ESPECIAL DE HALLOWEEN:
MI ÚLTIMA NOCHE DE BRUJAS.
Este es un hecho real que ocurrió en la víspera de la noche
de brujas del año pasado y fue una experiencia que realmente no se la deseo a
nadie, ya que nunca me había sentido tan sólo en mi vida como en esa
oportunidad.
Esa mañana me había levantado temprano como siempre; había
desayunado sólo, ya que mi mujer aún dormía, había tomado la vianda con el
almuerzo preparado la noche anterior y s continuación me dirigí hacia el
ascensor, listo para comenzar mi jornada.
Apenas llegué al garaje del edificio, subí a mi automóvil, lo
encendí y comencé a conducir lentamente hacia mi trabajo.
Tras quince minutos de viaje, arribé a mi destino. Estacioné
en el parking y subí por el elevador directo hasta el segundo piso.
Cuando entré a la oficina, el reloj marcaba las 9 de la
mañana, y ya desde tan temprano, intuí que algo extraño estaba ocurriendo.
"Hola!" saludé en forma general, como lo venía haciendo desde
mi primer día de trabajo.
Nadie contestó.
Peor aún... ni siquiera giraron la cabeza para verme llegar.
"Buen día!" insistí alzando unos decibeles mi voz.
No recibí contestación de nadie.
Qué estaba sucediendo aquí?
Deduje que ése no iba a ser un buen día, por lo que opté por
ignorar el hecho y sumergirme en mi trabajo, aunque por más que realmente lo
intenté, no pude evitar percatarme de que ni siquiera había recibido un sólo
llamado telefónico durante toda esa mañana, lo que me hizo que comenzara a
ponerme aún peor.
Hice mi labor cotidiana sin distraerme, y cuando llegó la
hora del almuerzo, decidí hacer una llamada a mi departamento.
"Hola, amor? Cómo está todo por allí?" dije tras escuchar la
voz de mi mujer del otro lado del tubo.
"Hola? Hola?" repitió como si no me escuchara.
"Hola, cielo... soy yo, tu marido... no me escuchas?"
pregunté con dudas.
"Hola? Quién habla?" preguntó un tanto alterada. "Por qué no
me contesta?"
"Yo, querida... soy yo, Zesna" dije alzando un poco la voz,
con la intención de que pudiera escucharme.
"Pero qué ganas de joder, carajo... como si no tuviera nada
que hacer como para distraerme con gente pelotuda que llama y no habla cuando se
le atiende" dijo en tono irritado, y colgó el tubo.
"Pero qué mierda está sucediendo hoy?"
Miré a todos mis compañeros de trabajo que conversaban entre
ellos o simplemente reían... pero parecía como que yo no estuviera allí. Me
estaban ignorando completamente... sería posible que hasta mi mujer lo estuviera
haciendo?
Tenía una sensación realmente extraña...
Almorcé y antes de retornar a mi trabajo, volví a tomar el
tubo del teléfono para intentar hablar con mi esposa por segunda vez. En esa
oportunidad, el sonido de llamado se cortó apenas se accionó el contestador
automático.
"Hola querida... soy yo, Zesna... mira, te he llamado antes,
pero parece que no escuchabas lo que te decía... bueno, veo que no estás en
casa... así que te dejo este mensaje... era sólo para saludarte ya que te
extrañaba como me sucede a diario. Nos vemos esta noche cuando vuelva a casa,
si? ... te mando un beso."
Volví a mirar a mis compañeros de trabajo, para confirmar que
nadie me estaba mirando.
"PERO QUÉ MIERDA LES SUCEDE HOY?" les vociferé.
Nadie siquiera dejó de conversar con su interlocutor. Nadie
me dirigió una mirada. Nadie se inmutó por mi grito. Era como que yo estuviera
completamente invisible para todos. Ni siquiera me escuchaban.
Me pellizqué el brazo para comprobar que esto no era una
pesadilla. El dolor y posterior moretón, me hicieron saber que estaba bien
despierto. Pero aún no tenía ningún indicio de lo que estaba ocurriendo.
Entrada la tarde, poco a poco, y a medida que terminaban con
sus tareas, cada uno de mis compañeros de trabajo se fue retirando a sus
hogares.
Nuevamente la sensación de estar invisible para todo el
mundo:
Todos se saludaban entre ellos, pero yo seguía sin existir
para nadie.
