LA CIUDAD DE LA SUPREMACÍA FEMENINA
CAPITULO I: LA DOCTORA Y UN NUEVO ESCLAVO (escrito por diablillo)
Abrí los ojos, ¿Donde estaba? ¿Que hacía allí?, no conseguía
recordar como había llegado hasta allí, estaba en una habitación oscura, había
muy poca luz y el suelo se movía , parecía como si estuviera viajando en un
barco, si ,era un barco, pero como habría llegado hasta el, empezaba a tener
leves recuerdos; una atractiva mujer, mucho alcohol en mi cuerpo y… ahora lo
recordaba , un fuerte golpe en mi cabeza, aquella mujer me golpeo con algo en mi
cabeza, de hay en adelante mi memoria estaba vacía, no recordaba mas, perdí el
conocimiento hasta ahora.
Trate de reponerme pero mi cabeza me dolía por el impacto
recibido por aquella mujer, estaba algo mareado, trate de levantarme, pero… ¿que
pasaba que era aquello?, estaba encerrado en una jaula y desnudo ,no podía
ponerme de pie, era una pequeña jaula humana, toque con mis manos los barrotes,
estaba enjaulado como un animal, empecé a zarandear los barrotes pero era una
jaula con barrotes sólidos, empecé a golpear la jaula, pero era inútil no podía
hacer nada para salir, comencé a gritar pidiendo ayuda, pregunte una y otra vez
quien me había hecho esto, pero no obtuve respuesta, patalee los barrotes y
trate de doblarlos hasta quedar exhausto, grite una y otra vez hasta cansarme ,
me di por vencido, tuve que esperar que sucedieran los acontecimientos por si
solos , no pude hacer otra cosa, tarde o temprano alguien vendría y sabría que
es lo que quiere de mi, sería aquella mujer con la que estuve la que me ha había
echo esto o simplemente era un anzuelo para atraparme otra persona, pronto lo
descubriría.
Mi fuerte dolor de cabeza provocó que me tumbase encogido en
la jaula y volviese a dormir durante horas, sentía como el suelo se movía por el
movimiento de las olas, dormía de una forma placentera durante varias horas
hasta que un ruido me despertó. Abrí los ojos de inmediato y ví una luz al
fondo, era una trampilla, era la trampilla del barco, la luz entraba en la
habitación, la luz cegaba mis ojos, había estado varias horas a oscuras y ahora
la luz golpeaba mis ojos, entraron dos sombras, apenas podía distinguir las
siluetas, entraron al interior y ataron el extremo de una cuerda a la jaula, de
inmediato la cuerda tiró sobre la jaula y la jaula empezó a arrastrarse conmigo
en el interior, descendí la trampilla en el interior de la jaula y salí al
exterior, la luz cegaba mis ojos pero poco a poco recuperé la visibilidad, ¿
Donde estaba ? ¿Que lugar era aquel?, era una especie de isla, pero no una isla
primitiva o normal, era una especie de ciudad, a lo lejos se veían edificios,
casas, vehículos y lugares con estructuras muy extrañas, ¿que clase de ciudad
era esta? , parecía una ciudad muy desarrollada y moderna, si, era La ciudad de
la Supremacía Femenina.
La ciudad de la Supremacía Femenina era una ciudad grande, no
era la típica isla que nos viene a la cabeza con sus palmeras, era una ciudad
con edificios y con mucha actividad, perfectamente organizada y desarrollada,
era una ciudad con sus propias leyes y reglas, pero si tuviese que describir la
principal característica de esta ciudad es que esta única y exclusivamente
gobernada por mujeres, en esta ciudad las mujeres están por encima de todo,
ellas mandan y gobiernan a su antojo, ellas crearon las leyes de esta ciudad ,
muy pronto sabréis cuales son.
