RECUERDOS NOSTALGICOS (3)
En el anterior relato os contaba como había tenido la
oportunidad de ver totalmente desnuda a mi madre, mientras la ayudaba a bañarse,
para luego a continuación manosearla a conciencia, mientras oficialmente le
secaba todo el cuerpo.
Por la noche, no podía dormir, estaba cansado, pero ese
cansancio estaba producido por la tensión vivida durante todo el día, tensión
nerviosa que continuaba sintiendo y que me obligaba a darle vueltas y más
vueltas a lo que había sucedido.
No podía dejar de pensar que mi padre no se merecía lo que
habíamos hecho mi madre y yo, pero al mismo tiempo y a pesar de las dos corridas
tan intensas y tan seguidas que había tenido, estaba empalmado como un burro,
pues mi imaginación me hacia revivir, una y otra vez, la visión del cuerpo
desnudo de mi madre y la sensación que me había producido el poder recorrer y
sentir con mis manos todas aquellas deseadas y deliciosas carnes.
Intenté quitarme de la cabeza todo aquello y para ello empecé
a pensar en lo que habría pasado entre Juan y su madre, pero mi imaginación fue
por otros derroteros y me hizo pensar en como se habría puesto Juan de poder ver
a mi madre desnuda, tal y como yo la había visto.
Sin saber como, me encontré haciéndome una "paja" y mientras
me la hacia, imaginaba que era Juan el que había tenido la oportunidad de
asistir al baño de mi madre y secarla después, en mi presencia.
No era la primera vez que me sucedía algo por el estilo, me
producía más excitación imaginar a Juan en alguna situación excitante con mi
madre, que imaginarme a mi mismo haciendo lo mismo o algo parecido, tanto con mi
madre como con la suya.
Al poco de correrme, conseguí conciliar el sueño, pero fue
una noche llena de pesadillas en las que mi padre nos recriminaba tanto a mi
madre como a mi, muy enfadado, dando grandes gritos, lo que habíamos hecho.
Cuando me levante, fui a la cocina a desayunar, mi madre,
recién levantada, lo estaba haciendo en ese momento, hacia mucho calor y mi
madre, en contra de lo que era habitual en ella, iba vestida, solo, con un
ligero camisón, que le tapaba bien poco, y lo poco que le tapaba se
transparentaba, pues el tejido era muy transparente.
Estaba preciosa, realmente era una belleza de mujer, no
necesitaba "arreglarse" para lucir, de hecho me gustaba mas al natural, sin
ningún tipo de maquillaje, pero otra vez estábamos en las mismas, me sentía
incomodísimo y hubiera preferido que no estuviera con tan poca ropa, me
encantaba verla así y no podía apartar la mirada de su cuerpo porque me
deleitaba la visión de su desnudez, pero nada mas verla me empalmé y eso es lo
que me hacia sentir mal y mas todavía porque me di cuenta de que ella lo había
notado.
Empecé a desayunar en silencio, mi madre se dio cuenta de lo
serio que estaba y me preguntó por ello, decidí ser totalmente sincero y le
confesé mis preocupaciones.
Después de escucharme, me dijo que esa preocupación me
honraba y que ella, por si misma, nunca hubiera actuado así, pero que mi padre,
aunque le había costado mucho, había conseguido convencerla para que ella
actuara de la forma que había actuado y al final con muchos razonamientos lo
había conseguido.
Y me explicó que cuando ellos habían hablado del tema por
primera vez, se había negado en redondo a aceptar hacer lo que él le pedía y
había cortado la conversación enfadada. Luego influida por el hecho de que
hacerle caso a mi padre en temas sexuales siempre le había ido bien, pensó en
ello detenidamente.
