Seis de la tarde, me encuentro sola en casa, un poco excitada
y cansada. Mi vagina tiene sensaciones y anhelos de ser penetrada, se humedece a
cada contacto de mi mano sobre mi pubis. Aprieto las piernas y pienso en él, mi
clítoris se roza con el encaje de mi tanga, se endurece un poco y produce
algunas contracciones que me obligan a chuparme los dedos, pensando en meterlos
en mi vagina húmeda y caliente. Sigo pensando en él. Cierro los ojos y siento
endurecerse mis pezones, me siento verdaderamente excitada. Un escalofrío
recorre mi cuerpo y se deposita en mis labios húmedos e hinchados.
Ya ha oscurecido, permanezco con los ojos cerrados. Levanto
mi blusa y toco mis senos, primero por sobre el top, a cada caricia disfruto de
su redondez, de la dureza cada vez mas intensa de mis pezones, me gusta
sentirlos por debajo de mis manos, los aprieto. Abro los ojos y los veo a través
del escote del top, cierro un poco mis brazos sobre ellos para verlos juntos
como dos bolas; mi mente caliente piensa en que si él estuviera metería su pene
entre ellos y lo masturbaría hasta eyacular. La excitación es inminente, siento
como mis labios resbalan al movimiento de mis piernas, estoy escurriendo. Me
quito la blusa y el top y contemplo mis senos grandes, ahora sé cómo lo excitan
a él, los toco, los aprieto, rozo mis pezones primero con suavidad y después con
dureza, hasta que son muy duros. Llevo mis dedos a mi boca, los humedezco y mojo
mis pezones, mi vagina recibe esa sensación como si su lengua mojara mi
clítoris.
Agarro uno de mis senos, agacho mi cabeza y lamo mi pezón con
la punta de mi lengua, pero quiero más; me acuesto boca abajo para que mis senos
cuelguen y alcanzo a mamar mi pezón. El peso de mi cuerpo cae sobre mi pubis y
comienzo a subir y bajar mi cadera, el espejo de enfrente me devuelve la imagen
de una puta hambrienta.
Me excita ver mi cara, escuchar mis gemidos y pensar en que
él me mira del otro lado del espejo. Comienzo a deslizar el cierre del pantalón
hacia abajo, meto mi mano y me toco por sobre la tanga que se ha humedecido y
huele a mí. Aprieto las piernas con mi mano entre ellas, mientras que la otra
mano recorre desesperada mis senos. Lamo la palma de mi mano y agarro mi seno,
mi vagina escurre, mi muslo está mojado, me volteo y abro las piernas, me gusta
verme acostada con mis senos derramados a los lados y exquisitamente erectos. Me
arrodillo mientras me quito el pantalón, una vez en tanga y arrodillada abro las
piernas, me estoy dando un espectáculo, el espejo refleja a una mujer cada vez
más excitada, mi pecho sube y baja tan rápido de tal modo que mis senos se
mueven excitantemente. Me toco, gimo, mi lengua recorre mis labios y sigo
tocando mis pezones que arden por una mordida, tomo un seno y agacho mi cabeza,
alcanzo a morder la punta del pezón, grito de placer. Sigo mirándome en el
espejo y subiendo y bajando, me veo como una verdadera puta hambrienta cada vez
más excitada y feroz. Empiezo a bajar la tanga, me pongo de perfil para ver mis
nalgas, también las aprieto. Una vez que me deshice de la tanga pienso en buscar
algo que pueda penetrarme. Desnuda cómo estoy salgo y atravieso el patio
deseando que alguien me mirara excitada, la lluvia me moja y me excita más.
Entro a la cocina y busco algo que pueda meterme en la vagina que está tan
abierta… no encuentro nada, quisiera encontrar algo y metérmelo, mirarme en el
espejo, mover mi cadera como puta cadenciosa hasta venirme y eyacular tanto que
mi muslo escurriera. Sólo consigo excitarme más. Vuelvo a atravesar el patio, la
lluvia es más intensa, me detengo en medio del patio esperando que alguien me
observe, mientras recorro mi mano por mi cuerpo para sentir cómo resbala por el
agua. Entro de nuevo y me acuesto, el espejo me devuelve mi imagen de piernas
abiertas, cadera que sube y baja, senos que se mueven al ritmo de mi cadera.
Comienzo a chuparme tres dedos, voy a meterlos hasta el fondo, hasta que me
venga…
Mis dedos húmedos recorren la piel ansiosos, llegan al pubis
y sin miramientos los meto… mientras mi cadera sube y baja, no puedo perderme la
imagen del espejo… mis dedos se deslizan con facilidad y comienzo a chorrear
entre ellos… quiero ver más…
Me arrodillo de espaldas al espejo y me agacho, puedo verme
por entre mis piernas, veo mis pezones colgantes y mi vagina húmeda… meto mis
dedos en mi vagina, es doblemente excitante verme y sentirme, gimo a más no
poder, todos han de oírme, no me importa, siento cerca el orgasmo, pero saco mis
dedos húmedos y pruebo mis fluidos… estoy tan excitada que quiero más, sigo
mirándome, quiero sentir algo nuevo… embarro de mi flujo a mi ano e introduzco
mi dedo meñique, estoy tan excitada que comienzo a chupar mis dedos y los meto
en mi vagina, es como si me estuvieran cogiendo dos hombres, pero mi ano quiere
más así que meto mi dedo medio y mi vagina está excitada por el vaivén de los
dedos…
Es inminente, un doble orgasmo, por delante y por detrás
palpito y aprieto mis dedos con las contracciones de mi ano y mi vagina, grito,
me revuelco, me dan escalofríos que endurecen mis pezones y mi clítoris, mi
vagina chorrea, se humedece mi muslo, es demasiado placentero…
Quiero más… necesito algo que me haga venirme… regreso a la
cocina, apresurada, encuentro algo que es ancho y largo, llego a mi cama y me lo
meto, estoy arrodillada frente al espejo, muevo mi cadera con mucha excitación,
en círculos, lo meto, lo saco, lo empujo, me toco los senos, me lamo los
pezones, me agarro las nalgas, estoy caliente… gimo y me vengo, otra vez calor y
escalofríos, más humedad por mis muslos, me acuesto de bruces y me miro…
satisfecha