Quiero que me folles, y a ver qué pasa...
Ya sé que esto no encaja en mi conducta habitual, que te
sorprenderá que te lo pida de forma tan explícita porque nunca te he dado
muestras de ello, que quizás te resulte más complicado que excitante pensar en
la situación. Es posible incluso que te esté pidiendo algo que no te apetece
hacer…, que te ponga en un compromiso, pero quiero que sepas que me gustaría
que, de vez en cuando, te dejaras de insinuaciones decorosas, de caricias
superfluas, de preparativos innecesarios y me follaras sin más. Sin preguntar.
Sin tratar de averiguar si me apetece sexo ese día. Sin intentar convencerme. Yo
quisiera que algún día me utilizaras pensando sólo en ti, en tu propio placer, y
a ver qué pasa…
Se me ocurren mil oportunidades relegadas por la rutina,
pisoteadas por el minutero del reloj, aplastadas entre los muebles. No tienes
que buscar una situación especial, ni un día preciso, ni siquiera un lugar
distinto de los que ocupamos diariamente. Me basta con que obedezcas a tu
excitación.
Déjate llevar por las prisas, descarga en mí tu urgencia
carente de formalismos, abórdame por sorpresa y sin besarme siquiera embísteme
de frente o por la espalda, dormida o despierta… despójame de lo justo para
poder acceder a mis orificios, y aborda mi cuerpo y mi mente para desarmar mi
coherencia, mi sensatez, mi raciocinio… No esperes a que mi sexo responda con
humedad, ni mi boca con gemidos. Quiero experimentar la invasión de tus ganas,
tu fuerza y tu superioridad. Tu egoísmo. Sentir cómo me utilizas a tu antojo.
Cómo me manejas, me usas, me disfrutas. Sin explicaciones, sin tiempo para
preguntas, sin derecho a respuestas. Que todo el diálogo se reduzca al monólogo
de tus manos y tus bramidos. Quiero que hagas de mí tu juguete, tu capricho, la
caja de tus deseos, el recipiente de tus fluidos. Y a ver qué pasa…
Tampoco es fácil para mí imaginar la situación, por eso
quiero vivirla. Me gustaría sentirme débil, cazada por tus garras, inmovilizada
por tu codicia voraz, violenta, depravada. No tener opción de sugerir, ni
reprender, ni reclamar… Sentirme marioneta de tu voluntad, manipulada por tus
deseos más primitivos y tus impulsos más espontáneos.
Me da igual que sean las 3 de la madrugada o las 3 de la
tarde, tampoco me importa que sea sábado o martes, ni la postura que elijas, ni
la ropa que lleve puesta, ni lo que tenga que dejar a medias, ni lo que tenga
que hacer después, ni que se enfríe la cena o el desayuno, ni que… Nada. No me
importa nada. Quiero que tú me folles sin más, y a ver qué pasa…
Espir4l,
Diciembre 2005