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TODORELATOS » AMOR FILIAL » BORBOTONES DE SEMEN PARA MARIELLA (1)
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Fecha: 07-Ene-06 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Borbotones de semen para Mariella (1)

TRIBAL
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Los labios de mi hermanita lograron su propósito y chorros de mi esperma caliente bañaron su rostro... (con fotos) Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Cuando aún era adolescente e inexperto siempre imaginaba como sería mi debut sexual; ese esperado gran momento con el que todo hombre sueña, y me la pasaba fantaseando con multitud de jóvenes mujeres que se prestaban complacientes a todos mis deseos.

Ya rondaba los 16 años de edad, y para ser sincero, mi única experiencia en el tema además de unos cuantos besuqueos y un poco de franela con alguna jovencita, eran mil formas distintas en el arte de la masturbación, tenía un verdadero doctorado en pajas.

Las más comunes eran las pajas que me hacía en el baño, y pajas en la cama, cuyas consecuencias recibían la ropa interior y las sábanas de mi cuarto, improvisado en el pequeño desván de la parte superior de mi casa.

Éramos una familia de clase media normal y no vivíamos en una mansión precisamente. Había dos habitaciones más en la planta baja, una era de mis padres, y la restante la de mi hermana Mariella, la reina de la casa.

Sí, mi hermana, bella y arrogante, acababa de terminar el secundario y se preparaba para ir a la universidad, y estaba en el centro de todas las charlas familiares. La suerte había querido que naciera dos años antes que yo y ejercía su dominio con despotismo, ella era la mayor, la hermosa princesa con experiencia de vida y merecedora de todas las atenciones, y quien les habla el pajero adolescente en la edad del pavo.

Siempre discutíamos por todo y yo a veces sentía que no la soportaba. Hasta en la escuela recibía el yugo de su fama, yo era el desconocido hermano de... Mariella, la más linda, la de mejores y más deseadas curvas, su afamado nombre estaba escrito en los baños y corría de boca en boca con lujurioso deseo en los vestidores de varones, más de una vez habían llegado a mis oídos los comentarios de sus aventuras nocturnas y de lo bien que la había pasado tal o cual de un curso superior disfrutando de mi hermanita en el reservado de una disco, decían que con un par de tragos encima se transformaba en una perra fácil de llevar al asiento trasero de un auto donde se dejaba hacer lo que quisieras... Sus habilidades para la succión oral eran legendarias y todos deseaban sentir el placer prometido de sus labios carnosos exprimiéndote la verga hasta dejarte seco, y poder contarse entre la elite del puñado de afortunados que la habían probado y catalogado como una verdadera hembra desbocada en la cama... y en cualquier lugar... Hasta en el pasillo detrás del escenario del salón de actos, un chico de sexto había alcanzado la categoría de verdadero héroe en el colegio rumoreando que en medio de una fiesta había gozado en ese rincón oscuro del desenfreno sexual y de los favores del culo de mi hermana!! Y había más todavía...

En el final de las clases me había llegado la versión de que en el viaje de egresados mi adorada hermanita habría terminado por aprobar las materias que adeudaba de forma muy especial... dando examen oral... pasándose una noche en la habitación con los dos profesores que los acompañaban...

Sí, Mariella era la más famosa puta y come hombres de la escuela y esas historias me enfermaban, me daban mucha bronca... y también debo reconocer me calentaban en grado extremo.

Porque mi hermana era odiosa, altanera e insoportable,... pero también una hembra terrible capaz de enloquecerte con su cuerpo tremendo, privilegiado, una "s" perfecta con piernas largas y torneadas coronadas por un culo espectacular, echado hacia atrás, redondo y paradito, siempre enfundado en minifaldas o jeans terriblemente ajustados; contrapesado arriba por un par de tetas soberbias, magníficas, provista a manos llenas por la naturaleza como buena descendiente de sangre italiana, dos auténticos melones que casi siempre le gustaba dejar sin sujetador y andar mostrando provocativamente como se le bamboleaban... Y hermoso cabello castaño suelto hasta la cintura y ojos verdes para enamorarte con una carita de muñeca inocente... que en un parpadeo podía transformarse en la de una gata seductora capaz de devorarte cuando se le antojara.

Yo le había robado una foto de ella haciendo topless en la playa y verla era mi locura, también solía espiarla desde mi ventana cuando tomaba sol junto a una pequeña pileta que teníamos en el patio con diminutas bikinis que se mojaban y traslucían, dejando adivinar la forma circular de sus pezones pegados como medallones en esos melones invitando a mordisquearlos, y la forma ensanchada de sus labios vaginales prometiendo placeres inimaginables...

