Fui puta del compadre
Con los compadres, y mi familia, siempre hubo relación de
respeto. Convivíamos en reuniones y salidas a bailes. Creo que notaron el cambio
de mi comportamiento, pues ya no era la señora aquella seria vestida
recatadamente. Ahora mi manera de vestir era más atrevida sin llegar a ser
vulgar. Sabía que les extrañaba mi forma de vestir, no se daban cuenta que mi
sexualidad florecía cada día más.
Como saben, mi esposo es muy tomador, y supe que mi compadre
solapaba la relación de mi marido con su secretaria, pero no me importaba, yo
gozaba a escondidas del buen sexo con Oscar, y mis dos jóvenes vecinos.
El desliz con mi compadre empezó un viernes en que se
presentaron en la ciudad de Monterrey, unos grupos del recuerdo, la comadre nos
invitó y nos fuimos los cuatro en el carro del compadre.
En el evento disfrutábamos de la música romántica, pero mi
marido sin perder tiempo empezó a beber como si se fuera a acabar, me tenía sin
cuidado, ya que mi compadre nos llevaría de regreso a casa. Además de que la
actitud de mi marido me era indiferente.
Los compadres bailaban mientras yo escuchaba la música y veía
a la gente, mi esposo era feliz con la botella pegada, regresaron a la mesa y
platicamos la comadre y yo, de repente me vio aburrida, y como recibió una
llamada a su celular, se alejó del ruido para atender la llamada, pero antes le
pidió al compadre que me sacara a bailar.
Yo traía un vestido negro muy corto, tanga y sostén blancos.
Había demasiada gente y el compadre aprovechaba para darme apachurrones, y como
yo ya era una adicta sexual me hacía la desentendida.
Pasaron una canción muy romántica y bailamos muy pegados,
como enamorados, segura de que nadie nos conocía, me recargué en su pecho
mientras él bajaba sus manos en el borde de mis nalgas, mis pechos tocaban el
suyo, y nuestras bocas discretamente se tocaban, sin llegar, sin atrevernos a
más, o mejor dicho, no se atrevía a más.
La canción terminó y empezó otra muy clásica, como muchos de
los presentes. Nos detuvimos a escucharla. Mi compadre se puso detrás de mí
abrazándome discretamente, luego puso sus manos en mi cintura, se pegó en mis
nalgas y sentí su verga dura. Dejé que la frotara en mi trasero, se dio cuenta
que me estaba gustando y levantó mi vestido por detrás, sentí arriba de mis
nalgas lo helado de la hebilla de su cinturón, las acariciaba, metió su mano
derecha en el frente de mi tanga para masturbarme, mi raja ya estaba húmeda.
Parecía que nadie se daba cuenta de lo que sucedía. Posó sus labios en mi cuello
estremeciéndome, sus dedos oprimían mi clítoris llenándome de placer. Cuando
moví mis nalgas sobre el pantalón de mi compadre, los que estaban más cerca,
estaban atentos a lo que sucedía, yo deseaba seguir pero mi nos detuvimos cuando
encendieron unas luces, y nos fuimos a la mesa. Ya sentados el compadre se puse
a mi lado y tocaba mis piernas sin que mi comadre ni mi marido se enteraran.
Ya de regreso mi marido iba casi dormido, antes de llevarnos
a la casa, dejó a la comadre en la de ellos, imaginé su plan, pero solo se
limitó a ayudarme a meter a la casa a mi esposo, y se fue. Yo me acosté con las
ganas de ser cogida por mi compadre.
Recuerdo muy bien que a la mañana siguiente, pensando que no
iba a trabajar mi esposo por causa de la cruda y aprovechando que estabamos
solos, me bañé y me puse sexy. Un corpiño rosa claro y bikini blanco, cuando se
levantó, se baño de prisa, apenas desayunó y ni siquiera notó mi disponibilidad
para coger.
Me quedé frustrada y enojada, pero me consolaba el hecho de
que Oscar o alguno de mis vecinos como Sandro o Iván, estaban dispuestos, y
cogería con ellos sin remordimiento. Me quedé en la mesa tomando un café, con la
idea de llamar o esperar a que llegara alguno de ellos.
Escuché el motor de una camioneta, me asomé y vi a mi
compadre que se dirigía a la entrada de la casa. De inmediato fui a la recámara
para vestirme, y por la prisa me puse el mismo vestido que traía en la noche.
Cuando abrí la puerta, noté que estaba nervioso y preguntó
por mi esposo, le dije que ya se había ido, aunque él sabía que estaba sola,
pues me dijo que vio cuando se fue.
Lo pasé y lo invité a tomar café, mientras le servía
observaba mis piernas, y es que el vestido se levantaba un poco. Hablamos de
tonterías hasta que sin más ni más, intentó abrazarme, me retiré "indignada" y
me puse al otro extremo de la mesa. Desde ahí el compadre bajó su pantalón y
sacó su verga, se veía jugosa, con un glande descomunal, y gorda. Yo me
preguntaba, ¿porqué las vergas de otros, son mejores que las del esposo?, ¿así
era siempre?. El caso es que no quitaba la vista de su palo y vio cuando saqué
la lengua para saborearlo, me subí a la mesa a gatas y me acerqué para
mamársela, él se estiró para levantar mi vestido, estiró mi bikini para meterlo
entre mis nalgas;
--COMADRE, QUE RICAS NALGAS TIENE, SABÍA QUE ESTAN BUENAS,
PERO NO IMAGINABA CUANTO.—yo solo gemía, no podía hablar con la boca llena de
huevos y verga. –NO SABE DESDE CUANDO LA DESEO COMADRE, SIEMPRE SE ME HA
ANTOJADO TENERLA, Y HOY SERÁ ESE DIA.—
--¿POR QUÉ NO ME DECÍA NADA COMPADRE?.—
--PUES EL RESPETILLO ANTE TODO.—
--¡PIÉRDAME EL RESPETO Y HÁGAME LO QUE QUIERA!.—
--NO LE VOY A PEDIR PERMISO COMADRE.—seguían sus manos en mis
nalgas acariciándolas de todas formas, yo mamaba a placer su jugosa verga que
brillaba de ese líquido trasparente y rico.
