Me llamo Daniel tengo 18 años, hijo unico, y mi madre
Mariela, de 37 años, una mujer muy sexy que esta separda de mi papa desde hace 2
años. La atracción sexual de mi madre sobre mí comenzó hace 1 año. Cualquier
lugar y motivo me impulsaba a pajearme, especialmente cuando a través de un
vidrio veía su silueta bañándose. Otras veces me masturbaba inconteniblemente al
verla pasear en ropa interior y a veces desnuda por la casa, aún en presencia
mía, pues mi madre es muy liberal en ese sentido.( ella es mi mama)

La separacion le asento maravillosamente y en mi causó un
efecto inesperado, como si el motivo que impidiera acercarme a mi madre hubiera
ya desaparecido. Luego de firmar el divorsioo volvimos en el coche, abrazadoss
Su perfume me embriagaba, pero no era momento para exteriorizarlo. Llegando a
nuestra casa, mi mama se enserro en su cuarto a dormir
La noche siguiente mi mama no quiso dormir sola en el dormitorio, y no le
pareció mal pasar la noche acompañada por quien sería de ahora en adelante el
hombre de la casa, por lo cual me acosté en una cama improvisada en la misma
habitación. Pero mi mama pidió que me acostara con ella en la cama matrimonial.
Al principio pensé que era natural que la congoja le pidiera no estar sola esa
noche, y tal vez ella pensó lo mismo. La cuestión fue que de pronto, vestido con
un slip, sin pijama, me encontré al lado de mi madre.
Yo trataba de disimular la tremenda erección que me provocaba ese cuerpo deseado
y trataba de separarme, pero ella se apretaba más contra mí. No dudo que
sentiría mi pene erguido contra su vientre si estábamos frente a frente, o
contra sus nalgas si yo estaba detrás de ella su cabello perfumado me produjo
una borrachera inimaginable. En un momento dado, tal vez porque nuestros cuerpos
habían calentado suficientemente la cama vi que mi madre retiró el cubre cama y
se quito la bata con que duerme y la tanga, y me dijo hijo si quieres te quitas
el short y duermes desnudo como lo hago yo, lo cual me lo quite inmediatamente
Luego se acostó de espaldas a mí y me pidió que me acercara y así de esa manera
yo no tendría frío. Apoyé mi pecho en su espalda y el pelo de ella me inundó la
cara. con mis manos en la cadera de, luego senti la mano de ella que apretaban
las mías y las llevaban delante de ella para abrazarla, pero las puso
exactamente encima de sus tetas. Mi madre no se movió salvo para aproximarse más
aún a mí. Mi pene estaba tan erecto que imposible fuera que ella no lo sintiera
en sus nalgas, sus pezones estaban duros como piedras.
De pronto se dio vuelta hacia mí y me abrazó con todas las ansias de una mujer
desesperada. La llené de besos en la cara, en el pelo, en el cuello mientras que
con mis manos le agarraba las tetas. Luego mi mama me dijo te necesito, necesito
que seas el hombre de la casa y de pronto su boca se apretó contra la mía y así
quedó un rato larguísimo hasta que su lengua penetró en mi boca buscando la mía.
Mis manos comenzaron a acariciarla hasta llegar sus nalgas, donde me entretube
un buen rato, manoseandolas, tocandolo el coño ami mama, y nalgeandola
luego mi madre me empezó a dar una mamada espectacular, se lo tragaba todo y
lugo se la sacaba de su boca, mientras yo le besaba las nalgas y el coño el cual
estaba muy empapado de sus jugos, luego mi madre se voltio,.abrió algo las
piernas y yo me acosté sobre ella. Dirigí mi miembro a su coño y de un solo
empujón entró toda, a pesar de los 16 buenos ceímetros que mide. Entonces
comencé a bombearla, mientras mi madre me decía que le agarrara las nalgas con
mia manos y la besara en la boca
Cambiamos a varias posiciones que mi madre me enseño, los dos
estabamos totalmente descontrolado tanto, que le dije, si podía acabar dentro de
ella, y me dijo, Si mi amor, me dijo, llename el coño de semen.... preña a tu
madre por putaaaa....... Dicho eso ya no pude contenerme. Dejé la verga sin
moverla dentro de su coño y ella, sabiamente, movió sus nalgas varias veces
hasta que el semen surgió sin forma de retenerlo, fueron, cuatro, cinco,
potentes chorros de semen. Cuando saque mi verga del coño de mi mama, salió un
hilo de semen que mancho las sabanas. Ella me acariciaba la cabeza, ¿estás
arrepentido? me preguntó. Yo no, le respondí, ¿y tu? Nooooo, yo tampoco.
Desde entonces ella es mi hembra y la hago feliz. Tres o
cuatro veces por semana hacemos el amor. Ella vuelve a gozar los placeres del
lecho conyugal, nada más que ya no es el marido quien la satisface. Y ahora se
cuida toma pastillas anticonceptivas, aunque estamos planeando tener un hijo de
los 2 en algunos meses
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