La miraba y deseaba lamer cada gota de agua que corría por su cuerpo... me mataba a pajas contemplándola, y cuando se tendía boca abajo y desataba su sostén, con las nalgas brillantes de aceite bronceador apuntándome directo a la cara... me sentía morir deseándola.

Mis manos trabajaban frenéticas esperando el instante oportuno, que era cuando ella se incorporaba... por un momento se ponía en cuatro patas como una perra, no sé si por casualidad o sabiendo que la veía lo hacía a propósito pero esa imagen me deleitaba y despierto soñaba con tenerla así, toda para mí, en esa posición... entregada, poseyéndola como a una esclava con mi miembro enterrado hasta el fondo de su culo... sií ahhh!!! Haciéndola gritar... sí, más, más!! Y haciendo que se tragara su altanería... y mi semen!! Ahhh!!Que delirios!!! Eran deliciosas fantasías que me excitaban a más no poder hasta acabar, ahhhh!!! Mis chorros de leche salpicaban la ventana y luego de mis momentos de éxtasis debía limpiar todos mis excesos...

 

Todo cambiaría en esas vacaciones cuando los abuelos vinieron a pasar el año nuevo y se quedaron quince días en casa.

La noticia no agradó mucho a mi hermana, que los consideraba un par de viejos demasiado pesados, más aún cuando mis padres decidieron que los acomodarían en su habitación, y ella debería mudarse por uno días a mi suite del desván, donde pondrían otra cama.

Con éste no!!!!!! Fue su exclamación, más tuvo que resignarse porque en nuestra casa no había otro lugar disponible, a no ser un sillón en el comedor, que no estaba a su real altura.

Su malhumor era evidente, y a mí la idea de verme privado de mi intimidad al principio tampoco me atraía.

Luego reconocería que estaba equivocado...

Así que después de reacomodarnos llegamos a la primera noche juntos y el clima en la habitación estaba bastante tenso.

Cuando llegué al cuarto ella ya estaba acostada en su cama dándome la espalda y ni me dirigió la palabra.

Por mi parte estaba bien, después de todo ella era la intrusa.

Más al despertarme en la mañana pude ver que ella aún dormía y había cambiado su posición, ahora estaba de frente, sólo que sus sábanas caídas a un costado de la cama me brindaban una imagen de ensueño: un manojo de cabellos lacios y revueltos salvajemente caían en cascada sobre sus labios carnosos; la corta y escotada musculosa que tenía puesta con el bretel caído de su hombro dejaba ver sus pechos más de la cuenta, casi hasta el borde donde asomaba el color chocolate de los pezones, y también descubría la suave piel desnuda de su cintura... y bajo su ombligo la doble tirita de unas bragas rojas se perdían hacia zonas más tentadoras... casi podía distinguir tras el triangulito de tela otro de vello más oscuro, y un pequeño lunar al borde como decorando ese postre que deleitaba mi vista y aceleraba mis palpitaciones.

Mi erección matinal ese día fue tremenda, y ni me atrevía a moverme por miedo a que despertara y me encontrara fisgoneando, pero ¡que diablos! Si con la calentura que tenía podía explotar en cualquier momento, tomé coraje y me levanté en silencio, me fui con la ropa a vestirme al baño... previo aliviarme a dos manos como se merecía ese espectáculo!!

Esa noche con el pretexto del cansancio me acosté primero, y esperé que llegara con la luz apagada.

Cuando escuché sus pasos acercarse el corazón me latió fuerte y ansioso, quería verla mientras se desvestía. La luz de la calle iluminaba sutilmente el cuarto y mis ojos ya estaban acostumbrados a la penumbra, así que podría distinguir claramente su cuerpo sin que ella se diera cuenta.

Mi hermana entró a tientas y miró hacia mi cama tratando de verme. Yo estaba inmóvil y tenso... ni pestañeaba, cerré los ojos un momento para que el brillo en mis pupilas no me delatara. Solo que mi respiración se agitaba... y mi mano se movía imperceptiblemente... acariciándome la verga endurecida, masturbándome lenta y disimuladamente estimulado por la visión de Mariella comenzando su involuntario streep tease.

Su figura silenciosa se movía a tientas hasta llegar al borde de la cama...

Ya se estaba desvistiendo...

Primero fue dejando sobre la alfombra sus botitas y un par de medias.

...la ansiedad me mataba...

