosa de probar. Cuando ya estaba hincada, mis tetas estaban libres, ella puso una pierna en una silla que estaba cerca, vi como frotaba sus dedos en su clítoris, muy diferente al mío, mas expuesto, sus labios vaginales gruesos y de vello muy escaso. Aspiré su aroma femenina, sus manos me acercaron a su cueva para empezar mi labor oral, yo simplemente hice lo que me gusta que me hagan. Besé sus muslos, mi boca empezó con sus labios exteriores, luego mi lengua recorrió su vulva de afuera hacia adentro, ella empezó a girar su pelvis, al principio lentamente, cuando mis dedos acariciaron su culo sus movimientos se aceleraron, pensé que se vendría pero intempestivamente se detuvo. Me levantó y me llevó de la mano a su recámara. Antes de entrar en ella, checó que sus niños durmieran.

Ya sentadas en la orilla de la cama, nos desvestimos totalmente, reímos sin saber porqué.

M e acostó boca abajo y empezó a lamer mis piernas hasta llegar a mi ano que se estremecía al contacto, sus dedos penetraban mi raja, yo levantaba mis nalgas para que ella usara su lengua y mamara mi panocha. Sabía lo que yo deseaba. No me di cuenta cuando sacó un vibrador, lo introdujo en mi vagina menos de la mitad, mis nalgas empezaron a contonearse de placer, su lengua seguía lamiendo mi culo. Luego se detuvo para voltearme, se colocó sobre mí poniendo su intimidad en mi cara, yo estoy acostumbrada a sentir una verga en mi boca, pero me agradó saborear sus jugos, me concentré en dar y recibir placer.

La manera de actuar de mi comadre, me decía que no yo no era la primera mujer con la que estaba, ella pensó lo mismo de mí, pero de mi parte si lo era. Giramos y quedé sobre ella, desesperada mamaba mi raja, como si deseaba que me viniera, tomé el vibrador y se lo metí casi hasta el fondo haciéndola suspirar y gemir. Empecé a mover mi pelvis en su cara, sin dejar de introducir el juguete sexual, mi pensamiento se nubló y mis movimientos aumentaron, mi panocha explotó mientras su boca succionaba mi clítoris, aún no terminaba de gozar mi venida cuando ella gritó escandalosamente que se venía, su culito se contraía en cada espasmo.

Pasado el clímax, seguimos en esa posición pero de lado, nos acariciábamos mutuamente. Luego se acostó a mi lado y nos besábamos en la boca.

Seguimos teniendo sexo, una ocasión le propuse estar las dos con Iván. Esa vez, éste llevó a su inseparable amigo Sandro. En la reunión mi comadre se sentía incómoda por la presencia del otro, tuve que decirle que también era mi amante.

Esa noche yo tomé la iniciativa, me desnudé totalmente, y los muchachos no perdieron tiempo, como no sabían que onda con la comadre, se concentraron en mí. Los hice a un lado y me acerqué con Brenda, nos abrazamos y nos besamos mientras le ayudaba a desnudarse, les hice señas a mis amigos y se acercaron, y me ayudaron a terminar de quitarle la ropa.

La puse en medio de los dos, ella no dejaba de admirar la enorme verga de Iván, descuidaba a Sandro y para no hacerlo sentir mal, yo me encargué de entretenerlo.

Ellos se sentaron en el sillón, nosotras hincadas mamábamos sus vergas, a veces las dos a uno solo, también nos besábamos lujuriosamente. Yo misma paré a Brenda para sentarla sobre Iván, frente a frente, coloqué la verga de él en la entrada de su raja, y poco a poco se fue sentando, veía como los pliegues de su vagina se abrían acompañados de sus gemidos.

Parecía que no iba a aguantar todo el palo, pero logró penetrarla por completo. Empezó el vaivén de las cogidas, sus nalgas temblaban en los choques de sus cuerpos. Iván mamaba sus tetas y ella gozaba enloquecida.