Mis ojos fueron recuperando visibilidad, quede asombrado al
ver aquella ciudad, pronto desvié la mirada a aquellas siluetas que me habían
sacado de allí, quede impresionado al descubrir que eran mujeres, eran dos
mujeres jóvenes, su indumentaria era un uniforme negro ajustado , una camisa y
pantalón estrecho terminado en unas botas altas de un tacón vertiginoso y unos
guantes negros , ambas llevaban un brazalete en el que se podía leer supremacía
femenina, ni tan siquiera me miraron, actuaban de una forma muy normal, no daban
importancia a lo que estaban haciendo, una de ellas dio una orden y un aparato
siguió tirando de la cuerda arrastrando la jaula hasta un pequeño edificio , en
el rotulo del edificio se leía " mercado de esclavos" , estaba totalmente
asombrado , que era aquel lugar, quien y que querían esas mujeres, pronto la
cuerda me arrastro hasta el interior del edificio, en su interior había una sala
grande, mi jaula se detuvo en la sala, una mujer se acerco a mi, llevaba la
misma indumentaria que las otras dos mujeres, sus tacones resonaban en el suelo
a cada paso que daba, era una mujer muy hermosa con una mirada que te
atravesaba, se puso delante de la jaula:
- a ver que tenemos aquí- exclamo aquella mujer mirándome de
arriba abajo
- ¿quienes sois?, ¿donde estoy? ¿Porque estoy metido aquí
dentro?, ¡sacarme ahora mismo ¡- mis palabras salieron apresuradamente en busca
de una respuesta.
La mujer uniformada se llevo el dedo a sus labios haciendo el
gesto de que me mantuviera en silencio, - nadie te ha dado permiso para hablar-
me reprocho con un tono autoritario aquella mujer.
- pero… pero…. desde cuando tengo que pedir permiso para
hablar ¡Soltarme ahora mismo o lo lamentareis, las reproche gritándola.
- aun no sabes donde estas ¿verdad?- me pregunto aquella
mujer.
- Estas en la ciudad de la Supremacía Femenina esclavo- me
dijo la preciosa mujer.
- te asignare una tutora cuanto antes- , la mujer hizo un
gesto y llamo a otras dos mujeres con la misma indumentaria , las dio ordenes de
llevarme a la habitación 120 ante una tal doctora con un mombre extraño, que era
eso de la tutora y donde estaba, pronto saldría de dudas.
Aquellas mujeres colocaron unas ruedas a la jaula y la
arrastraron conmigo dentro, me llevaron a través de un largo pasillo, había
muchas puertas a ambos lados, mi sorpresa fue cuando ví que no era el único en
aquella circunstancia, me cruce con otros hombres dentro de jaulas, algunos
encadenados, algunos otros con un collar llevados como un perro por una mujer,
también escuche gritos o quejas de otros hombres detrás de las puertas y el
inconfundible sonido de látigos chocando contra carne, aquello intensifico mi
pánico, que lugar era aquel donde todos los hombres que ví estaban enjaulados o
encadenados, solo las mujeres vagaban a sus anchas por aquel edificio, estaba
muy asustado.
Pronto llegamos ante una puerta que marcaba la 120, y en la
puerta había una pequeña placa donde se leía "Doctora
Hoffman " , llamaron a la puerta y una voz ordeno que entrásemos, las dos
mujeres arrastraron la jaula hasta el interior de aquella sala, era una sala de
un hospital, con instrumentos clásicos de medicina, había una camilla – sillón
en un lado de la sala, unos armarios con instrumentos, y una mesa en el centro
con una mujer sentado al otro lado de la mesa, era una mujer madura de unos 50
años de edad, de cabello rubio rizado hasta sus hombros, con un rostro serio y
autoritario , con una mirada directa a través de sus gafas que cubrían sus ojos.
Una de las mujeres que me llevaron hasta ese lugar fue la
primera en dirigirse a ella:
- señora, tenemos ordenes te traer ante usted este esclavo
que acaba de llegar – informo la mujer a la doctora.
- esta bien, podéis retiraros, yo me ocupo de el- , las dos
mujeres se marcharon dejándome ante la conocida como doctora Hoffman.
Rápidamente empecé a disparar preguntas a la doctora, estaba
asustado y nervioso, la grite que me explicara que estaba sucediendo.
- veo que modales no tienes, pronto cambiara tu
comportamiento te lo aseguro- me reprocho de forma muy autoritaria la doctora.