Mi corazón galopaba y para ese momento ya tenía que sujetarme con fuerza la pija que estaba como un barrote caliente amenazando sobresalir como un mástil entre las sábanas... imaginando lo que seguía...

Ahora se bajaría el jean que llevaba puesto...

Pero no, giró hacia el extremo de la cama y levantó su remera sobre la cabeza mientras se la quitaba, sus cabellos quedaron sobre su espalda desnuda casi hasta la cintura, cubriendo en parte los breteles de un sujetador con encajes...

Gira... Gira un poquito... solo un poco...

Pensaba mientras las pupilas de mis ojos se dilataban al máximo tratando de no perder detalles. Quería ver su delantera, sus tetas hinchadas y apretadas por el corpiño.

Pero Mariella no escuchaba mis pensamientos, y seguía de espaldas... sólo que ahora desprendiendo el sujetador...

¡¡ Por Dios, se lo va a sacar!!

Casi me infarto, la muy perra dormiría con esos pechos sueltos... y yo sin poder verlos!!

Ahyy!! ¡¡ Pero que idiota soy!!

Me dije a mí mismo. Si la oportuna solución estaba allí, era tan simple y yo lo estaba dejando pasar...!! Hipnotizado en directo por la figura de mi hermana no miraba hacia el costado de la habitación... donde el espejo del armario me devolvía la visión de su tremendo cuerpo apoyado en la cama, con los soberbios pechos al aire, un par de deliciosos globos nacarados con pezones oscuros de color chocolate dignos de saborear, chupar y amasar con deleite, que se bamboleaban suavemente al vaivén de sus movimientos.

Esa imagen bien valía quedarse despierto toda la noche, solo que fue demasiado efímera para mi gusto... Enseguida ella se colocó la remera rosa que usaba para dormir y se cubrió los gemelos.

Me sentí frustrado... por un momento... hasta sentir el sonido de la hebilla del cinturón que sostenía su pantalón desprendiéndose...

Ahora sí, a no perderse detalles!! Mis pupilas se dilataron nuevamente...

Tragué saliva y... casi me ahogo al verla dejar caer el jean sobre la alfombra, y tener ante mis ojos el espectáculo de su vista trasera, unas caderas y un culo espectacular, con unas curvas perfectas que brillaban etéreas a la luz azulina, y contrastaban con el precipicio oscuro que se formaba al centro donde una tanga diminuta se hundía marcando el camino capaz de llevarme a la locura.

Mis ojos se pegaron a esa visión celestial mientras ella se tendía boca abajo en la cama y se cubría con la sábana... solo que antes de dormirse se irguió para acomodar su almohada...

Y la muy perra se puso en cuatro patas!!! Mis venas se sintieron explotar, tenerla en esa posición a mi lado!! de seguro lo hace a propósito!!

Tenerla así a mi lado... tenerla para mí solo...

Solamente una sábana se interponía entre su cuerpo y mi calentura.

Y el ardor se apoderaba de mi mente... la excitación me llenaba, estaba empapado en sudor, afiebrado de deseo.

Me estaba enloqueciendo, hasta parecía que el cuarto se había llenado de su aroma, del perfume de mi hermana...

Podía verla, podía olerla... ahora quería tocar su piel, recorrer su cuerpo... tenerla para mí, tenerla toda la noche dando rienda suelta a mis deseos... Si ella lo hacía con otros...por qué no conmigo? Todos la disfrutaban, y por qué yo no?...

Sin pensar lo que estaba haciendo, en un momento me encontré de pie al lado de su cama; completamente desnudo y con la tremenda erección apuntándola directamente, viéndola respirar suavemente inconsciente de lo que estaba por sucederle...

Tomé las medias y el cinturón que ella había dejado sobre la alfombra...

Y dejé de lado una última vacilación.

Después todo fue rápido y furioso.

En un instante estaba sobre su cuerpo aplastándola con mi peso, la tomé por sorpresa e indefensa boca abajo y fue bastante fácil dominarla. Antes de que pudiera gritar la sujeté de los cabellos y tirando hacia mí levanté su cabeza de la almohada al tiempo que le metía en la boca una media enrollada. Trató de tomar aire asustada y aproveché ese momento para con la otra media asegurar la mordaza atándosela atrás del cuello. Ahora la perra se sacudía tratando de librarse y rasguñarme, hasta que pude doblarle los brazos tras la espalda y maniatarla con el cinturón.

Ya estaba hecho.

La tenía silenciada y atada.

Y podía hacerle todo lo que se me antojara, sin perder más tiempo... TODO...