Sandro como siempre, deseaba cogerme por el culo, así que mejor le pedí que se pusiera detrás de la comadre, ella no quería muy bien, me dijo que le dolía cuando mi compadre se lo hacía así, yo no hice caso, saqué un gel lubricante y le puse en su culo, mientras Sandro lo hacía en su pene. Cuando Sandro trataba de metérsela, ella se quería quitar, pero la sostuve besándola, Sandro logró penetrarla y yo detuve sus movimientos, quería que Brenda se relajara para que lo gozara.

De repente ella sola empezó a moverse, estaba disfrutando la doble penetración, yo me paré y me senté en el respaldo del sillón, abrí mis piernas y acerqué la cara de ella para que lamiera mi raja, sin perder tiempo mamaba mi panocha, sus gritos aumentaban, le pedía que no gritara tanto pero no entendía, estaba descontrolada, le gustaba ser cogida por ellos. Sandro casi no aguanta, y se vino antes de lo esperado en el culo de mi comadre, ella estaba tan a gusto que ni cuenta se dio hasta que éste se quitó y su leche salía de su ano.

Iván deseaba darle también por detrás, para esos momentos yo ya deseaba ser cogida, pero dejé que se lo hiciera, tenía un plan.

Empinó a Brenda, y se puso detrás de ella, ésta miraba aterrorizada la tranca del vecino, pero le dije que no se preocupara, ya que Sandro lo había lubricado muy bien. Para animarla me puse debajo de ella en forma de sesenta y nueve, empecé a lamer su vagina encharcada de jugos, vi como Iván empezaba a penetrarla por el trasero, aún no llegaba a la mitad y ésta ya estaba lloraba, pero mis mamadas atenuaban su dolor.

Cuando ya estaba casi toda adentro, empezó su meneo, no dejaba de gritar de placer diciendo lo rico que se la cogía el cabrón. Me quité para hincarme frente a ella, le dije a Iván que l masturbara mientras se la cogía. Brenda tenía los ojos en blanco, y aproveché el momento.

--¿TE GUSTA COMADRE?.—

--¡AJA, SIII E GUSTA, ME ENCANTA!.—

--PUES MUY SEGUIDO ELLOS DOS ME COGEN.—

--ME IMAGINA MARLEN, IMAGINO LO QUE HAS DE GOZAR.—

--¿GOZAS MÁS QUE CON MI COMPADRE?—

--NO EMPIECES, DÉJAME GOZAR, NO LO MENCIONES.—

--¿NO QUIERES PENSAR QUE LE ESTÁS PONIÉNDO EL CUERNO?, ¿DIME, QUÉ VERGA TE GUSTA MÁS?.—

--PUES AUNQUE NO LO CREAS MI VIEJO ME COGE DELICIOSO, Y LA TIENE BIEN RICA, NO TAN ENORME COMO ESTA PERO SABE HACER SU TRABAJO.—

--¿DE VERDAD SABE COGER RICO?, ¿ME DEJARÍAS COGER CON MI COMPADRE?.— Se quedó callada sin dejar de moverse...--RESPONDE COMADRE.— Me acercó a ella y me dijo en el oído.

--SI MARLEN, PERO QUIERO SEGUIR CONTIGO, ME GUSTAS MUCHO Y TE DESEO, Y COJO CON TUS AMIGOS POR QUE ME LO PEDISTE, PERO PREFIERO ESTAR CONTIGO.—

--YO TAMBIÉN CARIÑO, ME SIENTO BIEN CONTIGO.—

--ENTONCES, ¿NO TE MOLESTARÍA?.—

--PARA NADA, SOLO QUE ÉL NO SEPA ESTO.—

--NO TE PREOCUPES, SERÁ SECRETO.—Seguimos amándonos, y luego de un rato, cuando presentí que se iba a venir, le dije en su oído mientras gemía de gozo;

--TU MARIDO TAMBIÉN ME COGE.—Esperaba que retuviera su orgasmo de la sorpresa, pero no, siguió gozando y empezó a gritar que se venía, la verga de Iván entraba sin dificultad, ella se hacía hacia atrás chocando sus nalgas con el palo de mi vecino, sus nalgas se estremecían y los chasquidos no cesaban, hasta que sus piernas se estiraban temblando, mordía sus labios y sus ojos en blanco disfrutando el momento de su orgasmo.