Cuando él volvió a tocar el tema, ella aceptó la conversación
y le manifestó que aunque consideraba normal que yo tuviera curiosidad por ver
totalmente desnuda a una mujer y que estuviese deseando tocarla y sentirla entre
sus brazos, no consideraba nada normal que esas apetencias las tuviera también
por ella, pero como él sí lo consideraba y así lo quería, intentaría dejarme
verla con naturalidad, pero que no le prometía nada más y que incluso no sabía
si me dejaría verla desnuda del todo.
Así se quedó el tema y ella, venciendo su vergüenza, se había
obligado a permitir que yo la viera, unas veces más y otras menos, sobre todo en
presencia de él, hasta que poco antes de marcharse mi padre volvió a la carga y
le dijo:
"Nos conocimos muy jóvenes, nunca había salido hasta entonces
con ninguna mujer, desde los primeros escarceos creo que conseguí que tu
disfrutaras del sexo plenamente, pienso que prácticamente desde el principio te
hubiera podido penetrar, pero como no me hacia falta penetrarte para conseguir
que te corrieras, fuimos avanzando poco a poco y así hemos disfrutado del sexo
en todas sus facetas hasta el día de hoy.
¿Crees que nací enseñado? ¿Crees que hubiera conseguido
contenerme de no haber estado servido? Es más ¿Crees que hubiera tenido
paciencia si no hubiese estado bien aleccionado y aconsejado, además de servido?
Y por ultimo piensa una cosa ¿Cuántas de tus amigas están tan plenamente
satisfechas de la vida sexual con su marido como tu?
Y terminó diciendo no hace falta que me contestes, pues la
respuesta creo que es evidente y no me preguntes a quien se lo debemos pues te
creo lo suficientemente inteligente para deducirlo sin tener que descubrir un
"secreto" de familia, piensa en lo que te he dicho y actúa según tu propio
criterio, el mío lo conoces sobradamente."
Mucho he pensado sobre todo ello desde entonces, los
razonamientos los considero lógicos, pero el tipo de educación que he recibido
me impiden aceptarlos plenamente, para él es más fácil, pues lo ha vivido y
además está mucho tiempo en el extranjero, allí la mentalidad y la educación son
diferentes, de hecho la "tía" y yo nos resistimos a pasar una temporada con
ellos allí porque no queremos aceptar algunas de sus ideas sobre el sexo y ellos
son muy convincentes y nos es difícil negarles nada.
Después de muchas dudas lo comenté con las debidas
precauciones con la "tía", ella estaba en la misma tesitura que yo y llegamos a
la conclusión de hacer concesiones hasta donde pudiéramos. Por tanto tú no tomes
iniciativas, deja que yo vaya avanzando por que ni yo misma se hasta donde podré
o querré llegar, pero si algo te parece mal, dímelo.
Se que todo esto que te estoy diciendo, mas pronto o mas
tarde, lo comentaras con Juan, no me importa que lo hagas porque su madre
también habrá hablado con él, pero adopta precauciones y no te lances, cállate
muchas cosas hasta saber como piensa él. Y ahora quiero saber tu opinión sobre
todo esto.
Mi contestación fue bastante escueta, le dije que me había
gustado mucho poderla ver totalmente desnuda y el "secarla" no digamos y en
cuanto al resto, que sabia que ellos decidirían lo que consideraran mejor para
mi, pero que no quería que ella hiciera nada contra su voluntad.
Los dos estábamos bastante cortados por la conversación y
tras quedar claro por parte de ella que no le importaba dejarme verla desnuda y
manifestar yo por mi parte que después de las explicaciones recibidas nada me
gustaría más que poder continuar disfrutando de la visión de su cuerpo desnudo,
decidimos de común acuerdo continuar la conversación al día siguiente y
practicar una política de "puertas abiertas" hasta que no nos diera corte a
ninguno de los dos, esta nueva situación.
Como es lógico, en cuanto me encontré con Juan a solas nos
falto tiempo para hablar del tema. El estaba excitadísimo, su madre, el día
anterior, le había propuesto ducharse juntos y ayudarse mutuamente a enjabonarse
y por supuesto él había aceptado entusiasmado.