Ofuscado, fui al baño para verme al espejo. En ese preciso
momento, Julio, el gordito encargado de la sección archivos, salía de allí,
cruzándose conmigo apenas entré al tocador.
"Julio, escucha..." dije, pero me quedé con la palabra en la
boca. Él también siguió caminando como si yo no estuviera allí.
La situación era desesperante... estaba a punto de volverme
loco.
Miré mi imagen reflejada en el espejo y quedé aún peor. Yo no
estaba invisible, sino que parecía que los demás no me veían ni me escuchaban.
Me mojé el rostro con agua fría. Miré mi reloj y me contenté
con percatarme de que la hora de regreso a casa ya estaba próxima.
Cuando salí del baño, nuevamente esa sensación de soledad y
desesperación: las luces de la oficina estaban apagadas, eso quería decir que ya
se habían retirado todos mis compañeros.
Menos mal que yo tenía llaves de la puerta principal, sino me
hubiera tenido que quedar allí hasta la mañana siguiente.
Mientras conducía a mi departamento, noté que tenía los
nervios alterados y un sudor frío me estaba recorriendo la columna vertebral.
Comencé a sentir un leve dolorcito en el pecho.
Finalmente, llegué al garaje del edificio. Estacioné el
automóvil en el mismo lugar que de costumbre y me introduje al ascensor.
Quinto piso.
Entré a mi departamento... qué extraño! Mi esposa no estaba
allí para recibirme. Siempre lo hacía cada vez que yo llegaba del trabajo.
Le habrá sucedido algo?
Recordé el mensaje que dejé en el contestador... miré el
aparato y... sí, allí el indicador me comprobaba que había un mensaje sin
escuchar.
Me dispuse por lo menos a oírme a mí mismo, ya que parecía
que nadie más podía hacerlo en ese día; y cuando pulsé el botón de "play",
comencé a sentir una sensación intermitente de calor intenso con oleadas de frío
polar por todo el cuerpo:
"Suponiendo que acabas de llegar a tu departamento, deberían
ser cerca de las 7 de la tarde... por lo tanto, escucha bien el mensaje... hemos
secuestrado a tu esposa y nos la hemos violado durante toda la tarde... pero
como esto no fue por placer sino por dinero, te volveremos a llamar en el lapso
de una hora, a partir de este momento, para darte los detalles del
intercambio... esperemos que entiendas muy bien los términos del rescate porque
no lo volveremos a repetir... ah!... y ni se te ocurra llamar a la policía, si
es que quieres volver a ver nuevamente a tu hermosa y tetona mujer con vida."
Sentí que me moría.
Pero, sería verdad lo que acababa de escuchar? O estaba
siendo víctima de una broma de mal gusto?
Piensa, Zesna... piensa!
Dónde podría haber ido mi mujer si no estuviera en casa?
Hmmmm!
Eso es!
En lo de mis queridos suegros.
Hice el llamado.
Sonaba!
Nadie atendió.
Volví a marcar un número, pero esta vez la de su hermana...
sonaba... nadie.
Ahora me empecé a preocupar realmente. Tal vez todo esto del
secuestro fuera verdad.
Marqué un tercer número... sonaba... pero tampoco Felipe o su
esposa, nuestros mejores amigos, estaban disponibles.
Definitivamente ese era el peor día de mi vida:
Ignorado por todos mis compañeros de trabajo. No pude hablar
con mi mujer durante toda la jornada, y cuando llego a casa, me entero que ha
sido secuestrada. Debía suponer también que en verdad había sido violada? Qué
horror!
Me dijeron que pedirían rescate... habré entendido bien? Si
nosotros no tenemos una suma de dinero cuantiosa... tan sólo somos un matrimonio
de clase media alta...
No entiendo nada...
Además de todo eso, mis suegros no estaban en casa... tampoco
mi cuñada ni nuestros mejores amigos...
Nadie con quien platicar... esto era terrible!
Por favor, alguien que me despierte de esta pesadilla!!!
El sonido del teléfono me secuestró de mis pensamientos...
"Hola?" pregunté con temor.
"Hola! Espero que esté consciente de la gravedad del tema..."
"Pero quién habla? ... qué clase de broma es ésta?" comencé a
decir cuando volví a sentir otro agudo dolor en el pecho.
Tomé asiento sobre el sillón y me limité a escuchar, ya que
tenía miedo de que me sucediera algo y no pudiera hacer nada por recuperar a mi
mujer.
"En media hora volveré a llamar para darle los detalles del
rescate."
