Nunca se me hubiese ocurrido ser infiel pero desde que
sucedió la primera vez espero la ocasión para volver a serlo.
En primer lugar y como preámbulo les diré que me llamo
Patricia y tengo 36 años aunque todos los que me conocen no me hagan mas de 28.
Suelo llevar el pelo corto (castaño) y aunque con algún quilito acumulado
todavía levanto miradas a mi paso, mido 1,58 senos grandes (talla 100) y un culo
que es mi orgullo (respingon y bien duro)para definir 100-62-92.
Aunque hace algún tiempo para mí era inimaginable estar
contando esto aquí para todos ustedes, mi vida ha dado un cambio y ahora para mí
es necesario hacerlo, es mas me excita que todos puedan leer mis aventuras
sexuales.
Estoy casada hace 5 años con José y aunque paso muchos días
sola por la profesión de mi esposo (bombero) nunca he sentido la tentación de
estar con otro hombre. He de decir que hasta el momento en que les voy a relatar
no había estado con otro hombre que no fuese mi marido. En la cama siempre he
tenido mas que suficiente con lo que mi marido me daba, siempre mucho menos de
lo que el querría como suele ser normal en las mujeres.
Mi marido suele fantasear bastante mientras hacemos el amor.
Que si le gustaría que lo hiciese con otro hombre
Que si lo podíamos hacer con otra pareja
Que si podíamos incluir otra persona del sexo que más me
apeteciese
Pero yo siempre le seguía la corriente y siempre hacia caso
omiso de lo que decía, tenia mi orgasmo y ahí terminaba todo.
Para celebrar la llegada de la navidad se organizo una cena
de la gente del trabajo, entre las que se encontraban algunas de mis amigas, y
aunque no me apetecía ir, mi marido me incito a hacerlo. Me convenció con la
excusa de que el no iba a estar en casa, puesto que empezaba su guardia de 48
horas esa noche a las 21 horas y que así no me aburriría en casa. Bueno llegado
el momento me vestí (suelo vestir con ropa bastante sexy y juvenil para mi edad)
me coloque un pantalón de corsario bien ajustado de color rojo, botas por debajo
de la rodilla blancas, un conjunto de tanga hilo dental y sujetador similar a la
piel del tigre, un top blanco translucido muy escotado y para no resfriarme en
el trayecto me enfunde mi abrigo hasta los tobillos.
La velada resulto bastante agradable. Al finalizar la cena
nos dirigimos a una discoteca de moda donde al poco de haber llegado se
presentaron dos hombres de unos 45 años que aunque no conocíamos me pareció
haberlos visto por la cena. Se presentaron como Raúl (pelo canoso casi blanco,
físico admirable y una educación exquisita) y Ángel este era un poco mas alto
1,85 moreno y aunque sin llegar a obeso era bastante corpulento. Estuvimos
tomando algunas copas y bailando, siempre con un comportamiento ejemplar por
parte de ellos hasta que las amigas que me acompañaban fueron marchando con la
excusa de que tenían a sus hijos durmiendo. Eran cerca de las 2 de la madrugada
cuando tan solo quedaba yo con los dos hombres, que me sugirieron marchar a otro
tipo de local de otro tipo de ambiente. No quise ser descortés y accedí. En
pocos minutos estábamos en un local de ambiente más tranquilo, tomamos unas
copas y bailamos. Estaba bailando con Raúl al cual encontraba muy atractivo e
interesante cuando acerco su cara a la mía intentando besarme a lo que me
resistí, mientras seguíamos bailando pude sentir el roce de su entrepierna que
debía estar bastante erecta ya que al apretame contra ella lo notaba muy dura y
fue cuando empezaron a rondarme por la cabeza todas las fantasías de mi marido,
no se si era mi otro yo u el alcohol que había ingerido, pero mi cabeza estaba
dando vueltas al tema. De pronto Raúl volvió a la carga pero esta vez no me
cerciore de ello hasta que tenia sus labios pegados a los míos y aunque quise
separarlos el me sujeto y no lo pude evitar. No tarde en reaccionar y nuestras
lenguas se fundieron en una, empezamos literalmente a besarnos como dos
enamorados que se despiden y no saben cuando volverán a verse. Nos retiramos a
un rincón menos concurrido y de los besos pasamos a las caricias en mis senos y
culo por parte de Raúl. La verdad es que yo me estaba derritiendo de placer,
estaba como un flan no sabia lo que me hacia de tanta excitación.
Raúl me susurro que le apetecía mucho hacer el amor con migo
desde que me había visto cenando y no iba a aceptar una negativa por mi parte.
Quede un poco pensativa, era la primera vez que iba estar con
otro hombre que no fuese el mío, por otra parte me moría de ganas de que este
hombre me hiciese suya, llevaba toda la noche trabándoselo y yo, la verdad lo
deseaba y la otra opción era marchar a casa sola y apagar mi fuego sola como
tantas noches con mi juguetito.
Le cogí la mano y le dije: Soy toda tuya.
No tardamos en salir del local y junto a Ángel nos dirigimos
a un Hotel cercano. Pidieron dos habitaciones contiguas y subimos a la nuestra
mientras Ángel marchaba a recoger unos papeles al coche.
Llegamos a la habitación y pensé que aquí acabaría la
galantería de toda la noche, creí que seria tratada como una vulgar zorra, pero
me equivoque.