Habían empezado por enjabonarla él, estaba muy excitado, pero
se había contenido y cuando llego a las zonas comprometidas la enjabonó
prácticamente de pasada, casi sin sentir sus carnes, pues no quería estropear la
situación.
Ella le quitó la esponja de las manos y empezó a enjabonarle
a él, mientras, le decía que había que hacerlo con más fuerza y cuando llegó a
sus genitales le dijo que allí había que hacerlo con más suavidad, pero también
con más meticulosidad.
El, no había podido evitar correrse al momento de estar ella
enjabonándole el sexo, nervioso y expectante esperó la reacción, no la hubo,
ella no dijo ni media palabra, ni tampoco mostró extrañeza, simplemente continuó
un poco mas de tiempo enjabonándole sin decir nada y luego le pasó la esponja
para que continuara él, diciéndole, ahora ya sabes como hacerlo, actuando como
si no hubiera pasado nada.
Como me había pasado a mi, la erección no se le había
rebajado, él, mas decidido que yo, empezó desde atrás a enjabonarle los pechos,
apretándose contra ella, lógicamente ella notó su sexo erecto presionándole el
culo, pero simplemente comento con una risita, "te gusta ¿eh?", él, animado por
esa reacción, continuó un momento con los pechos y luego poniéndose en
cuclillas, para ver mejor, pasó a enjabonarle los bajos.
Lo hacia con lentitud y recreándose en la acción, pasaba una
y otra vez la esponja desde el culo a la vagina y de la vagina al culo, ella
tenia las piernas prácticamente cerradas pero la mano pasaba entre ellas con
facilidad, no había pasado mucho tiempo cuando notó como a su madre le cambiaba
la respiración, pensó que ella también se estaba corriendo, así es que cuando al
poco rato ella abrió mas las piernas y le dijo entrecortadamente, "por dentro
también", él, dejando de lado la esponja le había introducido dos dedos, que
subieron y bajaron repetidas veces, mientras, notaba como ella temblaba, estuvo
metiendo y sacando los dedos hasta que ella con un suspiro le dijo "vale, ya
está".
Después de quitarse ambos el jabón con una ducha, ella le
pidió que le secara, lo cual hizo con mimo, sobandola con fruición, luego fue
ella la que le secó a él y como se entretuvo, como sin darle importancia,
secándole el sexo volvió a recibir la descarga de leche en sus manos. Después de
esto el único comentario que ella hizo mientras se lavaba las manos fue "ya se
irá corrigiendo poco a poco esa facilidad de descarga".
Terminó diciéndome, muy ilusionado, que esperaba poder
"tirársela" muy pronto y me pidió que le contara yo las novedades y yo, le conté
todo lo sucedido y todo lo hablado con mi madre hasta ese momento, cuando estaba
comentando lo de mis aprensiones, él, meneaba la cabeza con desaprobación, pero
no dijo nada hasta que terminé.
Cuando lo hice, me miró y me dijo "por lo hecho y consentido
por las dos y, si quedaba alguna duda, por lo comentado por tu madre, está claro
que ellos cuatro están de acuerdo con la situación y nosotros no somos quienes
para ponerle pegas si ellos no lo hacen".
Luego tras meditarlo un momento, me dijo que yo había estado
a punto de estropearlo todo, pero que si yo no continuaba por ese camino, estaba
seguro de que los dos, podríamos "tirarnos" a las dos en muy poco tiempo, pues
ellas, que están muy caliente y necesitadas, van a hablar además entre ellas, e
irán empujándose mutuamente y más si nosotros les vamos descubriendo lo que hace
la otra, para disiparle cualquier duda.
Estaba claro que él decía lo que pensaba y creo que lo
pensaba porque lo estaba deseando con toda su alma y desde luego él no tenia
nada en contra de "metérsela" a su madre y por supuesto menos todavía a la mía.