De un tirón saqué la sábana que la cubría, y la contemplé rozándola suavemente mientras decidía por dónde comenzar la fiesta.

Hundí mi cara aspirando el perfume de sus cabellos, de su piel, lamiendo y besando su cuello... Mariella se resistía y gemía sollozando...

Hermanita... esto te va a gustar... no voy a hacerte nada que no ya no hayas probado...

mientras le hablaba al oído lamiendo el lóbulo de la oreja comenzaba a apoyarle mi pija endurecida contra las nalgas, deleitándome con la suavidad de esa piel tersa y tibia..

Ella se sacudió tratando de librarse, oscilando el culo de un lado a otro como una víbora, sólo logrando acrecentar mi excitación y placer con el frote lujurioso... hasta que logré arrancarle la tanga y dejar que mi aparato quedara acomodado en esa zanja caliente entre sus nalgas, sensación por demás gloriosa... tuve que controlarme para no soltar un chorro de leche allí mismo...

Entonces me concentré en la parte superior del tesoro, pasando mi mano por debajo de su remera para aferrarla mejor, subiendo lentamente por su pecho hasta que mis dedos rozaron la base de sus senos, de esas tetas tremendas y lechosas, se las comencé a amasar palpando su dureza, estrujándolas con pasión sintiendo como me llenaban las manos y sus pezones se erguían duros estimulados por el miedo y el roce...

Me apreté contra sus muslos como un perro en celo dejándome llevar por el deseo animal de poseerla, de penetrarla y servirme de ella como hembra, empujando instintivamente a tientas con la verga hacia delante buscando el camino al placer... dando estocadas a ciegas... hasta sentir que la punta se oprimía contra algo húmedo y más caliente... sí, ese era la entrada, seguí con más fuerza... sintiendo como su capullo cubría mi glande... ahh!..y entonces sus labios vaginales cedieron y me recibieron por completo estrechando el miembro rígido... guiándolo al calor meloso de su interior. Se lo metí todo de un golpe, con un solo envión...

Qué locura, conocer esa lujuriosa sensación nunca antes disfrutada!!

Quise contenerme y disfrutar de ese glorioso momento de éxtasis, más mi cuerpo pedía más y ya no me respondía, mi cadera comenzó a oscilar con más fuerza buscando saciarse, enterrando a fondo y luego retrocediendo cada vez con más fuerza mi pijota endurecida y enloquecida por esa sensación sublime... de placer carnal al extremo... me había perdido por completo poseyendo a Mariella con la lujuria animal acumulada por tanto tiempo y ahora descargada con frenesí, tanto que no pensaba lo que estaba haciendo... estaba sometiendo a mi propia hermana...

Y el sólo hecho de esa débil luz de conciencia que brilló en mi cerebro por un instante lejos de detenerme me excitó todavía más,... Sí, era el placer de lo prohibido, de lo siempre negado y jamás alcanzado.

Ahora estaba a mi merced y abierta a mis deseos, podía hundirme una y otra vez entre sus muslos, meciéndoselos al compás de mi verga que la taladraba incansablemente, lejos de detenerme mi ímpetu aumentaba igual que la temperatura y el flujo húmedo en el sexo de mi hermana...

Enloquecido en mi propio placer no me había percatado de ello, ahora su vagina era un mar de flujo caliente que la lubricaba y bañaba mi miembro, produciendo un acompasado sonido de chop-chop que acompañaba al furibundo mete y saca...

Y Mariella ya no se sacudía resistiéndose como al principio, su cuerpo empapado en sudor parecía haberse doblegado por completo y sus caderas ahora oscilaban entregadas a mis deseos. Sus gritos ahogados habían cesado, sólo se escuchaba su respiración agitada y un débil gemido contenido que la acompañaba y aumentaba siguiendo el ritmo de los bombeos de mi pija. Y si faltaba algo... fue el ver la expresión de su rostro, apoyado de lado contra la almohada con las mejillas afiebradas, con matas de cabellos sueltas sobre su cara que dejaban entrever sus ojos verdes entornados y brillando de gozo, y su boca,... por Dios su boca... abierta, como reclamando más aire y con la lengua moviéndose agitada, humedeciendo con saliva los labios rojos y carnosos, para después morderlos en una mueca desfigurada de placer salvaje.

Porque sí, mi hermanita la estaba gozando tanto o más que yo... con el movimiento las mordazas se habían aflojado y resbalado de su boca. Podría haber gritado pidiendo auxilio y socorro y que todos en la casa se enteraran... pero no, allí estaba... entregándose mansamente a ser servida, como una yegua ofreciéndome la grupa en alto.