Tomamos una botella de champán y bailamos muy pegados
mientras el me iba poniendo en ambiente, no tarde mucho en estar recostada sobre
la cama mientras el me sacaba la botas y los pantalones. Entre besos y caricias
me desnudo por completo. Me besaba y succionaba mis pechos y fue bajando hasta
mí rasurado bello pubico, se detuvo en él durante unos segundos y siguió bajando
hasta llegar a mi mojado coño. Me lamía tiernamente hasta que paso a ser más
brusco y su lengua me lamía el clítoris más rápido provocando que yo me
retorciera de placer hasta el punto que estaba apunto de llegar al orgasmo,
cuando entro Ángel en la habitación con un maletín. Quede un poco cortada pero
la lengua de Raúl siguió con su tarea y ya no di mas importancia al hecho de que
hubiese otra persona en la habitación mientras estaba cometiendo mi primera
infidelidad. Era tal mi estado de excitación que no tardo en llegar mi primer
orgasmo.
Me llevo a un sillón de la sala, se bajo el slip, ya había
perdido el pantalón, saco su polla, la más grande que jamás havia visto, debería
de tener unos 16 cm. La de mi esposo mide 13 cm. Me la acerco a los labios y no
dude en empezar a darle una buena mamada. me la ponía en la boca la apretaba con
mis labios, moviendo la cabeza para masturbarla, me la introduje en la boca y me
relamía su glande mientras con mis manos le pajeaba y acariciaba sus grandes
cojones, sus gemidos eran intensos y empezó a eyacular, me vino justo sacarme su
miembro de la boca y me salpico todo su semen por la cara.
Ángel se había desnudado y sin percibirlo sé había colocado a
mi lado y me ofrecía su polla para que se la mamase, como estaba tan excitada no
lo dude ni un segundo aunque esta si era una polla que daba miedo debería de
tener 20cm y su diámetro rondaría los 4 cm. Creí que mi boca no seria lo
suficientemente grande para este artefacto pero empecé a relamer su cabeza y
poco a poco fui introduciéndomela todo lo que pude en la boca, no debería de
hacerlo mal por que su tamaño aumento hasta un limite que se me hacia difícil
sacármela de la boca.
En esos momentos Raúl se había separado de nosotros y se
encontraba en un rincón con el maletín que Ángel había traído, al parecer según
pude saber al día siguiente había colocado una cámara y estuvo filmando toda la
noche lo que allí estaba pasando.
Mientras seguía haciéndole una mamada a Ángel, Raúl se había
enfundado un preservativo y se había colocado tras de mi para meterme su
instrumento en mi chorreante conejo. No tubo demasiados problemas ya que estaba
suficientemente lubrificada, y apenas acomodo su polla en el fondo de mi cavidad
vaginal empezó a dar fuertes sacudidas mientras yo seguía con la otra polla en
mi boca. No tarde en volverme a correr al tiempo que Ángel empezó a descargarse
en el fondo de mi garganta, intente sacarme la polla de la boca pero por su
grosor y mi corrida bestial me fue imposible, tuve que tragar hasta la ultima
gota, me entraron horcajadas y por poco vomito, pero tras coger un poco de aire
me recupere, Raúl seguía bombeándome y el otro ahora me estaba comiendo las
tetas como si de un recién nacido se tratase.
Sentí que Raúl sacaba su polla de mi coño y me empujaba el
cuerpo hacia delante hasta casi quedar horizontal y en ese momento sentí como
intentaba meterme el pene por el ano. Muy pocas veces lo había hecho con mi
esposo ya que siempre me dolía bastante y ahora el intentaba hacerlo con un falo
mayor que el de mi marido. Me asuste y quise
Negarme pero Ángel me sujeto y me susurro que no padeciera,
que su colega me estaba preparando para él. De un solo empuje sentí como un
metro de carne me entraba y rompía internamente. Ambos no paraban de impulsarse
y retroceder, sintiendo que cada vez lo hacían con más fuerza y excitación.
Después del dolor empecé a gozar y solo podía pedirle que no se corriera
todavía, que quería mas, pero hicieron caso omiso y Raúl se acostó en la cama
boca arriba, me senté encima y empecé a cabalgarlo, Ángel se coloco tras de mi
inclinando mi cuerpo hacia delante hasta hacer que mis pechos diesen con el
cuerpo de Raúl, en ese momento pude sentir el martillo de esta que empezaba a
Explorar mi cavidad anal, no sin tener alguna que otra
dificultad para ello. Aunque me ardían las entrañas ahora ya podía saber que
después del dolor llegaba el placer y así fue cuando la llego a introducir
entera empezó a sacudir con mucha energía, estaba exhausta y no podía de parar
de tener orgasmos ya había perdido la cuenta, casi a la vez se vaciaron los dos,
primero mi culo recibió una gran cantidad de semen que recorría mis entrañas, y
seguidamente Raúl saco su polla de mi coño se quito el preservativo y se vació
en mi boca, esta vez lo como agradecimiento por todo me lo trague todo, hasta
empezó a gustarme. Nos dimos una ducha y nos acostamos desnudos los tres juntos.
La mañana siguiente sobre las 10 nos trajeron el desayuno a
la habitación y comentamos lo que habíamos disfrutado la velada anterior y fue
cuando Raúl saco la cámara de video y me dijo: Este es un regalo que tenemos
para ti, saco la cinta de dentro y me la entrego diciéndome, aquí tienes la
prueba de tu infidelidad, esperamos que disfrutes mucho viendo lo que hicimos
anoche.
Me confesaron que regentaban un prostíbulo aquí en Valencia y
que debían de ir a solucionar unas cosillas pero que si me apetecía podía
acompañarles y después iríamos a comer.
Mi cabeza empezó a dar vueltas pensando como seria eso, y
demás cosas y acepte.
Mejor les dejo este capitulo para otro día pues creo que en
este ya me extendí bastante.
Espero les haya gustado la noche en que puse la cornamenta a
mi José.
Me pueden hacer comentarios: laotrapatriciahotmail.com