"Pero, ustedes se han equivocado de persona... nosotros no
podremos pagar ningún..."
El ruido de que la comunicación se cortó, dejó mi frase
inconclusa.
Debía aún esperar media hora más!!!
No creí poder soportar la espera. En realidad no me creí
capaz de lidiar con semejante experiencia...
Tomé el teléfono y marqué el 911.
"Aquí radiopatrulla! Hable!"
En ese momento recordé una frase que escuché del grabador de
llamados: "...ni se te ocurra llamar a la policía, si es que quieres volver a
ver nuevamente a tu hermosa y tetona mujer con vida."
"Hola? En qué le puedo servir?"
Colgué el tubo.
Por Dios... qué desesperación!
Miré el reloj de pared, y el segundero parecía haberse
detenido... no, en realidad se movía... pero lo hacía en forma muy lenta...
No despegué mi vista de allí. Casi conté cada segundo de cada
minuto de la interminable media hora que transcurrió desde ese momento, hasta
que nuevamente el timbre del teléfono hizo oír su sonido.
"Hola!" dije desesperado.
Mi respiración estaba demasiado agitada.
"Hay un paquete en su refrigerador... un paquete envuelto en
papel amarillo... tómelo con cuidado... no lo sacuda porque puede explotar y
tráigalo a la habitación contigua, la 504" dijo, y colgó el tubo.
QUÉ???
UNA BOMBA EN MI DEPARTAMENTO???
Fui corriendo hacia el refrigerador, abrí la puerta del mismo
y vi el paquete dentro... era más o menos de unos 30 centímetros cuadrados.
Me lo acerqué al oído y... Dios mío... escuchaba un tic tac
que me volvió a poner extremadamente nervioso...
Otro dolor muy agudo en el pecho me hizo trastabillar. Dejé
el paquete sobre la mesada y me serví medio vaso con agua, y una vez que lo bebí
en forma muy lenta, tomé la bomba y salí al pasillo del quinto piso.
La tensión que sentía era devastadora y el dolor en mi pecho
se acrecentaba aún más.
Caminé casi arrastrando mis pies hasta la puerta del
departamento contiguo y toqué timbre tímidamente.
No recibí respuesta alguna.
Volví a presionar el timbre, esta vez en forma más firme.
"Adelante!" dijo una voz masculina. "La puerta está abierta!"
Temeroso, abrí la puerta para encontrarme con la oscuridad
completa en su interior.
"Cierra la puerta!" ordenó la misma voz desde las penumbras,
y que ahora reconocí como la misma que había hecho los llamados telefónicos.
Obedecí, temiendo lo peor.
Yo, en una habitación totalmente a oscuras... con una bomba
en mis manos... intentando rescatar a mi esposa que había sido secuestrada y
violada...
Esto era demasiado!!!
Recosté mi espalda contra la puerta cerrada, cuando de
improviso se encendieron todas las luces...
"SORPRESA!!! FELIZ CUMPLEAÑOS; ZESNA!!!"
Tras los gritos de entusiasmo de todos los presentes, mi oído
comenzó a captar un zumbido y el dolor de mi pecho se hizo aún más punzante
todavía.
Con la poca fuerza que me quedaba, logré distinguir en la
habitación a Julio, el gordito encargado de los archivos, y todo el resto de mis
compañeros de oficina, mis vecinos, padres, hermanos, suegros y cuñados. Felipe
abrazando a su esposa y a todos nuestros demás amigos, riendo sin parar.
Casi como de la nada, surgió mi esposa con una sonrisa de
oreja a oreja y pude distinguir apenas palabras sueltas que salían de entre sus
labios mientras señalaba con el dedo índice, el paquete que tenía fuertemente
apretado con mis manos contra mi pecho:
"Bomba... jajajaja... pastel... jejeje... reloj...jijiji"
Creo que entendí todo en un segundo, aunque supongo que la
broma había llegado demasiado lejos.
No pude soportar más y me desplomé lentamente, al tiempo que
logré escuchar cómo algunos gritos comenzaban a suplantar lentamente a las
carcajadas.
"Oh, no...llamen... ambulancia!"
Eso fue lo último que logré oír en forma intermitente con el
zumbido agudo que terminó de acaparar todo mi sistema auditivo.
Luego, el silencio...
La oscuridad...
Hoy hace un año que fallecí y en verdad, lo que me ocurrió la
noche de brujas del año pasado, no se lo deseo a nadie.
Happy Halloween!!!