A mi "metérsela" a su madre me parecería de maravilla, pero
todavía me quedaba alguna pequeña duda respecto a "metérsela" a la mía, sin
embargo me parecería de maravillas que Juan se la "metiera".
A la mañana siguiente, cuando salí a desayunar, encontré
vestida a mi madre con un camisón diferente pero muy similar al del día
anterior, me preguntó cual me gustaba mas y le conteste que los dos eran muy
bonitos, pero que ella estaba preciosa con o sin ellos, se pusiera lo que se
pusiera, ella sonriendo abiertamente me dijo "¿entonces me lo quito?".
Tras pensarlo un momento dije que no, ella me pregunto
entonces si me daba corte verla desnuda y yo le conteste sinceramente que no,
pero que me gustaba y excitaba mas verla así.
Cuando acabe de desayunar, fui hacia mi cuarto para vestirme,
ella me siguió, se recostó en una de las camas apoyando su espalda al cabezal y
me pidió que hiciera yo lo mismo, para hablar más cómodamente, pues dijo que
tenía curiosidad por saber varias cosas.
Cuando hice lo que me pidió, me di cuenta de que la visión
que tenia de su sexo por la posición que ella había adoptado era muy buena, ella
al darse cuenta de adonde se dirigía mi mirada, protestó entre risas porque yo
llevaba el bañador y me pidió que me lo quitara para estar en las mismas
condiciones.
Aunque dudé un momento por el "empalme" que tenia, la
complací, entre otras cosas porque a pesar de llevar el bañador ella no podía
dejar de darse cuenta de la "empalmado" que estaba. Ella, mientras me preguntaba
¿te gusta mas así?, separó las rodillas para dejarme ver con claridad su sexo
todo empapado de "sus humedades" totalmente abierto. El empalme se hizo mayor si
cabe, ella me sonrió complacida, al ver mi reacción.
Luego me dijo que tenia curiosidad por saber si realmente me
estaba haciendo "pajas", al contestarle afirmativamente me preguntó si como
creía mi padre le "robaba" las bragas, tras la nueva afirmación me preguntó lo
que hacia con ellas, le dije que las olía y frotaba mi sexo con ellas.
Se quedó un momento pensativa y luego me preguntó si también
me hacia las "pajas" en presencia de Juan y al comentarle que cuando estábamos
solos en la habitación empezábamos hablando de lo que les habíamos visto y
acabábamos hablando de lo que les haríamos, si pudiéramos, mientras nos hacíamos
ambos una "paja".
El, ¿también "disfruta" de mis bragas?, nueva afirmación ¿y
no te importa que me vea, ni que "disfrute" de mis bragas?, no, al contrario, me
excita muchísimo, contesté yo.
¿En su casa pasa lo mismo?, nuevamente volví a asentir.
Haciéndote la paja supongo que en tu imaginación, te habrás "acostado" con
muchas mujeres ¿no? y al verme asentir prosiguió ¿pero normalmente con quien te
acuestas? ¿Con la "tía"? negué con la cabeza y tras una pequeña duda pues me
daba vergüenza reconocérselo le dije que aunque muchas veces pensaba que me
acostaba con ella, la mayoría en mi imaginación veía como Juan se acostaba con
ella.
Entonces, prosiguió, unas veces te imaginas que tú te
acuestas con la tía y otras que Juan se acuesta conmigo, no insistí, aunque
algunas veces me he imaginado acostado con la "tía", son mas las veces que me he
imaginado acostado contigo y muchísimas más las que te imagino a ti haciendo las
delicias de Juan.
Volvió a quedarse pensativa durante un momento y finalmente
me pregunto si alguna vez nos habíamos pajeado el uno al otro, extrañado por la
pregunta le dije que no y ahí termino la conversación, se marchó a su cuarto a
vestirse, dejando ambas habitaciones con la puerta abierta y luego se puso a
hacer la faena de la casa y yo me marché con Juan.