Cansada se quedó empinada en la alfombra, no decía nada, solo m miraba, pensé que estaba molesta por lo que le había dicho;

--ERES UNA TRAMPOSA MARLEN—Me dijo--ESPERASTE EL MOMENTO PRESIZO PARA DECIRME QUE FIDEL TE COGE, SABÍAS LO QUE HACÍAS, ¿AHORA CÓMO TE RECLAMO SI DELANTE DE TI ME COGIERON ESTOS?.—

--PUES NO TIENES PORQUÉ MOLESTARTE, ES SOLO SEXO.—

--SI, PERO ES MI ESPOSO NI LA CHINGES.—Hubo un silencio.—BUENO YA LO HECHO, HECHO ESTÁ, Y NO TE PREOCUPES, ALGO MUY DENTRO DE MÍ ME DECÍA QUE LE GUSTABAS A TU COMPADRE, Y BUENO PUES, YA TODOS NOS COGEMOS, ASÍ QUE MARLEN, TU SIGUE IGUAL, NO HAY PROBLEMA, SÉ QUE EL CABRÓN ES UN CALIENTE Y PUES LO ÚNICO QUE TE PIDO ES QUE NO SEPA DE ESTO.—

--DE ESO NO TENGAS PENDIENTE, ELLOS SABEN GUARDAR ÉSTE SECRETO, SI NO DEJAN DE TENER EN QUE DESAHOGARSE, ¿VERDAD MUCHACHOS?.—Me dirigí a ellos.

--SI BRENDA, NOSOTROS SOLO QUEREMOS COGER, Y MARLEN DESDE UN PRINCIPIO NOS ADVIRTIÓ QUE GUARDARAMOS EL SECRETO PARA PODER SEGUIR COGIÉNDO CON ELLE, Y HEMOS CUMPLIDO.—

Ya más tranquila, me besó agradecida, pero les advertí que yo no había sido cogida, y que necesitaba verga, rieron y entre los tres se encargaron de llevarme al clímax. Ella se sorprendió de cómo fui penetrada por los dos al mismo tiempo en mi raja y en mi culo, quiso intentarlo peor no pudo, solo por la panocha, los muchachos se vaciaron en mi raja al mismo tiempo, mientras yo explotaba en una venida tan intensa que me hizo caer rendida.

Los cuatro quedamos dormidos, al día siguiente solo estábamos ella y yo, nos volvimos a amar con tanta intensidad, esa ocasión me sentía tan feliz con ella, había algo de perversidad habiendo provocado que la esposa de uno de mis hombres, fuera también mi amante, y ésta coger con otros.

Con el tiempo Brenda me parecía posesiva, ya que deseaba estar más conmigo a que yo estuviera con otros, y si había una mujer que se me acercara amistosamente, ella se ponía en guardia, me daba la impresión que los demás sospechaban, pero puse fin a esto, y hasta la amistad terminó. Sabía que Iván se acostó por un buen tiempo con ella, incluso a escondidas de mí, pero yo lo sabía por él, ella dejó de hablarme.

Solo ella sabe que mi bebé es de Iván, se lo confesé en la intimidad, y ella me dijo que le gustaría también quedar embarazada de él, quizá por eso ella siguió viéndolo.

Nunca más volvimos a vernos, y si nos vemos muy apenas nos saludamos. Así fue mi primera experiencia con una mujer, muy bonita, y ardiente, pero celosa y posesiva. He estado con otras mujeres que se me acercan, quizá notan que soy sexualmente muy activa, además que tengo lo mío.


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© Marlen Yado

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