Empecé a insultarla, era yo el que estaba en una jaula y ella
me reprochaba que yo no tenia modales, una gran cantidad de insultos salieron
por mi boca a velocidad de vértigo, empecé a patalear la jaula e intentar salir,
no lo pensé en ese momento pero estaba dando la impresión de ser un animal
tratando de escapar de su jaula.
La doctora se levanto de su silla, pude ver su cuerpo por
completo, iba vestida con una bata de doctora con su nombre bordado, unas medias
blancas por debajo de su uniforme acabados en unos grandes y vertiginosos
zapatos de tacón blancos, sus tacones resonaban en la sala, lentamente se
dirigió hacia mi , se planto delante de la jaula.:
- Ahora soy tu tutora y tu doctora, serás responsabilidad mía
mientras estés aquí, te enseñare como has de comportarte hasta ahora y todo lo
que debes saber de esta ciudad- .
- ¿mi tutora? ¿mi doctora? , lo que eres, eres una…., - otra
nueva oleada de insultos salieron por mi boca.
Ella no perdió los nervios en ningún momento, manteniendo su
carácter autoritario y tranquilo, ella saco de su bolsillo un aparatito muy
pequeño con una pequeñita aguja, ella rápidamente sin darme tiempo a reaccionar
me pincho con el, sentí una pequeña punzada pero nada mas, casi no sentí el
pinchazo de aquel aparto, no sabia que era aquello pero no debía ser nada de mi
agrado.
La doctora guardo el aparato y se alejo hacia la camilla, se
acerco a la camilla que había en la sala y empezó a desabrochar una especie de
grilletes que había y unas correas, ella estaba de espaldas a mi preparando la
camilla, de pronto empecé a encontrarme sin fuerzas, rápidamente empezó a
invadirme una sensación de debilidad, no tenia fuerzas para moverme, comprendí
que era a causa de aquel pinchazo, no se que sustancia llevaría pero rápidamente
hizo efecto en mi, en apenas unos segundos perdí mis fuerzas .
La doctora se acerco a mí y empujo la jaula hacia la camilla,
abrió la puerta de la jaula y me saco por un brazo, apenas tenía fuerzas para
ponerme de pie, ella me ayudo a sentarme y me tumbo en el sillón, intente poner
resistencia pero todo el lugar me daba vueltas , una vez sentado en el sillón
clínico ella me estiro un brazo hacia el suelo y en una barra del sillón había
un grillete con el que me sujeto la mano al sillón, lo mismo hizo con el otro
brazo, mis manos quedaron sujetas a los barrotes laterales del sillón y con unas
correas los fijo con mayor firmeza al barrote de aquel sillón clínico, la
doctora preparo unos sujeta pies que salían del sillón, separo uno de mis pies
atándolo con otro grillete , después me separo la otra pierna, parecía que me
iba a romper, tenia las piernas muy separadas y en esa posición me ato al otro
extremo, ahora estaba atado de pies y manos con las piernas muy separadas, era
increíble, aquella especie de sillón clínico no tenia limites, llevaba un
reposacabezas en donde me recostó la cabeza, y con un grillete ancho me sujeto
por el cuello a el, para mi sorpresa continuo la doctora con su trabajo, con una
cuerda elástica empezó a atarme mi cuerpo a la camilla, cuando me rodeo con ella
mi cuerpo tenso la cuerda elástica y la sujeto al sillón oprimiéndome contra el.
Ya no podía estar más atado, estaba atado por todo el cuerpo, no podía mover un
solo centímetro de mi cuerpo, estaba totalmente indefenso y bajo el control de
aquella perversa doctora.
- Ahora comenzare tu examen médico esclavo - me dijo con una
mirada perversa.
¡Como que mi examen médico¡ ¿ que era aquello? , pronto lo
averigüe, ella se alejo hasta una mesita y cogió un par de guantes de látex y un
tarro, empezó a colocarse sus guantes de látex, se puso los guantes de látex
ajustados a sus manos y tiro de ellos suavemente para ajustárselos, se los
ajusto con cuidado y cuando termino cogió el tarro y lo destapo, unto dos dedos
en el, me temía lo que pretendía, estaba abierto de piernas y ella dirigió sus
dos dedos enguantados a mi ano, la suplique que no lo hiciera, no obtuve
respuesta , ella metió el extremo de su dedo dentro de mi ano, gruñí por el
dolor pero ese dolor no fue nada comparado a cuando metió su dedo de golpe
rápidamente hasta el fondo, solté un grito que se escucharía en todo el
edificio.