Juan y yo hablamos de todo ello largo y tendido, analizamos
todas y cada una de las preguntas que mi madre me había hecho, él me aconsejó
que tomara alguna iniciativa e intentara acariciarla para ver como respondía, yo
pensé para mí que era mejor esperar acontecimientos y dejarla hacer a ella.
Pensativo, como dudando al principio, empezó a contarme él,
lo que le había sucedido esa noche ¡su madre, primero lo había pajeado sin dejar
que él la tocara y luego le había dado una mamada de campeonato!, y para
terminar le había dicho que no la volvería a tocar a ella hasta que no
aprendiera a controlar la eyaculación, pues se corría enseguida y ninguna mujer
podría disfrutar con él si no aprendía a controlarse.
Cuando por la tarde las vimos a las dos solas hablando,
durante largo rato, pensamos que por la noche habría novedades, las hubo, pues
cuando acabamos de cenar, mi madre me pidió que fuéramos a mi habitación, nos
colocamos como por la mañana pero sin quitarnos la ropa, mi madre me dijo que
como "mi tía" le había contado todo lo que había pasado entre ella y su hijo,
que no me iba a preguntar sobre ello, como pensaba hacer.
Me dijo que le había parecido una buena idea "educarle" así,
luego me invitó a preguntarle como ella había hecho conmigo por la mañana. Le
pregunté porque no querían visitar a nuestros padres y me contestó que ellos
siempre estaban diciéndoles que salieran y discretamente tuvieran relaciones
sexuales y como ellas ponían el grito en el cielo, les decían que allí era
frecuente el intercambio de parejas y temían una encerrona.
Le pregunté si ellas también tenían necesidad de
auto-complacerse, en sus largos periodos de abstinencia, la contestación también
fue afirmativa, luego le pregunté también si su pregunta sobre si nosotros nos
tocábamos el uno al otro significaba que ellas la hacían entre ellas y aunque se
ruborizó un poco, contestó, que casi siempre que dormían juntas aunque aclaro
que todo esto era un sucedáneo muy descafeinado de las relaciones que mantenían
con sus maridos.
Generalice al preguntarle que sentía una mujer cuando intuía
que un hombre quería tener relaciones sexuales con ella y me contestó que si él
era discreto, se sentía alagada y se ponía muy caliente y aunque le mostrara
rechazo si la situación era realmente muy discreta, acababa por ceder a sus
pretensiones, por eso la mujer casada huía de ese tipo de situaciones. Pero que
si él no era discreto, la mujer se sentía molesta e irritada y difícilmente se
conseguiría algo de ella.
Cuando le pregunté, dándolo por hecho, que había pasado por
su cabeza para dejarse meter mano en el cine, estando yo a su lado, se ruborizó
como una niña y me dijo que nunca hubiera pensado que yo pudiera darme cuenta,
pues pensaba que había puesto todos los medios para evitarlo, pero que ella
estaba muy caliente por la larga ausencia de mi padre y como además este
insistía continuamente para que ella tuviera algún ligue y ella pensaba que no
podría soportar que otro hombre la tocara, había aceptado la ocasión, sabiendo
que estando nosotros allí la cosa no podía pasar a mayores.
Me preguntó si Juan se había dado cuenta y al contestarle yo
que si, se ruborizó todavía más, pero al contarle que también habíamos visto a
la "tía" dejándose meter mano en el autobús, se levantó de hombros y diciendo
que también era casualidad que hubiéramos presenciado uno de los pocos escarceos
que ellas habían tenido.
Como vio que no le hacia mas preguntas, me dijo que si quería
nos podíamos hacer una paja, el uno delante del otro y como me vio dudar, me
dijo que más no me iba a conceder, … todavía, así es que acepté.
Bien, me estoy extendiendo demasiado, continuare con mis
recuerdos nostálgicos próximamente.
Un saludo