Se quitó y se puso detrás de mí, levantó mis caderas y jugó
con mis nalgas, las mordía, me nalgueaba, lamía mi culo, y me masturbaba.
Me bajó de la mesa sin voltearme y sin compasión me la dejó
ir hasta el fondo, sentí como su glande cabezón, rozaba mi clítoris a la primera
metida. De tantos jugos vaginales su verga entraba y salía como "Juan en su
casa", parecía un viejo amigo de mi panocha.
--¡COMADRE, YA SABÍA QUE ALGO TENÍA USTED!.—
--¿Y QUE TENGO COMPADRE?.—
--ES DEMASIADO CALIENTE Y LE ENCANTA LA VERGA.—
--¿USTED CREÉ QUE ME ENCANTA LA VERGA, ESO CREÉ?—
--SI NO LE GUSTA ACTÚA MUY BIEN MAMITA— Empezamos a
olvidarnos de las formalidades.
--¿TE GUSTA MI ACTUACIÓN?.—
--QUE SI ME ENCANTA, ESTÁS MUY RICA Y LO GOZAS.—
--¡SI, CÓJEME COMPADRE, CÓJEME QUE ME GUSTA SU VERGA, ES
DELICIOSA!.— Movía como loca mis nalgas mientras metía un dedo en mi ano.--¡ASÍ,
ASÍ CÓJASE A LA COMADRE!.—
--COMADRITA, TIENES UNAS NALGAS SABROSAS, Y ESE CULO, ME ESTA
INVITANDO A METER MI VERGA POR AHÍ!.—
--¡AY COMPADRE, ME DOLERÁ, NUNCA LO HE HECHO ASÍ!.—Le dije
con voz de niña chiflada.
--ME VAS A DISCULPAR COMADRE, PERO NO LE CREO, PERO DÉJAME
PROBAR A VER SI ES CIERTO.—Sacó su verga y llenó de saliva mi culo, cuando la
metía, yo abría mis nalgas para facilitarle las cosas, mi culo empezaba a tragar
su pene.
--¡COMADRE, ESTE CULO YA SE HA TRAGADO DEMASIADA VERGA, LO
TIENE MUY ABIERTO!.—
--YA VE SU COMPADRE, QUE LE GUSTA POR AHÍ.—
--¡NO QUE NO COMADRE, NO ME DIJO QUE EL COMPADRE NI CASO LE
HACE.—
--BUENO, DE VEZ EN CUANDO ME HACE ALGO, Y SOLO QUIERE DARME
POR AHÍ, Y A MÍ ME ENCANTA ASÍ.—Le mentí, pues para esa fecha, mi marido nunca
me había cogido por el ano.
CON ESTE CULO TE HACES RICA COMADRITA.—
--¿PORQUÉ LO DICES COMPADRE?.—
--PUES, SI EL COMPADRE NO LA ATIENDE, AL MENOS SE HACE RICA
CON EL DEDO, ¿NO?.—
--A VECES COMPADRE, A VECES ME ATIENDO SOLA.--
--PORQUE LE ENCANTA COGER POR AHÍ, Y SUS NALGAS SON HERMOSAS
Y SE ANTOJAN DE VERLAS.—
--¿SI, USTED ME PAGARÍA COMPADRE?.—
--CLARO, Y NO ME IMPORTA SI SE LAS DA A OTROS, SI YO LAS
TENGO EN ESTE MOMENTO, Y NO SERÁ LA ÚNICA VEZ.—
--NO COMPADRE USTED PUEDE VENIR A COGERME CUANDO QUIERA,
ESTAS NALGAS SON SOLO DE USTED Y SU COMPADRE CORNUDO, QUE CASI NO LAS ATIENDE.—
--PUES NO PARECE, TIENE EL CULO ABIERTO, SE NOTA QUE LE DA
GUSTO A SU TRASERO.—
--¡SI COMPADRE, ME DOY Y SE DAN GUSTO CON MIS NALGAS!.—
--¡PINCHE COMADRE, YA DECÍA YO QUE ES UNA PUTA!.—
--NO ME DIGA PINCHE, DÍGAME PUTA, ME ENCANTA ESO. ¡SI, LO SOY
Y ME GUSTA SERLO!.—Sin sacar su verga me cargó y me llevó a la cama. me empinó y
siguió dándome por el culo, usé mi mano para manipular mi clítoris, me di cuenta
que no era necesario, el glande de su verga es tan gorda que me hizo ver
estrellas y sin tocar mi clítoris, experimenté orgasmo delicioso y largo que me
hizo perder el control de mis movimientos traseros. Mi compadre no soportó y
eyaculó en mi recto, nuestros jadeos se confundieron, yo estaba rendida y
satisfecha, creo que haberme aguantado las ganas me hizo explotar de esa manera,
y caí rendida.
El compadre me acomodó sin sacar su verga y descansamos, sin
querer me quedé profundamente dormida, y cuando desperté, había en el buró dos
mil quinientos pesos, me sorprendió porque se las hubiera dado gratis, pero
pensé que no me hacía daño quedármelos.
Así que cada vez que mi compadre me daba verga, me pagaba
generosamente, y me sentía como me gusta ser; una puta, LA PUTA DE MI COMPADRE.