- estoy cansada de tus lloriqueos esclavo - , La doctora se
acerco a la mesilla y regreso con una esponja y una tela, ella me tapo la nariz
con una mano, rápidamente abrí la boca para respirar y me introduzco su esponja
en mi boca, la esponja me lleno por completo mi boca y con la tela que llevaba
en la mano me rodeo la boca oprimiendo la esponja dentro de mi boca.
- Ahora continuare con mi trabajo sin oír tus quejidos - ,
Ella volvió a acercar su mano enguantada a mi ano, y note como volvía a meter su
dedo en mi ano, como antes volvió a introducir de forma brusca su dedo por
completo, volví a gritar pero quedo silenciado por la mordaza, ella me miro y
mostró una risa maléfica al descubrí el dolor que me estaba provocando y no
poder hacer nada para evitarlo, ni un solo quejido, ella volvió a acercar su
mano y esta vez metió dos dedos, introdujo sus dos dedos dentro de mi y al igual
que antes volvió a introducirlos por completo , estaba siendo torturado por la
doctora, aquella tortura duro unos minutos, ella continuo metiendo sus dedos en
mi interior una y otra vez.
- Nadie comprara a un esclavo que no tenga abierto su agujero
– Me reprocho la doctora.
Ella se acerco a su mesa en busca de algún instrumento y
regreso con un aparato de goma que tenia forma de pene, ¡ era un dildo ¡ ella lo
acerco a mi ano, mis ojos estaban llenos de terror y los suyos de malicia
mientras acercaba ese aparato a mi ano, empecé a notar como fue introduciéndolo,
gritaba entre la mordaza mientras la doctora me torturaba penetrándome con su
dildo de goma , introdujo el dildo por completo dentro de mi, yo trataba de
respirar hondo por mi nariz soportando aquel dolor que llegaba a lo mas profundo
de mis entrañas, la doctora me acaricio la cara de forma perversa mientras
aguantaba su tortura.
- relájate o será mucho peor esclavo – Me dijo la doctora
mientras me acariciaba con su mano mi rostro.
Ella regreso con un rollo de cinta adhesiva en la mano, sello
con varias tiras el aparato en mi interior impidiendo que se moviera o pudiese
expulsarlo, se cercioro que no podría salirse el aparato de mi interior.
La doctora se quito sus guantes de Látex y se marcho de la
habitación dejándome en aquella situación tan dolorosa y humillante.
Yo intentaba soltarme de aquella prisión de sillón pero era
inútil , acabe exhausto de intentarlo y no conseguí desatar ni una sola correa,
intente gritar o expulsar la mordaza también fue absurda la idea, me resigne a
que tendría que esperar la vuelta de la doctora, el tiempo pasaba y seguía en la
misma situación en aquella habitación, nadie venia a buscarme, mi ano parecía
que me iba a explotar, trataba de relajarme pero el dolor me lo impedía, paso
mas de una hora hasta que volvió a abrirse la puerta, la doctora estaba alegre
venia bromeando con otra doctora, una vez que entro y cerro la puerta volvió a
su trabajo y su sonrisa desapareció de su rostro.
La doctora se acerco hacia mi, me miro de arriba abajo y
volvió a alejarse en busca de algo, regreso arrastrando algo con ruedas, al
principio no distinguí que era aquello que puso a mi lado pero luego vi que era
para aplicar enemas, una bolsa sujetada en lo alto de una barra con un largo
tubo, mi cuerpo se lleno de terror, aquella mujer saco de nuevo unos guantes de
látex que se ajusto a sus dedos , se acerco a mi y quito la cinta que sujetaba
aquel dildo en mi interior , saco de forma brusca el dildo de mi interior, el
cuidado de sus pacientes no la importaban lo mas mínimo, tras retirar el dildo
acerco el extremo del tubo de goma y empecé a notar como el tubo penetraba en mi
interior, ella libero un tapo de la bolsa que colgaba y mi ano y estomago empezó
a llenarse de liquido, cuando creía que me iba a estallar mi vientre ella
bloqueo la bolsa, ella sujeto el tubo con su extremo y con la otra mano empezó a
mirar el reloj, no se cuanto tiempo debía de tener el liquido en mi vientre pero
ella miraba su reloj y no parecía acabar el tiempo, tras unos minutos de nuevo
sentí como el liquido era expulsado de mi interior, sentí una gran sensación de
alivio, respire hondo y aliviado.