Y su sexo caliente me recibía y disfrutaba, y este descubrimiento me hizo alcanzar el cielo, la gloria y la demencia al mismo tiempo...

Aflojándole el cinturón le solté las manos y entonces ella me miró con esa carita mezcla de nena agradecida y puta provocativa que me enloquecía, y estirando su brazo me aferró de la cintura instándome a que siguiera tomándola...

   

No pares... hermanito... no pares...susurró su voz entre gemidos de gata complaciente.

Y tomándola de las caderas arremetí con más bríos, unos... dos, tres bombeos salvajes enterrándole con lascivia la verga hasta el fondo, hasta apretar los testículos contra sus muslos mojados de flujo...

Ahh... Ahhh!...Mariella se conmovió retorciendo todo su cuerpo y dejando escapar un grito de placer mientras llegaba al clímax, tuve que tomarla de los cabellos y tapar su boca... sólo para que la muy perra me mordiera desbocada en plena acabada... por toda respuesta la penetré con más vigor, dejando hasta mis últimas energías en esos bombeos alocados mientras con la otra mano le estrujaba las tetas, apretándole un pezón endurecido entre mis dedos, lo que la hizo viborear y prolongarse en un orgasmo múltiple. La sentía vibrar y acabar jadeando, frotándose, su cuerpo contra mi cuerpo, fundidos en sudor, a punto de desmayarnos...

Yo no resistía más, sentía los espasmos que me brotaban desde el bajo vientre desbordando los testículos hacia la cabezota hinchada de la pija a punto de explotar... Ya me sentía venir cundo escuché la voz débil de mi hermana que me suplicaba... No, adentro nooo... y me paró en seco la acabada...

En ese instante traté de contenerme lo más posible dudando que hacer... saqué la verga apurado y me la oprimí tratando de retener lo imposible, decidiendo en un segundo si acababa entre sus piernas, en el muslo o tiraba el semen a las sábanas... porqué no me habría puesto un preservativo...

Pero por suerte Mariella era más experimentada en estas lides, y volviéndose con un movimiento felino atenazó mi miembro hinchado, sujetándolo entre sus dedos de uñas largas y pintadas... como buena gata... para devorarlo llevándoselo a la boca...

Sorprendido y extasiado sentí como sus labios carnosos rodearon el glande al tiempo que su lengua pérfida me lamía la cabezota morada, succionando con ardor y llamando ansiosa a mi leche... que no se hizo esperar...

Los labios de mi hermanita lograron su propósito y mi semen caliente se derramó en su boca y en su carita de nena golosa... borbotones de semen espeso salpicaron su rostro y se chorrearon por sus pechos, mientras que la deliciosa boca de Mariella como una puta hambrienta mamaba la corrida de esperma lechoso saboreándolo y trataba de tragarlo sin que se le escapara una gota, relamiendo los chorreones que corrían por su mejilla y a lo largo del tronco venoso...

Ahh!! Que delicia!! Ver el rostro de mi hermana untado con mi esperma, fregándose la pija por la cara y chupándola enloquecida... tragándose mi leche...

Deliciosa visión que me extasiaba, me hacía tocar el cielo... sublime, gloriosaaa... ahhhh!!!

Qué acabada maravillosa, digna de película triple x!!!! Digna de prolongarse en el tiempo y no acabar nunca... literalmente... hermosa...

Demasiado hermosa para ser real...

Porque no era la boca de mi hermana la que recibía mi leche, sino... mi mano... una vez más...

Y el semen se me escurría entre los dedos salpicando las sábanas como consecuencia de la tremenda paja que acababa de hacerme... mientras Mariella dormía plácidamente en su cama ajena a mis desvaríos fantasiosos sobre su anatomía...

Sí... Así era realmente...

Y en fin, no tuve más remedio que volver a mi triste realidad y mientras me recuperaba y me calmaba decidí no seguir soñando despierto con las curvas de mi hermana... al menos por el momento.

Es que después de tanta acción estaba realmente agotado, y la modorra del sueño finalmente terminó por vencerme y dominar mi cuerpo. Cerré mis ojos... y envuelto en la nebulosa todavía seguía fantaseando con que algún día podría concretar mis deseos con Mariella.

Si en ese momento hubiese siquiera sospechado que en unos días la realidad superaría a mi imaginación... no me hubiera quedado dormido...



© TRIBAL

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