Cerré los ojos un instante rogando que todo hubiese terminado
no resistía mas esta situación , entonces comencé a escuchar el ruido de sus
tacones alejarse del sillón, pensé que todo había terminado pero no era así, la
ví buscar una cuchilla de afeitar y entonces me temí lo que haría, y a si fue se
acerco a mi y tomo mi miembro con la mano izquierda , acerco su mano derecha con
la cuchilla de afeitar y empezó a rasurarme , cuando estaba bien rasurado, la
doctora se echo en la mano un chorro de un liquido, me extendió el liquido por
mi parte rasurada y sentí un gran dolor, el liquido llevaba alcohol , emití un
fuerte grito que fue inaudible en mi mordaza, la doctora me acaricio suavemente:
- bien esclavo hemos terminado tu reconocimiento médico, ya
estas preparado para ser puesto en venta- me dijo la doctora.
- Antes debes conocer tus derechos y obligaciones, escucha
con atención porque solo te los diré una vez, ¿has entendido?, La doctora me
propino un fuerte bofetón :
- pestañea para saber que lo has comprendido - , pestañee dos
veces como afirmación y ella continuo su explicación.
- Tus derechos en esta ciudad son ninguno, no tienes
derechos, los esclavos no tienen ningún derecho en esta ciudad que no se te
olvide, solo tienen derechos las mujeres ¿comprendes esclavo?, volví a pestañear
dos veces como afirmación aunque por supuesto no estaba nada de acuerdo con
aquella ley.
- Tus obligaciones solo serán 2 guárdalas en tu memoria,
existen dos reglas de oro en esta ciudad, La primera regla será obedecer a tu
ama por completo, nunca bajo ninguna circunstancia la desobedecerás, te aconsejo
que nunca lo hagas o ella misma decidirá que hacer contigo, ¿has comprendido?-
me tiro del pelo con brusquedad y yo pestañeando volví a afirmar.
- La segunda regla de oro y más importante será que nunca
jamás te atrevas a levantar la mano a una mujer, si eso sucediera serás enviado
al reformatorio de esclavos, allí serás sometido a los peores castigos que te
puedas imaginar bajo la mano de las mas perversas Amas.
- Ahora ya estas preparado para ser vendido, bienvenido a la
ciudad de la Supremacía Femenina esclavo, Ahora compórtate como un verdadero
esclavo o….-
De pronto su mano enguantada me tapo la nariz, esa era su
amenaza o advertencia, no podía respirar, la doctora me miraba de forma cruel
mientras miraba como me asfixiaba, cuando creía que iba a perder el conocimiento
ella me libero, respire muy exhausto, ella comenzó a reírse, comprendí su
amenaza, sino cumplía las reglas lo pasaría muy mal.
La doctora se quito sus guantes y me los arrojo a la cara,
ella se alejo hacia la pared, sus tacones resonaban cada paso que daba en la
sala, pulso un botón de una especie de teléfono:
- ¿si? una voz femenina contesto al otro lado del teléfono.
- Podéis venir a por el esclavo y ponerlo en venta – ordeno
la doctora.
- Si doctora – contesto la otra voz.
La doctora abandono la habitación y al instante regresaron
dos mujeres con la vestimenta de color negro de aquel sitio, su pantalón y
camisa negra ajustada con botas de tacón muy fino, prepararon la jaula y se
dispusieron meterme en ella de nuevo, ahora iba a ser vendido en el mercado de
esclavos.
Continuara…………
Escrito por "diablillo": gracias a Miss Shade Severa, gracias
por tu ayuda y comprenderme, me alegro de conocerte.
Para cualquier comentario:
sumisso22@yahoo.es